A UNA VIUDA

 

Muy temprano se apag�
la antorcha de tu himeneo.
�Ay se�ora!
Parece que se cit�
la muerte con el deseo
a una hora.

 

Aun la guirnalda de flores
ce��a ti frente hermosa.
y el abrego
sopl� con tales rigores
que puso en lugar de rosa
cresp�n negro.

 

De noche, jard�n florido
de delicias conyugaIes
se engalana
luego tumba del olvido
de fantasmas sepulcrales
la ma�ana

 

Ayer manto virginal
luego corona de esposa
te ce��as,
y hoy, al labor matinal
ya de toca luctuosa
te cubr�as.

 

Grito de muerte retumba
en la b�veda sonora
que se abriera.
Al�jate de esa tumba,
Y ti juventud, se�ora,
que no muera.

 

De la vida en el destierro
solitario peregrino
sin amor,
es como sombra de un muerto
que aparece en el camino
con terror.

 

A�n le queda en lozan�a
al rosal que hiriera el rayo
mucha rosa.
A�n tienes, se�ora m�a,
despu�s del abril el mayo
de la hermosa.

 

Toma, pues, a coger flores,
sus derechos naturales
suspendidos;
amor, se�ora, te llama
a los festines nupciales
prevenidos.

 

Deja, oh viuda, el morir
y toma al p�e del altar
muy hicida
vuelve se�ora, al vivir,
ver clavada la peruana
vuelve al vivir del amar
que es la vida.

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