TRASTORNOS
DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA
Conceptos
generales.
El DSM-IV separa
dos tipos de trastornos alimentarios, la bulimia nerviosa y la anorexia
nerviosa. Sin embargo, en la mayoría de los casos se distingue una mezcla
de ellos, por lo que se clasifican cada uno de ellos en subgrupos. Así, en la
anorexia nerviosa se distinguen cuadros restrictivos y cuadros
restrictivo-compulsivos (donde períodos restrictivos se conjugan con períodos
bulímicos). Por su parte, la
bulimia nerviosa se divide en aquellas de tipo purgativo y no purgativo. Por último,
se describen los trastornos de la conducta alimentaria no especificados.
Enfoque
general del paciente con trastorno de la conducta alimentaria.
Es importante
evaluar la perspectiva del paciente frente a su trastorno, especialmente si
consulta por sí solo o es enviado por otras personas, ya que es diferente el
manejo posterior del paciente. Además se debe evaluar la actitud frente al peso
y la silueta, ya que en estos casos el trastorno tiene una tendencia a durar más
tiempo aún con mejoría en otros sentidos como, por ejemplo, el alza de peso o
la disminución de las crisis bulímicos. Muchas mujeres tienen un terror casi
panicoso a engordar, lo que puede perdurar por muchos años posteriores al
tratamiento de uno de estos cuadros, ya que después de varios años puede
verificarse que aún siguen pensando que su peso ideal es mucho menor que el
real y, por ello, el pronóstico es peor.
En este
enfoque general, los hábitos alimentarios de la persona son de gran
importancia. Se debe registrar cuándo, a qué hora, cuánto y bajo que
circunstancias la persona come. Además se debe verificar las características
de la dieta, en especial si es equilibrada o no y comprobar si hay
"comilonas" (episodios donde la persona come compulsivamente grandes
cantidades de alimentos), ansiedad por comer hidratos de carbonos (en desmedro
de otros grupos de nutrientes) y la presencia de ayuno prolongado o
"saltos" de comidas.
Una buena
evaluación de los métodos de control del peso corporal es esencial en la
orientación clínica de estos pacientes. El paciente puede seguir dietas hasta
ayunos drásticos. En otros casos aparecen las purgas, que corresponden a
la evacuación del contenido de las "comilonas" debido a la sensación
de angustia y culpa, donde la persona se autoinduce el vómito (con los dedos o
instrumentos) o usa laxantes o diuréticos en grandes dosis. Otros métodos de
control del peso frente a las "comilonas" (que no corresponden a
purgas) como ejercicios drásticos y uso de anorexígenos (conjunto de
preparados que incluyen extractos de hormonas tiroideas, anfetamínicos y otros
compuestos muy peligrosos).
Se debe
evaluar siempre la psicopatía general de la persona en busca de comorbilidad.
Así, en el eje I es frecuente encontrar trastornos depresivos, trastornos de
ansiedad, trastornos fóbicos y trastornos obsesivo-compulivos. En el eje II se
pueden pesquisar algunos trastornos de personalidad, por ejemplo, trastorno
borderline o limítrofe de la personalidad en especial en la bulimia nerviosa.
Por último, debe evaluarse el estado físico del paciente y realizar un
laboratorio nutricional de la persona.
El enfoque
general de todos estos trastornos incluye la evaluación de la familia,
especialmente en la bulimia nerviosa, ya que se suele dar el caso que el
paciente índice sea sólo el "chivo expiatorio" que revela la
presencia de patología familiar que requiere una psicoterapia de familia
agregada al manejo del caso de trastorno alimentario.
Finalmente es
necesario recalcar que el manejo de estos pacientes, por la interacción de múltiples
factores, tanto médicos, psiquiátricos y sociales, requiere de un equipo terapéutico
que incluya al médico psiquiatra, endocrinólogo o gastroenterólogo, ginecólogo,
odontólogo (por las alteraciones dentarias producto de los vómitos repetidos y
la malnutrición), psicóloga o terapeuta ocupacional y una asistente social.
Anorexia
nerviosa.
Los criterios
de DSM-IV para anorexia nerviosa indican que:
Epidemiología
La anorexia
nerviosa se produce en el 90 a 95% de los casos en mujeres, con sólo un 5 a 10%
el sexo masculino y la relación mujeres/hombres es de 15-20:1. La prevalencia
es de 0,5-1% de las mujeres adolescentes y adultas jóvenes y se ha documentado
que el riesgo es de 6 a 7% en las hermanas de mujeres con anorexia nerviosa.
Etiología.
Es de carácter
multifactorial, donde influyen factores de tipo psicológico, social y biológicos:
1.- Factores
psicológicos:
2.- Factores
socioculturales:
3.- Factores
biológicos:
Factores
predisponentes:
Los factores
predisponentes para el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria
incluyen:
Factores
desencadenantes:
Factores
perpetuantes:
Ante los
factores predisponente y luego de gatillado el trastorno, existen algunas
condiciones perpetuantes:
Manifestaciones
de la anorexia nerviosa.
