Seminario
preparado por Helga Arce, Patricia Contreras y Berta Gutierrez, estudiantes de
Psicología de la Universidad de Concepción.
En el siguiente trabajo de investigación, se analizará la edad
adulta tardía, período de la vida que comprende los años posteriores al
septuagésimo quinto aniversario, aunque hablar de vejez después de esta edad
es muy relativo ya que puede comenzar a diferentes edades en distintas personas.
En nuestro país la población de adultos mayores es de un millón trescientos
mil, lo que representa el diez porciento de la población y se calcula que esta
cifra ascenderá al doble para el año 2025 y que las expectativas de vida en
Chile es de 72 años,68 años para los hombres y 74 para las mujeres (Araneda,
1995).
Se pondrá especial énfasis en los principales aspectos, tanto
físicos, psicológicos y sociales; describiendo en cada uno de ellos los
cambios propios de la edad y los mitos y estereotipos culturales, que hasta hoy
persisten, pero que diversas ramas del saber se están encargando de desterrar.
Por lo tanto, se considerará a esta etapa de la vida como estadio normal del
desarrollo, el cual posee crecimientos y crisis, pues al percibir a la adultez
tardía como una etapa con altos y bajos al igual que las otras etapas de la
vida se podrá considerar ya no como un período de estancamiento, deterioro o
dependencia, sino como un etapa positiva y en definitiva satisfactoria
También planteamos algunas investigaciones recientes, que nos
permitirán comprender aún mejor la llegada de la adultez tardía y los cambios
que ella involucra. Se planteará algunos estudios recientes en el ámbito biológico
cuyo objetivo es dar a conocer las posibles causas de enfermedades que están
relacionadas con este período de la vida, como son el alzheimer, la degeneración
macular y la manera en que los radicales libres podrían influir en el
envejecimiento; en el ámbito social se informará algunos de los programas que
se realizan en nuestro país, cuyo objetivo principal es mejorar la calidad de
vida de los adultos mayores
. En definitiva este trabajo de investigación intenta abrir
nuestras conciencias a la responsabilidad que tiene la sociedad y nosotros
mismos para con las personas que nos han legado un mundo lleno de posibilidades,
en el cual han desplegado toda su fuerza y capacidad, las que ahora se ven un
poco disminuidas pero compensadas con la experiencia, la sabiduría y paciencia
de quién tiene poco que perder; pero mucho que ganar , siempre y cuando la
sociedad les brinde la posibilidad.
Después de los 65 años el individuo vive una etapa normal del
desarrollo, los principales problemas que enfrentar los adultos mayores, son los
que les creamos a través de la política y la economía, que afectan su status
en mayor grado que el mismo envejecimiento. Debemos tener claro que los personas
claves en el problema de envejecimiento son los grupos de edad más joven, por
que son ellos los que determinan el status y la posición de tales personas en
el orden social (Papalia, 1990). Sin embargo, la vejez no tiene por qué ser el
punto más bajo del ciclo de vida ya que el envejecimiento satisfactorio es
posible, siendo la sociedad quien debe descubrir los componentes de ella,
reorganizando nuestros pensamiento s y estructuras sociales. La principal tarea
de las personas mayores es la de comprender y aceptar su propia vida y utilizar
su gran experiencia para hacer frente a los cambios personales o pérdidas. Las
personas han de adaptarse a la disminución de la fortaleza y salud física, a
la jubilación y adaptarse a su propia muerte (Hoffman, 1996). A medida que
tratan con estos temas, sus motivaciones pueden variar, de esta forma se
presentan distintas teorías:
