El
desarrollo y la involución de la conducta.
1. El desarrollo de
la conducta.
1.1. Introducción
1.2. Los estadios
del desarrollo humano
1.2.1. Piaget
1.2.2. Wallon
1.2.3. Erikson
2. La involución
de la conducta
2.1. Características
del periodo involutivo.
2.2. Modificaciones
del medio involutivo
2.2.1.
Modificaciones físicas
2.2.2.
Modificaciones psicológicas
2.2.3.
Modificaciones afectivas
2.3. Trastornos
psicopatológicos del periodo involutivo.
3. Biografía de
Jean Piaget
4. Conclusión
5. Bibliografía
1.
EL DESARROLLO DE LA CONDUCTA
1.1. Introducción
El
camino para que el hombre, como individuo, llegue a la plenitud psíquica es
complejo y refleja, de algún modo, el camino de la evolución de las especies.
A este camino evolutivo se le conoce con el nombre de ontogenia, o
desarrollo del ser viviente desde su inicio hasta su estado adulto. Por otro
lado, el estudio de la ontogenia del comportamiento sirve para marcar el decurso
del proceso de individualización que padece la especie humana.
La psicología
evolutiva es principalmente la especialidad de la Psicología que estudia la
ontogenia o desarrollo del hombre.
El
llamado ciclo vital del ser humano es la forma de evolución de la existencia,
desde el mismo nacimiento hasta la muerte. En él se distinguen principalmente
tres grandes periodos: desarrollo, madurez e involución. El desarrollo
va desde el nacimiento hasta la iniciación de la madurez, comprendiendo la infancia,
la niñez, la adolescencia y la juventud. La madurez es un
periodo de relativa estabilidad y plenitud vital; comprende desde el final de la
juventud hasta el comienzo de la vejez. Por último, el periodo involutivo o
vejez.
Esta
diferenciación de los periodos es bastante variable, ya que existe una multitud
de factores biológicos y ecológicos que participan en la evolución de la
existencia, como por ejemplo: el clima, el tipo de vida, la constitución del
individuo, etcétera. Todo esto hace que sea imposible establecer periodos
plenamente precisos, ya sea desde el punto de vista cronológico como desde la
perspectiva de su misma naturaleza.
El
desarrollo en su conjunto es un proceso unitario y continuo, aunque en realidad
no se puede considerar perfecta del todo ni su unidad ni su continuidad, ya que
la continuidad del desarrollo está interrumpida por la existencia de estadios
o fases, con lo que el desarrollo rompe su carácter progresivo; y su unidad
tampoco es plena, ya que en ella participan diversos componentes que la hacen
variar según difieren unos de otros.
1.2.
Los estadios del desarrollo humano
Mucho
antes de que el ser humano tenga una conciencia desarrollada, desde el momento
mismo del nacimiento y aún en la época prenatal, el sujeto manifiesta una
actividad comportamental mediante la cual contribuye esencialmente al
mantenimiento y desarrollo de su vida. Así, antes de llegar a la fase propia
del adulto, el psiquismo humano atraviesa por una serie de estadios o fases de
desarrollo, que han sido estudiados con detalle por varios psicólogos. Estos
son los llamados estadios evolutivos, por los que todo organismo normal debe
pasar ineludiblemente. Podrían ser definidos estos estadios como aquellas
partes o momentos del desarrollo que son difíciles en función de ciertas
características homogéneas. Todo estadio, por tanto, debe poseer las
siguientes características:
a)
Debe tener un
comienzo y un final claramente definido.
b) Debe poseer un orden de sucesión
preestablecido, de unos con respecto a otros, de tal forma que exista una
jerarquización de los modos de comportamiento, con lo cual los estadios nuevos
descansen sobre los anteriores o pasados.
c)
Debe poseer cada
estadio periodos críticos que capaciten al individuo para posibles aprendizajes
y comportamientos.
El
concepto de estadio se ha aplicado con demasiada generosidad en psicología
infantil a pesar de su complejidad, y han sido numerosas las clasificaciones de
los estadios del desarrollo humano que se han realizado. La infancia, la niñez
y la adolescencia, son las fases del desarrollo más estudiadas por los psicólogos,
ya que el despliegue del comportamiento humano en estas fases es muy notorio.
