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Llegó a
la ciudad en 1938 y fundó un movimiento espiritual que hoy preservan sus
discípulos en distintos países Santiago
Bovisio es el protagonista de uno de los capítulos menos conocidos de la
historia cultural de Rosario. Nacido en Bérgamo, Italia, en 1903, llegó a la
Argentina en 1926 y se radicó en la ciudad en 1938, donde fundó una singular
universidad y formó a numerosos discípulos que hoy difunden su pensamiento en
diversos puntos del país y del extranjero. Su vida constituye el objeto de
investigación de "Don Santiago", un libro de la historiadora
mendocina Fabiana Mastrángelo. Según
afirma la historiadora, entre los 12 y 14 años Bovisio manifestó
"facultades paranormales". En particular, "Don Santiago tenía
el don de la videncia, de saber el tipo de dolencia que padecían los
enfermos, de visualizar el pasado de las personas". El 30
de enero de 1926 llegó a Buenos Aires y poco después comenzó a trabajar como
docente. "Formaba parte de la nobleza italiana -destaca Mastrángelo-,
pero resuelve dejar todo y venir a la Argentina, no como inmigrante, a hacer
dinero, sino a desarrollar una obra". José
Madariaga, dueño de una estancia en Melincué, lo vinculó con dos personas con
las que formaría su primer grupo espiritual, su hijo Miguel y Carlos Emilio
Plüss. En marzo de 1937, Bovisio hizo un anuncio a sus allegados: "les
voy a comenzar a dar algunas enseñanzas; nos seguiremos reuniendo una vez por
semana". Así nació Cafh, el movimiento espiritual que pondría en marcha
en la Argentina y al que definió como "un camino de desenvolvimiento
humano cuya finalidad es lograr el conocimiento de nosotros mismos y el
progreso armónico en nuestra relación con la vida, con el mundo y con lo
divino". En 1937
Bovisio viajó a Rosario, para dar una conferencia por gestión de Abraham
Gurfinkel -a quien tomó como discípulo- y Enrique Mallén. Al año siguiente
fundó el primer grupo de Cafh en Rosario y, dice Mastrángelo, "puso en
movimiento la rueda que impulsaría más adelante toda la expansión" del
movimiento. En diciembre de 1938 Bovisio se mudó con su familia a la ciudad. Las
actividades de Cafh en Rosario se desplegaron a través de la Universidad
Espiritualista Americana, fundada por Bovisio en 1940 y con sede en Entre
Ríos 840. Entre ese año y 1944 se realizaron diversos cursos y conferencias.
"Ahí confluían científicos, creyentes y no creyentes, figuras
importantes de la cultura y la burguesía de aquella época -dice Mastrángelo-.
Lo interesante era el diálogo que establecían más allá de las creencias y de
los dogmas. Don Santiago pensaba que nadie podía hacerse dueño de la verdad.
El objetivo de esa universidad era encontrar diversos matices de la verdad y
dialogar sobre temas ya sea científicos, ya sea espirituales pero en una
cultura abierta. La idea de pensamiento complejo que hoy plantea Edgar Morin
estaba allí en práctica". Bovisio
formó a sus discípulos a través de retiros espirituales en Pampa de Achala y
mediante la formación de nuevos grupos en Córdoba (1942), La Plata (1943) y
Mendoza (1946). En 1948 fundó un colegio en Embalse, Córdoba, al que le puso
el nombre de su hijo Leo Bovisio, fallecido a los 14 años. Allí
"transmitía la enseñanza a través de su ejemplo de vida, de su amorosa
presencia y de sus orientaciones como director espiritual, amigo o
maestro", dice Mastrángelo. En 1950
Bovisio dejó Rosario para radicarse en Córdoba. El movimiento siguió
expandiéndose, ya que en 1957 surgieron grupos en Brasil y Venezuela, en 1960
en Chile y posteriormente en Estados Unidos, Francia e Italia. No obstante,
"la parte de expansión y de concreción de la obra él la hace en
Rosario". Bovisio falleció en 1962, en un accidente automovilístico.
"Don Santiago -dice Fabiana Mastrángelo- dejó un obra escrita pero más
que nada dejó quienes continuaran su pensamiento y su doctrina. Se trata de
un pensamiento ecléctico porque según él va tomando lo que considera mejor de
cada doctrina, un pensamiento filosófico, y también de un método de vida que
apunta a desenvolver al ser humano en todas sus potencialidades". Ese
eclecticismo supone la articulación de "visiones complementarias y
dinámicas que permiten construir un escenario holístico de la realidad y,
así, evitar todo tipo de cristalización dogmática y de fragmentación de la
convivencia humana". Mastrángelo
comenzó a exhumar la historia en Mendoza. "Me contacté con los
discípulos y después empecé a investigar en otros puntos del país. Y donde
encontré más material fue en Rosario, ya que las conferencias de Don Santiago
tuvieron gran repercusión en la prensa, que incluso las reproducía". La
biografía de Bovisio incluye además numerosas fotografías y documentos y
inéditos y desconocidos. DOMINGO, 09 de enero de 2005 Fuente: La
Capital de Rosario Gracias: Juan Daniel |