MENSAJE
DE NUESTROS HERMANOS ASCENDIDOS A LAS ESTRELLAS 
Con
este artículo se pretende contestar a diversas preguntas que muchos
formulan,
acerca de cómo son los seres del espacio, de dónde proceden, qué
ocupaciones
tienen, si están más desarrollados que nosotros, por qué están
sobre
la Tierra, qué pretenden decirnos, cuáles son sus objetivos, etc.,
etc....
Se dicen tantas mentiras, que hay que ofrecer como alternativa la
verdad
que pueda llevar a la cooperación con cierta concienciación todavía
operante.
Y entonces, a cada uno su elección.
Los
extraterrestres que nos visitan proceden de diversos lugares. De
nuestra
galaxia y de otras galaxias. Son todos Ellos miembros de la
Confederación
Interestelar, que comprende diversos sistemas planetarios. Se
definen
como "habitáculos de la Inteligencia Divina" y en calidad de tales
coordinan
la colonización de los mundos en formación y tutelan las especies
respectivas.
Entre los más conocidos, el Maestro Cósmico Adoniesis es
originario
de Marte y Asthar Sheran procede de Venus. Adoniesis es un
científico
que se ocupa de la biología pura y Asthar Sheran es el "Jefe
Santo"
que tiene a su cargo el mando de la flota en misión sobre nuestro
planeta.
Somáticamente
son como nosotros. Pero, tienen diferencias en cuanto a color
de
piel, estatura y otros aspectos menos importantes. Algunos miden hasta
tres
metros. Los hay rubios y de tez tostada. Otros, de un color verdoso.
Algunos
tienen los brazos unidos al tórax con una especie de membrana y
otros
los pies con los dedos soldados, como algunas especies palmípedas. En
general,
su belleza y semblante son enormemente superiores a los del
hombre.
Son
seres evolucionados, criaturas de una gran longevidad, que se aproximan
a
la perfección. Normalmente sobrepasan los mil años y algunos pueden
llegar
a vivir en una sola vida mil doscientos años. Por referencia a Ellos
somos
auténticos salvajes y además, se pueden perfeccionar a través de
todas
sus existencias y sus reencarnaciones conscientes. Cuando los
Hermanos
Mayores del Cosmos terminan la función de su cuerpo, existe un
período
de reposo para el espíritu, equivalente, en nuestra medida, a unos
cuatrocientos
años. Después se verifica un cambio de dimensión o reencarnan
en
otro cuerpo, porque el Espíritu no descansa jamás. Está en constante
evolución,
en constante renacimiento, hasta alcanzar el máximo grado de
perfección
y volver a Dios, de donde proviene.
Como
poseen el Conocimiento, los Extraterrestres no necesitan de la
experiencia.
Sus escuelas son de perfeccionamiento. Trabajan como nosotros,
pero
no desarrollan siempre la misma actividad, sino que cambian
sistemáticamente
cada cierto período. Todos saben pilotar las naves,
incluso
las mujeres. El teatro es su pasión. Se nutren de alimentos
previamente
digeridos por máquinas especiales; de este modo no tienen
escorias.
Duermen desde niños en camas anatómicas y no apoyan en almohadas.
El
acto de la concepción y de la gestación son universales. Conciben como
nosotros
y su gestación dura nueve meses. Pueden procrear siempre, hasta
los
últimos años de su vida. Pero, el matrimonio para Ellos no es como para
nosotros
un contrato viciado por intereses económicos o motivaciones
instintivas.
Sus uniones son características de espíritus evolucionados, y
comienzan
primero en la belleza espiritual. Cuando un hombre y una mujer
desean
vivir juntos, lo hacen inmediatamente sin ningún ritual.
Naturalmente,
satisfacen su necesidad física, pero después de un período de
abstinencia
practicado conscientemente. Ellos tienen el acto de la
concepción
en un gran concepto y se preparan antes de llevarlo a cabo.
En
ciencia, están infinitamente más desarrollados. Nos aventajan en
milenios.
No tienen enfermedades ni padecen necesidades económicas, porque
todos
poseen lo necesario. El dinero entre Ellos no existe. Pero, incluso,
han
llegado a ser tan conscientes, que aman al prójimo como a sí mismos.
Conocen
el mal y no lo practican, conocen el odio y aman. Están más
próximos
a la Verdad de cuanto podemos imaginar.
Muchos
terrestres se preguntan por qué no hacen saber que existen de un
modo
definitivo. La razón es que Ellos hacen saber que existen, pero con
una
lógica particular, que no es la nuestra. Lo hacen con una metodología
que
tiene como objeto una toma de conciencia tal, que debe ser una
convicción
íntima en el ser humano, inquebrantable. Las causas que lo
edifican,
desarrollan los efectos positivos deseados por una transmutación
interior.
Está
claro que Ellos quieren amonestarnos, hacernos conscientes de que son
una
fuerza operante que gobierna el universo y la humanidad y que ninguno
puede
sustraerse a esta Ley. Sólo desarrollando la Humanidad sus
sentimientos
más evolucionados podría haberse salvado.
La
presencia en la Tierra de los Dioses del Cielo no es un acontecimiento
nuevo,
sino antiguo. En este tiempo, su presencia se ha revestido de un
ropaje
nuevo y de una metodología operativa mucho más próxima a nuestra
capacidad
de comprender y de redimensionar los conceptos básicos de la
revelación
habida en el pasado. Nada ha cambiado sobre su libertad para
elegir
sujetos terrestres que tengan cualidades particulares
psicofísicoespirituales,
cualidades que conocen bien y que son
indispensables
para una precisa programación y para un provechoso contacto
con
sus superiores conciencias.
Su
presencia y su intervención miran fundamentalmente al control de la
carrera
nuclear en el mundo y sus consecuencias en nuestro planeta y en
otras
esferas, en caso de desencadenarse una guerra atómica nuevamente. Los
enormes
medios técnicos que poseen nuestros Hermanos Superiores les han
permitido
saber que las experiencias nucleares han puesto de relieve que se
ha
acentuado gravemente la vibración ígneo-cósmica del anillo
magneto-esférico
del planeta que habitamos, y una perturbación en el mismo
afectaría
también a la actividad cosmofísica y cosmoenergética de los demás
planetas
de nuestro sistema solar y de nuestra galaxia.
Los
extraterrestres entran en el tiempo y en el espacio y pueden escrutar
el
pasado y el futuro con libertad. De hecho han escrutado nuestro futuro y
han
encontrado males irremediables. Conocen también, mucho mejor que
nosotros,
nuestro pasado histórico desde sus mismos comienzos.
Existen
en la Tierra unos seis millones de extraterrestres. La gente no los
ve,
pero están ahí. Incluso circulan entre nosotros bajo formas
aparentemente
terrenas, pero sólo pueden ser reconocidos por los iniciados,
gracias
al poder atractivo que emanan, y por su fascinación magnética
extraordinaria.
Tienen bases permanentes en todos los continentes del
planeta.
Poseen bases de apoyo y de operación en los acéanos y en el
espacio
externo, comprendido nuestro satélite Luna. Controlan el sistema
solar
desde hace remotísimo tiempo y han venida constantemente a nuestro
mundo
en los períodos atlantídeo, lemuriano, egipcio y en los momentos
críticos
de nuestra historia evolutiva. Su permanencia sobre nuestro
planeta
se ha prolongado por largo tiempo y ahora están nuevamente
presentes,
porque se halla próxima la edificación de la renovación y el
cumplimiento
de todo aquello que ha sido dicho, escrito y transmitido a la
posteridad
por Aquél que los hombres crucificaron.