Una monografía realizada por Gabriela Pino, Cecilia Martínez, Elena Lara y Karin Penroz.
El presente trabajo tratará el tema de la timidez, entendida
como una reacción de la persona caracterizada por: incomodidad, inhibición y
ansiedad, frente a la evaluación social y a la interacción social.
Mediante la realización de un trabajo bibliográfico se
pretende, en términos generales, conocer distintos conceptos sobre la timidez,
así como las características que le son propias. Por otro lado, se intentará
investigar respecto a la relación de la timidez con distintas variables, tales
como: atractivo físico, alcoholismo, neuroticismo, introversión - extroversión
y la diferencia existente entre timidez y sociabilidad.
Para tales efectos se realizaron actividades como: investigación
bibliográfica, basada en "Journal of Personality and Social
Psichology" y "Journal of Research in Personality", traducción
de los artículos encontrados en dicha bibliografía, extracción de los
contenidos principales relacionados con el tema e integración de los
conocimientos encontrados.
A continuación presentamos los distintos conceptos de timidez,
constructo que fue presentado también junto con varios más como sociabilidad,
atractivo, género y otros.
Se define como incomodidad e inhibición en presencia de otros,
y deriva directamente desde la naturaleza interpersonal de la situación más
que de otras fuentes de amenaza e incomodidad, que no son esencialmente
interpersonales, aún cuando ocurren en presencia de otro, como por ejemplo
amenaza de daño o dolencia física (Jones y cols, 1986; citado en García y
cols., 1991). Así también, la timidez tradicionalmente ha sido vista como una
característica personal permanente. La mayoría del trabajo empírico se ha
basado en la perspectiva de timidez como rasgo, comenzando con Cattell (1947) y
Guilford(1959). La timidez como rasgo es la propensión a responder con
exagerada ansiedad, autoconciencia y reticencia en una gran variedad de
contextos sociales; una persona con alto rasgo de timidez, experimentará mayor
excitación que una persona con baja timidez, independiente del nivel de amenaza
interpersonal en la situación, es decir, se entiende timidez como un componente
fundamental de la estructura y organización de la personalidad. Por otra parte
se sugiere un compuesto de heredabilidad dentro de la timidez (Jones y cols,
1986). Dentro de este mismo marco cabe señalar que para algunas personas, la
timidez puede ocurrir como un estado, ocasionalmente experienciado, que es
dependiente de la situación, pero para otros, la timidez parece funcionar como
una característica con estabilidad temporal y situacional (Briggs, 1985). Buss
(1980), define la timidez como una forma de ansiedad social (así como de
ansiedad de audiencia y vergüenza), que puede ser un rasgo o un estado, pero
que está asociado a alta autoconciencia pública. Cerca de 1985, este autor
distinguió entre una temprana forma de timidez, la que estaría ligada a
predisposiciones genéticas, y una forma tardía la que estaría ligada a
procesos de socialización y al desarrollo de cogniciones autorrelacionadas
(Citado en Jones y cols, 1986). Respecto de este punto, se sugiere que la
inhibición por extraños surgen temprano en el desarrollo humano y continúa
operando en la adultez. Muchos estudios han demostrado consistentemente que
cerca de los 8 meses, los niños comienzan a mostrar reacciones de cautela hacia
adultos extraños; y a pesar de las diferencias individuales se ha visto que la
duración e intensidad de estas reacciones en niños, son conductas universales.
