LA INDAGATORIA FORENSE Y EL PSICOANALISIS
Artículo: Freud S, La
indagatoria forense y el psicoanálisis, en Obras Completas, Tomo IX, Buenos
Aires, Amorrortu, 1993.
Sigmund Freud establece
en este artículo una comparación entre la indagatoria forense de un acusado, y
el trabajo analítico con un neurótico. Indica una serie de semejanzas y
diferencias, y concluye con una propuesta al indagador judicial, desde el
psicoanálisis.
Comienza Freud explicando la prueba de Wundt de los "tiempos de
reacción", donde, frente a una palabra estímulo, el sujeto debía
contestar lo más rápido posible con otra. El objeto era medir el tiempo que
tarda el sujeto en responder, pero a esto le faltaba una idea que pudiera
hacerlo útil para alguna cuestión.
Tales pruebas se volvieron fecundas cuando Bleuler y Jung empezaron a
hacer "experimentos de asociación". La palabra-respuesta a la
palabra-estímulo ya no era azarosa: respondía a un determinismo psíquico,
porque ambas palabras estaban enlazadas en función de un "complejo"
de representaciones asociadas entre sí significativamente. Del mismo modo, según
constató Freud, los actos fallidos y los actos sintomáticos de la vida
cotidiana también están sujetos al mismo determinismo: no están inmotivados
sino que son producto de un complejo asociativo.
En el experimento mencionado, el investigador ofrecía una palabra- estímulo
al azar, y el sujeto la enlazaba en función de su complejo. Imaginemos ahora
que el investigador no las elige al azar sino a sabiendas de que puede integrar
un determinado complejo. En este caso, es esperable que el sujeto responda con
otra palabra asociada al mismo complejo. Tal es la situación del juez de
instrucción que busca averiguar si una circunstancia de autos para él
consabida, lo es también para el acusado en calidad de autor.
Diversos indicios señalan que la persona tiene efectivamente el complejo
buscado: 1) respuestas insólitas que reclaman ser esclarecidas; 2) demora en
responder; 3) error en la reproducción: si la palabra estímulo es presentada
nuevamente, la persona responde con otra palabra distinta a la original; 4)
perseveración o "efecto duradero": si una palabra- estímulo "crítica"
(que toca el complejo) es pronunciada, la persona tardará en responder, pero si
luego siguen otras palabras- estímulo no críticas, el efecto de la demora en
responder perdura también en ellas.
Si todos o algunos de estos indicios están presentes, debemos pensar que
el complejo perturbador está en efecto en la persona encausada, quien de alguna
forma se está autodelatando. Tal procedimiento también lo aplicamos en el
tratamiento de las psiconeurosis: examinemos entonces, sus semejanzas y
diferencias.
Tanto el criminal como el histérico tienen un secreto, algo escondido,
con la diferencia de que el criminal lo sabe y lo oculta a los demás, mientras
el histérico no lo sabe ni él mismo, en virtud del mecanismo de la represión,
que desaloja de la conciencia ciertas representaciones y recuerdos altamente
investidos de afecto, así como los deseos a ellos ligados. De estos
"complejos" provienen los síntomas, que martirizan tanto al enfermo
como una mala conciencia.
La tarea del terapeuta es la misma que la del juez instructor: descubrir
lo psíquico oculto. Y también en ambos casos, encontraremos los cuatro
indicios antes mencionados:
1) Demora en responder.- Cuando el paciente asocia libremente, aunque él
crea estar hablando al azar, lo que dice tiene relación con su complejo oculto,
tanto más cuanto el paciente juzga su ocurrencia como un sin sentido, criticándola
(resistencia), cosa que no suele suceder con un encausado. Las vacilaciones del
paciente son significativas, así como lo es en la indagatoria forense el
alargamiento del tiempo de reacción. Incluso las pausas que hacen los pacientes
suelen ser aún más largas, y son indicadoras de resistencias.
2) Respuestas insólitas.- Las respuestas insólitas son también
significativas en psicoanálisis, y encierran un sentido oculto que, cuando lo
comunicamos, solemos recibir burlas del paciente y aún de algunos colegas
ignorantes del psicoanálisis.
3) Error en la reproducción.- A veces pedimos al paciente que repita el
relato de su sueño, y en esta reproducción atendemos sólo a lo que ha
modificado u omitido, porque ello revela sujeción al complejo oculto y nos
promete un mejor acceso al sentido secreto del sueño.
4) Perseveración.- En psicoanálisis esto no aparce, pero ello es debido
a que no seguimos bombardeando al paciente con nuevas palabras estímulo, como
en el experimento del juez, sino que, detectado el complejo, nos detenemos en la
palabra crítica y seguimos explorándola.
Continuemos con otras diferencias: el paciente se empeña por colaborar
luchando contra las resistencias porque persigue la curación, mientras que el
criminal no colabora porque ello va en contra suya. Otra diferencia es que en la
indagación forense se busca una convicción objetiva (obtenible por los
indicios), mientras en la psicoanalítica se busca la convicción del enfermo.
Otra diferencia: en el caso del paciente, la resistencia se encuentra en
el límite entre inconciente y conciente, mientras que en el criminal, la
resistencia es enteramente conciente. No obstante no podemos estar seguros si
los indicios indicados (demora en responder, etc) deban ser interprerados como
resistencia. También puede ocurrir que el complejo buscado esté teñido de
placer, y aquí habría que ver si este producirá las mismas reacciones que un
complejo displacentero.
La indagatoria judicial tiene una dificultad no presente en un
tratamiento: el acusado puede responder delatando su culpabilidad, pero no
porque haya sido realmente el autor sino por un sentimiento de culpa generado
por otro hecho diferente. Es lo que suele ocurrir con los niños, cuando se les
reprocha una mala acción y se declaran culpables aunque no la hayan hecho.
Freud se pregunta si la técnica forense es capaz de distinguir al verdadero
culpable de aquel que sólo expresa sentimientos de culpa.
Otra dificultad en la indagatoria forense está en que el acusado
necesita no delatarse, y por tanto puede procurar responder como si no estudiese
afectado su complejo secreto, o sea, no demorando en la respuesta, dando
respuestas usuales, etc.
En razón de estas y otras dificultades, Freud hace una propuesta a
quienes se encargan de indagatorias forenses, y que es la siguiente: que
realicen indagaciones psicológicas durante una serie de años en todos los
casos reales de inculpación penal, sin que los resultados de ellas ejerzan
influjo alguno en el juez, y aún sin su conocimiento. Compiladas a lo largo de
años y comparando las experiencias así obtenidas, se podrían solucionar todas
las dudas sobre la viabilidad de este procedimiento de indagación psicológica.
Resumen: PC
Comparación entre
indagatoria forense y procedimiento analítico
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Semejanzas |
Diferencias |
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Respuestas insólitas Demoras en responder Errores de reproducción El sujeto tiene un secreto
que esconde El indagador debe develar
ese secreto |
Hay perseveración sólo en
la indagatoria forense El neurótico no sabe cuál
es su secreto, y el acusado sí. El neurótico busca
colaborar para curarse, el acusado no. El neurótico presenta
resistencias inconcientes, y el acusado, concientes. |