Las pacientes
con esta enfermedad comienzan a desarrollar un cuadro emaciante severo que
produce alteraciones de carácter médico, prácticamente en todos los sistemas.
Las principales manifestaciones físicas de la anorexia nerviosa son:
Desde el punto
de vista psicológico, las principales manifestaciones son:
1.- Depresión,
ansiedad, síntomas compulsivos.
2.- Fobia,
especialmente fobia social con un aislamiento severo.
3.- Síntomas
hipocondriacos.
4.- Baja
autoestima.
5.-
Perfeccionismo con altas expectativas de logros.
6.-
Alteraciones conductuales, con preocupación constante por los alimentos
(incluso soñando con la comida), enflaquecimiento voluntario en condiciones de
hiperactividad (aún con la delgadez extrema siguen haciendo ejercicios),
preocupación por la apariencia personal y disminución del interés sexual.
7.- Desde el
punto de vista perceptual hay una distorsión de la imagen corporal, falla en
percepciones y negación de la sensación de fatiga.
8.-
Sentimientos de ineficacia personal.
9.-
Dependencia con pobre autonomía.
10.- Sensación
de que son controladas y sólo buscan satisfacer a los demás.
Tratamiento.
El tratamiento
precoz mejora el pronóstico, ya que un tratamiento tardío es mucho menos
eficaz. Se debe considerar como norma general que la recuperación de peso NO es
igual a la curación del trastorno.
La actitud
terapéutica debe ser flexible y adaptarla a la persona y su grupo familiar. La
resolución se logra sólo a largo plazo, luego de 2 a 4 años de tratamiento.
Los criterior de recuperación son:
1.- Disminución
de las alteraciones psicopatológicas.
2.- Aceptación
y mantención de un peso idóneo.
3.- Recuperación
de la menstruación.
4.- Desaparición
de la distorsión de la imagen corporal (lo que puede demorar muchos años).
5.- Mejoría
de las inmadurez psicosexual, aceptando su sexualidad, la maternidad y
posibilidad de establecer una relación de pareja.
Se debe
hospitalizar a un paciente con anorexia nerviosa en los siguientes casos:
1.- Intento de
suicidio, pensando en la posibilidad de concomitancia con un delirium.
2.-
Alteraciones hidroelectrolíticas severas.
3.- Disminución
de peso bajo 70% del peso ideal.
4.- Hipotermia
grave.
5.- Abuso
persistente de laxantes.
6.- Situación
familiar crítica que influya muy negativamente en la evolución familiar.
7.- Episodios
bulímicos con pérdida del control personal.
10.-
Psicopatología incapacitante para la vida cotidiana.
11.- Fracaso
del tratamiento ambulatorio.
El tratamiento
debe consistir en una compensación de los aspectos biológicos (médicos) en
los diferentes sistemas y además un tratamiento desde el punto de vista psicológico.
Para ello se utiliza la farmacoterapia y la psicoterapia de apoyo, cognitiva y
conductual. Dentro de los fármacos que pueden utilizarse se encuentran los orexígenos
(aumentan el apetito), hormonas, antidepresivos y antipsicóticos. Los fármacos
son sólo coadyuvantes a la psicoterapia. Se realiza psicoterapia de apoyo al
paciente y una psicoterapia familiar. Se debe entregar una correcta y completa
información clínica y nutricional. Está indicada la psicoterapia cognitiva
enfocada a la distorsión de la imagen corporal, autoconfianza, poder
"decir no", modificar el pensamiento negativo hacia sí mismo. La
psicoterapia conductual es difícil con mucha resistencia por parte del paciente
y principalmente por la dificultad para expresar los conflictos con palabras
siendo manifestados como un conflicto somatizado. Además de la fármaco y
psicoterapia, puede ser muy útil el ingreso a grupos de autoayuda donde los
monitores son ex-pacientes, aunque en Chile son poco numerosos.
Evolución
y pronóstico.
La respuesta
inicial positiva (con cualquier método) se produce en un 70% de los pacientes
tratados, pero a mediano y largo plazo sólo un 40 a 50% tienen una respuesta
positiva. Cuando la respuesta inicial no es satisfactoria hay una evolución a
anorexia crónica en el 50-60% de los casos, obesidad maligna en un 5% y
mortalidad de un 5 a un 20% (del total) debidas a suicidio o alteraciones graves
hidroelectrolíticas y compromiso de órganos.
Los factores
de mejor pronóstico de los pacientes son:
1.- Grado de
inteligencia de la persona.
2.- Edad
temprana, ya que luego la personalidad está más estructurada y más patológica.
3.- Buena
adaptación premórbida.
4.- Mejoría
de la alteración perceptual y de la imagen corporal.
Los factores
de mal pronóstico son:
1.- Edad tardía
de inicio del trastorno.
2.- Obesidad
pre-mórbida.
3.- Rasgos bulímicos.
4.- Clase
social baja (lo que es sólo relativo).
5.- Largo
tiempo de evolución.
6.- Mala
interacción con la familia o la pareja.
7.- Si
persiste inmadurez sexual (establecer relación de pareja).
