|
Ciencia al día: Uno de cada tres hombres
tiene el semen infectado por clamidia |
|
Es una bacteria que no
da síntomas, pero puede provocar abortos espontáneos El 14% de
los varones infectados es adolescenteLos especialistas coinciden en que la
incidencia es muy elevadaEleva casi un 60% el riesgo de pérdida del embarazo El semen de uno de cada tres
hombres sexualmente activos en América latina está infectado con la bacteria
de transmisión sexual más prevalente en el mundo: la Chlamydia trachomatis,
que eleva a casi el 60% las probabilidades de que la mujer sufra abortos
espontáneos. "Esta prevalencia es muy
elevada, porque la mayoría de las veces la clamidia se presenta de forma
asintomática o con síntomas leves que pasan desapercibidos para quien la
padece", señala a LA NACION el doctor Gustavo Gonzales, vicedecano de la
Facultad de Ciencias y Filosofía de la Universidad Peruana Cayetano Heredia,
en Perú, y autor principal de una revisión sobre el impacto de la infección
en los varones latinoamericanos en la que participó un equipo argentino. Según la Organización Mundial de
la Salud, cada año se diagnostican unos 92 millones de casos de clamidia, con
una incidencia mayor en los países en vías de desarrollo. "La problemática
latinoamericana es diferente a la de los países desarrollados: la
promiscuidad, la falta de hábito en el uso del preservativo y hasta la falta
de una adecuada higiene hacen que las infecciones de transmisión sexual sean
mucho más frecuentes", afirma la inmunóloga Alicia Mazzolli, ex investigadora
del Conicet y asesora científica del Centro Inmunológico de Esterilidad y
Reproducción (Ciser). Mazzolli y la doctora Graciela
Kortebani, inmunóloga del Hospital Durand y directora del Ciser,
representaron a la Argentina en este trabajo multicéntrico, en el que
participaron investigadores de Chile, Venezuela, Colombia, México y Alemania.
La falta de síntomas en el 50%
de los casos hace que la infección pase inadvertida y no se tomen los
cuidados necesarios para prevenir su contagio. En las mujeres, la ausencia de
síntomas se eleva al 70 u 80% de los casos. Las señales más comunes que da
la clamidia son ardor o molestias durante la relación sexual. También, al
pararse después de estar mucho tiempo sentado, el hombre puede tener una
sensación de pesadez a la altura del suelo pelviano (periné). "El avance de la infección
puede producir esterilidad y abortos –indica Mazzolli-. Las parejas deben
saber que no se pierden embarazos por mala suerte, por lo que se debe hacer
un diagnóstico, en especial del sistema inmunológico, que suele rechazar el
embarazo cuando hay una infección." Los abortos suelen ocurrir en el período de anidación, es decir, en los primeros tres meses de gestación. Se estima que alrededor de la mitad de los embarazos se pierden de manera espontánea y en etapa temprana. Cuestión de parejaPara contrarrestar las
consecuencias de la clamidia, el tratamiento de la infección debe ser
considerado una cuestión de la pareja y no sólo de uno de ellos. Según los
investigadores, basta con que uno de los dos esté infectado para que las
probabilidades de que la mujer tenga abortos espontáneos alcancen el 59,4 por
ciento. "El problema es para ambos
-afirma el doctor Gonzales-. El tratamiento debe darse a la pareja, pues si
se detecta y se trata sólo en el hombre, la mujer actúa como reservorio.
Entonces, cuando el varón deja el tratamiento, se vuelve a infectar de su
pareja. Y si se detecta en la mujer y se trata sólo a ella, cuando termine el
tratamiento se volverá a infectar de su pareja." "Muchas veces se lo detecta
en el semen, pero no en el moco cervical de la mujer", agrega Kortebani.