Durante la niñez temprana es menos probable encontrar respuestas sólo de
cautela, ya que se muestra en forma constante una mezcla de ambos
comportamientos: sociable y cauteloso; esto indica una ambivalencia e ilustra
claramente el conflicto atracción- evitación en estados de timidez (Bretherton
y Ainsworth, 1974; Greenberg y Marvin, 1982; en Asendorpf, 1989). Bajo los 4 años,
los niños parecen ser incapaces de realizar cogniciones complejas involucradas
en el comportamiento de acercamiento para la presentación personal (Schlenker y
Leary, 1982; en Asendorpf, 1989 ). La habilidad de mirarse a sí mismo desde la
perspectiva de otros probablemente surge después de los 4 años. La inhibición
ante extraños entre infantes y niños pequeños no puede ser explicada sin el
comportamiento de acercamiento para la presentación personal. Al parecer esta
inhibición ante extraños, en la edad temprana se produce debido a una
predisposición biológica en la cual se involucran elementos cognitivos en un
bajo nivel (Asendorpf, 1989). Así mismo Asendorpf (1986), sugiere que los
sentimientos mixtos aparecen en estados de timidez, los cuales son producto del
conflicto atracción- evitación antes mencionado. El estado de timidez surge
cuando las personas se sienten motivadas a acercarse, pero también a evitar a
otros. Esta noción de conflicto del estado de timidez, lleva a un estado de
desinterés social (bajo acercamiento y baja motivación de evitación) y de
evitación social (bajo acercamiento y alta motivación de evitación). Leary
(1983a) define timidez como un síndrome de ansiedad- inhibición, pero plantea
que las experiencias cognitivas internas y emocionales deben ser distintas de
cualquier comportamiento o consecuencia social ocasionalmente asociada. (Citado
en Jones y cols, 1986). Claramente la timidez involucra excitación emocional en
ciertas situaciones sociales, lo que no es lo mismo que excitación general. El
constructo de timidez puede ser mejor descrito aludiendo una falta de habilidad
social e interpersonal (Jones y cols, 1986). Si la timidez estuviese definida
como nada más que la tendencia a evitar gente, debería ser lo inverso de
sociabilidad. Cheek y Buss (1980), definen sociabilidad como tendencia a
afiliarse con otros en vez de preferir quedarse solo. Los mismos autores definen
la timidez en términos de la reacción al estar con extraños o en encuentros
casuales: tensión, preocupación, sentimientos de incomodidad y torpeza,
evitación de miradas e inhibición del normal comportamiento social. Por otra
parte, la timidez puede se definida desde el punto de vista motivacional: alta
motivación de evitación social pasiva; la gente tímida se inhibe por
situaciones específicas de acercamiento a otros, sobre todo la gente con la que
no está familiarizada; y por la expectación de evaluación social negativa o
insuficientemente positiva, pero las personas tímidas no necesariamente tienen
una motivación baja de acercamiento social ni tampoco puede ser que eviten
activamente el acercamiento social La timidez es un factor consistente en la
predicción de medición de ansiedad conductual, fisiológica y cognitiva
(Asendorpf y Meier, 1993).
La timidez social es aquella en que la presencia de otros
implica para el sujeto incomodidad e inhibición, las cuales derivan específicamente
de la naturaleza interpersonal de la situación más que de otras causas de
amenaza o angustia que no son esencialmente interpersonales, siempre que ellas
ocurran en contextos sociales. Más personas experimentan el estado de timidez
intermitentemente con extraños, en situaciones nuevas, con el alto status de
otros o en ocasiones formales (Buss, 1980; citado en Briggs 1988). Las personas
que presentan altas puntuaciones en escalas que miden ansiedad social, tienen
pensamientos negativos acerca de sí mismos durante la interacción diádica,
particularmente si se encuentra involucrado el sexo opuesto (Brunch y cols.,
1989; Caccioppo y cols., 1979; Hill, 1989; Turner y cols., 1986; en García y
cols., 1991). Dentro del mismo marco, las personas tímidas parecen ser más
preocupadas por sí mismas en relaciones interpersonales diádicas y se
autodescriben como inhibidos, torpes, inamigables e incompetentes (Cheek y Buss,
1981; De Paulo y cols., 1987; en García y cols., 1991).
Se sugiere que el factor género puede moderar los efectos de la
timidez en encuentros diádicos iniciales. por ejemplo, parece que las altas
puntuaciones de timidez se relacionan más fuertemente a estados anímicos
negativos en hombres que en mujeres (Brunch y cols., 1989 en García y cols.,
1991). El concepto de socialización en roles sexuales sugiere que los hombres
experimentan más expectativas sociales por ejecutar competencia en situaciones
interpersonales, ya que tradicionalmente el rol masculino enfatiza la toma de
iniciativa en contactos sociales, por lo tanto, puede ser que el conflicto
atracción- evitación experimentado por el tímido sociable, puede ser
exacerbado en relación a la expectación, más por los hombres que por las
mujeres (Cheek y Buss, 1981).
Para finalizar se presentan a continuación 4 especificaciones
respecto a la timidez hechas por Gray (1982). Primero, es un estado afectivo
transitorio. Segundo, como estado afectivo, puede ser percibido como un síndrome
con procesos, experiencias y conductas, todos factores consistentes entre ellos.