Es
en la infancia y la niñez donde la noción de estadio ha tenido su ámbito de
mayor aplicación. Muchos autores como Freud, Piaget, Gessell, Wallon y Erikson
etc., han hecho uso de categorías descriptivas para estas fases, resultando
todas ellas conjunto muy heterogéneas entre sí.
Al
ser el desarrollo un proceso bio-social, y ser realidad la existencia de
diversas sociedades, no es raro que se produzcan distintas etapas evolutivas.
Este es un motivo que dificulta la homogeneidad de las clasificaciones,
produciendo así una numerosa cantidad de sistemas clasificatorios. Por otro
lado, es cierto que durante el primer año de vida del hombre, las influencias
sociales son muy profundas, lo cual dificulta también la uniformidad de
clasificación, hasta tal punto que resulta completamente imposible integrarlas
en un todo coherente.
Entonces, a continuación,
en vez de exponer una versión integrada de todas ellas, resultará mejor
exponer un resumen de los sistemas clasificatorios de las etapas del desarrollo
más representativas, eligiendo como tales a lomos de Piaget, Wallon y Erikson.
1.2.1.
Piaget (1896-1980)
El
sistema clasificatorio de Piaget se basa en el aspecto cognitivo del
comportamiento. Por otro lado, los modelos emotivos de Piaget están sometidos a
ciertos condicionamientos sociales, que afectan por ejemplo a la edad de la
aparición de los estadios.
Piaget
trata de explicar el desarrollo de los conocimientos, es decir, trata de
explicar cómo una persona pasa de un conocimiento menos verdadero o más
simple, a otro más verdadero o complejo. Para él, cada uno de los periodos que
describen completa al anterior y le supera. En un principio, Piaget señala
cuatro periodos o estadios:
1º. Periodo sensomotriz. Avanza del nacimiento al año y medio o dos años
de vida. Piaget le llama así a este periodo porque el recién nacido cuenta sólo
con los esquemas senso-motrices congénitos, como son los primeros reflejos o
instintos. Poco a poco estos esquemas se van coordinando de tal forma hasta
construir la organización advertida elemental propia de los animales, y que
después se va modificando y perfeccionando.
En
este período, el recién nacido se va diferenciando progresivamente de los
objetos que le rodean, por el procedimiento de irlos definiendo, de tal forma
que los objetos lleguen a cobrar una identidad propia por sí mismos, aunque
estos cambien de aspecto, lugar y tiempo.
2º. Periodo del pensamiento preoperacional. Comprende de los dos a los siete
años. Este periodo consta de dos fases: la fase preoperacional tal (o
llamada también de representación) y la fase instintiva.
La
fase preoperacional abarca de los dos a los cuatro primeros años del niño. En
esta fase, el niño mantiene una postura egocéntrica, que le incapacita
para adoptar el mismo punto de vista de los demás. También en esta fase, la
manera de categorizar los objetos se efectúa globalmente, basándose en una exagerada
generalización de los caracteres más sobresalientes.
La
fase instintiva se prolonga hasta los siete años, y se caracteriza porque el niño
es capaz de pensar las cosas a través del establecimiento de clases y
relaciones, y del uso de números, pero todo ello de forma intuitiva,
sin tener conciencia del procedimiento empleado.
En
este periodo, el niño desarrolla primero la capacidad de conservación de la
sustancia, luego desarrolla la capacidad de la conservación de la masa, y
posteriormente la del peso y la del volumen.
Piaget
señala que el paso del periodo sensomotriz a este segundo periodo se produce
fundamentalmente a través de la imitación, que de forma individualizada
el niño asume, y que produce la llamada imagen mental, en la que tiene un gran
papel el lenguaje.
3º. Periodo de las operaciones concretas. Comprende de los siete a los once años. Este
período ha sido considerado algunas veces como una fase del anterior. En él,
el niño hace uso de algunas comparaciones lógicas, como por ejemplo: la
reversibilidad y la seriación. La adquisición de estas operaciones lógicas
surge de una repetición de interacciones concretas con las cosas, aclarando que
la adquisición de estas operaciones se refieren sólo a objetos reales.