8.- Fracaso
terapéutico anterior.
9.- Negación
sistemática del trastorno.
10.- Depresión,
conductas obsesivo-compulsivas o quejas somáticas asociadas.
11.- El sexo
masculino (sólo relativo).
Bulimia
nerviosa.
El DSM-IV
define la bulimia nerviosa con los criterios siguientes:
Epidemilogía.
Difiere sólo
en pequeños aspecto con relación a la anorexia nerviosa. Por ejemplo, la
relación entre mujeres/hombres es de 9:1, con una incidencia de 1 a 3% entre
las mujeres y adultos jóvenes en general.
Etiología.
Los factores
etiológicos son básicamente los mismos que en la anorexia nerviosa. Sin
embargo, algunas pequeñas diferencias indican que en la bulimia nerviosa
predomina el efecto de la estructura familiar alterada, con mayores conflictos,
abiertamente disgregada y desestructurada (ya no es una "familia
perfecta"), con sensación de desamparo de la paciente (culpa y rechazo a
la familia) y menor relación con la madre. Con respecto a esto último algunas
escuelas psicológicas basadas en relaciones objetales, indican como hipótesis
que en la bulimia hay una necesidad constante de establecer los límites del yo
(personalidad berderline) con una rabia introyectada hacia la madre que
desencadena las "comilonas" y con la purga sólo se retiene la madre
buena y se eliminan los rasgos malos.
Hay asociación
con una alta prevalencia de trastornos bipolares y con el trastorno depresivo
mayor.
Factores
predisponentes.
Los factores
que predisponen al desarrollo de un cuadro de anorexia nerviosa son:
1.- Trastorno
borderline (limítrofe) de la personalidad, ya que éstas son personas muy
inestables emocionalmente, con muy poca tolerancia a la frustración, poco
reflexivas (impulsivos) y mal manejo de la rabia.
2.- El
sobrepeso o la obesidad previas predisponen al desarrollo de bulimia en un 20 a
50% de los casos de ésta.
3.- La
anorexia nerviosa previa es un antecedente premórbido frecuente, especialmente
los cuadros de tipo anorexia restrictiva, frente a lo cual se debe diferenciar
si son dos cuadros distintos, evolutivamente uno primero y el otro después o si
son alternantes.
Factores
desencadenantes.
Los
principales factores desencadenantes de episodios bulímicos son:
1.- Anorexia
restrictiva previa.
2.- Pérdida
de seres queridos.
3.- Situación
de estrés como conflictos con los padres.
4.- Que la
persona realice una "comilona" por otros motivos, como, por ejemplo,
por depresión, soledad, frustración, rabia, tensión y aburrimiento.
Factores
perpetuantes.
Los factores
que perpetúan un cuadro bulímico son las comilonas que conducen a purgas (vómitos
y laxantes) o a compensación no purgativa como dieta, ayuno drástico y
ejercicio drástico.
Complicaciones.
Las
complicaciones de la bulimia incluyen:
Tratamiento.
El tratamiento
de la bulimia tiene un aspecto psicoterapéutico y otro farmacológico. Se debe
entregar información nutricional adecuada a los pacientes y una psicoterapia de
apoyo en todos los casos. La psicoterapia conductual se puede llevar a cabo con
técnicas de relajación o técnicas de premio y castigo. Es fundamental el
tratamiento con medicamentos, a diferencia de la anorexia nerviosa. Se debe usar
la fluoxetina que tiene utilidad como antidepresivo y antiimpulsivo (para
evitar las "comilonas" y las purgas). Los anorexígenos disminuyen de
peso 2 a 6 kilos durante el primer mes. Se usa en dosis de hasta 80 mg/d.
Evolución
y pronóstico.
La respuesta
positiva inicial ocurre en un 50 a 90% de los casos tratados, lo que disminuye a
largo plazo hasta cerca del 27% como máximo. Finalmente, de los pacientes con
una respuesta positiva a mediano plazo a largo plazo sólo un 40% de ellos
mantiene esa respuesta positiva. Si la respuesta frente al tratamiento fue
negativa la evolución es similar a la anorexia, con mortalidad del orden del 5
al 20% por motivos semejantes, o sea, complicaciones médicas y suicidio.
Trastorno
de la conducta alimentaria no especificado.
Son todos
aquellos cuadros de trastorno de conducta alimentaria que no cumplen los
criterios para anorexia ni bulimia. Dentro de ellos se incluyen:
1.- casos que
cumplen todos los criterios de anorexia excepto amenorrea.
2.- Casos que
cumplen los criterios de anorexia, pero con un peso a nivel normal.
3.- Cumple
todos los criterios de bulimia excepto las consideraciones de tiempo (frecuencia
y tiempo de evolución).
4.- Casos en
los cuales hay empleo de conductas compensatorias luego de la ingestión normal
de alimentos y sin "comilonas".
5.- En vez de
purgas el paciente no traga sino que mastica y luego expulsa (no vómitos ni uso
de laxantes).
6.- Trastornos
compulsivos con comilonas recurrentes sin conductas compensatorias (purgas o no
purgas).