Hans Eysenck
(1916 - 1997)
(Y OTROS TEÓRICOS DEL
TEMPERAMENTO)
Dr. C.
George Boeree
Traducción al castellano: Dr.
Rafael Gautier
Este
capítulo está dedicado a las teorías del temperamento. Temperamento es ese
aspecto de la personalidad que está basado en la genética, que se nace con él;
ya sea desde el nacimiento o incluso antes. Esto no quiere decir que la teoría
temperamental diga que no tenemos aspectos de nuestra personalidad que hayan
sido aprendidos. Simplemente se focaliza en lo “natural”, y deja la
“crianza” a otros teóricos.
El
apartado de los tipos de personalidad, incluyendo el temperamento, es tan viejo
como la psicología. De hecho, es bastante más antiguo. Los antiguos griegos,
para seguir el ejemplo obvio, le dieron bastante atención y decidieron nombrar
dos dimensiones de temperamento que llevaron a cuatro “tipos”, basados en el
tipo de fluidos (llamados humores), según tuvieran en exceso o defecto. Esta
teoría fue bastante popular en la Edad Media.
El
tipo sanguíneo es alegre y optimista; una persona agradable con quien
estar y cómodo con su trabajo. De acuerdo con los griegos, este tipo tiene una
cantidad disponible abundante de sangre (de aquí surge el nombre de sanguíneo,
del latín sanguis para sangre) y por tanto es un sujeto caracterizado por una
apariencia siempre saludable, incluyendo los cachetes rojos.
El
tipo colérico se caracteriza por un pronto importante; por un
temperamento inmediato en su expresión, usualmente de naturaleza agresiva. El
nombre parte de la bilis (una sustancia secretada por la vesícula biliar para
ayudar a la digestión) Las características físicas de la persona colérica
incluye una tez amarillenta y musculatura tensa.
Luego
tenemos el temperamento flemático. Estas personas se caracterizan por su
lentitud, desidia e inactividad. Obviamente, el nombre surge de la palabra
flema, que es el moco que extraemos de nuestros pulmones cuando sufrimos una
gripe o una infección pulmonar. Físicamente, estas personas son consideradas
como frías y distantes, y estrecharles la mano es como estrecharlas a un pez.
Finalmente,
tenemos el temperamento melancólico. Estas personas tienden a estar
tristes e incluso deprimidas y tienen una visión pesimista del mundo. El nombre
ha sido adoptado como un sinónimo de tristeza, pero viene de las palabras
griegas que designan a la bilis negra. Por supuesto, no sabemos a qué se referían
los griegos con esto. Pero, es de suponer que la persona melancólica ¡debía
tener mucho de esto!.
Estos
cuatro tipos son realmente los pilares de dos líneas distintas: temperatura
y humedad. Las personas sanguíneas son cálidas y húmedas. La gente colérica
es cálida y seca. Los flemáticos son fríos y húmedos y los melancólicos fríos
y secos. Hubo incluso teorías que sugerían que los diferentes climas estaban
relacionados a los distintos tipos, de manera que los italianos (tierra cálida
y húmeda) eran sanguíneos, los árabes (cálida y seca) coléricos, los rusos
(frío y seco) melancólicos y los ingleses (fríos y húmedo) flemáticos.
Lo
que debería sorprenderles es que esta teoría, basada en tan poco, tiene
actualmente influencia en varios teóricos modernos. Adler, por ejemplo,
relaciona estos tipos a sus cuatro personalidades. Pero, aún más relacionado
con lo nuestro, Ivan Pavlov, una verdadera fama mundial en el condicionamiento,
usó los humores para describir las personalidades de su perro.
Una
de las cosas que Pavlov intentó con su perro fue el condicionamiento
conflictivo (sonar una campana que señalaba la comida al mismo tiempo que
sonaba otra que señalaba el final de la misma) Algunos perros aprendieron bien,
y mantuvieron su comportamiento. Otros se enfadaron y ladraron como posesos.