Tercero, estados de timidez ocurren en situaciones sociales que involucran un
elevado nivel de ansiedad, pero también afectos positivos, como interés en
experiencias emocionales. Por último, la timidez se caracteriza también, por
un elevado nivel de ansiedad, pero no por afectos positivos.
El objetivo previo formulado en la investigación sobre diadas
mixtas fue estudiar los efectos de la timidez y el atractivo físico, en
interacciones iniciales cuando se enfrentaban dos personas extrañas de sexo
opuesto.
Dentro de los resultados más destacables que se encontraron en
relación al atractivo físico, se encuentra que :
a) las mujeres en presencia de hombres atractivos intentan
establecer relaciones más íntimas con ellos; en cambio, los hombres que
interactúan por primera vez con una mujer atractiva intentan seducirla y
adoptan sus patrones cognitivos,
b) el atractivo físico de las mujeres se correlaciona
positivamente con el agrado de los miembros de la diada y el atractivo físico
del hombre se relaciona positivamente con el tiempo en que ellos se ríen,
c) debido a que el emparejamiento de las diadas fue al azar, los
resultados se pueden interpretar como un reflejo directo del impacto del
atractivo físico en una interacción social primaria (García et al.,1991),
d) se presenta una intriga dentro de estos resultados ya que se
ha demostrado que las personas buscan establecer relaciones con personas
atractivas (p.ej.,Clark & Mills,1979; en García et al.,1991); sin embargo,
el presente estudio no resuelve por cuál proceso se da esta tendencia, además
al parecer en relaciones con terceras personas este hecho presenta
restricciones, y
e) los hombres emparejados con mujeres atractivas adoptaron
perspectivas cognitivas de sus compañeros, las cuales se muestran cautelosas en
interacciones iniciales (García et al.,1991).
En cuanto a los resultados que ofrecen los datos sobre la
timidez, se presenta que :
a) la primera diferencia de género que se ven son en las
puntuaciones de las mujeres en dos mediciones de la conducta (mirada directa y
mutua); y la de los hombres en conductas verbal y no verbal como también en
tipos de entrada de pensamientos y sensaciones,
b) aparece una intriga en cuanto a las diferencias de género
surgida de la conducta de la mirada : mientras más tímidos los hombres, más
mantuvieron el contacto con los ojos, aparentemente pueden restringir a sus
compañeras a iniciar y terminar las miradas mutuas sin significancia limitante
en sus habilidades para seducir en conductas similares. En grandes términos, se
sugiere que la mirada de hombre tímidos es utilizada como estrategia que ayuda
a mediar las reacciones negativas en encuentros iniciales,
c) las puntuaciones sobre timidez de hombres entregaron
porcentajes más altos sobre sí mismo negativas; y en relación a sus compañeros,
un porcentaje más bajo (García et al.,1991).
Las principales conclusiones hacen referencia que los resultados
encontrados revelan que el impacto de la timidez y el atractivo físico en
interacciones diádicas mixtas iniciales y que éstas presentan diferencias para
hombres y mujeres; sin embargo, se sugiere que se deberían estudiar en el
futuro con mayor profundidad.
Se plantea inicialmente una hipótesis que trata de probar las
consecuencias positivas del alcohol en situaciones de evaluación social que
moderan la relación entre timidez y beber. La propuesta de este estudio fue
probar las expectativas del alcohol como variable moderadora entre éstas.
Los aspectos importantes se centraron en :
a) el interés por examinar el rol de la timidez disposicional
en el consumo de alcohol,
b) la elaboración de una escala de expectativas del alcohol en
las cuales se reflejan los resultados positivos de éste, que podrían disminuir
la preocupación en una evaluación social,
c) probar la hipótesis de la variable moderadora controlando
varios factores que podrían ser determinantes en el uso del alcohol.
