Informe realizado por Javier Ardouin, Claudio Bustos y Mauricio
Jarpa (1998)
Con este trabajo buscamos entender el proceso de adquisición
del lenguaje por parte de los niños. Para ello se realizaron bastantes
actividades, entre las que destacan una búsqueda bibliográfica acuciosa, cuyo
fin era brindarnos el apoyo teórico necesario para enfrentarnos al estudio de
una muestra del habla de un niño en desarrollo y varias discusiones sobre
aspectos teóricos y prácticos.
En la primera parte del informe se exponen diversas teorías que
tratan de explicar cómo se adquiere el lenguaje. Después se habla de la
evolución del lenguaje producto del desarrollo, tanto en su aspecto conductual
como gramático y funcional.
En la segunda parte, se describirá la experiencia práctica de
registrar una muestra del habla de una niña de 2 años y medio. El corpus
obtenido fue analizado según los métodos de la psicolingüística y los
resultados confirman en gran medida los planteamientos teóricos recogidos.
Chomsky propone la
existencia de una "caja negra" innata, un "dispositivo para la
adquisición del lenguaje" o LAD (por sus siglas en inglés), capaz
de recibir el input lingüístico y, a partir de él, derivar las reglas
gramaticales universales. Este input es muy imperfecto; sin embargo, el niño es
capaz de generar de él una gramática que genera oraciones bien estructuradas y
que determina cual es la forma en que deben usarse y comprenderse éstas. La
naturaleza de este LAD no es conocida, pero es bastante aceptada la idea
de que el hombre tiene una tendencia innata para aprender el lenguaje.
Para Bruner, tanto las
cogniciones como los contextos son cruciales para el desarrollo del lenguaje.
Bruner sugirió que el niño aprende a usar el lenguaje para "comunicarse
en el contexto de la solución de problemas", en lugar de aprenderlo per
se; se enfatiza el aspecto comunicativo del desarrollo del lenguaje más que su
naturaleza estructural o gramatical. De acuerdo con Bruner, el niño necesita
dos fuerzas para lograr el aprendizaje del uso del lenguaje. Una de ellas es
equivalente al LAD de Chomsky; la otra fuerza sería la presencia de un
ambiente de apoyo que facilite el aprendizaje del lenguaje. Bruner denominó a
éste sistema de apoyo para la adquisición de un lenguaje o LASS. Dentro
de este LASS sería relevante la presencia del "habla
infantil", forma de comunicación que tienen los padres con sus hijos
pequeños que se caracteriza por su lentitud, brevedad, repetitividad,
concentración en el "aquí y ahora" y en su simplicidad; esta manera
de comunicarse le permite al niño "extraer la estructura del lenguaje y
formular principios generales"(DAVIDOFF, 1989). Esta "habla
infantil" aparecerá generalmente en un contexto de acción conjunta, en el
que el tutor y el niño concentran su acción en un solo objeto y uno de ellos
"vocaliza" sobre él.
Piaget resalta la
universalidad de la cognición y considera al contexto relativamente poco
importante y escasamente influyente en los cambios cualitativos de la cognición.
El niño es visto como constructor activo de su conocimiento y, por lo tanto,
del lenguaje.
Piaget presentó una teoría integrada del desarrollo cognitivo,
que era universal en su aplicabilidad y fue caracterizada la estructura
subyacente del pensamiento. Su aproximación es constructivista e
interaccionista a la vez. Se proponen 2 mecanismos constructores de las
estructuras cognitivas para tratar con entornos cada vez más complejos: la organización
y la acomodación. Estos principios son aplicables al estudio del
desarrollo del lenguaje; éste se centraría en una expresión cada vez más
clara y lógica del pensamiento y en una progresiva socialización, basada en la
capacidad progresiva del niño para comprender puntos de vistas ajenos (de
lenguaje egocéntrico a social).
Es un teórico dialéctico
que enfatiza tanto los aspectos culturales del desarrollo como las influencias
históricas. Para Vygotsky la reciprocidad entre el individuo y la sociedad,
siendo definida esta tanto histórica como culturalmente, es muy importante. El
contexto de cambio y desarrollo es el principal foco de atención, dado que ahí
es donde podemos buscar las influencias sociales que promueven el progreso
cognitivo y lingüístico. Para Vygotsky el habla es, fundamentalmente, un
producto social.
El lenguaje precederá al pensamiento e influiría en la
naturaleza de éste: los niveles de funcionamiento intelectual dependerían de
un lenguaje más abstracto. Además, habla y acción están íntimamente unidas:
mientras más compleja es la conducta y más indirecta la meta, más importante
es el rol de la lengua.
Para Skinner, el
aprendizaje del lenguaje se produciría por simples mecanismos de
condicionamiento. En un principio los niños simplemente imitarían, para después
asociar determinadas palabras a situaciones, objetos o acciones.
