Monografía
realizada por Elena Lara Molina, Cecilia Martínez Fernández, Karin Penroz
Celis y Gabriela Pino Hidalgo.
A diario
percibimos hechos de violencia en los que el individuo está expuesto, o que son
desencadenados por él. Por tal razón la finalidad del presente trabajo estuvo
en analizar la relación existente entre el origen de la agresión desde la
familia y los efectos en la conducta del individuo, a la luz de la teoría del
aprendizaje planteada por Albert Bandura.
Obtuvimos
información respecto al origen y efectos de los comportamientos agresivos; el
perfil de dichos individuos, en particular en niños y la importancia del
aprendizaje observacional en la adquisición de estos patrones.
Finalmente en
función de los elementos anteriormente señalados, podemos concluir que el
aprendizaje observacional se valida como principal mecanismo de aprendizaje de
conductas agresivas en relación a la familia; dado que en estos casos el sujeto
expuesto a la observación y vivencia constante de modelos agresivos, termina
identificándose con ellos en función de la fuerte relación afectiva del
observador con el modelo. En todo este proceso intervienen otros procesos como
los atencionales, cognitivos, motivacional, entre otros, los que vendría a
fundamentar los alcances y efectos últimos según sea la capacidad de
equilibrarlos.
1.
Identificar
la incidencia que tienen los modelos agresivos en la familia, en el aprendizaje
y conducta en los niños.
1.
Revisión
bibliográfica: Teoría del aprendizaje social, A. Bandura; Teorías
de la personalidad, W. Mischel; Psicología de la educación, J.
Mayor.
Existen
distintas conductas que pueden considerarse como casos de agresión, sin
embargo, a pesar de que, tomen distintas formas todas tienen un común
denominador, cual es dañar o lesionar a otra persona, intención que resulta
difícil de juzgar excepto en casos de agresión burda, donde el significado
agresivo de la acción se expresa en las consecuencias de la misma (Mischel,
1988).
Para la teoría
del aprendizaje social: la conducta agresiva puede adquirirse meramente
por la observación y la imitación de la conducta de modelos
agresivos y no requiere necesariamente la existencia de un estado de frustración
previa. Según esta concepción de la agresión no existiría una pulsiòn
agresiva de tipo innato ni tampoco existen estímulos específicos
desencadenantes de la conducta agresiva, sino que seria el resultado de procesos
de aprendizaje (Mayor, 1985).
Esta teoría
acentúa la importancia de los procesos vicarios, simbólicos y
autorregulatorios en el funcionamiento psicológico; reconoce el rol de la
observación influyendo notablemente en los pensamientos, afectos y conducta
humana. Por otra parte, enfatiza la importancia del aprendizaje social dado que
destaca el rol de los procesos de autorregulación, es decir, la capacidad de
las personas de discriminar, seleccionar, organizar y transformar los estímulos
que los afecta, concibiendo al individuo como agente de su propio cambio.
Por lo tanto
esta teoría explicaría a la conducta humana, como la interacción recíproca
de tres elementos: cognitivos, comportamentales y ambientales; lo cual permite
que los individuos puedan influir en su destino y en la autodirección de sus
limites.
En general
existe coincidencia al concebir la interacción entre la experiencia y los
factores fisiológicos determinantes de la conducta.
Existen
distintos procesos que dirigen el aprendizaje por observación:
·
Procesos
atencionales. El niño,
para aprender presta atención a los rasgos significativos de la conducta de sus
padres (o del modelo agresivo). La atención prestada al modelo está delimitada
por la atracción interpersonal. El observador se identifica con el modelo por
sus cualidades atrayentes
·
Procesos
de retención compulsiva.
La capacidad de procesar la información a partir de sus experiencias anteriores
y de las exigencias de la situación, y la capacidad de recordar cosas,
conductas, hechos, permite que estos puedan influir a las personas mediante la
representación de imágenes, representación verbal y la técnica de repetición,
el aprendizaje y la retención resultan mejor. En el caso del niño pequeño,
las acciones de los modelos provocan directamente respuestas de imitación,
siendo capaces de reproducir estas respuestas aunque el modelo no esté presente
mucho después de haber observado la conducta.
·
Procesos
de reproducción motora:
transformar las representaciones simbólicas en acciones, lo que es posible
cuando se organizan temporal y espacialmente las propias respuestas.
·
Procesos
motivacionales: el niño aprende a adoptar conductas dependiendo de
las consecuencias de éstas. Tenderá a reproducir conductas cuando sus
consecuencias sean valiosas y por el contrario, cuando tengan efectos poco
gratificantes tendrá menor probabilidad de adoptarlas.
En el caso del
niño, este carece de la facultad de integrar distintos atributos o hechos que
le permitan establecer la contingencia necesaria entre una acción y sus
consecuencias, por lo cual se constituye en un sujeto receptivo que replica lo
observado potencialmente. Con el tiempo podrá desarrollar la capacidad de
autoevaluación, por lo tanto habrá desarrollado la capacidad de integración
lo que será determinante en la ejecución o no de lo aprendido por observación.