El tratamiento tiene dos pilares: los antibióticos y el cuidado con
preservativos hasta que finalice el tratamiento. También, pesa la actitud del
especialista: "Hay que ir a buscar la
infección -insiste Mazzolli-. Si uno no la encuentra en el cultivo del moco,
no hay que conformarse, sino comenzar a indagar en los anticuerpos, porque
puede no darse en el cuello del útero, sino también en el peritoneo, en el
endometrio o en las trompas." En el espermograma, según las
inmunólogas del Ciser, hay parámetros indirectos a través de los cuales un
lector experimentado de muestras puede reconocer la presencia de la bacteria.
Entre ellos, el pH alcalino, un aumento en la viscosidad o una mayor cantidad
de células redondas del semen, que aparecen aunque no haya síntomas y aunque
el resultado del estudio sea negativo. Se estima que entre el 60 y 70%
de los cultivos con resultado negativo son falsos negativos. "La
clamidia nos interesa por varias razones: es asintomática en alto porcentaje,
los espermogramas pueden dar un falso negativo y es una bacteria
abortadora", sintetiza Mazzolli, miembro de la Sociedad Argentina de
Inmunología y de las sociedades estadounidenses de Inmunología en
Reproducción y de Fertilidad y Esterilidad. De no tratar la infección y si el embarazo llega a término, aquélla alcanzará al bebe, que la contrae en el momento del parto. Entre el 25 y el 50% de los casos, los recién nacidos desarrollan conjuntivitis, mientras que entre el 10 y el 20%, neumonía. Los resultados del trabajo,
publicados en la revista Andrologia, son un llamado de atención sobre el
factor masculino en la infertilidad de la pareja. "Se suele asumir que
la que pierde los embarazos es la mujer porque el hombre ya embarazó -dice la
doctora Mazzolli-. Sin embargo, si bien ella es la que finalmente muestra la
pérdida, no necesariamente es la causa." Gracias: Marcela |
|
Pacientes con cuadros terminales mejoraron un 35% cuando se las inyectaron en el músculo cardíaco ·
El procedimiento se realizó a través de una
cirugía mínimamente invasiva ·
Los sujetos fueron dados de alta en dos días ·
Otras experiencias con células stem. Una pequeña incisión sobre el
costado del tórax. Un toracoscopio (que permite ver
el corazón "en vivo y en directo" a través de una cámara de video).
Una inyección con células madre
(capaces de metamorfosearse en cualquier tejido del organismo) obtenidas del
hueso ilíaco del propio paciente. Tales los elementos que, combinados, ofrecerían nuevos horizontes para el tratamiento de la miocardiopatía terminal no producida por enfermedad coronaria, una afección que en la actualidad sólo puede tratarse con trasplante cardíaco o corazón artificial. Los resultados del primer ensayo con esta cirugía mínimamente invasiva fueron presentados en el reciente Congreso de la Sociedad Americana de Cirugía Torácica, que finalizó hace unos días en Tampa, Estados Unidos, por un equipo internacional integrado por investigadores de la Universidad de Pittsburgh (EE.UU.), la Asociación Española de Montevideo (Uruguay), la Universidad Baylor de Dallas, Texas (EE.UU.) y la Fundación Benetti, de la Argentina. "A los seis meses de
realizada la intervención, la función cardíaca mejoró un 35% en los pacientes
tratados", dice el doctor Federico Benetti, a través de una comunicación
telefónica desde Guayaquil, donde se encuentra hasta el jueves. El procedimiento experimental se
realizó en treinta pacientes de Uruguay, la India y Tailandia, divididos en
dos grupos de 15, elegidos al azar. A unos se les inyectaron directamente en
el corazón células stem obtenidas de sus crestas ilíacas. A los otros, una
imitación; actuaron como grupo de control. Todos presentaban un problema
cardíaco crónico que lleva al corazón a bombear cada vez menos sangre, lo que
provoca cansancio y falta de aire. "Trabajamos con personas
que padecían miocardiopatía idiopática por diferentes causas, como
alcoholismo, mal de Chagas, virosis -dice Benetti-. Es decir que se trata de