Con
esta adquisición de las operaciones concretas, se produce una serie de
modificaciones en las concepciones que el niño tiene sobre las nociones de
cantidad, espacio y tiempo, y abre paso en la mente del niño a las operaciones
formales que rematan su desarrollo intelectual.
4º. Periodo de operaciones formales. Este último periodo en el desarrollo
intelectual del niño abarca de los once o doce años a los quince años
aproximadamente. En este periodo los niños comienzan a dominar las relaciones
de proporcionalidad y conservación. A su vez, sistematizan las
operaciones concretas del anterior periodo, y desarrollan las llamadas operaciones
formales, las cuales no sólo se refieren a objetos reales como la anterior,
sino también a todos los objetivos posibles. Con estas operaciones y con el
dominio del lenguaje que poseen en esta edad, son capaces de acceder al pensamiento
abstracto, abriéndoseles las posibilidades perfectivas y críticas que
facilitan la razón.
A modo de resumen, para
Piaget todo el proceso de desarrollo de la inteligencia está un proceso de
estimulación entre los dos aspectos de la adaptación, que son: la asimilación
y la acomodación.
1.2.2.
Wallon
Siguiendo
una línea neopiagetiana, Wallon planteó también un sistema clasificatorio de
las etapas del desarrollo. Para él, el objeto de la psicología era el estudio
del hombre en contacto con lo real, que abarca desde los primitivos reflejos
hasta los niveles superiores del comportamiento.
Plantea
la necesidad de tener en cuenta los niveles orgánicos y sociales para explicar
cualquier comportamiento, ya que, según este autor, el hombre es un ser
eminentemente social.
Para
Wallon, el ser humano se desarrolla según el nivel general del medio al que
pertenece, así pues para distintos medios se dan distintos individuos. Por otro
lado, el desarrollo psíquico no se hace automáticamente, sino que necesita de
un aprendizaje, a través del contacto con el medio ambiente.
Considera
este autor que la infancia humana tiene un significado propio y un papel
fundamental que es el de la formación del hombre. En este proceso de la
infancia se producen momentos críticos del desarrollo, donde son más fáciles
determinados aprendizajes.
Wallon
intenta encontrar el origen de la inteligencia y el origen del carácter, buscando las interrelaciones entre
las diferentes funciones que están presentes en el desarrollo.
Un
estadio, para Wallon, es un momento de la evolución mandar, con un determinado
tipo de comportamiento. Para Piaget este es un proceso más continuo y lineal.
En cambio, para Wallon, es un proceso discontinuo, con crisis y saltos
apreciables. Si el Piaget las estructuras cambian y las funciones no varían, en
Wallon las estructuras y las funciones cambian.
Otra
diferencia con Piaget es que mientras que este último utiliza un enfoque
unidimensional en su estudio del desarrollo, Wallon utiliza un enfoque
pluridimensional.
Seis
son los estadios que propone Wallon en su estudio:
1º. Estadio impulsivo. Abarca desde el nacimiento hasta los cinco o
seis meses. Este es el periodo que Wallon llamaría de la actividad
preconsciente, al no existir todavía un ser psíquico completo.
No
hay coordinación clara de los movimientos de los niños en este período, y el
tipo de movimientos que se dan son fundamentalmente impulsivos y sin sentido.
En
este estadio todavía no están diferenciadas las funciones de los músculos, es
decir, la función tónica (que indica el nivel de tensión y postura) y la
función clónica (de contracción-extensión de un músculo).
Los
factores principales de este estadio son la maduración de la sensibilidad y
el entorno humano, ya que ayudan al desarrollo de diferentes formas
expresivas y esto es precisamente lo que dará paso al siguiente estadio.
2º Estadio Emocional. Empieza en los seis meses y termina al final
del primer año. La emoción en este periodo es dominante en el niño y tiene su
base en las diferenciaciones del tono muscular, que hace posible las relaciones
y las posturas.