Unos más se tumbaron a dormir y algunos saltaban y se retorcían como si
tuvieran una crisis de nervios. Desde luego, ¡no necesito decirles cuál tipo
de temperamento tiene cada uno!.
Pavlov
pensó que podía explicar estos tipos de personalidad a través de dos
dimensiones: por un lado está el nivel global de estimulación (llamado
excitación) que los cerebros de los perros tenían disponible. Por el otro, la
habilidad de estos cerebros de cambiar sus niveles de estimulación; a saber, el
nivel de inhibición que sus cerebros tenían disponible. Mucha estimulación y
buena inhibición: sanguíneo. Mucha estimulación y pobre inhibición: colérico.
No mucha estimulación y considerable inhibición: flemático. No mucha
estimulación y pobre inhibición: melancólico. La estimulación sería algo análogo
a la calidez y la inhibición sería algo parecido a la humedad. Todo esto
constituyó la inspiración de la teoría de Eysenck.
Biografía
Hans Eysenck nació en Alemania el 4 de marzo
de 1916. Sus padres eran actores que se divorciaron cuando él solo tenía dos años,
de manera que Hans fue criado por su abuela. Abandonó el hogar cuando tenía 18
años, al tiempo que los nazis llegaban al poder. Como simpatizante de los judíos,
su vida estuvo en peligro.
En
Inglaterra continuó su educación y recibió su licenciatura en psicología de
la Universidad de Londres en 1940. Durante la Segunda Guerra Mundial, asistió
como psicólogo en la emergencia de un hospital, donde investigó sobre la
exactitud de los diagnósticos psiquiátricos. Los resultados de estas
investigaciones le conducirían a librar un antagonismo durante toda su vida
hacia la corriente principal de la psicología clínica.
Después
de guerra, empezó a enseñar en la Universidad de Londres, compaginándolo con
su inclusión como director del departamento de psicología del Instituto de
Psiquiatría, asociado al Bethlehem Royal Hospital. Eysenck ha escrito 75 libros
y como 700 artículos, cosa que le ha establecido como uno de escritores más
prolíficos en psicología. Se retiró en 1983 y continuó escribiendo hasta su
muerte el 4 de septiembre de 1997.
Teoría
La
teoría de Eysenck está basada principalmente en la psicología y la genética.
Aunque es un conductista que considera a los hábitos aprendidos como algo de
gran importancia, considera que nuestras diferencias en las personalidades
surgen de nuestra herencia hereditaria. Por tanto, está primariamente
interesado en lo que usualmente se le conoce como temperamento.
Eysenck
es también por supuesto un psicólogo de investigación. Sus métodos
comprenden una técnica estadística llamada análisis factorial. Dicha técnica
extrae un número de “dimensiones” de un gran compendio de datos. Si, por
ejemplo, si ofrecemos una larga lista de adjetivos a un número considerable de
personas para que se auto evalúen, ya tenemos un primer material para el análisis
factorial.
Imaginen
por ejemplo un test que incluye palabras como “tímido”, “introvertido”,
“echado para adelante”, “salvaje” y demás. Obviamente, las personas tímidas
tienden a puntuarse alto en las dos primeras palabras y bajas en las últimas
dos. Las personas extravertidas harán lo mismo a la inversa. El análisis
factorial extrae dimensiones (factores) tales como timidez-extraversión del
monto de información. Luego, el investigador examina los datos y nombra al
factor con un término como “introversión-extraversión”. Existen otras técnicas
que buscan cotejar de la mejor manera posible los datos de varias posibles
dimensiones, y otras que incluso buscan niveles dimensionales “más altos”
(factores que organizan los factores, así como los titulares organizan a los
subtítulos.
La
investigación original de Eysenck nos mostró dos dimensiones principales de
temperamento: neuroticismo y extraversión-introversión. Veamos en que consiste
cada uno de ellos…
Neuroticismo
Este
es el nombre que Eysenck dio a una dimensión que oscila entre aquellas personas
normales, calmadas y tranquilas y aquellas que tienden a ser bastante
“nerviosas”. Su investigación demuestra que estas últimas tienden a sufrir
más frecuentemente de una variedad de “trastornos nerviosos” que llamamos
neurosis, de ahí el nombre de la dimensión. Pero debemos precisar que él no
se refería a que aquellas personas que puntuaban alto en la escala de
neuroticismo son necesariamente neuróticas, sino que son más susceptibles a
sufrir problemas neuróticos.