Dentro de las conclusiones más importantes a partir de los
resultados obtenidos en la investigación, se encuentra que :
a) los resultados no lograron apoyar la hipótesis moderadora e
indicaban que las expectativas sobre el consumo de alcohol suprimía cambios
irrelevantes de la timidez luego de revelar una relación negativa entre éstas
y el consumo,
b) las mujeres tímidas consumirían menos alcohol por la
preocupación de perder el control y desinhibirse, según Wilson (1987) este
patrón sería inverso en los varones,
c) las mediciones de las expectativas del alcohol presentan una
alta correlación con la medición global de expectativas sociales positivas, lo
cual sugiere que cualquier expectativa positiva del beber en los tímidos
conduciría a beber más y se establecería una asociación con otras
consecuencias positivas como la disminución de la tensión,
d) mediante estos resultados no se puede determinar los procesos
subyacentes que influencian las expectativas del consumo de alcohol y la
timidez, existiendo la posibilidad de la creencia que el consumo de alcohol
proporcionará más comodidad en situaciones sociales (Brunch et al.,1992).
El objetivo del presente artículo consiste en determinar por qué
medidas de timidez se relacionan igualmente con medidas de introversión y
neuroticismo.
Eysenck y Eysenck distinguieron 3 niveles jerárquicos de la
personalidad:
Nivel más alto y complejo; conformado por superfactores de
extraversión-introversión, neuroticismo y psicoticismo.
Nivel más bajo y simple; conformado por la timidez, la cual sería
un factor primario dado que es relativamente pura y difícil de dividir
nuevamente en subfactores . Esto fue demostrado a través de un estudio reciente
que comparó cinco escalas distintas de timidez, obteniéndose como resultado,
que entre ellas existía una alta consistencia interna y que el concepto de
timidez está altamente correlacionado en las cinco escalas. Y a su vez todas éstas
están correlacionadas con otras variables de personalidad, relacional y
conductual.
Eysenck (1956; citado en Briggs, 1988)), encontró que la
timidez se correlacionaba con la introversión-extroversión y neuroticismo,
planteando que existirían dos tipos de timidez :
Timidez social introvertida.
Timidez neurótica social.
Para demostrar esta hipótesis analizó 400 casos y los ítems
de la escala de timidez de Guilford fueron divididos en dos grupos:
Hecha la división, Eysenck concluye que las preguntas de
timidez de Guilford, no miden una sola característica primaria de un individuo.
Esto último fue reforzado por Browne y Howarth (1977; citado en
Briggs, 1988) quienes descubrieron que existirían tres factores que estarían
correlacionados sólo moderadamente, como : la timidez social, la conversación
social y la sociabilidad.
En concordancia a lo anterior, Cheek y Buss (1981, citado en
Brigss,1988) concluyeron mediante las mediciones que realizaron por separado de
timidez y sociabilidad, que estas dos escalas estaban también sólo
correlacionadas moderadamente (r = -.30, N = 912).
Así se desprende que la escala de timidez de Guilford podría
contener preguntas o ítems que miden varios conceptos primarios: timidez-
sociabilidad- soledad- autoestima y otros.
Por otra parte, se realizaron mediciones corrientes de timidez,
observando que se correlacionaba casi igual con extroversión-introversión y
con neuroticismo. Se compararon cinco medidas de timidez y ansiedad social
(Jones et al., 1986; citado en Briggs, 1988) lo que mostró que existía una
diferencia de correlación, con la escala de extroversión-introversión del
inventario de Eysenck, de -.38, y en el caso del neuroticismo fue de .35 . Esto
podría verse explicado porque:
Las escalas de timidez son internamente consistentes y difícil
de dividir en factores y correlacionan igualmente con los dos superfactores
porque sus preguntas individuales correlacionan casi igualmente con los dos
superfactores (extroversión, neuroticismo).
La timidez no fuera un factor primario y por lo tanto puede ser
dividido en dos componentes que se correlacionan uno con extroversión-introversión,
y el otro con neuroticismo. Así habría un conjunto de preguntas que
correlacionaría alto con introv.-extroversión pero bajo con neuroticismo, y
otro que mostraría una alta correlación con neuroticismo y baja con
introv.-extroversión.
Surge así, la interrogante respecto a si las medidas corrientes
de timidez son más consistentes e indivisibles que las de Guilford, planteándose
inquietudes tales como:
Entonces, para determinar si existirían dos tipos de ítems de
timidez, fue necesario determinar si existirían dos tipos de timidez como lo
propuso Eysenck. Para ello Check y Buss (1981; citado en Briggs, 1988)
establecieron la existencia de tres grupos:
El último grupo se caracterizaría por conversar menos, desviarían
más la contemplación y estarían más envueltos en automanipulaciones
nerviosas. Estarían motivados a estar con otros, y al mismo tiempo son tímidos
e inhibidos en cuanto a la interacción social.