Para
Wallon, la emoción cumple tres funciones importantes:
a) Al ser la emoción un mundo
primitivo de comunicación permite al niño el contacto con el mundo humano y
por tanto la sociedad.
b) Posibilita la aparición de la
conciencia de sí mismo, en la medida en que éste es capaz de expresar sus
necesidades en las emociones y de captar a los demás, según expresen sus
necesidades emocionales.
El
paso según Wallon, de este estadio emocional, en donde predomina la actividad tónica,
a otro estadio de actividad más relacional es debido a la aparición de lo que
el llama reflejo de orientación.
3º. Estadio Sensoriomotor y proyectivo. Abarca del primero al tercer año. Este es el
periodo más complejo. En él, la actividad del niño se orienta hacia el mundo
exterior, y con ello a la comprensión de todo lo que le rodea. Se produce en el
niño un mecanismo de exploración que le permite identificar y localizar
objetos.
El lenguaje
aparece alrededor de los doce o catorce meses, a través de la imitación;
con él, enriquece su propia comunicación con los demás (que antes era
exclusivamente emocional).
También
en este período se produce el proceso de andar en el niño, el cual
incrementa su capacidad de investigación y de búsqueda. Aunque el niño puede
conocer y explorar en esta edad, no puede depender todavía de sí mismo y se
siente incapaz de manejarse por sí solo, cosa que se resolverá a partir de los
tres años con el paso al siguiente estadio.
4º. Estadio del Personalismo. Comprende de los tres a los seis años. En
este estadio se produce la consolidación (aunque no definitiva) de la
personalidad del niño. Presenta una oposición hacia las personas que le
rodean, debido al deseo de ser distinto y de manifestar su propio yo. A partir
de los tres años toma conciencia de que él tiene un cuerpo propio y distinto a
los demás, con expresiones y emociones propias, las cuales quiere hacerlas
valer, y por eso se opone a los demás, de aquí la conducta de oposición. Este
comportamiento de oposición tiende a repetirse en la adolescencia, ya que los
orígenes de ambas etapas son parecidos.
Resumiendo, en este estadio el niño toma
conciencia de su yo personal y de su propio cuerpo, situándole en un estadio de
autonomía y autoafirmación, necesario para que el niño sienta
las bases de su futura independencia.
5º. Estadio Categorial. De los seis a los once años. Este estadio está
marcado por el significativo avance en el conocimiento y explicación de las
cosas. Se producen las construcciones de la categoría de la inteligencia por
medio del pensamiento categorial.
Se
dan dos tareas primordiales en este periodo:
_La
identificación de los objetos por medio de cuadros representativos.
_Y
la explicación de la existencia de esos objetos, por medio de relaciones de
espacio, tiempo y casualidad.
En
el desarrollo del pensamiento categorial, se diferencian dos fases:
1ª
fase (de 6 a 9 años).
En la cual el niño enuncia o nombra las cosas, y luego se da cuenta de las
relaciones que hay entre esas cosas.
2ª
fase (de 9 a 12 años).
Se pasa de una situación de definición (que es la primera fase) a una situación
de clasificación. El niño en esta fase clasifica los objetos que antes había
enunciado, y los clasifica según distintas categorías.
6º.Estadio de la Adolescencia. Se caracteriza por una capacidad de
conocimiento altamente desarrollada y, por otro lado, se caracteriza por una
inmadurez afectiva y de personalidad, lo cual produce un conflicto, que
debe ser superado para un normal desarrollo de la personalidad.
La
adolescencia es un momento de cambio a todos los niveles; apunta este cambio hacia la
integración de los conocimientos en su vida, hacia la autonomía y hacia lo que
llamaríamos el sentimiento de responsabilidad.
1.2.3.
Erikson
El
sistema de clasificación del desarrollo formulado por Erikson, que es un
psicoanalista norteamericano, se basa en los aspectos psicosociales del proceso
evolutivo humano.
Para
él, la personalidad del individuo nace de la relación entre las expectativas
personales y las limitaciones del ambiente cultural. Para Erikson, la vida gira
en torno a la persona y el medio. Así, cada etapa es un avance, un
estancamiento o una regresión con respecto a las otras etapas.
