| ARGUMENTO DE ÑACATITA |
Los esposos don Jesús y doña Rufina tienen una hija casamentera llamada Juliana,
todo candor y dulzura que corresponde a los amores de don Manuel, un joven pobre y sin porvenir.
Doña Rufina pretende casar a su hija con don Alejo, señor de leyenda donjuanesca y mucho dinero
pero a quien Juliana detesta y ante esta resistencia, la madre recurre a las artes casamenteras
de Ña Catita, quien valiéndose de mil artimañas convence a Juliana que acepte a don Alejo.
Rufina desfallece de espanto y llora de desgracia. Ña Catita es arrojada a la calle. Juliana y Manuel aseguran
su matrimonio y don Jesús perdona a Rufina.
Comentario
Ña Catita, publicada en 1856, es la comedia más celebrada por Segura, toma de la vida
limeña un personaje típico y al moldearlo crea el personaje de mayor relieve del teatro nacional, la "Vieja endemoniada,
con capa de virtud".
En la obra de Segura hay gracia y espontaneidad y aunque su métrica es irregular muestra un genio intuitivo que no se
ciñe a los patrones que ofrece la educación, sino a observaciones hechas de los sucesos cotidianos.
El lenguaje utilizado en Ña Catitá es claro, festivo, con rasgos caricaturescos, en los que no se encuentra otra influencia
o antecedente que los que obtiene de la naciente República.
Los personajes que intervienen son de clase media risible, como Doña Rufina y don Alejo, que presumen distinción y abolengo,
y también aparece la hábil celestina, murmuradora y maldiciente, que por entrometida es echada de la casa de don Jesús.
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