El aprendizaje del vocabulario y de la gramática se haría por
condicionamiento operante. La gente que se encuentra alrededor del niño
recompensará la vocalización de enunciados correctos gramaticalmente, la
presencia de nuevas palabras en el vocabulario, la formulación de preguntas y
respuestas, etc. y castigará con la desaprobación todas las formas del
lenguaje incorrecto, como enunciados agramaticales, palabras obscenas.
El problema de esta teoría es que no explica la similitud en el
desarrollo del lenguaje de todos los niños, aun presentando todos diferentes
historias de refuerzo en el ámbito de lo lingüístico.
Desde muy temprano el
niño y su madre empiezan a comunicarse; además, el niño presenta una especial
atención al habla, volteando los recién nacidos su cabeza como respuesta a las
voces.
La primera herramienta comunicativa del niño es su llanto, que
producirá una acción paterna con relación al contexto (necesidades del bebé).
Ya a las 6 semanas el niño comienza a sonreír, estableciendo nuevos lazos
comunicativos. A las 12 semanas el niño sonríe cuando le hablan y produce
sonidos de carácter vocal modulado, el cual es mantenido por 15 o 20 segundos;
a las 20 semanas no sólo emite sonidos de carácter vocal, sino que se
entremezclan con consonantes.
A los 6 meses aparece un balbuceo semejante a emisiones monosilábicas.
Las más comunes semejan sílabas Ma, Mu, Da, Di. A los 8 meses se hacen más
frecuentes las repeticiones; se distinguen estructuras de entonación en las
emisiones y estas pueden indicar emociones. A los 10 meses las emisiones se
mezclan con sonidos de juego como los gorgoritos; realiza imitaciones de
sonidos.
Gran cantidad de
observaciones del desarrollo primario del lenguaje realizadas por psicólogos y
psicolingüistas indican que incluso niños muy pequeños poseen una gramática
elemental. Como guía del avance en la adquisición de esta gramática, uno de
los indicadores más fiables es el LME (Longitud media de enunciado), que indica
cuantos morfemas (elementos con significado) expresa el niño, en promedio, en
cada enunciado. Así, se definen 5 etapas de LME, en la cual la I corresponde a
un LME entre 1 y 2(Dale, 1992, p.34); por otras parte, Brown(81, p.114) da como
límite superior de I un LME de 1,75. Las otras 4 etapas corresponderían a
aumentos de 0.5 en el índice.
Las funciones del lenguaje en esta etapa serían, primero, de
orden pragmática (obtención de objetos y servicios, control de la conducta de
las personas ) y expresiva (manifestaciones de agrado o rechazo). Más adelante,
el lenguaje tendrá una función heurística (obtención de información sobre
el medio inmediato) e imaginativa (creación de propias realidades).
El niño emite sus primeras palabras al final del primer año.En
un principio se referirán a objetos y personas, pero no demorarán en expresar
peticiones o en describir el ambiente. Estas primeras palabras se caracterizan
por usar un número limitado de elementos fonéticos y por referirse a categorías
más amplias que las aceptada por la lengua adulta, tanto en lo que se refiere a
los objetos y acciones. Las palabras, en esta época, "parecen ser
esfuerzos por expresar ideas complejas, ideas que un adulto expresaría mediante
oraciones"(Dale,1992); a esto se le denomina habla polisintética.
Esta etapa comienza
generalmente entre los 18 a 20 meses. Se empiezan a formar frases que constan
de, generalmente, 2 palabras, pudiendo llegar a las 7.
Las frases escuchadas por el niño, al ser imitadas, sufren un
proceso de reducción característico, que conforma lo que algunos
investigadores llaman "lenguaje telegráfico"(Brown,1981,p.96),
el que se caracteriza, principalmente , por la retención de los elementos con
alta carga semántica (sustantivos, verbos, adjetivos) y la omisión de aquellos
elementos que cumplen con una función gramatical (ilativos, inflexiones, verbos
auxiliares, etc). ; en el aspecto formal, estas frases se caracterizan por
mantener el orden original y en mantener, para una determinada etapa del
desarrollo, un largo constante no importantando la extensión de la frase
modelo. La elección de las palabras por el niño se haría en razón de la
función referencial de las palabras continentes (los sustantivos, verbos y
adjetivos hacen referencia a objetos o cualidades de estos presentes y
actuales), la brevedad de la palabra, por la imposibilidad de inferencia del
contexto de la palabra y por la acentuación más fuerte que se le da las
palabras con carga semántica dentro de la oración( Brown, 1981, p.96-97)
Otros investigadores parten de la base que los niños generan
sus propias gramáticas , las cuales "poseen propiedades estructurales
características, es decir, regularidades sistemáticas de orden de
palabras" (MUSSEN, 1978). Estas gramáticas se caracterizarían por usar 2
clases de palabras: palabras "pivotes", clase de reducido número,
ubicadas en un determinado lugar de la oración, acompañando siempre a palabras
X; y las palabras de clase abierta o "X", clase más grande, las
cuales son las que no pertenecen a la clase pivote. El niño, en un principio, sólo
sabe que determinadas palabras(las pivotes) son usadas antes de todas las
otras (las de clase abierta), no estableciendo mayor diferenciación; con
el tiempo, el niño aprende a diferenciar que palabras pueden y cuales no pueden
preceder a otras, adaptándose a los patrones adultos de lenguaje.