Considerando el aporte anterior, de acuerdo a la clasificación
hecha por Eysenck, la persona neuróticamente tímida se asemejaría al tímido-sociable,
ya que ambos desearían estar con otros o ser más sociable pero expresarían
timidez, ansiedad e inhibición en situaciones sociales. Y el tímido-introvertido
de Eysenck, al tímido-no sociable, ya que no expresan deseo de estar con gente,
no se destacan socialmente y prefieren estar solos, sin embargo, si lo requiere
la situación, pueden participar en situaciones sociales sin ningún problema
(Eysenck, 1956, p. 121 en Briggs, 1988). De lo cual se puede concluir que la
sociabilidad, podría ser el nexo entre timidez y neuroticismo y entre timidez y
extroversión-introversión.
En el experimento de Asendorpf & Meier.(1993), se monitoreó
el lenguaje y la frecuencia cardíaca de 41 niños, desde la mañana hasta la
tarde, en época de colegio y encontró que la frecuencia cardíaca no esta
relacionada con la timidez También se encontró que los niños sociables, a
diferencia de los no sociables, hablan menos por la mañana y más en la tarde.
Algunos estudios han encontrado correlaciones de .40 o .67 entre la opinión
parental y el comportamiento observado, respecto de la timidez. Al contrario de
otros estudios en este no se demostró que los niños tímidos hablan menos,
sino que los tímidos y los que no eran considerados como tales, no tuvieron
diferencias significativas en su participación verbal.
Este estudio comparó también, familiaridad alta media y baja,
y la última no sólo incluyó conocer a extraños, sino también el interactuar
en varios lugares fuera de casa.
Asendorpf y Van Aken (1993), no encontraron baja autoestima
social en niños, ni siquiera en grupos categorizados con timidez crónica alta
ante extraños, durante la infancia.
Esta timidez en adultos está negativamente relacionada en
varios campos de acción del autoestima, quizás porque corresponde a alta
incidencia y alta significancia emocional de confrontaciones con extraños,
luego que el niño ha salido de su hogar (Asendorpf y Meier, 1993).
Se plantea que las investigaciones sobre personalidad deben ser
hechas sobre la base de la relevancia de sus consecuencias sociales.
Considerable evidencia muestra que los puntajes altos en timidez están
correlacionados con altas reacciones afectivas (ansiedad y hostilidad), así
como con cogniciones autoderogativas y disruptivas en tales situaciones. En díadas
de conversación con extraños y en monólogos, individuos con altos puntajes de
timidez mostraron gran aversión al contacto visual y se enfrascaban mas
frecuentemente automanipulaciones nerviosas que las personas con bajos puntajes
de timidez, así también, inician menos conversaciones y hablan menos. En el
estudio del paper se plantea que existe una alta correlación entre el test de
reticencia y autodenominación de timidez, datos de frecuencia, número de
amigos cercanos y amigos del sexo opuesto, además correlaciona altamente con
mediciones de personalidad y estado de humor(ansiedad, depresión, hostilidad, y
baja autoestima). Entre los resultados se plantea una correlación r= .55, entre
mediciones de timidez y escalas de sociabilidad, así también como una
correlación considerable entre timidez y otras formas de ansiedad social, r =
.54. La timidez, independiente de la escala usada para medirla, parece ser la más
fuertemente relacionada (inversamente) con extraversión, autoestima y
asertividad; y directamente relacionada con miedo social y soledad. La medición
de timidez no es idéntica a la medición de constructos similares como ansiedad
de audiencia, miedo a la evaluación negativa o ansiedad a hablar en público,
ni tampoco estos son simplemente inversos a conceptos cono sociabilidad,
asertividad y extraversión. La timidez parece ser mas o menos equivalentemente
relacionada a cada uno de esos constructos. Los autores indican que la timidez
esta asociada con el autorreporte de relaciones íntimas y sociales menos
satisfactorias, como refleja la correlación con soledad. Así, la tendencia de
personas tímidas a responder con alta ansiedad, autoconciencia y reticencia en
situaciones interpersonales es maladaptativa por sí misma, se cree que es aún
mas devastador y permanente, la dificultad de las personas tímidas a iniciar y
desarrollar nuevas amistades. (Jones y cols., 1986)
Cheek & Buss (1981), indicaron la timidez y la sociabilidad
son disposiciones de personalidad distintas. Se concluyó que la timidez no sólo
es baja sociabilidad. En el estudio los sujetos tímidos- sociables tendieron a
hablar menos, desviar la mirada y caer en automanipulación, que los otros.