Pese a lo que se suele pensar la salud de las personas de esta
edad es bastante buena, pues el 68 % de la población de adultos mayores está
sano y sólo un 5% se encuentra en un estado de invalides o postración, el
resto tienen ciertas enfermedades o limitaciones, pero siguen siendo
autovalentes (Araneda, 1995), el problema es que muchas de las enfermedades que
se asocian con las vejez son enfermedades crónicas que han sido adquiridas
aproximadamente a los treinta años, como es el caso de la artritis, diabetes,
enfermedades cardiacas, reumatismo, lesiones ortopédicas, alteraciones mentales
y nerviosas. Por lo tanto, el envejecimiento en sí mismo no es una enfermedad y
la mayor parte de las personas ancianas gozan de buena salud, aunque no se puede
negar que el envejecimiento está acompañado de cambios físicos y que
incrementa la posibilidad de desarrollar enfermedades crónicas, debido a que el
equilibrio orgánico es más frágil. Algunos de los cambios físicos son :
declinación de las funciones sensoriales y perceptivas, disminución de la
estatura, propensión a la osteoporosis en las mujeres, atrofia de las glándulas
sebáceas del rostro, pérdida de la adaptación al frío y al calor, disminución
de la fuerza y rapidez para realizar actividades físicas, las paredes de las
arterias se endurecen y se reduce su elasticidad, los mecanismos inmunológicos
que difienden de las infecciones y también del cáncer pierden eficiencia
(Revista Creces, 1998). El ejercicio, una buena dieta, evitar el cigarrillo y el
alcohol, pueden ayudar a las personas a ampliar la parte activa de su vida y a
que sean más resistentes a enfermedades crónicas, que pueden llegar a ser
fatales.
En cuanto a la sexualidad, gracias a recientes investigaciones
en el adulto mayor, se ha dado cada vez mayor importancia a la expresión
sexual, al comprobar que ésta no sólo sirve a propósitos físicos, sino que
también a asegurar a ambos miembros de la pareja el amor del otro, así como su
comprensión y la sensación de que sigue estando vigente su vitalidad, lo que
en definitiva contribuiría a elevar la autoestima de cada miembro de la pareja.
(Papalia, 1990).
De esta manera, los estereotipos populares que plantean que los
años de la vejez son asexuados, son infundados puesto que en la práctica,
existe un número elevado de personas adultas, que después de los sesenta y
cinco años permanecen interesadas y activas sexualmente. En definitiva, si bien
es cierto que las relaciones sexuales en la tercera edad son diferentes en
frecuencia e intensidad, las cuales disminuyen producto de signos biológicos y
físicos, la satisfacción y consistencia de la misma se deberá principalmente
a como haya sido el comportamiento sexual durante la juventud.
Michael Dean del National Cancer Institute y Richard Lewis,
oftalmólogo del Baylor College of Medicine de Houston, dicen haber encontrado
la base genética (gen ABCR) de la "degeneración macular", que es la
parte de la retina que ve los detalles finos, pudiendo llegar hasta una pérdida
completa de la visión ( Revista Creces, 1998).
Aún no se conocen las causas, pero en la edad madura se inician
los síntomas con pérdida de memoria hasta terminar con una demencia absoluta.
Hay casos (los menos) en los cuales hay antecedentes familiares, que hace
suponer que se trata de una enfermedad genética. Se han descubierto genes anómalos
en los cromosomas 1, 14 y 21 que podría provocarla. Ahora investigadores
holandeses creen que existe un error en la transcripción de la información genética,
que llevaría a la formación de proteínas (beta amiloide y ubiquitina) en el
interior de la neurona, formándose placas y enmarañamientos, que termina
degenerándola (Revista Creces, 1998).
