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Taller: BURNOUT EN
MUJERES |
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BURNOUT
EN MUJERES: UN ESTUDIO COMPARATIVO ENTRE CONTEXTOS DE TRABAJO Y NO TRABAJO Simposio
"Aspectos psicosociales del estrés ocupacional" Agut,
S.; Grau, R. y Beas, M. Universitat Jaume I E-mail: sagut@psi.uji.es RESUMEN La
investigación sobre relación entre burnout y sexo no ofrece resultados en una
única dirección (Schaufeli y Enzmann, 1998), ya que unos estudios indican que
las mujeres muestran mayor nivel de burnout (Büssing y Pierrar, 1991; Poulin
y Walter, 1993); en cambio, otros señalan lo opuesto (Schaufeli, Greenglass y
Burke, 1997). Los estudios sobre sexo muestran la importancia de variables
como su presencia o no en el mercado laboral. Así, las mujeres que trabajan
fuera de casa, que, además, siguen asumiendo las mismas responsabilidades en
el hogar, experimentan mayor sobrecarga de trabajo en comparación con los
hombres que trabajan (Greenglass, 1988). La sobrecarga laboral se relaciona
de forma positiva con el agotamiento emocional –una de las dimensiones del
burnout (Schaufeli y Enzmann, 1998). Por tanto, el estar empleada en el
mercado de trabajo puede incidir en un mayor burnout en aquellas mujeres que
tengan cargas familiares añadidas. En este
marco, se plantea este trabajo cuyo objetivo general es estudiar el burnout
(agotamiento emocional, cinismo y eficacia profesional) en mujeres y cómo influye
su ocupación (empleadas versus estudiantes) en el nivel de burnout que
experimentan. La muestra se compone de 296 mujeres (N= 214 estudiantes
universitarias y N= 69 empleadas de distintas categorías profesionales y
diferentes sectores económicos). Los resultados parciales indican que el
nivel de agotamiento emocional y cinismo es moderado en ambas muestras y el
nivel de eficacia profesional es superior en la muestra de empleadas. En el
trabajo también se discuten las limitaciones e implicaciones de los
resultados obtenidos. 1.
INTRODUCCIÓN El
síndrome de burnout es un estado mental persistente y negativo relacionado
con el trabajo, que aparece en personas normales. Maslach y Jackson (1986)
definen el burnout como un síndrome compuesto por tres dimensiones
(agotamiento emocional, despersonalización y reducida realización personal) y
su estudio se divide en dos etapas (Schaufeli yBunk, 1996). Concretamente, en
la primera etapa el burnout se estudia entre profesionales que pertenecen a
los servicios humanos y se mide por el Maslach Burnout Inventory: MBI
(Maslach y Jackson, 1981). La segunda etapa ha surgido en la última década, a
partir de la investigación que señala que el burnout también existe fuera del
ámbito de los servicios humanos. Como resultado, se ha generado una nueva
versión más genérica del MBI, llamado MBI-General Survey (MBI-GS) (Schaufeli,
Leiter, Maslach y Jackson, 1996). Esta versión parte de las tres dimensiones
anteriores, modificadas en algunos aspectos. El agotamiento emocional se relaciona
con la fatiga, pero no hace referencia directa a otras personas como la
fuente de esos sentimientos. La despersonalización aparece como cinismo,
indiferencia o actitud distante hacia trabajo en general, no necesariamente
con otras personas; y la competencia profesional incluye aspectos sociales y
no sociales de los logros profesionales. Por
otro lado, en cuanto a la posible prevalencia diferencial del burnout en
hombres y en mujeres, la literatura no muestra resultados en una única
dirección (Schaufeli y Enzmann, 1998). En algunos estudios aparece evidencia
empírica de que el burnout ocurre más a menudo entre las mujeres que entre
los hombres (Maslach y Jackson, 1981; Poulin y Walter, 1993), pero otros
estudios concluyen lo contrario (Price y Spence, 1994; Van Horn, Schaufeli,
Greenglass y Burke, 1997). Por ejemplo, Pines (1997) encuentra que no existe
diferencia en el nivel burnout en función del sexo, pero sí en las distintas
