Monografía realizada por Helga Arce, Arnaldo Casas del Valle, Carolina Peña, Marcela Uribe y Tatiana Torres.
El engaño es concebido como la ocultación de la verdad, es
inducir al otro y a uno mismo a tener por cierto lo que no es, ya sea por medio
de palabras u obras fingidas. Etimológicamente, la palabra deriva del latín ingannare,
que significa escarnecer o burlarse de alguien. Pese a que a lo largo de la
historia, el engaño y la verdad han sido vistos como un vicio y una virtud
respectivamente, éstos son parte inherente de la naturaleza humana que surgen
de distintas motivaciones, incluida la supervivencia misma. Lejos de la concepción
de la mentira como una conducta antisocial, ella es una forma de adaptación y
de relación social aprendida a una edad muy temprana.
Para el engañador es imposible controlar los distintos aspectos
de la actividad psicológica involucrados en el proceso de engañar, puesto que
existen distintas formas de comunicación en las cuales los mensajes verbales
pueden ser traicionados por los no verbales. Esta es la base del desarrollo de
la mayoría de las pruebas de detección de mentiras, tales instrumentos miden
cambios fisiológicos relacionados con la ansiedad.
En el presente trabajo se realizó una revisión y una integración
de diversos estudios relacionados con el engaño y la honestidad, con el
objetivo de poder profundizar nuestros conocimientos con respecto a sus tipos,
su relación con distintas variables de la personalidad, el efecto que tiene la
motivación sobre ella, su expresión, detección y predicción y su rol en la
interacción social.
La mentira es publicamente condenada, pero todo el mundo la
practica en su mundo privado (Nyberg en Lilienfeld et al., 1994) y está inserta
en todos los procesos de interacción social cumpliendo funciones de Manipulación,
Formación de Impresiones, fortalecimiento de Autoconfianza y Socialización
(Lilienfeld et al, 1994). El ser honesto aumenta la comunicación entre los
individuos, mejora la compresión y predice ideas, sentimientos y acciones de
otros (Redmond, 1995) mientras que la deshonestidad, provoca, generalmente, alta
disonancia cognitiva (Aronson et al., 1997), tal como lo demuestra el
experimento 11. Los experimentos 1 y 2, muestran a la mentira como un componte
de las relaciones sociales.
Existe una teoría de la honestidad basada en el juicio social,
empatía, atribución, información y cognición social y teorías de la
personalidad. Esta teoría combina dos fuentes de información (la experiencia y
la fantasía) con tres métodos de procesamiento de ella (el uso del sí mismo,
el uso específico y generalizado de los demás) y dos formas de respuesta
(afectiva y cognitiva) (Redmond, 1995).
El experimento 3 se basó en las siguiente taxonomía derivada
de 4 categorías. Los distintos subtipos de mentiras se definen en el siguiente
cuadro (DePaulo & Bell, 1996):
|
Categoría |
Tipo de mentira. |
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|
Contenido: |
Sentimientos: sobre las
emociones y opiniones sobre personas, objetos o eventos. |
|
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Ejecución:
sobre logros, fracasos, conocimientos y carencia de éstos. |
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Planes de acción: acerca de
lo que él hizo, hace y hará. |
||
|
Explicación:
acerca de las razones de su comportamiento |
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|
Actos:
acerca de hechos, objetos, eventos o acerca de sus posesiones. |
||
|
Razón: |
Orientadas hacia sí mismo:
para proteger psicológicamente o para ventaja del mentiroso. |
|
|
Otras orientaciones: para
proteger psicológicamente o para ventajas de otras personas. |
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Tipo: |
Completa: total
falsedad, información completamente falsa o contradictoria de la verdad. |
|
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Exageración: el
mentiroso se pasa de los límites o da una convicción que exceda a la
verdad. |
||
|
Sutil:
mentira en donde se evade u omiten detalles relevantes sobre la verdad. |
||
|
Referencia: |
Mentiroso:
mentiras referidas acerca de lo que el mentiroso dice que hizo o sintió. |
|
|
Target: referidas acerca de lo que
otra persona dice que hizo o sintió (con quien habla. |
||
|
Otra persona: referida a
otra persona o personas que no sea ni el emisor ni el target.
|
||
|
Objeto o
evento: acerca
de objetos, eventos o lugares.