Son especies químicas metidas en casi todo lo que nos rodea,
participan en una gran variedad de procesos químicos, son muy inestables y
altamente reactivos, de ahí su peligrosidad y utilidad. En los sistemas biológicos
se forman R.L. en el interior de la célula, cumpliendo funciones muy específicas,
pero pueden llegar a ser tóxicos para la misma célula como para las vecinas
cuando se produce un desequilibrio causado por circunstancias intrínsecas como
extrínsecas, produciendo un estrés oxidativo, que es un desequilibrio entre la
formación y utilización de estos R.L., lo que ocasiona daño en todos los
procesos bioquímicos de la célula y eventualmente muerte celular. Existen
muchas enfermedades asociadas al estrés oxidativo, como lo son los procesos
inflamatorios que terminan en cáncer, Parkinson, Alzheimer, enfermedad de Lou
Gering, cataratas, aterosclerosis , la vejez y todos sus signos de deterioro
progresivo debido a la disminución de la eficiencia del sistema antioxidante,
que es necesario para defenderse de los radicales libres. Es por esto que se
recomienda una buena dieta, lo que significa restringir el consumo grasas,
alimentos que aporte vitaminas C, E, aminoácidos esenciales que, también debe
aportar minerales como el Fe, Se, Cu, Zn, etc. constituyente de las enzimas,
debido a que éstos antiotioxidante exógenos contribuyen a la acción
beneficiosa que desarrollan los antioxidantes celulares (Revista Creces, 1998).
Aunque la prevalencia de depresión es igual en todos los grupos
etáreos, un estudio norteamericano determinó que en los adultos mayores puede
ser mortal. El estudio fue realizado por el Instituto Nacional del
Envejecimiento, en Bethesda, y detectó que la depresión causa un notorio
deterioro en las funciones físicas de los adultos mayores (un 55% de baja en
las actividades físicas en los mayores de 71 años. Además se determinó que
el grado de deterioro físico asociado a la depresión tenía una relación
directa con la edad avanzada, con un menor nivel educacional, con no tener una
pareja y con sufrir enfermedades al corazón o pulmones (Revista Qué pasa,
1998).
La Universidad
Católica de Chile tiene un programa para el adulto mayor hace 7 años, su
objetivo principal es ayudar a entender el proceso de cambio y entregar
herramientas para que éste sea algo positivo. El programa ofrece cursos y
talleres de teatro, historia de Chile, música, salud, etc. Las edades de los
alumnos fluctúan entre los 50 y 85 años y reciben los conocimientos durante
tres trimestres académicos de Medicina, Psicología, Sociología, Arquitectura,
entre otras. Luego realizan una práctica supervisada para poder ingresar al
Centro de Diplomados, en donde reciben cursos de perfeccionamiento en materias más
específicas. La muestra que se tomó fue de 114 egresados de 29 comunas de la
R.M., y arrojaron los siguientes resultados: El 56% trabaja como diplomado (la
mitad trabaja en forma voluntaria en hospitales, empresas privadas, con amigos o
familiares enfermos), y el 44% restante lo tomó sólo para adquirir
conocimientos. Sólo el 10% son hombres, ya que éstos son más reacios a las
actividades de grupo, además que en Chile hay más población femenina viva. Al
preguntarles para qué les sirvió participar en el programa, la mayoría
respondió que les había cambiado la percepción de lo que es el
envejecimiento, afirmaron haber mejorado su salud al aprender sobre autocuidado
y reconocen de qué enfermedad se trata. Otros dicen que se relacionan mejor con
las demás personas, tienen mejor autoestima, con lo cual son más aceptados por
sus pares y por sus propios familiares. (Araneda, 1995).
·
Inteligencia
fluida:
Capacidad heredada de la persona para pensar y razonar de manera abstracta, como
se mide en las pruebas de razonamiento, como las analogías y las
clasificaciones figurativas. Implica los procesos de percibir relaciones,
deducir correlatos, razonar inductivamente, formar abstracciones, formar
conceptos y resolver problemas.
Según diversas investigaciones (principalmente transversales)
existiría un declive en la capacidad intelectual que se relacionaría con la
edad, cuyos argumentos se hallan en los resultados de diversas pruebas de CI y
de variadas medidas piagetianas que de ser ciertas podrían ser explicadas por
las siguientes razones: 1) deterioro neurológico; 2) limitaciones físicas; 3)
factores psicológicos; 4) velocidad; 5) ansiedad ante las pruebas; 6)
inadecuación de las tareas; 7) cautela; 8) actividades derrotistas; 9) pérdida
de continuidad en la actividad intelectual y 10) descenso terminal (Papalia,
1990).