Eysenck
estaba convencido de que ya que todo el mundo se puntuaba en algún punto de
esta dimensión de normalidad a neuroticismo, era esto un indicador verdadero
del temperamento; es decir, que esto era una dimensión de la personalidad
apoyada genética y fisiológicamente. Posteriormente, él se dirigió hacia la
investigación fisiológica para buscar posibles explicaciones.
El lugar más obvio para buscar era el sistema nervioso simpático. Esto
es una parte del sistema nervioso autónomo que funciona de forma separada del
sistema nervioso central y controla muchas de nuestras respuestas emocionales
ante situaciones de emergencia. Por ejemplo, cuando las señales del cerebro le
dicen que haga esto, los sistemas nerviosos simpáticos dan una orden al hígado
para que libere azúcar para que se use como energía, hace que el sistema
digestivo se enlentezca, abre las pupilas, eriza los pelos de la piel y les
comanda a las glándulas suprarrenales que liberen más adrenalina (epinefrina)
Esta altera muchas de las funciones corporales y prepara los músculos para la
acción. La manera tradicional de describir la función del sistema nervioso
simpático es que nos prepara para “pelear o volar”.
Eysenck
hipotetizó que algunas personas tienen una mayor respuesta simpática que
otras. Algunas se mantienen muy calmadas durante situaciones de emergencia;
otras sienten verdadero pánico u otras emociones y algunas otras se aterrorizan
con situaciones menores. El autor sugiere que estas últimas tienen un problema
de hiperactividad simpática, lo que les hace ser candidatos principales a
sufrir variados trastornos neuróticos.
Quizás
el síntoma neurótico más “arquetípico” es el ataque de pánico.
Eysenck explicó los ataques de pánico como algo parecido al sonido agudo que
uno escucha si acerca un micrófono a un altavoz: los sonidos pequeños que
entran al micro se amplifican y salen por el altavoz y vuelven a entrar por el
micro, se vuelven a amplificar y así sucesivamente hasta que oímos el típico
chirrido que nos encantaba producir cuando éramos chicos (muchos guitarristas
eléctricos usan este sistema para mantener notas durante mucho tiempo.)
Bien,
el ataque de pánico sigue el mismo patrón: estás moderadamente asustado por
algo (cruzar un puente, por ejemplo) Esta situación provoca que se active tu
sistema nervioso simpático, lo que te hace estar más nervioso y por tanto más
susceptible a la estimulación, lo que hace que tu sistema esté aún más
atento, lo que hace que estés más nervioso y más susceptible…¡Podríamos
decir que la persona neurótica está respondiendo más a su propio pánico que
al objeto productor del mismo! Desde luego puedo dar fe de la descripción de
Eysenck, aunque sus explicaciones se mantengan solo como hipótesis.
Extraversión-introversión
Esta
segunda dimensión se parece mucho a lo que Jung decía en los mismos términos
y algo muy similar también a nuestra comprensión bajo el sentido común de la
misma: personas tímidas y calmadas versus personas echadas para adelante e
incluso bullosas. Esta dimensión también se halla en todas las personas, pero
su explicación fisiológica es un poco más compleja.
Eysenck
hipotetizó que la extraversión-introversión es una cuestión de equilibrio
entre “inhibición” y “excitación” en el propio cerebro. Estas son
ideas de las que Pavlov se sirvió para explicar algunas de las diferencias
halladas en las reacciones al estrés de sus perros. La excitación es el
despertar del cerebro en sí mismo; ponerse a alerta; estado de aprendizaje. La inhibición
es el cerebro “durmiente”, calmado, tanto en el sentido usual de relajarse
como en el de irse a dormir o en el sentido de protegerse a sí mismo en el caso
de una estimulación excesiva. Hay personas que sencillamente se desmayan
ante un estímulo demasiado poderoso. N.T.
