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1. Editorial: ¡ Otra vez tarde ! |
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Ya está haciéndose hábito el llegar tarde, no?. Bueno de todas formas estamos y la dificultad está en la gran cantidad y calidad del material que me acercan, y el poco tiempo disponible para la selección del mismo. A todos muchas gracias. También les agradezco sus comentarios y recomendaciones las cuales iremos implementando de a poco. En esta oportunidad nos centramos en cambiar la manera de presentar los temas (sugerencia de Carlos), que espero les resulte más comoda en la lectura. En este numero hay mucho más material que en los anteriores. Les recomiendo el cuento del tio, donde hay dos articulos relacionados que son imperdibles: Porque vamos a ir al cielo? y Ciudades gringas, que conviene leer primero. En el Taller trabajamos temas como: el poder, el aprendizaje y el autorrechazo, cuento exquisito de Jorge Bucay. También encontraran un articulo de Daniel Goleman que es imperdible. En Noticias, les recomiendo también, un artículo sobre las ordenes esotéricas: Cafh y Don Santiago Bovisio, así como una reseña sobre la vida de Louise Hay. En sustancia encontrarán un enfoque de la pedagogía de Maturana y en hora libre una serie de artículos sin tema central, pero sumamente interesantes: inteligencia emocional, el arte de amarganos la vida y claves relativas a la meditación que son muy importantes para el trabajo interior. Bueno a trabajar... Estaba leyendo a Tomas Merton en una recopilación de lecturas de Chuang Tzu (399 a 295 A.C.), intitulado “El camino de Chuang Tzu”. En la introducción cuenta las características de la obra de Chuang Tzu, el contexto en que la escribe y sobre lo que el llama “El camino”: “Pero
la totalidad de las enseñanzas, ‘El Camino’ contenido en estas anécdotas,
poemas y meditaciones, son características de cierta mentalidad que aparece
por doquier en el mundo, un cierto gusto por la simplicidad, por la humildad,
la autodifuminación, el silencio y, en general, la negativa a tomar en serio
la agresividad, la ambición, el empuje y la prepotencia que debe uno exhibir
para funcionar dentro de la sociedad. Este otro es un ‘camino’ que prefiere
no llegar a ninguna parte en el mundo, ni siquiera en el terreno de algún
logro supuestamente espiritual.” A veces me pregunto el porque de una vocación, y me parece que estas palabras son una gran definición, un hermoso espejo donde verme a mi mismo y que mejor que las palabras de Merton para expresarlas. El camino vocacional no es simple ya que como dice Chuang Tzu, va en direcciones diferentes de lo necesario para funcionar dentro de la sociedad y esto requiere gran tenacidad y esfuerzo. Pero a mi entender es la segunda parte donde se encuentra el mayor escollo: “no llegar a ninguna parte (...) ni siquiera en el terreno de algún logro supuestamente espiritual.” La dificultad radica en el no tener otro fin, que el de no tenerlo. Esta dualidad de pares de opuestos que tanto nos cuesta comprender, es la esencia misma que purifica la intención de porque hacemos lo que hacemos. Pero que mejor que transcribir un texto de Chuang Tzu para expresar esta idea: “El
pivote El Tao se ve oscurecido cuando los hombres comprenden tan sólo uno de un par de opuestos, o se concentran tan sólo en un aspecto parcial del ser. Entonces, la expresión clara se ve también enturbiada por meros juegos de palabras, al afirmar un aspecto cualquiera y negar todo el resto. De aquí
las disputas entre los confucianos y los mohistas: cada uno niega lo que el
otro afirma, y afirma lo que el otro
niega. ¿Qué utilidad tiene esta lucha por oponer el ‘No’ al ‘Si’, y el ‘Si’ al ‘No’? Es mejor
abandonar tan desesperado esfuerzo y buscar la verdadera luz. No
hay nada que no pueda observarse desde el punta de vista del ‘No-Yo’. Y no
hay nada que no pueda ser visto desde el punta de vista del ‘Yo’. Si comienzo
observando cualquier cosa desde el punto de vista del ‘No-Yo’, entonces no la
veo realmente, dado que es ‘No-Yo’ el que la ve. Si empiezo a partir de donde
estoy y la veo como yo la veo, entonces también puede ser posible que pueda
llegar a verla como la ve otro. De aquí la teoría de la inversión (Véase el
Tao Te Ching), de que los opuestos se producen el uno al otro, dependen el
uno del otro y se complementan el uno al otro. Sea
como sea, la vida viene seguida de la muerte; la muerte viene seguida por la
vida. Lo posible se convierte en imposible; lo imposible se convierte en
posible. El bien se convierte en mal y el mal en bien; el flujo de la vida
altera las circunstancias y, así, las propias cosas se ven alteradas a su
vez. Pero los disputantes continúan afirmando y negando las mismas cosas que
siempre han afirmado y negado, ignorando los nuevos aspectos de la realidad
presentados por el cambio de las condiciones. El
hombre sabio, por tanto, en lugar de tratar de demostrar esto o aquello por
medio de disputas lógicas, ve todas las cosas a la luz de la intuición. No se
ve apresado por las limitaciones del ‘Yo’, dado que el punto de vista de la
intuición directa es, a la vez, el del ‘Yo’ y el del ‘No-Yo’. Por tanto, ve
que a ambos lados de cada argumento existen tanto la verdad como el error. Ve
también que al final son reducibles a la misma cosa, una vez que han sido
relacionados entre si por medio del pivote del Tao. Cuando
el hombre sabio se sustenta en este pivote, está en el centro del círculo y
ahí se mantiene mientras el ‘Si’ y el ‘No’ se persiguen en torno a la
circunferencia. El
pivote del Tao pasa a través del centro, donde convergen todas las
afirmaciones y negaciones. Aquel que abraza el pivote está en el punto fijo
desde el cual todos los movimientos y oposiciones pueden ser vistos a la luz
de su correcta relación. Por tanto, ve las ilimitadas posibilidades tanto del
‘Si’ como del ‘No’. Abandonando toda idea de imponer límites o de tomar
partido, descansa en la intuición directa. Por esto dije: ‘Mejor será
abandonar la disputa y buscar la verdadera luz!’.” Por último una hermosa poesía de Chuang-Tzu, muy conocida por cierto, que expresa la unidad y la paradoja de la vida: "Soñé que era una mariposa. Volaba en el jardín de rama en rama. Sólo tenía conciencia de mi existencia de mariposa y no la tenía de mi personalidad de hombre. Desperté. Y ahora no sé si soñaba que era una mariposa o si soy una mariposa que sueña que es Chuang-Tzu." Jose Maria Barragán -.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
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