Trastrorno por Ansiedad Generalizada (TAG): una presentación del problema.
El Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) es mucho más de lo que una persona
normal con ansiedad experimenta en su vida diaria. La preocupación y la tensión
son crónicas aún cuando nada parece provocarlas. Padecer este trastorno
significa anticipar siempre un desastre, frecuentemente preocupándose
excesivamente por la salud, el dinero, la familia o el trabajo. Sin embargo, a
veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar. El simple hecho de
pensar en pasar el día provoca ansiedad. Las preocupaciones frecuentemente se
presentan acompañadas de síntomas físicos tales como temblores, tensión
muscular y náusea.
Las personas que padecen de TAG no parecen poder deshacerse de sus inquietudes aún
cuando generalmente comprenden que su ansiedad es más intensa de lo que la
situación justifica. Quienes padecen de TAG también parecen no poder
relajarse. Frecuentemente tienen trabajo en conciliar el sueño o en permanecer
dormidos. Sus preocupaciones van acompañadas de síntomas físicos,
especialmente temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de
cabeza, irritabilidad, transpiración o accesos de calor. Pueden sentirse
mareadas o que les falta el aire. Pueden sentir náusea o que tienen que ir al
baño frecuentemente. O pueden sentir como si tuvieran un nudo en la garganta.
Muchos individuos con TAG se sobresaltan con mayor facilidad que otras
personas. Tienden a sentirse cansados, les cuesta trabajo concentrarse y a veces
también sufren de depresión.
Por lo general, el daño asociado con TAG es ligero y las personas con ese
trastorno no se sienten restringidas dentro del medio social o en el trabajo. A
diferencia de muchos otros trastornos de ansiedad, las personas con TAG no
necesariamente evitan ciertas situaciones como resultado de su trastorno. Sin
embargo, si éste es severo, el TAG puede ser muy debilitante, resultando en
dificultad para llevar a cabo hasta las actividades diarias más simples.
El TAG se presenta gradualmente y afecta con mayor frecuencia a personas en su
niñez o adolescencia, pero también puede comenzar en la edad adulta. Es más
común en las mujeres que en los hombres y con frecuencia ocurre en los
familiares de las personas afectadas. Se diagnostica cuando alguien pasa cuando
menos 6 meses preocupándose excesivamente por varios problemas diarios.
En general, los síntomas de TAG tienden a disminuir con la edad. Sin embargo lo
adecuado es seguir un tratatamiento. Se éstan llevando a cabo
investigaciones para confirmar la efectividad de medicamentos ansiolíticos
(benzodiazepinas, buspirona) y antidepresivos. También son útiles las técnicas
de terapia cognitivo-conductual, las técnicas de relajación y de
retroalimentación para controlar la tensión muscular.
(Esta información sobre Ansiedad Generalizada procede del National Institute of
Mental Health)
Algunas referencias para saber más
Echeburúa, E. (1993a). Ansiedad crónica: Evaluación y tratamiento. Madrid:
Eudema.
Deffenbacher, J.L. (1997). Entrenamiento en el manejo de la ansiedad
generalizada. En V.E. Caballo (Dir.), Manual para el tratamiento
cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 1, pp. 241-263).
Madrid: Siglo XXI.