una condición que no tiene nada que ver con las [arterias] coronarias. La
mayoría de estos pacientes va al trasplante. Para el 60% de los que tienen
las arterias tapadas y el músculo enfermo la mortalidad a 5 años es del
50%." Los investigadores obtuvieron
entre 22 y 25 millones de células de la cresta ilíaca, que luego inyectaron
con una jeringa especial a través de una pequeña perforación en la zona
lateral del tórax. Utilizaron una cámara de video para que la operación fuera
más precisa, y que disminuyeran los riesgos y el tiempo de recuperación. "Hacemos un diagrama de
acuerdo con una serie de estudios previos del órgano, porque las células
deben ser inyectadas a una distancia y una profundidad determinadas, que
varían en cada paciente -afirma el especialista-. En general se aplican en
forma serpenteante a un centímetro una de otra, lejos de las arterias
coronarias, a entre 3 y 5 mm de profundidad." La mejoría que sobrevino después
del procedimiento se midió por ecocardiografía. "Notamos que el músculo
se movía un 35% mejor que antes de la operación -explica el médico-. Los
pacientes mejoraron su estado general y funcional, y hasta el color de la
piel." En Guayaquil, los doctores Luis
Geffner y Benetti están poniendo en marcha otro tratamiento experimental,
pero esta vez con células madre embrionarias, obtenidas de abortos tempranos,
embarazos ectópicos, de placenta o de cordón. De estas células, que, se cree,
expresarían mayor totipotencialidad, inyectaron de 40 a 80 millones de
unidades. "Hemos tratado a dos
pacientes con células embrionarias -afirma Benetti-. Ya vimos mejoría, pero
hay que esperar, porque sería muy precoz sacar conclusiones." Según el especialista, que está
construyendo una clínica privada en Rosario, de confirmarse estos resultados
con el aporte de más evidencias científicas, el novedoso tratamiento sería
una alternativa al trasplante cardíaco, con la ventaja de que no requiere
donantes ni inmunosupresión de por vida. Afirma Benetti: "Estamos en
los comienzos de una nueva era mundial". Nora Bär Lo que resta averiguar
Si bien se suman los resultados
promisorios en tratamientos con células madre, los investigadores aún no
pueden explicar muy bien cómo funcionan. El doctor Amit Patel, investigador del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh y primer autor del trabajo, comentó a medios internacionales que no se sabe si estas células se diferencian para convertirse en células de corazón o en células que promueven el crecimiento de los vasos, o si funcionan como señales para otras células y sustancias que ayudan a reparar el músculo cardíaco. Por su parte, el doctor Pablo
Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental
del Hospital Italiano,  consideró que el estudio fue bien diseñado y
que se probó en un número importante de pacientes. "Se trata de uno de
los pocos estudios controlados, aleatorios y prospectivos -dice-. Es decir,
se usó un grupo de pacientes equivalentes para controlar si el efecto se
debía efectivamente a las células madre, lo que se logra al inyectar suero en
los casos de control. Además, la asignación de pacientes al azar evita la
manipulación del investigador. Los resultados iniciales, por otra parte,
tienen buen peso estadístico. Pero lo que resta dilucidar son los resultados
a largo plazo y si realmente el efecto es por la diferenciación de las
células stem en células cardíacas, o simplemente se debe a que secretaron
algún factor de acción transitoria." Lo que es indudable es que la investigación en células madre está en el centro del escenario científico. En un trabajo que se publica en la última edición de Nature Biotechnology, un grupo de científicos de la Universidad de Wisconsin afirma haber convertido células madre embrionarias en neuronas motoras vertebrales que mostraron actividad eléctrica. Esto permitiría pensar en el diseño de tratamientos para pacientes con lesiones en la médula espinal o con enfermedades degenerativas. Fuente: La Nación Gracias: Marcela |