Establece
ocho etapas o estadios en el desarrollo psicosocial de una persona:
2.
LA INVOLUCIÓN DE LA CONDUCTA.
Después
del estudio de los periodos de desarrollo y madurez del llamado ciclo vital del
ser humano, el tercer y último periodo es el llamado involutivo o senil.
2.1
Características del periodo involutivo.
Después
del estudio de los períodos de desarrollo y madurez del llamado ciclo vital del
ser humano, el tercer y último periodo es el llamado involutivo o senil.
2.1.
Características del periodo involutivo
Este
periodo se inicia con el deterioro de las funciones físicas y psíquicas, y se
continúa con un progresivo derrumbamiento de estas funciones.
Si
en el periodo involutivo (o desarrollo) el paso de una etapa a la siguiente
suponía una integración de los diversos elementos en estructuras cada vez más
diferenciadas de adaptación, en el período involutivo el paso de una etapa a
la siguiente supone un proceso de desintegración, de forma que las nuevas
etapas que aparecen ahora suponen estructuras menos diferenciadas de adaptación.
La
desintegración de las funciones comienza con aquellas que más tarde se han
adquirido en el período de desarrollo psicológico. La involución senil
recorre en sentido inverso el desarrollo de las funciones cognoscitivas, por lo
que las conductas seniles pueden ser comparadas a las infantiles, aunque
llegando a ambas por distintos procesos. En este período se dan circunstancias
físicas, como el climaterio o período de involución sexual, y circunstancias
sociolaborales, como la jubilación. Esta última produce sentimientos de
frustración, ansiedad e inquietud, pudiendo ser evitados mediante la búsqueda
de nuevas actividades que tendrán una significación social, una satisfacción
personal y una estabilidad económica.
La
reacción de cada persona a envejecimiento es específica de cada individuo y
depende estrechamente del tipo de personalidad anterior que tuvo el sujeto. Esta
reacción ante un estado de insuficiencia comporta un cambio de actitud que
produce inadaptaciones sociales y familiares.
No
obstante, el envejecimiento también implica algo positivo, como es una
maduración espiritual. Así, las personalidades cultas y bien estructuradas se
deterioran menos cuando llegan a la vejez, y por tanto no es necesariamente una
época de desorganización y de caos. Muchas de las obras geniales de la
humanidad fueron ejecutadas en la vejez.
Los
estudios sobre la senectud o vejez, en psicología evolutiva, son mucho más
escasos e incompletos que los de la infancia y la adolescencia. Hoy en día está
progresando más la investigación de este periodo de la vida.
2.2.
Modificaciones del periodo involutivo
En
este periodo se hace evidente el deterioro de las funciones físicas e
intelectuales, y como consecuencia se produce un cambio de afectividad.
2.2.1. Modificaciones físicas
Estas
se inician con una insuficiencia de las actividades fisiológicas, por lo que el
organismo pierde actividad, movilidad y plasticidad. Una de las mayores
modificaciones físicas que mayor repercusión psíquica tiene es la del sistema
nervioso; debido a que se producen una serie de disminuciones progresivas: en el
consumo de oxígeno, en el peso del cerebro, en el número de células (ya que
las neuronas no se reproducen), ni en el riego cerebral.
2.2.2. Modificaciones psicológicas
Como
consecuencia de la desorganización física en la senectud, se produce también
una desorganización a nivel de las funciones psíquicas, es decir, se produce
un deterioro en el rendimiento de estas funciones. Deterioro que se manifiesta
en diversas formas en cada una de las funciones específicas; es decir, no se
muestra una disminución de todos sus rendimientos mentales, sino solo de una
parte de ellos.
El
deterioro de las funciones intelectuales (memoria, atención, razonamiento abstracto,
orientación, etc.), se hace evidente en la aplicación de los test de
inteligencia. También se hace evidente, un enlentecimiento psíquico,
determinado por los factores de tipo fisiológico y por las peculiaridades psíquicas
de la vejez.