|
||
Se ha observado que las personas con altos puntajes en la escala
de Maquiavelismo, son generalmente manipuladoras, ambiciosas, dominantes,
mienten más frecuentemente y aceptan el engaño y lo usan conscientemente para
alcanzar sus propósitos siempre que no exista la posibilidad de venganza por
parte de sus víctimas. Paradójicamente, éstas personas parecen relajadas,
talentosas y dignas de confianza ante los ojos de los demás (Beck & Ajzen,
1991). La personalidad de una persona podría predecir el tipo de mentira que
ella dice. Los que tienen relaciones interpersonales satisfactorias dicen menos
mentiras y las que en el algún momento llegan a decir son de tipo
"altruista" y las egoístas o egocéntricas las usan para su propio
beneficio (Lilienfeld et al., 1994). Las personas con psicopatía se
caracterizan por presentar tendencia a cometer conductas deshonestas y a
violentar la ley (Beck & Ajzen, 1991). Datos de los experimentos 4 y 5
muestran algunas de las relaciones existentes entre distintas variables de
personalidad y la honestidad-deshonestidad.
En un estudio sobre frecuencia de la conducta de mentir, De
Paulo et al., (1996) encontraron que las personas informaban haber dicho, en
cualquier contexto, un número de 0 a 46 mentiras durante una semana (De Paulo y
Kashy, 1996). Los resultados de los experimentos 3 y 4 aportan otros datos sobre
la frecuencia del mentir.
En la comunicación, pueden existir dos tipos de señales, las
señales verbales transmiten una mayor cantidad de información que las no
verbales. Dentro de las últimas, la expresión facial es generalmente más
informativa que las señales corporales o del tono voz (DePaulo et al, 1980).
Para engañar efectivamente, basta con saber manejar las manifestaciones
faciales puesto que éstas son más controlables que el tono de voz y el resto
del cuerpo (manos, piernas y pies) dando éstos últimos, mayores señales de
engaño porque pueden enviar mensajes contradictorios entre sí o con los de la
cara (DePaulo et al, 1980). La detección del engaño, es más fácil cuando se
tienen señales verbales, solas o en conjunto con las de otro tipo, que cuando
se tienen sólo señales no verbales. Sin embargo, éstas últimas pueden ser
igualmente reveladoras cuando el emisor se preocupa por lograr ocultar, por
ejemplo, su desagrado, porque las señales no verbales pueden estar indicando
tensión, mientras que no lo son tanto, cuando el emisor da información falsa
sobre un acontecimiento determinado, debido a que una opinión incluye información
detallada, con sentido y con contenido verbal (DePaulo et al, 1980). Las
afirmaciones expuestas son coincidentes con los resultados de los experimentos 6
a 10.
Los autoinformes de honestidad han sido ampliamente utilizados
con el fín de determinar las actitudes y la tendencia a cometer conductas
deshonestas (Sackett et al en Lilienfeld et al., 1994). Pese a que distintos
estudios muestran que éstos no cuentan con la riguroza estandarización psicométrica
que poseen otras pruebas de personalidad aplicadas con los mismos fines, muchos
de ellos, presentan una modesta validez para predecir conductas
contraproducentes (Lilienfeld et al., 1994).
Para definir la validez de las pruebas de honestidad se cree de
gran importancia la determinación de la relación de éstas con otras variables
de la personalidad. Sobre todo cuando se le ha ligado a la moralidad y la
socialización (Goldberg et al en Lilienfeld et al., 1994). La "Reid Report
Inventory (RRI)" es una de las pruebas de honestidad más ampliamente
utilizada y que ha sido blanco de variadas investigaciones, incluidos el
experimento 5. Los análisis de correlación de los puntajes de esta prueba con
otras medidas psicométricas arrojan resultados alentadores. Al relacionársela
con la prueba de personalidad 16PF, Kochkin (1987) encontró que los individuos
con bajo puntaje en RRI tendían a tener un ego débil, un super ego fuerte, a
ser impulsivos y a carecer de autoconfianza, mientras que Cunningham, Trucott y
Wong (1990) descubrieron correlaciones positivas y negativas con los puntajes de
adecuación social y los de la escala de Maquiavelismo de Christie y Geis,
respectivamente. Logan, Koettel y moore (1986) establecieron correlaciones
positivas entre el factor de estabilidad emocional del 16PF y la Fase II del RRI
(Lilienfeld et al., 1994). Un análisis conjunto de estas tres investigaciones,
permiten asociar el RRI con la moralidad y sus bajos puntajes con emociones
negativas, tendencia a la angustia y a la evaluación negativa de uno mismo y
los demás (Tellegen et al. en Lilienfeld et al., 1994). Redmond (1995) ha
logrado desarrollar una escala multidimencional del comportamiento honesto. Esta
escala consta de siete categorías de análisis de este comportamiento: empatía,
rol-conversador, competencia comunicacional, sensibilidad de la conversación y
orientación interpersonal.