formas de afrontarlo ("coping"). Ahora
bien, por regla general, las mujeres puntúan ligeramente más alto en
agotamiento emocional, mientras que los hombres lo hacen en
despersonalización (Greenglass y Burke, 1988; Hakanen, 1999). Esto podría
explicarse por el estereotipo asignado al sexo: los hombres sostienen
actitudes instrumentales, mientras que las mujeres son más sensibles
emocionalmente (Chatterjee y McCarrey, 1991; López, 1995). Incluso parece que
ellas tienden a mostrar emociones y problemas de salud más fácilmente (Ogus,
Greenglass, y Burke, 1990). También se explican estas diferencias en base a
las responsabilidades adicionales de las mujeres que trabajan en casa,
quienes experimentan una sobrecarga de trabajo mayor que los hombres
(O'Driscoll, 1996). Esta sobrecarga se relaciona positivamente con el
agotamiento emocional (Schaufeli y Enzmann, 1998). Con
respecto al colectivo específico de estudiantes, la investigación en burnout
se encuentra en una situación inicial. No obstante, algunos estudios
evidencian que el constructo de burnout y sus tres dimensiones es también
aplicable a los estudiantes universitarios (Balogun, Helgemoe, Pellegrini,
Hoeberlein, 1995; Cameron, 1997; Gold, Bachelor y Michael, 1989; Grau, Agut,
Martínez y Salanova, 2000; Guthrie, Black, Powers y Gose, 1986; Schaufeli,
Salanova, González-Romá y Bakker, en prensa). En
cuanto a la incidencia del burnout en función del sexo dentro en el colectivo
de estudiantes, Grau, et. al. (2000) encuentran en una muestra de estudiantes
universitarios, que sólo existen diferencias en base al sexo en la dimensión
de competencia profesional. Son las mujeres quienes puntúan más alto en esta
dimensión. Otras
investigaciones también han explorado la posible influencia del curso
académico, pero los resultados son contradictorios. Algunos estudios obtienen
un nivel de burnout alto en los estudiantes de primer curso (Tobin y Carson,
1994). Sin embargo, Balogun, et al. (1995) encuentran que los estudiantes que
llevan más años estudiando informan de niveles más bajos de competencia
profesional, que aquellos que llevan menos años estudiando. En este
marco, se presenta este trabajo cuyo objetivo general es estudiar el burnout
(agotamiento emocional, cinismo y competencia profesional) en mujeres y cómo
influye su ocupación (empleadas versus estudiantes) en el nivel de burnout
que experimentan. En el colectivo de estudiantes también se estudia la
influencia sobre el burnout de la orientación profesional y el curso
académico en el que se encuentran. 2.
MÉTODO 2.1.
Muestra La
muestra total se compone de 471 sujetos, que pertenecen, a su vez, a dos
submuestras: estudiantes y trabajadores. 1.
Estudiantes Esta
muestra se compone de 314 estudiantes universitarios de la Universitat Jaume
I de Castellón, de los que 214 son mujeres (68%) y 100 hombres (32%). El
rango de edades va de 17 a 47 años, siendo la media de edad de 22.3 años (DT=
3.7). El 45% de ellos se encuentra en su primer año en la universidad, el 23%
en su segundo año, el 14% en su tercero y el 18% están en su último año en la
universidad. El cuestionario
fue administrado en primavera de 1999 a estudiantes de diferentes
titulaciones. En concreto, el 55% de ellos, estudiaba Psicología, el 20% de
ellos Turismo, Informática el 18% de los estudiantes y otras titulaciones, el
19.6% del total. 2. Trabajadores Esta
muestra se compone de 167 trabajadores, de los que 88 son hombres (52.7%) y
69 mujeres (41.3%) -el 6% no ha respondido a esta cuestión. La media de edad
es de 34.1 años (DT=8.3). El cuestionario fue administrado durante el
invierno de 1999 a trabajadores de 5 empresas pertenecientes a diversos
sectores socioeconómicos (cerámico, administración pública, etc.),
seleccionadas según criterio de experto. Nuestro
estudio se centra fundamentalmente en el colectivo de mujeres estudiantes y
trabajadoras (N=283). 2.2.
