CONCEPTOS DE NORMAL Y ANORMAL

 

     No podemos definir los conceptos de normal y anormal sin tomar en cuenta que estos son subjetivos, es decir, dependen de factores como la edad, y  el concepto de normalidad puede cambiar también geográfica y económicamente dentro del mismo país, o podemos decir que lo que es normal en estado de exitación puede ser anormal en estado de calma.

 

     Se revela así que el concepto de normalidad es relativo, es diferente según las distintas civilizaciones y sociedades, la situación y la edad, distinto también en cada sexo, y en los varios estados mentales tales como la vigilia, el sueño, la calma y la exitación. Al parecer la normalidad es simplemente un artificio, un tipo de conducta es normal cuando la sociedad está de acuerdo en llamarlo así.

 

     Por otra parte, todo el mundo experimente emociones anormales, cuando la intensidad o la cualidad de los sentimientos se desvía repentinamente de la norma de lo habitual. En los casos extremos llamamos como anormales esos estados y como tales han sido calificados en todas la épocas y en todas las culturas.

 

     El común denominador de esos estados normales es la desviación del nivel psíquico habitual ya sea hacia arriba o hacia abajo o, metafóricamente hablando, por aumento o disminución de la energía psíquica.

 

     Según el concepto estadístico de norma, una persona normal es aquella que está próxima a la tendencia de un grupo típico de individuos, pero los partidarios del tipo medio estadístico nos proporcionaron una contribución fundamental, demostraron los grados existentes entre la normalidad media y los extremos, (el subnormal o débil mental y el superdotado o genio), unidos por una curva en forma de arco (Curva de Gauss), en donde el punto más elevado de la curva representa el término medio, con el mayor número de casos, yd esciende gradualmente a uno y otro lado en sentido positivo y megativo, no habiendo una línea divisoria clara entre normalidad y anormalidad.

 

     Según el punto de vísta clínico se llama anormal y se clasifica, diagnostica y trata por medios biológicos o psicológicos, o por ambos, a la persona que ya no puede gobernar su propia vida o pone en peligro su ambiente. Los investigadores de psicología anormal deben tener en cuenta tres puntos de vista: el estadístico, el normativo y el clínico.

 

     Para responder al origen de la anormalidad se ha buscado su asiento en el cuerpo y en la mente. Según la concepción antigua la anormalidad era una manifestación demoniaca y el demonio debía de ser expulsado del alma como el veneno del cuerpo. La curación de la anormalidad psíquica procedía de fuera, a través del hechicero, el médico o el sacerdote. Según otra creencia la anormalidad era un transtorno del espíritu divino del hombre. La curación procedía entonces de dentro, del paciente mismo por medio de la fé o la oración.

 

     En el siglo XIX las dos formas de plantear el problema de la anormalidad se opusieron en una medida cada vez mayor. La vieja escuela siguiendo el proverbio mens sana in corpore sano (mente sana en cuerpo sano) destacaba el aspecto físico de la anormalidad, según la cual la salud orgánica podía prevenir o curar todos los transtornos mentales. Contra este concepto de los organicistas que creían que todas las aberraciones psíquicas eran causadas por alguna lesión física del cerebro, surgieron los argumentos de los funcionalistas. Si bien era cierto que las lesiones cerebrales pueden producir alteraciones psíquicas, no lo es menos que no ha podido encontrarse una lesión encefálica para cada transtorno psíquico. Al no encontrarse una lesión en el cerebro se pensó en transtornos funcionales.

 

     Una breve historia del concepto moderno de anormalidad psíquica muestra el desarrollo de tres puntos de vista. Según el primero todo trastorno psíquico tiene un orígen somático, según el segundo toda alteración psíqica tiene raíces puramente psíquicas, y el tercer punto de vista llamado psicosomático, establece que los trastornos somáticos y los psíquicos no pueden separarse pues son dos aspectos de la misma cosa que deben de ser vistos como un todo.

 

     Además de estos tres puntos de vista hay tres formas básicas distintas para estudiar la anormalidad. Una es la descriptiva que se satisface describiendo las manifestaciones anormales, dándoles un nombre y clasificándolas. Otra es la analítica, que trata de dividir las manifestaciones anormales en sus elementos constitutivos fundamentales. La tercera es la fórma sintética que intenta encontrar el común denomindaor de diversas manifestaciones aparentemente inconexas, una norma individual independiente de los fragmentos divididos o anormales.