Con
la edad se produce una disminución del caudal de información que el sujeto
puede utilizar en cada momento, en la medida que tiene más dificultades para
recoger y almacenar la información. Esto nos lleva a tener en cuenta la
alteración de la memoria en sus facetas de codificación, almacenaje y
recuperación. El déficit de la memoria no se suele concretar en ninguna de
estas tres facetas, sino que afecta en mayor o menor medida a todas. Se sabe
que los viejos suelen presentar dificultades para evocar los acontecimientos
recientes, mientras que, por el contrario, conservan los remotos.
La
capacidad de aprender disminuye con la edad, y las alteraciones de la memoria se
manifiestan con dificultades en el aprendizaje. Por otro lado, la dificultad de
mantener la información se manifiesta también en la resolución de problemas,
ya que el rendimiento disminuye con la edad; sin embargo la perspicacia
permanente.
Es
difícil decidir claramente sobre la forma y cuantía del deterioro y destrucción
de las funciones psicológicas en la senectud. Pero lo que sí se puede decir
que está pasando es una desintegración de las funciones que fueron apareciendo
a todo lo largo de la evolución psicológica.
2.2.3. Modificaciones afectivas
El
deterioro de las facultades mentales no es independiente de la forma en que el
hombre acepta su vejez, y por eso influye su afectividad y emotividad.
Si
el deterioro de las funciones intelectuales está lejos de ser aclarado, mucho
menos lo está el deterioro o cambio de afectividad como consecuencia de los
procesos de involución.
En
la senectud se va adquiriendo una incapacidad de adaptación emocional al medio
ambiente, con una disminución en el control de las reacciones emotivas, aunque
su sensibilidad sigue siendo extrema.
La
personalidad, en la senectud, se vuelve egocéntrica, debido principalmente a la resistencia
al cambio, a su manera de ser conservadora y autoritaria, y a la necesidad
de reafirma su personalidad.
2.3
Trastornos psicopatológicos del periodo involutivo
El
envejecimiento es un proceso fisiológico normal, que da lugar tarde o temprano
al estado de la senectud, que ya es propiamente patológico.
En
el período de la presenectud se manifiestan trastornos del humor y del carácter
de los sujetos, con una actitud agresiva y desconfiada respecto a los demás. Se
van haciendo frecuentes las neurosis y las psicosis (especialmente,
las depresiones involuntarios debidas al climaterio).
En
el periodo de la senectud la manifestación psicológica típica es la demencia
senil (pérdida o deterioro irreversible de la inteligencia). Esta se
produce con diferente cronología según los sujetos, y es resultado del
envejecimiento que afecta al cerebro.
La
demencia senil se empieza a manifestar por pequeños trastornos de memoria, por
cambios de carácter, y síntomas depresivos acompañados de ideas hipocondríacas
o de vivencias angustiosas. Posteriormente se presentan alteraciones de
orientación en el espacio y en el tiempo, que pueden ser más o menos intensas.
El lenguaje,
en la demencia senil, presenta tanto trastornos de coordinación motriz como
perseveraciones, automatismos, y alteraciones de las funciones simbólicas.
Son
frecuentes las ilusiones y los falsos reconocimientos en la
percepción
La
atención va siendo cada de más débil, perdiendo poco a poco la capacidad de
concentración.
En
general, la evolución de la demencia senil se hace progresivamente más
profunda, que junto con el deterioro físico, determina un próximo final.
Aparte de la demencia, se
presentan otros tipos de manifestaciones psicopatológicos, ya que en la
senectud se presentan todo tipo de conflictos psicológicos.
3.
BIOGRAFÍA DE JEAN PIAGET
Piaget,
Jean (1896-1980),
psicólogo y lógico suizo, conocido por sus trabajos pioneros sobre el
desarrollo de la inteligencia en los niños. Sus estudios tuvieron un gran
impacto en el campo de la psicología infantil y de la educación.
Nacido
en 1896, en Neuchâtel (Suiza), Piaget escribió y publicó su primer trabajo
científico cuando tenía sólo diez años. Estudió en la Universidad de Neuchâtel,
y tras doctorarse en biología a los veintidós, comenzó a interesarse en la
psicología, disciplina que estudió y en la que desarrolló sus investigaciones
primero en Zurich y después en la Sorbona, París, donde inició sus estudios
sobre el desarrollo de las capacidades cognitivas. En 1955 fue director del
Centro Internacional de Epistemología en la Universidad de Ginebra, y después
codirector de la Oficina Internacional de la Educación. Murió en 1980.