Instrumento de medida El
burnout se ha evaluado con el Maslach Burnout Inventory (MBI-GS) (Schaufeli,
Maslach, Leiter y Jackson, 1996) para la muestra de trabajadores. Sin
embargo, este mismo cuestionario se adaptó ligeramente para el uso en la
muestra de estudiante (ej., en lugar de 'me siento agotado emocionalmente por
mi trabajo', se indicaba 'me siento agotado emocionalmente por mis
estudios'). El MBI-GS consiste en 16 items, que se anotan en tres
dimensiones: agotamiento emocional (AE) (5 items; ej., el anteriormente
citado); cinismo (CI) (5 items: ej., 'he perdido interés por mi trabajo desde
que empecé en este puesto') y competencia profesional (CP) (6 items; ej.,
'puedo resolver de manera eficaz los problemas que surgen en mi trabajo).
Todos los items se miden en una escala de 7 puntos que va de ' 0 ' (nunca) a
' 6 ' (siempre). 2.3.
Análisis estadísticos En
primer lugar, se realizan análisis descriptivos (media y desviación típica)
de los ítems de la escala de burnout. En segundo lugar, se llevan a cabo
análisis factoriales (Componentes Principales) y pruebas de consistencia
interna (alpha de Cronbach), para comprobar y obtener una estructura
unidimensional, consistente internamente, para agotamiento emocional, cinismo
y competencia profesional. A
continuación, se realizan análisis de varianza (ANOVA), a fin de determinar
si el factor considerado explica la varianza de la variable dependiente (las
tres dimensiones de burnout). Estos análisis de varianza tienen, cada vez, un
carácter más específico, con el objetivo de averiguar en qué colectivo
concreto, se da mayor nivel de burnout. En primer lugar y a modo de estudio
preliminar, con la muestra global, se realiza un análisis de varianza en
función del sexo. A continuación, con la submuestra de mujeres se lleva a
cabo el análisis de varianza en función de su ocupación (trabajo remunerado
vs estudio en la universidad). Finalmente, se considera sólo el colectivo de
mujeres estudiantes, ya que son éstas quienes presentan un mayor nivel de
burnout y, se estudia la influencia de la orientación profesional de sus
estudios (humanidades, jurídico-económicas y técnicas) y el curso académico
en que se encuentran (1º a 4º curso) sobre el burnout. 3.
RESULTADOS Los
resultados que se presentan se refieren a los análisis descriptivos, pruebas
de consistencia interna y análisis diferenciales realizados. 3.1.
Análisis descriptivos y pruebas de consistencia interna Los
resultados que aparecen en la Tabla 1 indican que el nivel de burnout es
moderado en sus tres dimensiones, en la muestra global de estudiantes, y bajo
en la muestra global de trabajadores. Como cabría esperar, en ambas muestras,
las escalas de agotamiento emocional y cinismo correlacionan entre sí de
forma positiva, y de forma negativa con la escala de competencia profesional. Tabla
1. Medias, desviaciones típicas, correlaciones y consistencia interna (alpha
de Cronbach en diagonal) de la escala de burnout (AE, CI y CP)
p < .05; ** p < .01 AE=Agotamiento emocional,
CI=Cinismo y CP=Competencia profesional La
consistencia interna de las tres escalas en las dos muestras es
satisfactoria, con la excepción del alpha de Cronbach para agotamiento
emocional (muestra de estudiantes a =.66), pues no alcanza el criterio de
bondad estadística exigido de .70 (Nunnaly y Bernstein, 1994). Los resultados
de los análisis factoriales realizados (Componentes Principales) indican,
además, que cada una de las escalas forma una única dimensión. En concreto,
para ambas muestras (estudiantes y trabajadores), la escala de agotamiento
emocional está compuesta por los ítems 1, 2, 3, 4 y 6, que explican el 42.35%
y el 61.58% de la varianza total de los datos, respectivamente. Para ambas muestras,
la escala de cinismo está formada por los ítems 8, 9, 14 y 15, que explican
el 61.77% (estudiantes) y el 44.68% (trabajadores) de la variabilidad total
de los datos. Por último, la escala de competencia profesional en la muestra
de trabajadores está compuesta por los ítems 5, 7, 10, 11, 12 y 16 (explican
el 40.294% de la varianza), mientras que en la de estudiantes, la escala está
formada por estos ítems, excepto el ítem 12, que explican el 51.84% de la
varianza total de los datos. 3.2.