Como se puede apreciar, son muchos los factores que pudiesen
intervenir en un mal desempeño del adulto mayor, es por esto, que surge la
interrogante acerca de qué tan efectivos pueden llegar a ser estos resultados.
Si observamos a nuestro alrededor nos daremos cuenta de que esta disminución
cognitiva forma parte más de un mito que de la realidad, ya que la mayoría de
los ancianos no experimentan disminuciones significativas en su capacidad
intelectual, sino por el contrario, se pueden mantener estables o llegar incluso
a un incremento; todo lo cual estará dado por las diferencias individuales. Es
así como el anciano es capaz aún de aprender destrezas nuevas, pero requiere
de mayor tiempo que las personas jóvenes, lo cual se debería a un decremento
en la incapacidad operacional de la memoria a corto plazo, especialmente en la
utilización de estrategias de codificación, organización y recuperación de
la información que haría más difícil el aprendizaje como es la resolución
de problemas. No obstante, gracias a "los programas de entrenamiento ha
sido posible acelerar el procesamiento de la información, reducir las
diferencias en recordar e invertir los declives en las habilidades de
inteligencia fluida" (Hoffman, et al., 1996, p. 196).
Por último, si bien es cierto que el anciano ya no cuenta con
la misma eficiencia que tuvo en su juventud, en relación a algunas habilidades
cognitivas; en la actualidad es poseedor de un conocimiento pragmático, que
conocemos como sabiduría, la cual ha sido acumulada como producto de su
experiencia a lo largo de la vida. De esta manera, el adulto mayor posee un gran
desarrollo de la comprensión por medio de la experiencia y la capacidad para
aplicarlos a sus asuntos importantes (Philip, 1997).
"No siento pena por mí, ahora que me voy.
No tengo miedo a la muerte.
Solamente tengo miedo de vivir así"
(anciana de 79 años; Papalia,
1990).
En la actualidad se ha ido observando una actitud más saludable
hacia la muerte, se busca comprenderla, explorara los aspectos emocionales,
morales y prácticos que la circundan, y tratar de hacer esta consecuencia de la
vida como un hecho positivo hasta donde sea posible.
A medida que los adultos llegan a ser mayores, el declive físico
y las pérdidas de las capacidades hacen que aparezca la idea de la muerte, las
personas empiezan a prepararse para ésta, , y comienzan el proceso de revisión
de la vida, en donde se empieza a reflexionar sobre el pasado, rememorar
acontecimientos para adaptarse a la muerte. Mediante esta revisión los ancianos
pueden sentirse angustiados, culpables, deprimidos o desesperados, pero cuando
los conflictos pueden superar la desesperación, puede surgir la integridad,
habiendo descubierto el sentido de la vida. Al parecer no todas las personas
mayores revisan su vida y las que lo hacen no siempre reestructuran el pasado de
modo que aumente su integridad.
Cuando la muerte se acerca, las personas entran en la
trayectoria de la muerte , el cual es el intervalo de tiempo que necesitan para
darse cuenta de que ésta es inminente, por lo cual suele ser variable.
Las distintas sociedades tienen conceptos referentes al modo
adecuado de morir, en nuestra sociedad se espera que la persona muera acompañada
de familia y amigos, con un mínimo de interferencia técnica y control del
sufrimiento. "Con la tecnología actual el proceso de morir se prolonga por
días, semanas y más, lo que priva a la persona de su control y dignidad"
(Hoffman, et al., 1996, p. 226).
En nuestra
sociedad cristiana la promesa de la inmortalidad ayuda a las personas a
encontrar un sentido a su vida, compensando la vida eterna por el abandono de su
período en la tierra. (Hoffman, et al., 1996).