Alguien
que es extravertido, decía Eysenck, tiene una buena y fuerte inhibición:
cuando se le enfrenta a una estimulación traumática (como un choque en un
automóvil), el cerebro del extravertido se inhibe, lo que significa que se
vuelve “insensible”, podríamos decir, al trauma y por tanto recordará muy
poco de lo que ha ocurrido. Después del accidente de coche, el extravertido
podría decir que es como si hubiese “borrado” la escena y le pediría a
otros que le recordasen la escena. Dado que no sienten el impacto mental
completo del accidente, podrían estar conduciendo perfectamente al día
siguiente.
Por
otro lado, el introvertido tiene una pobre o débil inhibición: cuando hay un
trauma, como el accidente de coche, su cerebro no le protege lo suficientemente
rápido; no se “apaga” en ningún momento. Más bien están muy alertas y
aprenden bastante, de manera que pueden recordar todo lo que ha pasado. Incluso
dirían que han visto el accidente en “¡cámara lenta!” Es muy poco dado a
querer conducir después del accidente e incluso podría llegar a dejar de
hacerlo para siempre.
Ahora
bien, ¿cómo esto conlleva a la timidez o al amor entre personas? Bueno,
imaginemos que tanto el extravertido como el introvertido se emborrachan, se
quitan las ropas y se ponen a bailar desnudos en una mesa de un restaurante. A
la mañana siguiente, el extravertido nos preguntará qué ha pasado (y que dónde
está su ropa) Cuando se lo digamos, se reirá y empezará a hacer planes para
hacer otra fiesta. Por otro lado, el introvertido recordará todas y cada una de
las mortificantes escenas de su humillación y probablemente nunca saldrá de su
habitación. (¡Yo mismo soy bastante introvertido, y una vez más apoyo en mis
carnes un montón de estas experiencias! Quizás, algunos de los extravertidos
que me están leyendo en este momento me podrían decir si Eysenck describe sus
experiencias tan bién como a mí, asumiendo, claro, que pueden recordarlas.
Una
de las cosas que Eysenck descubrió fue que los criminales tendían a ser
extravertidos no neuróticos. Es lógico, si lo pensamos detenidamente: ¡es difícil
imaginarse a alguien dolorosamente tímido que recuerda sus experiencias
mientras está asaltando un Supermercado! Incluso es aún más difícil
imaginarse a alguien con ataques de pánico haciéndolo. Pero, comprendamos que
existen muchos tipos de crímenes aparte de los violentos que los introvertidos
y los neuróticos pueden llevar a cabo.
Neuroticismo
y extraversión-introversión
Otra
cosa que Eysenck señaló fue la interacción de ambas dimensiones y lo que esto
podría significar con respecto a varias problemáticas psicológicas. Halló,
por ejemplo, que las personas con fobias y con trastornos obsesivo-compulsivo
tendían a ser bastante introvertidos, y las personas con trastornos conversivos
(p.e. la parálisis histérica) o con trastornos disociativos (p.e. amnesia)
tendían a ser más extravertidos.
Veamos
la explicación: las personas altamente neuróticas sobre-responden a un estímulo
amenazante; si son introvertidos, aprenderán a evitar las situaciones que le
causan pánico muy rápida y bruscamente, incluso hasta el punto de sentir mucho
miedo ante pequeños símbolos de esas situaciones; es decir, fobias. Otros
introvertidos aprenderán (rápida y bruscamente) comportamientos particulares
para controlar sus miedos, como chequear muchas veces las cosas o lavarse las
manos innumerables veces a lo largo del día.
Los
extravertidos altamente neuróticos, por otro lado, son buenos para ignorar y
olvidar aquello que los sobresatura. Se valen de los clásicos mecanismos de
defensa, tales como la negación y la represión. Convenientemente pueden
olvidar aquella dolorosa semana, por ejemplo, o incluso “olvidar” su
habilidad para sentir y usar sus piernas.