Las interrogaciones son idénticas a las afirmaciones, con
excepción de la entonación, que es ascendente (Dale, 1992, p.39)
El niño posee ya un
vocabulario que excede las 50 palabras. El niño comienza a utilizar las
inflexiones del lenguaje, o sea, aquellos elementos que modifican el significado
de las palabras, dándoles una connotación más específica (pluralidad,
tiempo) o estableciendo relaciones entre otros elementos. El orden en que estas
se aprenden, por lo menos en el inglés, es bastante consistente y depende,
enparte, de la complejidad "cumulativa" de los morfemas (Dale,
1992, p.51). Un hecho interesante de este aprendizaje de flexiones es la hiperregularización,
o sea, el uso de las mismas inflexiones de los verbos regulares en los
irregulares, lo que muestra que el niño busca patrones en el lenguaje.
A esta etapa se llega
cuando el niño llega a los 3 o 4 años, entre las etapas III y IV. Se produce
"un abandono progresivo de las estructuras elementales del lenguaje
infantil y de su vocabulario específico, sustituidos por construcciones cada
vez más acordes con el lenguaje del adulto." (Bouton, 1976). En el caso
del íngles - lenguaje en el cual se han realizado más investigaciones- se
produce el aprendiza de las princiaples transformaciones gramaticales (reglas de
construcción que le dan al sujeto la capacidad de "transformar"
determinados tipos de oración en otros) que le permitirán formular oraciones
"declarativas, negativas, preguntas absolutas, preguntas del tipo wh [en
castellano, las del tipo dónde, cómo, porqué] y oraciones imperativas"
(Dale, 1992, p.136)
Entre sus características encontramos la producción de
verdadero diálogo, adquiriendo así el lenguaje una función informativa, o
sea, la de producir aprendizaje sin que éste tenga relación con algún
elemento del contexto inmediato al niño (BOADA, 1986); se produce una interacción
entre la actividad verbal "libre", con la gramática autónoma de la
etapa anterior, y una actividad "mimética", tendiente a adaptarse al
mundo lingüístico del adulto. Según LURIA (1956), a estas características se
le sumaría la función autoreguladora de la conducta del lenguaje, la cual
determina que el niño se plantee metas y busque los medios para lograrlas de
acuerdo a las categorías que el mundo lingüístico le ofrece, pudiendo
abstraerse de los concreto e inmediato.
Al ir ahondando en estudio de la forma en que los niños
adquieren el lenguaje, nos dimos cuenta que este tema tiene múltiples
relaciones con otros campos de la psicología, en tanto el lenguaje interviene
en los procesos de cognición, memoria, atención, etc.,y con otras ramas del
saber, tan dispares como la neurofisiología – ya que ésta explica ciertos
transtornos del lenguaje en base al sustrato fisiológico- y la educación,
porque ésta desde siempre ha utilizado métodos de instrucción basados en el
componente lingüístico. Por este motivo, nos vimos obligados a tratar dos
temas muy particulares - las teorías de adquisición y etapas del desarrollo
lingüístico- y a exponerlos de una manera muy sintética.
Cada teoría de la adquisición del lenguaje centra la atención
en un factor determinado. Skinner privilegia la acción del aprendizaje, tanto
como moldeamiento por parte de los padres, como por la práctica que el lenguaje
requiere; Piaget, las construcciones de reglas que el niño realiza activamente
en contacto con el medio lingüístico. Nosotros, tras revisar estas diferentes
teorías, hemos obtenido la siguiente conclusión: los seres humanos poseemos
una capacidad innata para aprender el lenguaje, pero el desarrollo y formación
del lenguaje sólo será posible si existe un entorno social en torno al niño,
que le brinde el adecuado input lingüístico para que este, de modo activo,
construya progresivamente su lenguaje.
La experiencia práctica nos permitió verificar la realidad de
las etapas de desarrollo del lenguaje propuestas por los neurolingüistas. Además,
fue bastante gratificante el trabajar con niños y entender algo más de su
actuar gracias a las herramientas teóricas que hemos adquirido al realizar este
informe.