|
JAIME SABINES POETA
MEXICANO |
|
EL PEATÓN Se dice, se rumora, afirman en los
salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen
poeta. O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta. Le llega la noticia a Jaime y éste
se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta! Convencido, sale a la calle, o
llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que
es un poeta. ¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o un
resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas? ¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que
ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera, de peatón. ¡Eso es!, dice Jaime. No soy un
poeta: soy un peatón. Y esta vez se queda echado en la
cama con una alegría dulce y tranquila. LA LUNA La luna se puede tomar a cucharadas o como una cápsula cada dos horas. Es buena como hipnótico y sedante y también alivia a los que se han intoxicado de filosofía Un pedazo de luna en el bolsillo es el mejor amuleto que la pata de conejo: sirve para encontrar a quien se ama, y para alejar a los médicos y las clínicas. Se puede dar de postre a los niños cuando no se han dormido, y unas gotas de luna en los ojos de los ancianos ayudan a bien morir Pon una hoja tierna de la luna debajo de tu almohada y mirarás lo que quieras ver. Lleva siempre un frasquito del aire de la luna para cuando te ahogues, y dale la llave de la luna a los presos y a los desencantados. Para los condenados a muerte y para los condenados a vida no hay mejor estimulante que la luna en dosis precisas y controladas TU NOMBRE Trato de escribir en la oscuridad
tu nombre. Trato de escribir que te amo. Trato de decir a oscuras esto. No
quiero que nadie se entere, que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el
silencio de la noche, lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre,
vuelvo a decirlo, lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de
amanecer. SÍSIFO Voló desde su vida apacible hacia
la luz recién encendida y su cadáver minúsculo cayó sobre esta hoja de papel
en que escribo. Retiré la taza de café pensando
que su contacto en mis labios sería molesto, y que una lluvia de meteoritos
invisibles podría empezar a descender desde el foco, por los espacios
siderales, hasta la mesa. De pronto el cadáver se agitó, dio
vueltas torpemente, movió las alas cada vez más ligeras, y emprendió el vuelo
de retorno. ¡Qué alivio y qué alegría! Sísifo de la luz, lo vi ascender en
giros concentrados, veloz y decidido, hacia la gloria abundante de un nuevo
encuentro con la muerte. ¿NOCTURNO? Si te despiertas a las dos,
ahogándote con tu propia saliva, y das un brinco en la angustia y jalas aire
desesperadamente, mortalmente, y vuelves a la vida, no al sueño, porque ya no
puedes dormir, y te quedas pensando como una hoja que piensa en el viento, y
te acuerdas de Poe, que dicen que murió de su propio vómito en una
borrachera, en una madrugada, en una calle, solo, ahogándose, el pobre de
Edgar Alían Tremens, agarrándose el cuello, crispándose todito, dando el
zapotazo con la cabeza sobre el pavimento; te levantas, te sientas a la
orilla de la cama, sientes frío, te cierras bien el suéter, te vas a la
cocina, haces café, estás agradecido. Sobre el refrigerador la pecera
vacía ya no tiene al príncipe encantado, o la princesa, que dormía con los
ojos abiertos en el agua. Recuerdas cómo abría su boca para pedirte alimento
o para contarte su silenciosa historia. Amaneció flotando un día, como un pez
de colores, y fue depositado bajo las yerbas del jardín para que lenta, verde
agua, se evaporara. Sólo «Pujitos» y las moscas, el
perrito lanudo mueve la cola, se despereza, se aproxima, te pide su salida a
la calle, pero comprende que es de noche y vuelve a echarse. El gato no
molesta y sigue durmiendo con sus tres niños de pecho que la semana pasada,
de pronto lo hicieron gata. Se asoman las mujeres que
perdiste, las que te engañaron, aquella que te dijo «yo soy tu harén». Habías visto en la oscuridad los
dos féretros en la misma tumba, el rostro quebrado de tu hijo, y ahora, la
reciente, ¿cómo se estará cocinando en su cajón la dulce, la pensativa
Rosario? Las elecciones, la televisión, los
poetas, los macheteros de la fábrica, la operación de Julio, habrá tiempo
para dormir, las palabras, las imágenes. Un coche escandaliza, pasa,
ladran, dejan limpio el silencio. ¡Al abordaje, pues: las sábanas! TODO ME LO HAS DADO,
SEÑOR TODO ME LO HAS DADO, SEÑOR Me diste a mi padre y a la muerte de mi padre, a mi madre y su muerte, a mi hermano Juan y su destino, a Jorge, el verdadero y el fantasma, a mi mujer; Chepita, y a mis hijos, a mi cama me diste y a mis huesos que reclaman más tiempo. me diste todo, sí, y me he entregado a vivir y a morir con calendario. sólo te pido que me dejes solo a punto de las ocho porque es hora de dormir. ESTOY METIDO EN
POLÍTICA ESTOY METIDO EN LA POLÍTICA otra vez. Sé que no sirvo para nada, pero me utilizan Y me exhiben “Poeta, de la familia mariposa-circense, atravesado por un alfiler, vitrina 5”. (Voy, con ustedes, a verme) ME ENCANTA DIOS Me encanta Dios. es un viejo
magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se
le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero
esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos. Nos ha enviado a algunos tipos
excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos
digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al
chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por
eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida, sea para siempre. Ahora los científicos salen con su
teoría del Big Bang... Pero ¿que importa si el universo se expande
interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de
viajes. A mi me encanta Dios. Ha puesto
orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las
hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho
-frente al ataque de los antibióticos- ¡bacterias mutantes! Viejo sabio o niño explorador,
cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo de carne y hueso, hace
campos de flores o pinta el cielo de manera increíble. Mueve una mano y hace el mar, y
mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan
las nubes, pedazos de su aliento. Dicen que a veces se enfurece y
hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados,
aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que
cambia- y se agita y crece- cuando Dios se aleja. Dios siempre está de buen humor.
Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más
cercano de mis hermanos, la mujer mas amada, el perrito y la pulga, la piedra
mas antigua, el pétalo mas tierno, el aroma más dulce, la noche insondable,
el borboteo de luz, el manantial que soy. A mi me gusta, a mi me encanta
Dios. Que Dios bendiga a Dios. A ESTAS HORAS, AQUÍ Se dice, se rumora, afirman en los
salones, en las fiestas, alguien o algunos enterados, que Jaime Sabines es un
gran poeta. O cuando menos un buen poeta. O un poeta decente, valioso. O
simplemente, pero realmente, un poeta. Le llega la noticia a Jaime y éste
se alegra: ¡qué maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante! ¡Soy un gran poeta! Convencido, sale a la calle, o
llega a la casa, convencido. Pero en la calle nadie, y en la casa menos:
nadie se da cuenta de que es un poeta. ¡Por qué los poetas no tienen una
estrella en la frente, o un resplandor visible, o un rayo que les salga de
las orejas? ¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que
ser papá o marido, o trabajar en la fábrica como otro cualquier, o andar,
como cualquiera, de peatón. ¡Eso es!, dice Jaime. No soy un
poeta: soy un peatón. Y esta vez se queda echado en la
cama con una alegría dulce y tranquila. |
|
*
Un click para enviar
un correo al Chobojo Master |
![]()
![]()