LA JETA DEL GUERRERO
Vestido con elegancia de guerra est� don Gin�s. Penacho ostenta y arn�s; mas la cruz del Rey de Francia, para �l la honra m�s completo, que al pecho lleva colgada, va tapada con la jeta.
Lleva caballos, ca�ones; lleva cinco mil guanacos; lleva turcos y polacos y abundantes municiones. Pero lo que m�s inquieta su marcha penosa y larga es la carga de la jeta.
Mira cual padre amoroso a los soldados que gula; y tanto que al medio d�a y abundantes municiones. "hijos" suele cari�os decirles: "El sol aprieta: "Yo a cualquier cosa me amoldo, haced toldo de mi jeta".
Al o�r tan bienhechores mandatos en la fatiga, suelta la grave loriga, burla los fuertes calores y descansa el bravo atleta del campo en la verde alfombra. "Yo a cualquier cosa me amoldo, a la sombra de jeta.
Si numerosos contrarios a la vanguardia sorprenden y en ella saciar pretenden apetitos sanguinarios; el jefe astuto decreta que haga en tan terrible aprieto parapeto de la jeta.
Ataca en vasta llanura inmensa caballer�a que envuelve a la infanter�a que la arrolla, que la apura, tomando los batallones posiciones en la jeta.
S� le castiga la suerte, si adversa le es la victoria, ha resuelto hacer con gloria de su jeta plaza fuerte. pensando no hay quien someta aunque triunfe en cien batallas, las murallas de la Jeta.
Mientras conserve el guerrero Su jeta no ha de temblar, pues ve en ello Gibraltar. Tendr� raz�n; m�s yo espero ver clavada la peruana bandera que osada reta en la jeta calaumana