Experimento 1
El siguiente estudio se realizó en base a 77 estudiantes y 70
miembros de la comunidad, los que registraron sus mentiras en interacciones
sociales durante una semana. Se descubrió que los participantes dirían menos
mentiras en su interacción social a aquellas personas que las sintieran más
cercanas y se sentirían menos incómodos cuando lo hicieran. Además las
mentiras en estas relaciones resultaron ser mayoritariamente de carácter
altruista, y además eran más fáciles de detectar, en tanto el carácter de
las mentiras en relaciones causales, es decir, a extraños o conocidos; eran mas
bien de autocomplacencia. En consecuencia esta investigación ha demostrado que
las mentiras forman parte de las relaciones interpersonales de un modo u otro,
resaltando la diferencia de carácter y cantidad de mentiras en relaciones
estrechas y casuales.
Experimento 2
En esta investigación se ha indagado acerca de los niveles de
confianza, para lo cual se a llevado este estudio que comprende la participación
de 445 estudiantes involucrados en relaciones románticas, quienes contestaron
un cuestionario que contenía medidas de confianza y construcciones
relacionales. Esta investigación apoyó la validez del inventario de confianza
y su división tripartita de los tipos de confianza, que son la confianza de
pareja, la confianza de red (importante aporte conceptual referido a la
confianza entre familiares y amigos) y por último la confianza generalizada
(referida a la confianza dada entre la gente en general). Además se apoyo la
diferencia entre la confianza relacional (de pareja) y global (naturaleza
humana). Las medidas de confianza relacional fueron significativamente mucho más
relacionadas con la calidad de la relación y el compromiso, en tanto en la
confianza global y personalidad ñ emoción, las diferencias no fueron
significativas.
Experimento 3
Se formaron dos grupos, el grupo 1 constituido 30 hombres y por
47 mujeres estudiantes de secundaria de EEUU, con edades comprendidas entre los
17 y los 22 años, uno de los sujetos fue eliminado. El grupo 2 constituido por
30 hombres y 40 mujeres apoderados colaboradores del mismo colegio, cuyas edades
estaban comprendidas entre los 18 y los 71 años, dos fueron eliminados. A los
dos grupos se les pidió llevar un registro acerca de todos los tipos de
interacciones sociales (intercambio interpersonal de 10 o más minutos en que el
comportamiento de uno sea responsabilidad del otro) en las que habían
participado durante una semana y de todas las mentiras dichas en éstas. Luego
de una semana de registro se le aplicó un cuestionario que medía intensidad,
calidad, grado de influencia y los sentimientos relacionados tanto con las
interacciones sociales como por las mentiras dichas por los sujetos. Finalmente,
se les preguntó si cada una de sus mentiras había sido descubierta y si las
repetirían al encontrarse en la misma situación. Algunos de los resultados
obtenidos fueron: el grupo 1 mintió en una de cada 3 interacciones sociales,
mientras que el 2 lo hizo en una de cada cinco, el género no es significativo
en cuanto al número de mentiras en ambos grupos; mientars más íntima y
placentera era la interacción las mentiras eran menos o inexistentes; el nivel
del número de las mentiras era mayor en la comunicación cara a cara que por
teléfono o escrita. Las mujeres dicen más mentiras sobre otro mientras que los
hombres las dicen más sobre ellos mismos; el tipo de mentira más frecuente se
refieren a los sentimientos, sus acciones, logros y conocimientos (DePaulo et
al., 1996).
Experimento 4.
Se tomaron dos muestras. La primera se conformó con 77
estudiantes norteamericanos, 30 hombres y 47 mujeres y la segunda, por 70
sujetos, 30 hombres y 40 mujeres de una comunidad. Ambas muestras contenían a
personas de distinta raza con rango edades de 17 - 22 y 18 ñ 71 años. Se
intentó determinarla relación de la cantidad de mentiras dichas en una semana
por una persona con 12 variables de la personalidad determinadas con distintas
pruebas. A través de la aplicación de correlaciones, se encontró que la
cantidad de mentiras dichas en una semana se correlacionaba negativamente con el
grado de socialización y la capacidad de relacionarse adecuadamente con
personas del mismo sexo y positivamente con el rasgo de manipulación, falta de
socialización, insatisfacción en las relaciones interpersonales y la
dificultad de relacionarse con personas del mismo sexo. Se descubrió también
que las personas sin dificultad para relacionarse con personas del mismo sexo,
tendían a decir mentiras orientadas a los otros.