En
sus trabajos, Piaget distinguió cuatro etapas en el desarrollo intelectual del
niño. En el estadio sensoriomotriz -desde el nacimiento a los dos años-, el niño
se ocupa de adquirir control motor y conocer los objetos del mundo físico, pero
aún no forma símbolos de estos objetos. Después, en el periodo
preoperacional, de los dos a los siete años, el niño se ocupa de adquirir
habilidades verbales y empieza a elaborar símbolos de los objetos que ya puede
nombrar, pero en sus razonamientos ignora el rigor de las operaciones lógicas.
Será después, en la etapa de las operaciones concretas, de los siete a los
doce años, cuando el niño sea capaz de manejar conceptos abstractos como los números
y de establecer relaciones. El niño trabajará con eficacia siguiendo las
operaciones lógicas, siempre que lo haga con símbolos referidos a objetos
concretos y no abstractos, con los que aún tendrá dificultades. De los doce a
los quince años vive (edades que se pueden adelantar por la influencia de la
escolarización), en la etapa operacional formal, si es que alcanza esta etapa,
porque según Piaget, no toda la población llega a este nivel, y operará lógica
y sistemáticamente con símbolos abstractos, sin una correlación directa con
los objetos del mundo físico.
Entre sus muchos escritos
destacan El pensamiento y lenguaje del niño (1926), Juicio y
razonamiento en el niño (1928), El nacimiento de la inteligencia en el
niño (1954), Seis estudios de psicología (1964) y Psicología y
pedagogía (1970).
4.
CONCLUSIÓN
En
el documento hemos realizado un estudio del desarrollo de la conducta. Este
estudio ha sido planteado mediante las obras de tres conocidos autores: Piaget,
Wallon y Erikson.
A
lo largo del documento hemos podido comprobar cómo los tres autores coinciden
en sus estudios; dividen, básicamente, las etapas del desarrollo de la conducta
en: infancia, adolescencia, madurez e involución. Aunque algunos de ellos hagan
subdivisiones de estas etapas.
Esta
coincidencia se debe a que un estudio objetivo del desarrollo de la conducta
debe llevar, por pura lógica, a idénticos resultados. El nivel de profundización
en el estudio es el que define estas subdivisiones.
Sería
muy interesante el poder comprobar lo aquí aprendido con conocidos de
diferentes edades: así podríamos observar el egocentrismo de nuestro hermano
pequeño o las depresión involutiva de nuestro abuelo.
He
incluido la biografía de Piaget por ser el más importante en este campo. El
estudio de sus obras sería un complemento ideal para este documento, por eso
son citadas al final de la biografía del autor.
Vemos
como presenta especial atención al estudio de la resolución de operaciones
complejas basando en este dato el cambio de madurez de las personas (cuanto
mayores y más complicadas sean las operaciones que el sujeto puede realizar
mayor será su madurez); sin embargo Wallon se basa en la actividad intelectual
del sujeto (diferencia un estadio impulsivo, uno colectivo y uno personal). Sin
embargo Erikson Los diferencia en su estudio atendiendo a las relaciones con los
demás y consigo mismo. A pesar de estas diferencias vemos cómo los tres hacen
unas divisiones muy parecidas con lo cual, uniéndolas, nos saldría un estudio
perfecto (o casi) del desarrollo de la conducta humana.
Tratamos la involución
de la conducta aparte por ser un periodo inverso a todos los anteriores; aquí
el proceso evolutivo se invierte y el sujeto comienza a decaer, comienza a
sufrir trastornos psicopatológicos y modificaciones físicas, psicológicas y
afectivas.
5.
BIBLIOGRAFÍA
_Ciencias
de la Conducta - CURSO DE NIVELACIÓN DE A.T.S.
UNED.
Autor: Francisco Javier Menéndez Balaña
_Enciclopedia
Interactiva en CD-ROM "Encarta 97". Microsoft