En la niñez el
aprendizaje es imitativo instantáneo, generalizando lo aprendido a otras
situaciones, en ello va a influir las características del modelo y la
frecuencia con que ocurre el modelado. Es por esto, que el niño acabará por
reproducir conductas agresivas con mayor facilidad, cuando esté sujeto a una
invasión masiva y frecuente de estímulos agresivos, emanados especialmente de
sus padres (modelos de gran poder afectivo), lo cual se acompaña del refuerzo
recibido cada vez que el niño se somete a la agresión siendo implícita o
directamente aprobado por ello. Por el contrario, sancionado cada vez que no lo
haga (someterse).
Modelo:
Padre agresivo con la madre.
Procesos: Identificación afectiva del niño con el padre;
retención y repetición de lo observado; identificación de consecuencias.
Observador
(efectos
posibles): valoración de la conducta agresiva como forma de lograr lo que se
desea; generación de respuesta de sometimiento como forma de evitar
consecuencias desagradables; o bien, rebeldía frente a la agresión.
El efecto que
predomine dependerá del modelo con el cual se identifique el niño, de la acción
que realice el modelo y la forma como lo haga.
Entrevista
realizada a la Psicóloga Ana Martínez F., quien trabaja en el Centro de Atención
Diurna (CAD) "La esmeralda", ubicado en Concepción. El equipo de
trabajo de este Centro está formado por el Equipo Técnico : Directora, dos
Asistentes Sociales y Psicóloga ; y el Equipo de Trato de Directo con los niños
: dos tías de sala, un monitor de deportes, una monitora de arte y una monitora
de computación. Además, un auxiliar de aseo y una manipuladora de alimento.
En esta
institución se atienden 158 niños que asisten en forma alterna al colegio.
Desarrollo
entrevista
1.
Perfil
de los niños atendidos en la institución
R
: Los CAD son centros de prevención cuyo objetivo es proteger la integridad física
y moral de niños y adolescentes que presentan las siguientes causales de
ingreso y permanencia : desadaptación a la normativa familiar y escolar,
vagancia, deserción escolar, maltrato físico y/o psicológico, violencia
intrafamiliar, entre otros. La gran mayoría de estos niños tienen como rasgos
de personalidad la introversión, baja motivación, escasa tolerancia a la
frustración, bajo autocontrol, dificultades en la expresión afectiva y en el
contacto con adultos y/o pares. Destacan los niños con violencia intrafamiliar
la agresividad y el sentimiento de indefensión.
R
: Las conductas agresivas de estos niños se entienden desde una perspectiva
circular, en donde éstas son causas y efectos de un sistema familiar
disfuncional que se caracteriza fundamentalmente por padres distantes
afectivamente, ineficientes en la imposición de normas a los hijos, presencia
de alcoholismo y drogadicción parental, violencia conyugal, entre otros. Por lo
tanto, las conductas agresivas son parte de una dinámica familiar que refuerza
y valida dichos comportamientos como una forma de resolver los conflictos, al no
contar con estrategias de superación de las problemáticas familiares. Las
conductas de estos niños son síntomas de una problemática familiar mayor.
R
: Un niño expuesto a modelos agresivos al interior de su familia, en la TV,
etc. ; aprende formas violentas de resolver los problemas, por lo tanto repiten
dichas formas en su relación con pares y adultos. Los efectos de dicha exposición
se centran fundamentalmente en relaciones interpersonales negativas que
establecen con los otros, al responder agresivamente frente a la frustración
transgreden normas lo que provoca, p.ej., a nivel escolar suspensiones o incluso
expulsión del sistema educativo.
A
su vez, los niños que son víctimas de la violencia y agresividad de sus padres
o entre estos presentan baja autoestima, temor en el contacto con otros como ánimo
triste, dificultad en la expresión afectiva, sentimiento de indefensión, baja
motivación y en algunos casos, bajo rendimiento escolar.
R
: Para niños víctimas de violencia intrafamiliar la institución elabora un
plan de tratamiento psicosocial específico y se centra fundamentalmente en el
apoyo psicológico del niño a través de talleres de autoestima, afectividad y
apoyo terapéutico individual y/o familiar según la situación. Según la
evaluación realizada por el equipo de Asistentes Sociales y Psicóloga, cuando
está en grave peligro físico o moral se solicita medidas de protección a los
Juzgados de Menores y se trabaja en coordinación con estos.
En
cuanto a niños de conductas agresivas ( que pueden sufrir además maltrato por
sus padres ) participan de talleres de autocontrol, habilidades sociales, apoyo
terapéutico individual y/o familiar. Generalmente por ser estos niños los que
presenten riesgos de deserción escolar o expulsión de este sistema se
coordinan acciones directas con las escuelas.