Psicoticismo
Eysenck
llegó a reconocer que aunque utilizaba una gran población para sus
investigaciones, había un tipo de población que no estaba considerando. Empezó
a llevar sus estudios a las instituciones mentales de Inglaterra. Cuando se
analizaron estos datos mediante la técnica factorial, un tercer factor
significativo empezó a emerger, el cual llamó psicoticismo.
De
la misma forma que el neuroticismo, la alta puntuación en psicoticismo no
necesariamente indica que eres psicótico o que estás condenado a serlo,
simplemente que tienes cualidades que se hallan con frecuencia entre psicóticos,
y que probablemente serás más susceptible, en ciertos ambientes, a volverte
psicótico.
Efectivamente,
como podríamos imaginarnos, los tipos de cualidades halladas entre puntuaciones
altas en esta dimensión incluyen una cierta temeridad; una despreocupación por
el sentido común o convenciones; y un cierto grado de expresión inapropiada de
la emoción. Es esta la dimensión que separa a aquellas personas que terminan
en instituciones del resto de la humanidad.
Discusión
Hans
Eysenck era un iconoclasta (alguien a quien le gusta atacar a la opinión
establecida) Fue un crítico vigoroso y temprano de la efectividad de la
psicoterapia, especialmente de la variedad freudiana. También criticó la
naturaleza científica de muchas de las variedades académicas de la psicología.
Como conductista fuerte, creía que solo el método científico (tal y como lo
entendía) nos podía brindar una comprensión precisa de los seres humanos.
Como estadístico, creía que los métodos matemáticos eran esenciales. Como
psicólogo orientado fisiológicamente, defendía que las explicaciones fisiológicas
eran las únicas válidas.
Por
supuesto que podemos argumentar con él sobre todos estos puntos: la fenomenología
y otros métodos cuantitativos son también considerados científicos por muchos
autores. Algunas cosas no son fácilmente reducibles a números, y el análisis
factorial en particular es una técnica que no todos los estadísticos aprueban.
E incluso es ciertamente debatible que todas las cosas tengan una explicación
fisiológica (incluso B.F. Skinner, el archí conductista, pensó en términos
de condicionamiento ?proceso psicológico- que en términos de fisiología)
Y aún
así, sus descripciones de los diferentes tipos de personas y cómo pueden
entenderse físicamente, nos resuenan como algo particularmente cierto. Y la
mayoría de los padres, maestros y psicólogos infantiles apoyan bastante la
idea de que los niños tienen diferencias constitucionales en sus personalidades
que surgen desde el nacimiento (e incluso antes), y que ninguna re-educación
posterior podrá remover. Aunque personalmente no soy un conductista, odio las
estadísticas y estoy más orientado hacia la cultura que hacia la biología,
estoy de acuerdo con lo básico de la teoría de Eysenck. Por supuesto que usted
debe hacerse su propia reflexión teórica.
Referencias
Es
muy difícil escoger solo unos pocos libros de Eysenck (¡hay tantos!) Lo básico
de su teoría está probablemente más explicado en The Biological Basis of
Personality (1967), pero es un poco complejo. Su libro más “popular” es
Psychology is about People (1972) Si está interesado en psicoticismo,
intente Psychoticism as a Dimension of Personality (1976) Y si quiere
entender su punto de vista sobre los criminales, refiérase a Crime and
Personality (1964) Su inusual, pero interesante teoría acerca de la
personalidad y el cáncer y la enfermedad cardíaca (¡él cree, por ejemplo,
que la personalidad es más significativa que fumar!) está resumida en Psychology
Today (Diciembre, 1989)
OTRAS TEORÍAS DEL TEMPERAMENTO
Hay
literalmente docenas de otros intentos por descubrir los temperamentos básicos
humanos. A continuación, veremos algunas de las teorías más conocidas.
Tu
cuerpo y tu personalidad
En
los ’50, William Sheldon (nacido en 1899) se interesó en las diversas
variedades corporales humanas. Desarrolló un sistema de medición muy preciso
que resumía las siluetas corporales con tres números. Éstos se referían a cuán
precisamente encajabas estos tres “tipos”:
· Ectomórfico:
personas esbeltas, usualmente altas con largos brazos y piernas y características
finas.