Experimento 5
En vista de la falta de investigaciones sobre la validez de la
pruebas de honestidad, Lilienfeld et al, se plantearon el propósito de
determinar la confianza y la validez del Read report inventory, uno de
los autoinformes más ampliamente utilizados. Se tomó una muestra de 62 reos de
sexo masculino y otra compuesta por 180 estudiantes de sexo femenino y
masculino. Se aplicaron las pruebas Multidimencional Personality Questionnaire
(MPQ), Scale de Socializatión (So) y la Scale of the Calification Psichological
Inventory en las dos muestras y la Activity Preference Questionnaire(APQ) sólo
en las de los reos, para determinar los niveles de distintas variables de
personalidad y su correlación con los puntajes obtenidos por la RRI. Se encontró
que éstos se correlacionaban positivamente con los puntajes totales de MPQ, APQ
y la escala So mientras que lo hacían negativamente con emociones negativas. En
la muestra de la prisión, los puntajes de RRI se correlacionaban positivamente
con la escala de alto orden, CN, control, aislamiento y miedo físico y social y
negativamente con las escalas de bajo orden, agresión, reacción al estrés y
alienación de MPQ. El puntaje total de honestidad del RRI se correlacionó
positivamente con los puntajes de APQ y la escala So. En la muestra de
estudiantes, no se observaron diferencias significativas entregéneros; las
correlaciones de RRI fueron positivas con CN de MPQ y con el aislamiento social,
el control, tradicionalismo, bienestar y negativamente con el NE de MPQ, con la
agresión y alienación. Los puntajes totales se correlacionaron positivamente
con dos escalas con buena validez, la DRIN, UNVIRT y con la MPQ y la escala so.
Un análisis de covarianza, muestra valores dispares para las distintas
variables de personalidad entre las dos muestras pero una alta coherencia en las
formas de correlación de ellas con los puntajes RRI.
Experimento 6
Se le preguntó a 251 estudiantes de un colegio sobre cual es la
mejor forma de reconocer que alguien miente: por teléfono o cara a cara. De éstos,
220 eligieron cara a cara, que supones señales visuales y auditivas, comparados
con sólo 7 que escogieron la comunicación telefónica (DePaulo et al., 1980).
Experimento 7
Se predijo que a los sujetos ansiosos se les dificulta más
discriminar verdad de engaño, que a aquellos sujetos no ansiosos. Es así como
en un estudio realizado con 50 sujetos que presentaban baja ansiedad y 52
sujetos altamente ansiosos (clasificados de acuerdo a la explicación de la
subescala de conocimiento de sí mismo, se pudo observar que al presentarles películas
de personas que mentían y decían la verdad, los sujetos altamente ansiosos
fueron significativamente menos exitosos en detectar engaño que los sujetos
clasificados con baja ansiedad ( DePaulo & Tang, 1994).
Experimento 8
A una muestra de 16 hombres y 16 mujeres no graduados, se les
hizo responder a 4 preguntas enfrente de un jurado compuesto por 6 personas. Los
emisores mintieron en dos de sus respuestas (una de ellas preparada) y en las
otras dos dijeron la verdad (también una fue planeada. A la mitad de los
hombres y a la mitad de las mujeres se les motivó para mentir más
efectivamente. Cada miembro del jurado estimó cada una de las respuestas en una
escala de engaño, planeamiento y tensión. En un segundo estudio, los jueces
estimaron los mensajes del estudio 1 (en las mismas tres escalas) en una de
estas 4 condiciones: sólo visual, sólo verbal, audio (verbal más vocal) y
audiovisual. Se encontró que las mentiras de altamente motivados no fueron
detectadas fácilmente cuando las señales verbales estuvieron disponibles, pero
fueron más detectadas en las condiciones que incluyeron señales no verbales.
Las respuestas que fueron planeadas fueron percibidas como más tensas, menos
espontaneas por los jueces en ambos estudios (DePaulo et al., 1983).
Experimento 9
En una muestra compuesta por 47 hombres y 47 mujeres estudiantes
de psicología, de los cuales, 5 participantes fueron excluídos, se le dio
información errónea acerca de una serie de pinturas en exposición y se les
instó a ser honesto en sus apreciaciones y preferencia de éstas. Como se
esperaba, los participantes mintieron directamente o basaron sus preferencias
según la información falsa entregada. Los resultados del análisis mixto de
varianza, entregaron respuestas a las preguntas de porque las creencias sobre
apreciaciones de unas personas, influyen, aunque no coincidan exactamente, con
las apreciaciones personales (DePaulo & Bell, 1996).