R:
Como se planteó al iniciar esta entrevista creo que las conductas agresivas que
presentan los niños se entienden dentro del contexto familiar, en donde las
secuencias de esta interacción se pueden definir de la siguiente forma : padres
agresivos se relacionan agresivamente con sus hijos modelando específicamente
el cómo relacionarse con los otros y en cómo resolver los conflictos. Así,
los niños aprenden a responder agresivamente frente a sus pares o adultos y a
resolver agresivamente sus problemas. Niños expuestos a modelos agresivo no
conocen otra forma de relacionarse y enfrentar los problemas, por eso se hace
necesario educar respecto a la resolución adecuada de conflictos.
R
: Son muchos los ejemplos que se pueden entregar ya que la mayoría de los niños
que se atienden en este centro muestran conductas agresivas. Un caso concreto es
el de José Manuel que tiene 10 años. El año ´98 fue suspendido en reiteradas
ocasiones de clases e incluso estaba con matrícula condicional, en el CAD era
altamente agresivo con sus pares teniendo frecuentes peleas con otros niños por
lo que no era aceptado por los otros. En septiembre del ´98 iniciamos terapia
familiar, se pudo comprobar que los padres eran altamente agresivos entre ellos
y con los niños, la agresión era validada en la familia. El trabajo terapéutico
en términos generales se centró en hacer más funcional el sistema familiar ;
mejorando la comunicación al interior de la familia, favoreciendo la expresión
de sentimientos y emociones en forma adecuada y desaprendiendo la resolución de
conflictos en forma agresiva otorgando oportunidades para aprender modos
diferentes de relacionarse. En abril de este año, la familia terminó su
tratamiento, José Manuel no ha presentado problemas conductuales, ha reducido
considerablemente sus peleas con sus pares y la pareja ha mejorado su relación
afectiva.
Así como se
aprenden conductas agresivas, además es posible por medio del aprendizaje
observacional, desaprender o aprender nuevas conductas más eficientes para las
relaciones interpersonales y el desarrollo normal.
En la etapa del
ciclo vital tratada, resulta muy productivo este tipo de aprendizaje dado que
prima el mecanismo de imitación de las conductas observadas en el modelo. Esto
resulta muy beneficioso cuando los modelos a los que está expuesto son
funcionales, apropiados, positivos, contribuyendo de esta forma al desarrollo
normal del niño. Por el contrario cuando ello no ocurre el niño puede aprender
conductas destructivas e ineficientes para su vida.
Es importante
destacar que en el proceso de aprendizaje las características del modelo
resultan relevantes, debido a que de ello dependerá la identificación del niño
con éste, y por tanto la repetición de las conductas observadas en el modelo.
Esto da cuenta de la interacción de los procesos cognitivos (niños) con las
influencias medioambientales (modelo).
Dentro de este
marco, la observación de modelos agresivos debiera repercutir negativamente en
la personalidad del niño, generando efectos tales como: baja autoestima, temor
en el contacto con otros, ánimo triste, dificultad en la expresión afectiva,
sentimientos de indefensión, baja motivación, bajo rendimiento escolar, entre
otros.
Por todo lo
anterior, resulta importante, en forma de solución al problema, la intervención
profesional con un enfoque psicosocial, la cual aborda aspectos tales como
mejoramiento de la comunicación intrafamiliar, favorecer la expresión de
sentimientos y emociones en forma adecuada, y modificar la resolución agresiva
de conflictos.
Por último el
fenómeno de la agresión trasciende el ámbito intrafamiliar expresándose
también como un fenómeno social que fomenta distintos tipos de agresión en ámbitos
como: los negocios, deportes y en algunas relaciones sociales. En ellos es
valorada positivamente e incluso recompensadas por muchos.
La teoría del
aprendizaje plantea que la agresividad no es una condición innata en el ser
humano, sino que es el resultado de la observación e imitación de la conducta
de un modelo agresivo, sin necesidad que existan estados de frustración.
El aprendizaje
observacional, a la luz de la Teoría del Aprendizaje, se valida como mecanismo
de adquisición de conductas de autorregulación, ya que existen e intervienen
en este tipo de aprendizaje distintos factores o procesos cognitivos, que ayudan
a determinar cuáles son los hechos externos que se observarán o atenderán, cómo
percibirlos, qué efecto tendrán (de largo o corto alcance), su importancia y
eficacia, la posibilidad de proyectar lo aprendido mediante la manipulación
simbólica de la información extraída de la experiencia; elemento fundamental
para la comprensión, reflexión sobre determinados sucesos y la creación de
nuevos conocimientos de aprendizajes sobre la base de los anteriores,
permitiendo o dando la posibilidad del cambio al alero de la reflexión
consciente.
Finalmente, la
experiencia práctica realizada valida el aprendizaje de la agresión a través
de la observación de modelos agresivos, y a la vez entrega un aporte concreto a
través de el tratamiento a nivel familiar e individual, tendiente a contribuir
a la modificación de lo aprendido.