· Mesomórfico:
personas de estirpe. Con amplios hombros y buena musculatura.
· Endomórfico:
personas rechonchas, como “ovejas”.
Debemos observar
que estos tres “tipos” tienen un buen estereotipo personal asociado a ellos,
por lo que el autor decidió probar la idea. Entonces vino con otros tres números,
esta vez diseñados para ver cuán precisamente encajabas en estos tres
“tipos” de personalidad:
· Cerebrotónicos:
Tipos nerviosos, relativamente tímidos y usualmente intelectuales.
· Somatotónicos:
Tipos activos, físicamente en forma y enérgicos.
· Viscerotónicos:
Tipos sociables, amantes de la comida y de la comodidad física.
Este autor teorizó
que la conexión entre los tres tipos físicos y los tres tipos de personalidad
era de origen embriogénico. En las etapas tempranas de nuestro desarrollo
prenatal, estamos compuestos de tres hojas o “capas”: el ectodermo o capa
externa, la cual se convierte en piel y sistema nervioso; el mesodermo o capa
media, que se convertirá en músculo; y el endodermo o capa interna, la cual se
convertirá en las vísceras.
Algunos
embriones muestran un mayor desarrollo en una u otra capa. Este autor sugiere
que aquellos que tienen un gran desarrollo ectodérmico serán ectomórficos,
con más superficie de piel y un mayor desarrollo neurológico (incluyendo al
cerebro; por tanto cerebrotónicos) Aquellos con un gran desarrollo del
mesodermo, serán mesomórficos, con una gran cantidad de musculatura (o cuerpo;
es decir, somatotónicos) Y aquellos con un gran desarrollo endodérmico, serán
endomórficos, con un buen desarrollo visceral y una gran atracción hacia la
comida (viscerotónicos) Y así se establece su medición.
Ahora
bien, nótese que más arriba he utilizado “tipos” entre comillas. Esto es
una cuestión importante: este autor considera estos dos grupos de tres números
como dimensiones o rasgos, no como tipos (clasificación) en absoluto. En otras
palabras, somos más o menos ecto, meso, Y endomórficos, así como más o menos
cerebro, somato, Y viscerotónicos.
Treinta
y cinco Factores
Raymond
Cattell (nacido
en 1905) es otro teórico-investigador prolífico como Eysenck que hizo uso
extensivo del método de análisis factorial, aunque de forma un tanto
diferente. En sus primeras investigaciones, aisló 16 factores de personalidad,
los cuales agrupó en un test llamado, por supuesto, 16PF.
Las
investigaciones subsiguientes añadieron siete factores más a la lista.
Incluso, las investigaciones posteriores añadieron doce factores “patológicos”
usando variables extraídas del MMPI (Minnesota Multiphasic Personality
Inventory)
Un
análisis factorial de “segundo orden” del total de los 35 factores
demostraron ocho factores más “profundos”. Estos son, en orden de
fortaleza, los siguientes:
QI.
Exvia (Extraversión)
QII.
Ansiedad
(Neuroticismo)
QIII.
Corteria (“Alerta
cortical”, práctico y realista)
QIV.
Independencia
(tipos muy solitarios)
QV.
Discreción
(tipos socialmente prudentes y perspicaces)
QVI.
Subjetividad (distante
y que no encaja bien)
QVII.
Inteligencia (CI)
QVIII.
Buena crianza (estable,
dócil)
Bebés
Gemelos
Arnold
Buss (nacido en
1924) y Robert Plomin (nacido en 1948), ambos trabajadores de la
Universidad de Colorado en su tiempo, tomaron u acercamiento diferente: si se
supone que algunos aspectos de nuestro comportamiento o personalidad tienen una
base genética o de nacimiento, hallaremos estos rasgos más claramente en niños
que en adultos.