Algunas personas son llamados introvertidos y tienden a permanecer callados
durante el contacto social con extraños o en contactos casuales. La pregunta es
que si son reticentes porque prefieren su propia compañía o porque se sienten
torpes y tensos en presencia de otros.
Altos puntajes obtenidos en la escala de autoconciencia publica,
están relacionados con sensibilidad a ser ignorado, renuencia a expresar la
verdadera actitud en público y conformidad ante la presión del grupo. La gente
tímida parece ser de algún modo temerosa. En el experimento, los tímidos
hablaron menos que lo no tímidos. Los sujetos tímidos- sociables realizaban más
automanipulación que los tímidos no sociables. La combinación de altos
niveles de timidez y sociabilidad esta asociada a pasar más tiempo en
automanipulación. La timidez y la sociabilidad están ligados. En el estudio
los tímidos- sociables estuvieron más y tensos e inhibidos que los tímidos-
no sociables. Para explicar esto se invoca la noción de conflicto: los tímidos-
sociables están altamente motivados a estar con otros, pero se encuentran a si
mismos demasiado miedosos e inhibidos para mezclarse socialmente, entonces este
conflicto entre necesidad de afiliación e inhabilidad para realizar adecuadas
respuestas sociales, los hace más tensos y desorganizados. La correlación
entre temerosidad y timidez es r= .50. Entonces si la temerosidad se solapa con
la timidez puede ser un componente genético de la timidez, quizás por esto el
ser sociable y tímido a la vez puede ser una disposición de personalidad
innata (Cheek y Buss, 1980).
En el estudio de timidez y sociabilidad reexaminada, se planteó
la relación entre timidez e interacción disfuncional. Es estudio 1 mostró que
la timidez y la sociabilidad son factores inversamente relacionados. El estudio
2 se relacionó timidez, sociabilidad y género y los 3 interactuaron con
conducta disfuncional; los resultados arrojados confirmaron que los sujetos tímidos-
sociables muestran más conductas disfuncionales que los tímidos de
sociabilidad baja. Así también se presentó la timidez como el predictor más
consistente de índices fisiológicos, cognitivos y ansiosos, además de que los
hombres tímidos son más disfuncionales en algunos criterios (Brunch y cols.,
1989).
Existen distintos elementos que coinciden entre los diversos
conceptos de timidez analizados a través del presente trabajo, los cuales son:
La timidez y la sociabilidad son disposiciones de personalidad
distintas. La timidez se caracterizaría por una baja sociabilidad, por ser una
reacción de tensión, preocupación e incomodidad frente a extraños; y la
sociabilidad sería la tendencia a afiliarse y estar con otros con agrado. La
sociabilidad es el componente común en personas tímidas y no tímidas,
difiriendo en el grado o nivel de expresión de ésta.
Según algunos autores la timidez aparecería tempranamente en
la vida y se mantendría durante la adultez, siendo la timidez en niños pequeños
una reacción de tipo biológico, frente a las situaciones sociales.
Existe una correlación moderada entre la timidez y la
introversión - extroversión y neuroticismo.
La timidez no es sinónimo de introversión o neuroticismo, es
un concepto primario, puro y difícil de dividir en pequeños factores.
Si se vincula el atractivo físico con la timidez en parejas
mixtas, se puede apreciar que el primero tiene un real impacto en este tipo de
interrelación y además existirían diferencias en cuanto a la timidez
dependientes del género.
En un estudio donde se trató de vincular alcohol y timidez,
además se incluyó una tercera variable que correspondería a las expectativas,
y se concluyó que ésta última no fue apoyada por los resultados por lo que se
sugirió la realización de más investigaciones respecto al tema.
En general, las investigaciones que se han llevado a cabo en
relación con la timidez constituyen aportes en el tema y no entregan resultados
definitivos sobre él, dejando la posibilidad de realizar nuevas investigaciones
en torno a la temática, con el objeto de profundizar o modificar las hipótesis
planteadas.