Se ha constatado en la experiencia práctica que la teoría
corrobora el deterioro físico e intelectual en cierta medida, del adulto mayor.
Sin embargo, a través de las investigaciones y conversaciones
sostenidas con adultos mayores durante la realización de este trabajo, se pudo
observar que todo este deterioro físico-intelectual va a depender, en gran
medida, de tres factores: la genética, las condiciones ambientales y el estilo
de vida que se ha llevado durante la vida. Al respecto, debemos señalar que
este último factor es fundamental, puesto que es el único que podemos
manipular para alcanzar una vejez saludable.
En este sentido, es importante destacar el esfuerzo que están
realizando algunas instancias gubernamentales y privadas con el objetivo de que
el incremento de edad, con la ayuda de los adelantos científicos y médicos,
sea consecuente con la calidad de vida.
A este respecto, debemos enfatizar que en nuestro país, en
especial, en nuestra región, se han implementado programas interdisciplinarios
especialmente dedicados al adulto mayor buscando, como objetivo principal, su
desarrollo físico, psicológico, social y afectivo, para lo cual desarrollan
diversas actividades tendientes a este logro. De modo que permita al adulto
mayor sentirse más integrado, valorado, aceptado y útil en esta sociedad,
aumentando así su autoestima.
Este tipo de progrma prmite observar al adulto mayor com una
perspectiva diferente en la socieddad , y a la vez, permite a los más jóvenes
cambiar la perspectiva tradicional acerca de esta etapa de la vida.
Además, este trbajo nos permitió verificar la gran contribución
que da el adulto mayor en diferentes aspectos de la sociedad, como es el caso de
las voluntarias que trabajan en hospitales, hogares de menores y de ancianos,
entre otros, cuyo aporte está impregnado de afectividad , entrega y energía.
Ha sido gratificante percatarse que el desarrollo humano no culmina sino hasta
que se exhala el último suspiro , acabando así el aprendizaje y la entrega de
conocimiento .
A pesar de todos los deterioros físicos propios de la edad que
pueden sufrir las personas mayores,muchos enfrentan esta etapa con una actitud
positiva y juvenil, tienen una vida activa, rica en experiencias, en fin, muy
satisfactoria. No parecen ni se sienten como senescentes, pues su envejecimiento
biológico es compensado con un estilo de vida que los hace mantenerse en
excelentes condiciones hasta muy avanzada edad.
Sin embargo, incertados como estamos en una sociedad que resalta
lo joven, transitorio y veloz y, peor aún, que no se siente responsable de
integrar, valorar y acoger al adulto mayor, perdiéndonos con ello todo lo que
nos pueden brindar: experiencia, sabiduría, pacencia, afecto, etc. De esta
manera el envejecimiento biológico es fomentado por la estructura social, por
ejemplo algunas familias son exageradamente sobreprotectoras con sus adultos
mayores, limitando su libertad y de pasa el desarrollo de una vida normal y
productiva, predisponiendo así al "viejo" a ser pasivo y dependiente
de los demás..
Es un error de nuestra sociedad el tratar de visualizar a los
adultos mayores como minusbalidos, en circunstancias en que la gran mayoría de
estas personas tienen buena salud y que pueden realizar las mismas cosas que
antes sólo que ahora más lento.
La edad avanzada no es signo de decaimiento o incapacidad
intelectual, es evidente que muchas personas continuan realizando importantes
aportes en diferentes areas del conocimiento y de las artes; así por ejemplo
Freud, Erikson, Picaso, Einstein y muchos otros tubieron una prolífica
actividad creativa hasta sus últimos años de vida.
En definitiva, el problema central radica en la falta de políticas
oficiales que integren a los más viejos con el resto de la población y que les
permitan desarrollar todas sus capacidades generativas.
Es tarea de todos que el cumpleaños número 65 de nuestros
padres o el de nosotros mismos sea realmente un cumpleaño feliz y el inicio de
una etapa de dicha y enriquecimiento personal.