De
manera que Buss y Plomin decidieron estudiar a los infantes. Además, ya que los
gemelos idénticos tenían la misma carga hereditaria, deberíamos ver en ellos
aquellos aspectos de la personalidad genéticamente basados. Si comparamos
gemelos idénticos con gemelos fraternales (digamos, genéticamente hablando
como simplemente hermanos o hermanas o mellizos, como también se les conoce),
podemos extraer cosas que son más genéticas que aquellas otras debidas más al
aprendizaje del bebé en sus primeros meses.
Buss
y Plomin instaron a las mamás de bebés gemelares a que rellenaran un
cuestionario sobre el comportamiento y personalidad de sus bebés. Algunos de
los bebés eran idénticos y otros mellizos. Usando una técnica similar al análisis
factorial, separaron aquellas descripciones que parecían más genéticas de
aquellas otras que parecían más basadas en el aprendizaje. Hallaron cuatro
dimensiones del temperamento:
1. Emocionalidad-impasividad: ¿cuán
emotivos o excitables eran los bebés? Algunos reaccionaban con gran cantidad de
estrés, miedo y rabia y otros no. Esta fue la dimensión más fuerte que
hallaron.
2. Sociabilidad-separación: los bebés,
¿cuánto disfrutaban o evitaban el contacto y la interacción con otras
personas? Algunos bebés muy sociables y otros muy solitarios.
3. Actividad-letargia: ¿cuán
vigorosos, cuán activos, cuán enérgicos eran los bebés? De la misma manera
que los adultos, algunos bebés siempre estaban activos, moviéndose de un lado
a otro, ocupados y otros no.
4. Impulsividad-deliberatividad: ¿cuán
rápido cambiaban los bebés de una actividad a otra? Algunas personas actúan
de forma inmediata ante sus deseos; otras deliberan y piensan más sus acciones
antes de llevarlas a cabo.
La última dimensión
es la más débil de todas, y en la investigación original solamente se encontró
en varones. Desde luego esto no quiere decir que no existan mujeres impulsivas o
dubitativas; simplemente parece ser que aprenden su estilo, mientras que los
chicos de una forma u otra, parecen venir al mundo directamente de la barriga de
la madre. Pero las últimas investigaciones de estos autores demostraron la
ocurrencia de esta dimensión también en chicas, aunque no tan fuertemente. Es
interesante destacar que los problemas de impulso como el déficit de atención
e hiperactividad, son más en varones que en chicas, y eso se ve en que,
mientras a las niñas se les enseña a sentarse rectas y a mostrar atención,
algunos chicos no pueden hacerlo.
El
Número Mágico
En
el último par de décadas, un considerable número de investigadores y teóricos
han llegado a la conclusión de que el cinco es el “número mágico” para
las dimensiones del temperamento. La primera versión, llamada El Gran Cinco,
fue introducida en 1963 por Warren Norman. Consistía en una revisión y
actualización de un informe técnico de las Fuerzas Aéreas de E. C. Tupes
y R. E. Cristal, quienes a su vez habían hecho una reevaluación de la
investigación original de los 16 Factores de la Personalidad de Cattell.
Pero
no fue hasta que R. R. McCrae y P. T. Costa, Jr. presentaron su
versión, llamada la Teoría del Quinto Factor en 1990, cuando se asentó
realmente la idea de las diferencias individuales en la investigación
comunitaria. Cuando introdujeron su NEO Personality Inventory, muchas
personas creyeron, y siguen pensando, que finalmente ¡habíamos llegado a la
Tierra Prometida!
Los
siguientes son los cinco factores junto a algunos adjetivos definitorios:
1. Extraversión
Aventurero
Asertivo
Franco
Sociable
Hablador (comunicador)
Vs.
Introversión
Quieto
Reservado
Tímido
Insociable
1. Simpatía (agradabilidad)
Altruista
Gentil
Amable
Simpático
Cálido
1. Diligencia (Escrupulosidad)
Competente
Obediente
Metódico
Responsable
Minucioso, cabal
1. Estabilidad Emocional (Norman)
Calmado
Relajado
Estable
Vs.