 

 

Síntomas psicológicos del paciente anormal

 

Trastornos somáticos

 

     Estos trastornos pueden aparecer  de manera aguda, bruscamente o estar presentes de modo constante, con periodos de remisión y de reactivación; este trastorno lleva consigo cuatro síntomas que son:

Y        Los síntomas cardiovasculares, son los más frecuentes: taquicardia con palpitaciones y variaciones del nivel tensional a veces muy notables.

Y        Los síntomas respiratorios son también muy frecuentes: crisis disneicas, sensación de falta de aire o de ahogo y dolor pectoral.

Y        Los síntomas gastrointestinales están representados en trastornos más variados: Hipográstricos, espasmos faringeos, nauseas, vómitos, sequedad bucal y hambre paroística.

Y        Los síntomas genitourinarios pueden ser la impotencia transitoria y los trastornos de ciclo menstrual.

 

Trastornos psíquicos

 

     Dentro de esta clase los psicólogos clínicos identifican claramente; la sensación de temor, las preocupaciones inmotivadas y un déficit de habilidades.

 

Trastornos conductuales

 

      Estos trastornos va acompañados de trastornos psíquicos, dentro de esta clase se reconocen:

Y        la inquietud motora

Y        la irritabilidad

Y        las perturbaciones del sueño

Y        trastorno de la alimentación (alimentación en exceso).

 

Métodos de intervención psicológica clínica

 

     Los métodos de intervención psicológica clínica constituyen un subconjunto de los métodos de intervención psicológica.

 

     Lo mismo que todos los métodos de intervención psicológica se caracterizan primeramente por la elección de medios o métodos. Los

medios psicológicos típicos son, por ejemplo, el dialogo y el ejercicio o la relación interhumana como factor para influir.

 

     Tienen siempre un punto de arranque en la vivencia y conducta, y se realiza en la interacción social entre el que presta la ayuda y el que la busca. Por tanto la característica esencial no es, como se podría suponer a primera vista, la modificación de características y procesos psíquicos, si no la influencia ejercida por medios psicológicos. Esta puede estar orientada también a la modificación de estados somáticos por ejemplo, una ulcera de estómago a la tensión arterial alta constituyen primariamente fenómenos somáticos; cuando estos se hallan condicionados psicológicamente o condicionados conjuntamente por factores psíquicos, entonces podrá tratarse con éxito, en algunas circunstancias, por medio de una intervención clinicipsicológica.

 

     Pero de ahí no se puede sacar la conclusión de que las intervenciones psicológicas estén indicadas en el terreno limítrofe de los problemas somáticos, únicamente cuando estos tengan causas psíquicas. Incluso los fenómenos de conducta que se expliquen genéticamente o por factores cerebrales, pueden ser accesibles a veces a la influencia psicológica, como la demuestran los ejemplos de entrenamiento psicológico con personas mentalmente impedidas con niños hiperactivos.

 

Funciones de intervención en psicología clínica

 

     Las funciones de la intervención psicológica clínica presidiendo de los planes de intervención (funciones, patrones de función, sistemas interpersonales), pueden clasificarse en cuatro grandes grupos:

Y        Función de desarrollo y de fomento de la salud: Sirve para el enriquecimiento, el desarrollo personal y para el fomento de la salud psiquiátrica corporal.

Y        Función de prevención: Comprende aquellos métodos y estrategias que están en servicio de la prevención de trastornos. También la intervención de casos de crisis las consideramos como función preventiva, por que en situaciones graves de la vida y criticas presta una ayuda para la adaptación ayudando así a impedir el origen de trastornos bastantes duraderos.

Y        Función de tratamiento y terapia: Tiene como finalidad el tratamiento de trastornos y pretende disminuir así las tasa de prevalecencias. En el lenguaje administrativo de la atención de la salud, se habla entonces de trastornos con vallo de enfermedad que da coacción a la intervención. El concepto de psicoterapia se emplea en parte para conferirse a esta función; pero solo cumple una parte de esta función, por que también el tratamiento de funciones perturbadas.

Y        Función de rehabilitación: Se considera que el fin de la rehabilitación, en sentido amplio, es la reinserción permanente de personas en el trabajo, en el campo social estricto y en la sociedad, después de un tratamiento, es decir de personas que tenían un tratamiento psíquico o psicoanalítico, o que se hallaban impedidas física y mentalmente.

 

     Con ello se pretende:

Y        Impedir las consecuencias a largo plazo de una enfermedad

Y        Disminuirlas al mínimo en el caso de trastornos crónicos e incurables.

Hosted by www.Geocities.ws

1