Autismo: Unión entre
comunicación y comportamiento
Autora:
Linda Fielding
Artículo original
en inglés en:
http://www.ttac.odu.edu/articles/autism.html
Traducción
realizada por: Carol Guillén
Medina
Hoy
día se piensa que el autismo es un desorden del desarrollo producido por múltiples
causas (Batsaw&Perret,1992). Debido a que no existen valoraciones específicas
del autismo, el diagnóstico de este desorden se basa normalmente en las
características que muestran los individuos (en relación a su nivel de
desarrollo). Las características más comunes manifestadas por individuos con
autismo, deberían cumplir al menos 4 de las siguientes: Una carencia de
destrezas sociales y comunicativas, incurren en conductas repetitivas, la
demanda de "rutinas", anormal preocupación por objetos específicos,
autolesiones y/o conductas agresivas, y retrasos en el lenguaje. Mientras que un
individuo debería mostrar una combinación de esas características, un número
de autores sostiene las idea de que los problemas de comunicación son la
primera discapacidad de los individuos con autismo, y otros problemas de
conducta pasan a ser síntomas secundarios (Koegel & Koegel, 1995).
Los
deterioros en la comunicación expresiva y receptiva mostrados por individuos
con autismo pueden ser graves. Hacia la mitad de esta población no llega a
adquirir el lenguaje práctico (Schopler,1978), y estos niños que desarrollan
el habla, tienen a no utilizar su lenguaje de forma comunicativa
(Donnellan,1985). Esta incapacidad para utilizar la comunicación de forma
efectiva, puede provocar conductas desafiantes.
La
literatura reciente sostiene la premisa de que se establece una relación entre
la intención comunicativa y la función de la conducta. La función de una
conducta desafiante puede estar determinada para relacionarse con uno o más de
4 propósitos comunicativos:
1. Llamar
la atención, 2) evitar una petición, actividad o persona, 3) procurar un
objeto, y/o 4) recibir retroalimentación sensorial (Durand,1990).
Programar
prácticas para estudiantes con autismo ha comenzado a reflejar esta relación.
Se está estudiando menos las estrategias para ""controlar" el
comportamiento y más para interpretar e propósito del comportamiento y
proporcionar a los alumnos oportunidades para aumentar sus habilidades
comunicativas. Es importante considerar que no importa la edad del individuo con
autismo, los profesores pueden planear activamente programas (y ofrecer
sugerencias a los padres), que deben favorecer la comunicación, y quizá,
disminuir la aparición de conductas inapropiadas.
Koegel
& Koegel (1995) han sugerido cuatro estrategias que pueden ser implementadas
en la jornada escolar para ayudar en el desarrollo de la comunicación de
individuos con autismo. El resto de este artículo perfila estas estrategias y
proporciona ilustraciones de cada una de ellas.
1. aumentar
la consciencia de los intentos de comunicación y responderlos. Para cumplir con
esto, los maestros deberían empezar a interpretar todas las acciones de los
estudiantes (y sus conductas) como intentos de comunicación. Por ejemplo, Sam
(un estudiante de tu clase) está sentado en el suelo. Pides a Sam que coja su
abrigo para salir fuera. Sam se coge las rodillas y empieza a balancearse.
Contrariamente a etiquetar a Sam de "desobediente", quizá necesitemos
considerar que Sam nos está diciendo que hoy no le apetece salir fuera.
Utilizando estas
estrategias de comunicación, Se eliminarán todas las conductas desafiantes de
los individuos con autismo? Probablemente no. Pero aumentando el entendimiento y
uso de la comunicación en el estudiante, podemos reducir su uso de conductas
desafiantes para "transmitir su mensaje".
Referencias:
Batshaw,
M. L., & Perret, Y. M. (1992). Children with disabilities: A
medical primer. Baltimore: Paul H. Brookes.
Donnellan, A. (Ed.). (1985). Classic readings in
autism. New York: Teachers College Press.
Durand,
V. M. (1990). Severe behavior problems: A functional communication
training approach. New York: The Guilford Press.
Koegel, R., & Koegel, L. (1995). Teaching
children with autism: Strategies for initiating positive interactions and
improving learning opportunities. Baltimore: Paul H. Brookes.
Schopler, E. (1978). On confusion in the diagnosis of
autism. Journal of Autism and Childhood Schizophrenia, 8, 137-161.