HOMBRE Y MUJER: ¿CEREBROS DIFERENTES? by Patxi Es evidente que mujeres y hombres, por regla general, nos diferenciamos no sólo físicamente, sino que también lo hacemos en nuestros modos de comportarnos ante una variedad de situaciones. Últimamente se ha venido especulando en los medios de comunicación sobre si estas diferencias en la conducta se deben a que ambos sexos tengamos claras diferencias en nuestros cerebros. Es natural que el problema de la posible superioridad intelectual de alguno de los géneros suscite la curiosidad. Veamos qué dicen los científicos respecto al asunto de la inteligencia. QUIÉN ES MÁS INTELIGENTE Desde la Antigüedad clásica ha existido el concepto de la mujer como ser inferior al hombre. A lo largo de la historia diversos pensadores la han dedicado consideraciones despreciativas; por ejemplo, Aristóteles la creía “hombre incompleto”, y santo Tomás la calificaba de “ente incidental”. Los frenólogos hacían hincapié en su menor tamaño cerebral. Solamente a partir de los años treinta las ciencias sociales y humanas dejaron de apoyar las ideas sexistas y el machismo. Considerada la inteligencia en su conjunto, la conclusión obtenida desde entonces es que no hay diferencia en cuanto a la “cantidad”; hombres y mujeres son esencialmente igual de inteligentes. Lo que sí han planteado los científicos, es que los hombres resuelven mejor algunos problemas y las mujeres algunos otros, es decir, los hombres por término medio ganan a las mujeres en ciertas aptitudes intelectuales y las mujeres ganan a los hombres en otras, pero aun así, parece que ambas inteligencias poseen más semejanzas que diferencias. ALGUNAS DIFERENCIAS Parece haber acuerdo en que las mujeres superan a los hombres en capacidad verbal. En cambio, los hombres superan a las mujeres en resolver problemas espaciales. Más concretamente, los hombres son superiores resolviendo problemas que impliquen el imaginar el movimiento de un objeto, o su trayectoria al lanzarlo, así como en los problemas matemáticos complejos. Las mujeres en cambio ganan en tareas verbales y en cálculos matemáticos sencillos (aritmética). También parecen ser más eficaces a la hora de hacer trabajos manuales de precisión y en percibir rápidamente los cambios en una situación. DIVERSAS HIPÓTESIS: BIOLÓGICAS Y SOCIALES Un ejemplo de hipótesis biológica es la siguiente, basada en la idea de evolución por selección natural. Según dicha hipótesis, estas diferencias se han establecido debido a las ventajas que ofrecieron a lo largo de millares de años de evolución de nuestros cerebros, cuando formábamos pequeños grupos de caza y recolección en los que la división del trabajo era radical: los hombres realizaban viajes para cazar y necesitaban reconocer las formas del terreno para orientarse, así como ser capaces de acertar a un blanco; las mujeres necesitaban realizar finas labores y desarrollaron una mejor coordinación manual; también aprendieron a distinguir mejor pequeños cambios ambientales y en la apariencia de los niños. Sin embargo, hay otras explicaciones de tipo social, para las cuales no es tan importante la biología. Un ejemplo de hipótesis social es la que propone que las diversas capacidades se desarrollan durante la infancia en los juegos y otras experiencias sociales y culturales que por tradición han sido diferentes para ambos sexos. No obstante, hay datos que contradicen esta hipótesis, sobretodo en lo tocante a las capacidades espaciales. De todos modos, estos han sido tan sólo dos ejemplos de hipótesis explicativas, pues tanto de corte biológico como social, hay otras que tienen en cuenta complejos mecanismos. Esto indica que no hay acuerdo en lo tocante a la explicación de las diferencias en las aptitudes intelectuales de ambos sexos; es muy posible que lo que las cause sea una interacción entre factores biológicos y ambientales. CUIDADO CON CREERNOS MÁS LISTOS Por último, tengamos en cuenta que aquí se ha generalizado, se han mencionado diferencias entre grupos, no entre individuos. Incluso si un sexo fuera significativamente más inteligente que el otro -lo cual es falso- y perteneciésemos a él, bien podríamos ser la persona menos inteligente del mundo. Naturalmente, esto también vale para capacidades concretas, como la fluidez verbal, por poner un ejemplo.