Experimento 10
Este estudio consistió en establecer una correlación en la
habilidad de detectar engaño y de identificar expresiones faciales micro momentáneas
de la emoción. Se investigo si la conducta en las mentiras de alto interés es
específica a aquellas mentiras o se puede generalizar a otras situaciones donde
se den mentiras de alto interés. Se investigaron dos grupos diferentes de
personas, donde 48 observadores juzgaron si estaban mintiendo acerca de un robo
imitado (escenario del crimen) o sobre su opinión (escenario de opinión). Los
resultados arrojaron que la precisión de los observadores al juzgar el engaño
en el escenario del crimen estaba positivamente correlacionada con la precisión
al juzgar el engaño en el escenario de opinión. Se descubrió que la posible
existencia de pistas emocionales en el sujeto ponen en evidencia las situaciones
de engaño, y que la habilidad de detectar mentiras de alto interés se puede
generalizar a situaciones de alto interés.
Experimento 11
Se intentó investigar cómo se reduce la disonancia cognitiva
derivada de la conducta hipócrita cuando dos alternativas están disponibles:
una estrategia directa (cambio cognitivo) o una indirecta (cambio conductual).
Se indujo a un grupo de 128 estudiantes universitarios a adoptar una conducta
hipócrita sobre el uso de preservativos y a otro de 27 a parecer hipócritas al
momento de ayudar a gente afectada de SIDA. Se les ofreció distintas
alternativas para reducir la disonancia, el primer grupo, al igual que un tercio
del segundo, debía optar por una estrategia directa e indirecta, donación a
una institución de ayuda o compra de condones, mientras que cada uno de los
tercios restantes contaban con sólo una alternativa ya mencionadas. A través
de un análisis factorial de 2x2 y 2x3 respectivamente, se encontró que cuando
la gente tiene la posibilidad de elegir, prefieren enfrentar la discrepancia
directamente como el medio para la reducción de la disonancia (Aronson, et al.,
1997). Los resultados mostraron que los participantes en la condición de
hipocresía reportaron grandes intentos de mejorar el uso de condones en el
futuro y fueron significativamente más probable a comprar condones comparados a
los participantes de la condición de control.
Luego de una extensa revisión bibliográfica realizada por el
grupo, se puede definir el engaño como "cualquier instancia donde se
intenta hacer creer al otro en algo que no es, es decir, hacer para como verdad
una situación que conscientemente sabemos que no lo es". El engaño tiene
como finalidad impedir al otro ver una situación real o hacerlo creer que una
situación falsa es verdadera, en ambos casos se puede afirmar que se atenta
contra la libertad del ser humano, ya que se interfiere en las relaciones
interpersonales. En este punto es importante destacar que la confianza mutua es
la base donde se sustenta una buena relación (intima y placentera), que otorgue
un aporte significativo a los individuos.
Es importante destacar que el hecho de no hacer presente una
verdad no implica necesariamente engañar, pues debe tratarse de una verdad que
le otro requiere, que le sea importante, decisiva, o simplemente interesante,
para que haya engaño tiene que existir además, cierto compromiso entre los
individuos de no hacerse presente la verdad.
Sin embargo, es indispensable destacar que la conducta de mentir
corresponde a una parte habitual de la normal interacción humana, llegando a
ser utilizada generalmente como una defensa de integridad psicológica
individual o de otras personas.
Además se destaca el auge y profundidad con que se ha abordado
el tema del engaño en los artículos revisados, pues, permiten identificar
relaciones entre las variables que influyen en este, tales como las variables de
personalidad, de motivación, naturaleza de la interacción social (agradable o
desagradable), o los diferentes "tipos" de mentiras en donde se
encuentran diferencias según el genero.
Por ultimo, es importante destacar la utilidad que representó
el desarrollo de este trabajo practico en nuestra formación académica debido
tanto ha la gran cantidad de información recopilada y procesada como a la
innegable trascendencia que este tema tiene para la disciplina psicológica.
·
Aronson, E., Cooper, J., Stone, J. y
Wiegand, A. (1997). When exemplification fails: hipocrisy and the motive for
self-integrity. Journal of Personality and Social Psichology, 72, 54 ñ
65.