Análisis diferenciales Para la
muestra global (N=481), las puntuaciones medias obtenidas indican que los
hombres y las mujeres presentan, en general, un nivel medio-bajo de burnout.
Ahora bien, el análisis de varianza muestra diferencias estadísticamente
significativas, para la dimensión de agotamiento emocional (F=24.234
p<.001) (Véase Tabla 2). Aunque son las mujeres quienes puntúan más alto
en esta dimensión, no presentan un nivel elevado de agotamiento emocional.
Para las otras dos dimensiones de burnout, las puntuaciones medias no
difieren estadísticamente. Tabla
2. Análisis de varianza en burnout para la muestra global en función del sexo
En el
colectivo de mujeres estudiantes y trabajadoras (N=283), encontramos que, en
general, el nivel de burnout es medio-bajo. Sin embargo, también aparecen
diferencias estadísticamente significativas en función de la ocupación, pero
en este caso, en dos dimensiones. Las estudiantes presentan mayor agotamiento
emocional (F=107.19; p<.001) y menor competencia profesional (F=26.74;
p<.001) que las trabajadoras (Véase Tabla 3). Tabla
3. Análisis de varianza en burnout para la muestra global en función de la
ocupación
A continuación,
se explora qué mujeres estudiantes son las que presentan mayor burnout. Para
ello, se realiza el análisis de varianza en función de su orientación
profesional y el curso que está estudiando. Los resultados que se resumen en
la Tabla 4, indican que son las estudiantes de carreras técnicas las que
presentan una menor competencia profesional, de forma estadísticamente
significativa (F=8.52; p<.001). Para las otras dos dimensiones no aparecen
diferencias estadísticamente significativas. Tabla 4.
Análisis de varianza en burnout para las estudiantes en función de su
orientación profesional
Si se considera
la variable curso académico, los resultados que se presentan a continuación
(Véase Tabla 5) muestran la existencia de diferencias estadísticamente
significativas para dos dimensiones. Son las estudiantes de primer curso las
que presentan mayor nivel de agotamiento emocional (F=4.86; p=.003), y las
estudiantes de tercer curso, quienes presentan mayor nivel de cinismo
(F=3.17; p=.025). Tabla
5. Análisis de varianza en burnout para las estudiantes en función del curso
académico (N=214)
Si se
analiza por separado la incidencia del burnout en los tres tipos de
orientación profesional de los estudios universitarios (humanidades, jurídico-económicas
y técnicas [El análisis de varianza no puede realizarse en el caso de la
orientación profesional técnica, ya que la muestra está formada casi en su
totalidad por estudiantes de primer curso.]), en función del curso académico
en que se encuentran las estudiantes, aparecen algunos resultados
diferenciales. Concretamente, en las estudiantes de carreras de humanidades
(fundamentalmente, Psicología), aparecen diferencias estadísticamente
significativas en agotamiento emocional (F=4.32; g.l.=136; p=.006) y cinismo
(F=3.12; g.l.=136; p=.028). Presentan mayor nivel de agotamiento emocional
las estudiantes de segundo curso y mayor nivel de cinismo, las estudiantes de
cuarto y último curso. En el caso de las estudiantes de carreras
jurídico-económicas, no aparecen diferencias estadísticamente significativas
para ninguna de las dimensiones (AE F=.265; g.l.=50; p=.768; CI F=1.426;
g.l.=50; p=.250; CP F=.581; g.l.=50; p=.563). 4.
