Trastornos de ansiedad
El organismo humano cuenta con un sistema complejo que le permite ponerse a salvo cuando enfrenta una amenaza inminente. El sujeto, cuando percibe el peligro, reacciona primero sintiendo miedo; entre mayor sea la amenaza, la sensación de miedo es mayor.
Esta reacción a la que conocemos como miedo se desencadena como respuesta a una amenaza que podemos identificar ajena a nosotros. Si no hay una causa ajena que explique ese sentimiento de amenaza le llamamos angustia o ansiedad.
A esta primera reacción le siguen cambios fisiológicos que tienen sentido y clara utilidad ante las amenazas. El organismo se prepara para luchar, defenderse o huir. En cualquiera de los casos se requiere que se agudice el estado de alerta para poder identificar y definir el peligro, la percepción del entorno se hace más aguda y selectiva; aumenta el tono muscular; aumenta ligeramente la tensión arterial; el riego sanguíneo se redistribuye, la sangre de la piel pasa al torrente circulatorio - produciendo palidez - para ser llevada a donde más se le necesita en ese momento: el cerebro y los músculos que se preparan para pelear o para huir; aumenta la temperatura ligeramente y por lo tanto se produce sudor; el corazón late más de prisa (taquicardia) para bombear más sangre bien oxigenada a donde se le necesita.
La tensión muscular se puede sentir más fácilmente en músculos que habitualmente no se encuentran tensos, como los de la garganta provocando una sensación de constricción o nudo en la garganta.
Si el sujeto se encuentra ante un peligro identificable ninguno de estos cambios le resultará extraño y quizá ni los perciba, pero si no hay un peligro identificable, entonces se extraña mucho de los cambios fisiológicos que aparecen sin justificación alguna. Es posible que los efectos se atribuyan a una amenaza latente dentro del propio organismo, ya que ahí se sienten cambios, entonces aparecen miedos como a no poder respirar, a morir de inmediato de un infarto cardiaco o a perder el control de sí y volverse loco.
También es posible, bajo estas circunstancias, que se asocie la aparición de estos fenómenos con el lugar en donde ocurrieron por vez primera o con lugares o situaciones de donde sea difícil salir o recibir ayuda en caso de sentirse mal, bajo estas condiciones se vive con temor y algunas personas sólo se atreven a salir acompañadas por alguien de confianza, a este fenómeno se le conoce como agorafobia
El caso es que algunas personas tienden a sufrir este tipo de cambios súbitos sin que medie explicación alguna, y una vez que se ha sufrido el primer ataque el sujeto pude vivir con el temor de que aquello repita, transformando su vida en un infierno.
El sistema de alarma que hemos descrito someramente en su funcionamiento tiene, desde luego, una base anatómica y es susceptible de enfermar, como cualquier estructura de nuestro organismo. De esta manera nos es dado entender los llamados Trastornos de ansiedad Para fines explicativos aquí solo nos ocuparemos de dos formas Ataques de pánico y Ansiedad generalizada.
Ataques de pánico
Súbitamente, y sin que medie una causa que lo provoque, se inicia un ataque de miedo incontrolable que puede hacer sentir que la muerte es inminente y se acompaña de todos las cambios ya descritos.
El ataque propiamente, dura entre 5 y 20 minutos, aveces hasta una hora, pero deja una sensación de amenaza permanente por miedo a que repita.
Es un problema bastante común, algunos estudios sugieren que el 1.5 % puede sufrir este trastorno. Las mujeres son más propensas a sufrirlo en proporción de 2:1.
Ansiedad generalizada
Esta forma no constituye un ataque sino que se manifiesta de manera constante, es un estado permanente de ansiedad, sin llegar a provocar los niveles de pánico pero que hace de la vida un sufrimiento con tensión, nerviosismo, irritabilidad, dificultades en la concentración, insomnio y trastornos digestivos
Causas
Se trata de un fenómeno muy complejo, difícil de entender, en primer lugar porque comprende una gama de manifestaciones que van desde la respuesta normal ante una situación de peligro o lo que cada persona puede interpretar como amenaza dependiendo de su historia y circunstancia actual, hasta síntomas que sin lugar a dudas corresponden a un estado patológico.
Las explicaciones que se invocan se pueden dividir en tres grupos: Las psicodinámicas, teorías del aprendizaje y teorías biológicas.
Psicodinámicas
Los mecanismos de alarma son disparados ante una amenaza originada en la tensión provocada por conflictos inconscientes, entre el ello - búsqueda de satisfacción inmediata de los deseos de origen instintivo - y el yo - cuyo principio de realidad pospone la satisfacción de deseos, hasta cumplir con las normas sociales que los hagan aceptables -
La frágil estructuración de un yo fragmentado que dispara los mecanismos de alarma ante la amenaza de separación del objeto (persona) que le brinda seguridad.
Teorías del aprendizaje
El sujeto aprende un modelo de relación con los demás en su entorno social en donde los signos de alarma corporales tienen un papel importante y funcionan de manera automática sin la participación voluntaria del sujeto.
Teorías biológicas
Las teorías biológicas son tan complejas y diversas como los es el sistema de alarma que se pone en acción en los trastornos de ansiedad. Hay teorías que implican centros neurológicos que estimulados pueden producir pánico, como algunos puntos del lóbulo temporal, o el Locus ceruleus.
Se ha mencionado también
un aumento en substancias como la Adrenalina o Noradrenalina pues tienen una
importante función en los sistemas de alarma antes descritos. Otra substancia
comúnmente mencionada entre quienes estudian estos trastornos es el Lactato
de Sodio, - éste se produce normalmente como producto final del metabolismo
durante el ejercicio - se sabe que su administración intravenosa en pacientes
que tienden a sufrir trastornos de ansiedad, puede desencadenar un ataque de pánico.
También se ha pensado que los mecanismos que regulan el ph de la sangre a través
del sistema respiratorio -eliminando o reteniendo de manera irregular el bióxido
de carbono - pueden provocar ataques de pánico, de hecho, en personas
susceptibles, la respiración agitada y rápida produce ataques de pánico.
Finalmente, se ha pensado que puede haber algún mal funcionamiento en los receptores de la membrana de neuronas inhibitorias que usan ácido gamaaminobutírico como mediador, éstos tienen un sitio en donde substancias como las benzodiacepinas producen un aumento de su acción inhibitoria.
En resumen, el asunto es bastante complejo, pero puede ser comprendido si se piensa en entender el problema con peculiaridades diferentes en cada caso. Afortunadamente ahora contamos con una buena cantidad de herramientas que nos permiten ayudar de forma muy efectiva a personas que sufren este tipo de trastornos.
Además de las formas muy diversas de psicoterapia que se han ideado contamos con medicamentos muy efectivos, son particularmente efectivos los antidepresivos y los ansiolíticos; aunque los b bloqueadores - que se usan como anihipertensivos - pueden ser de utilidad también, algunas veces pueden resultar contrapruducentes.