Estrés Postraumático: Criterios Diagnosticos según las Clasificaciones Internacionales
Para efectuar el diagnóstico de Trastorno de Estrés Postraumático (TEP), los
especialistas se basan en los criterios diagnósticos del DSM-IV o del CIE-10,
dos clasificaciones de las enfermedades consensuadas por especialistas de
diferentes nacionalidades y reconocido prestigio.
Recuerde, no obstante, que usted no puede, ni debe, auto-diagnosticarse. Sólo
un profesional de la salud experto está en condiciones de hacerlo con rigor y
fiabilidad. Cuando una persona está preocupada por su salud o normalidad
suele identificarse con sintomás o enfermedades que no tiene, o confundirlos
con otras posibles.
CRITERIOS DEL DSM-IV PARA EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
(TEP) . Fuente AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION
A. La persona ha estado expuesta a un acontecimiento traumático en el que han
existido 1 y 2:
1. la persona ha experimentado, presenciado o le han explicado uno (o más)
acontecimientos caracterizados por muertes o amenazas para su integridad física
o la de los demás
2. la persona ha respondido con un temor, una desesperanza o un horror intensos.
Nota: En los niños estas respuestas pueden expresarse en comportamientos
desestructurados o agitados
B. El acontecimiento traumático es reexperimentado persistentemente a través
de una (o más) de las siguientes formas:
1. recuerdos del acontecimiento recurrentes e intrusos que provocan malestar y
en los que se incluyen imágenes, pensamientos o percepciones. Nota: En los niños
pequeños esto puede expresarse en juegos repetitivos donde aparecen temas o
aspectos característicos del trauma
2. sueños de carácter recurrente sobre el acontecimiento, que producen
malestar. Nota: En los niños puede haber sueños terroríficos de contenido
irreconocible
3. el individuo actúa o tiene la sensación de que el acontecimiento traumático
está ocurriendo (se incluye la sensación de estar reviviendo la experiencia,
ilusiones, alucinaciones y episodios disociativos de flashback, incluso los que
aparecen al despertarse o al intoxicarse). Nota: Los niños pequeños pueden
reescenificar el acontecimiento traumático específico
4. malestar psicológico intenso al exponerse a estímulos internos o externos
que simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
5. respuestas fisiológicas al exponerse a estímulos internos o externos que
simbolizan o recuerdan un aspecto del acontecimiento traumático
C. Evitación persistente de estímulos asociados al trauma y embotamiento de la
reactividad general del individuo (ausente antes del trauma), tal y como indican
tres (o más) de los siguientes síntomas:
1. esfuerzos para evitar pensamientos, sentimientos o conversaciones sobre el
suceso traumático
2. esfuerzos para evitar actividades, lugares o personas que motivan recuerdos
del trauma
3. incapacidad para recordar un aspecto importante del trauma
4. reducción acusada del interés o la participación en actividades
significativas
5. sensación de desapego o enajenación frente a los demás
6. restricción de la vida afectiva (p. ej., incapacidad para tener sentimientos
de amor)
7. sensación de un futuro desolador (p. ej., no espera obtener un empleo,
casarse, formar una familia o, en definitiva, llevar una vida normal)
D. Síntomas persistentes de aumento de la activación (arousal) (ausente antes
del trauma), tal y como indican dos (o más) de los siguientes síntomas:
1. dificultades para conciliar o mantener el sueño
2. irritabilidad o ataques de ira
3. dificultades para concentrarse
4. hipervigilancia
5. respuestas exageradas de sobresalto
E. Estas alteraciones (síntomas de los Criterios B, C y D) se prolongan más de
1 mes.
F. Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o deterioro
social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Especificar si:
-Agudo: si los síntomas duran menos de 33 meses
-Crónico: si los síntomas duran 3 meses o más.
Especificar si:
-De inicio demorado: entre el acontecimiiento traumático y el inicio de los síntomas
han pasado como mínimo 6 meses.
CRITERIOS DEL CIE-10 PARA EL DIAGNÓSTICO DE TRATORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
Fuente: ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD
Trastorno que surge como respuesta tardía o diferida a un acontecimiento
estresante o a una situación (breve o duradera) de naturaleza excepcionalmente
amenazante o catastrófica, que causarían por sí mismos malestar generalizado
en casi todo el mundo (por ejemplo, catástrofes naturales o producidas por el
hombre, combates, accidentes graves, el ser testigo de la muerte violenta de
alguien, el ser víctima de tortura, terrorismo, de una violación o de otro
crimen).
Ciertos rasgos de personalidad (por ejemplo, compulsivos o asténicos) o
antecedentes de enfermedad neurótica, si están presentes, pueden ser factores
predisponentes y hacer que descienda el umbral para la aparición del síndrome
o para agravar su curso, pero estos factores no son necesarios ni suficientes
para explicar la aparición del mismo.
Las características típicas del trastorno de estrés post-traumático son:
episodios reiterados de volver a vivenciar el trauma en forma de reviviscencias
o sueños que tienen lugar sobre un fondo persistente de una sensación de
"entumecimiento" y embotamiento emocional, de despego de los demás,
de falta de capacidad de respuesta al medio, de anhedonia y de evitación de
actividades y situaciones evocadoras del trauma. Suelen temerse, e incluso
evitarse, las situaciones que recuerdan o sugieren el trauma.
En raras ocasiones pueden presentarse estallidos dramáticos y agudos de miedo,
pánico o agresividad, desencadenados por estímulos que evocan un repentino
recuerdo, una actualización del trauma o de la reacción original frente a él
o ambos a la vez.
Por lo general, hay un estado de hiperactividad vegetativa con hipervigilancia,
un incremento de la reacción de sobresalto e insomnio. Los síntomas se acompañan
de ansiedad y de depresión y no son raras las ideaciones suicidas. El consumo
excesivo de sustancias psicotropas o alcohol puede ser un factor agravante.
El comienzo sigue al trauma con un período de latencia cuya duración varía
desde unas pocas semanas hasta meses (pero rara vez supera los seis meses). El
curso es fluctuante, pero se puede esperar la recuperación en la mayoría de
los casos. En una pequeña proporción de los enfermos, el trastorno puede tener
durante muchos años un curso crónico y evolución hacia una transformación
persistente de la personalidad.
Pautas para el diagnóstico
Este trastorno no debe ser diagnosticado a menos que no esté totalmente claro
que ha aparecido dentro de los seis meses posteriores a un hecho traumático de
excepcional intensidad. Un diagnostico "probable" podría aún ser
posible si el lapso entre el hecho y el comienzo de los síntomas es mayor de
seis meses, con tal de que las manifestaciones clínicas sean típicas y no sea
verosímil ningún otro diagnóstico alternativo (por ejemplo, trastorno de
ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo o episodio depresivo). Además del
trauma, deben estar presentes evocaciones o representaciones del acontecimiento
en forma de recuerdos o imágenes durante la vigilia o de ensueños reiterados.
También suelen estar presentes, pero no son esenciales para el diagnóstico,
desapego emocional claro, con embotamiento afectivo y la evitación de estímulos
que podrían reavivar el recuerdo del trauma. Los síntomas vegetativos, los
trastornos del estado de ánimo y el comportamiento anormal contribuyen también
al diagnóstico, pero no son de importancia capital para el mismo.
Incluye:
-Neurosis traumática.