CONCLUSIONES Los
resultados indican que, en general, el nivel de burnout en la muestra global
es medio-bajo en sus tres dimensiones, aunque las mujeres presentan mayor
agotamiento emocional que los hombres, en consistencia con la literatura
revisada (Greenglass y Burke, 1988; Hakanen, 1999). Cuando se analiza el
colectivo de mujeres estudiantes y trabajadoras, el nivel de burnout es
también medio-bajo. Sin embargo, aparecen diferencias significativas entre
ambos colectivos. Así, son las estudiantes quienes presentan mayor
agotamiento emocional y menor competencia profesional. El que las mujeres
estudiantes obtengan unos resultados que impliquen menor bienestar
psicológico, puede explicarse por el hecho de que su periodo formativo genera
mayor burnout que el trabajo remunerado desarrollado como profesional. En
concreto, el que las estudiantes presenten menor competencia profesional
puede indicar que el período formativo genera reducida competencia
profesional, de acuerdo con los resultados obtenidos por Balogun, et al
(1995). Si
tenemos en cuenta la orientación profesional de sus estudios, son las
estudiantes de titulaciones de carácter técnico quienes presentan una menor
competencia profesional. Este resultado puede explicarse por el hecho de que,
en general, las titulaciones técnicas (Ingeniería Industrial, Química,
Informática ,etc.) son de mayor dificultad que las titulaciones de
humanidades o jurídico-económicas, a juzgar por su mayor número de suspensos. Además,
si se considera el curso académico en el que se encuentran, encontramos que
las estudiantes de primer curso presentan un mayor agotamiento emocional, y
las de tercer curso, un mayor nivel de cinismo, en comparación con las
estudiantes de los restantes cursos. Este primer hallazgo es consistente con
la literatura (Tobin y Carson, 1994;. Guthrie, et. al., 1997), y puede ser
explicado por el choque con la realidad al enfrentarse por primera vez a un
sistema educativo distinto y al elevado número de créditos académicos (horas
lectivas) de los que los estudiantes deben matricularse durante su primer año
en la universidad. Por otro lado, el hecho de que las estudiantes de tercer
curso puntúen más alto en cinismo puede explicarse por la ansiedad ante la
pronta transición al mercado laboral y, lo que se ha dado en llamar
"presentimiento de paro", (García, 1993). Si se
combina el curso académico y la orientación profesional, aparece que dentro
del colectivo de estudiantes de titulaciones de ciencias humanas
(fundamentalmente Psicología), son las estudiantes de segundo curso quienes
presentan mayor nivel de agotamiento emocional, mientras que las de cuarto,
puntúan más alto en cinismo. Este primer resultado es comprensible si se
tiene en cuenta que en la Licenciatura de Psicología de la Universitat Jaume
I, el curso académico considerado más difícil por los estudiantes, es segundo;
ya que en él se concretan materias de gran complejidad (p.e.
Psicoestadística, Psicofisiología). Tampoco es extraño el hecho de que las
estudiantes de cuarto curso de carreras de humanidades muestren mayor
cinismo. Como se ha apuntado ya, este resultado podría estar relacionado con
la ansiedad ante la pronta transición al mercado laboral y el
"presentimiento de paro", (García, 1993). Además, este
presentimiento de paro en las estudiantes de titulaciones de humanidades no
sería extraño, si se tiene en cuenta que la tasa de desempleo de las
profesionales de este ámbito, en general, es mayor que en las profesionales
de carreras técnicas. Éstas, en muchas ocasiones, encuentran un empleo
incluso antes de acabar sus estudios. En
definitiva, los resultados obtenidos ponen de manifiesto que el síndrome del
burnout aparece en personas que tienen un empleo en el mercado de trabajo, y
también en otros colectivos, como los estudiantes universitarios. Por tanto,
la intervención debe ampliar su campo de acción a otros colectivos que no
tienen un trabajo remunerado y que también sufren este síndrome. En
cualquier caso, estos resultados constituyen sólo un primer paso en esta
novedosa línea de investigación dentro del burnout. Así, en posteriores
investigaciones en este ámbito deberían incluirse, además de las variables
aquí consideradas, otros factores que según la literatura también inciden en
el burnout, como son el estado civil (Atance, 1997; Maslach y Jackson, 1985),
la edad (Maslach, 1981), el nivel educativo (Maslach y Jackson, 1981), la
categoría profesional (Greenglass, 1991) y el sector productivo (Hakanen,
1999). 5.
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