Neuroticismo (Costa y McCrae)
Enfadado
Ansioso
Deprimido
1. Cultura (Norman) o Apertura a la
Experiencia (Costa y McCrae)
Culto
Estético
Imaginativo
Intelectual
Abierto
EL
MODELO PAD
Albert
Mehrabian tiene
un modelo de temperamento tridimensional que ha sido bien recibido. Se basa en
su modelo tridimensional de las emociones. En este sentido, el autor teoriza que
se puede describir prácticamente cualquier emoción con estas tres dimensiones:
placer-displacer (P), estimulación-no estimulación (A) y dominancia-sumisión
(D).
Explica
que aunque variamos de un extremo a otro en diversas situaciones y momentos en
estas tres dimensiones, algunos de nosotros somos más dados a responder de una
forma u otra; es decir, tenemos una predisposición temperamental ante ciertas
respuestas emocionales. En inglés, el autor utiliza las mismas iniciales para
los distintos temperamentos: Rasgo placer-displacer; Rasgo estimulación y
Rasgo dominancia-sumisión.
La
“P” significa que, en general, experimentas más placer que displacer. Se
relaciona positivamente con la extraversión, afiliación, crianza buena, empatía
y logros; y negativamente con el neuroticismo, la hostilidad y la depresión.
La
“A” significa que respondes mas fuertemente ante situaciones complejas,
cambiantes o inusuales. Se relaciona con la emocionalidad, el neuroticismo, la
sensibilidad, la introversión, la esquizofrenia, enfermedad cardíaca,
trastornos alimenticios y mucho más.
La
“D” sugiere que te sientes en control sobre tu vida. Se relaciona (en su
polo positivo) con la extraversión, la asertividad, la competitividad, afiliación,
habilidades sociales y educación. En su extremo negativo con el neuroticismo,
tensión, ansiedad, introversión, conformismo y depresión.
Paralelos
Aún
cuando podrían ustedes sentirse un poco saturados con todas estas variadas teorías,
de hecho, los teóricos de la personalidad están más animados que desanimados:
es fascinante para nosotros ver cómo todos estos diferentes teóricos que
surgen muchas veces de diferentes direcciones, pueden llegar a manejarse con
grupos muy semejantes de dimensiones temperamentales.
En
primer lugar, cada teórico coloca la Extraversión-introversión y la de
Neuroticismo/Estabilidad Emocional/Ansiedad dentro de sus listas. Poco personólogos
tienen dudas con respecto éstas.
Eysenck
añade la de Psicoticismo, lo que muchos de sus seguidores han re-evaluado como
un factor sugerente de agresividad, impulsividad y tendencia a la búsqueda de
sensaciones. Hasta cierto punto, esto encaja con la Impulsividad de Buss y
Plomin y podría ser lo opuesto a la Agradabilidad y Conciencia del Gran Cinco.
La
teoría de Buss y Plomin encaja mejor con la de Sheldon: los Cerebrotónicos son
emocionales (y no Sociables), los Somatotónicos son Activos (y no Emocionales),
y los Viscerotónicos son Sociables (y no Activos). En otras palabras, los
factores de estos dos modelos “rotan” ligeramente sobre los otros.
Los
otros factores de Cattell, que no sean el de Ansiedad y Exvia, son más difíciles
de situar. La discreción suena como Agradabilidad; la Buena Educación se
parece al de Conciencia; la Independencia añadida quizás al de Inteligencia,
se parece un poco al de Cultura. La Subjetividad, Corteria e Independencia
juntas podría ser similares al Psicoticismo de Eysenck.
Los
factores PAD de Mehrabian son un poco más difíciles de cotejar con los demás,
lo que tiene sentido considerando sus diferentes raíces teóricas. Pero podemos
observar que la Estimulación se parece mucho al Neuroticismo/Emocionalidad y
que la Dominancia no es como la Extraversión/Sociabilidad. La de Placer parece
relacionada a la de Extraversión sin Neuroticismo.
También
podríamos echarle un vistazo al test de Jung y Myers-Briggs: Extraversión e
Introversión son obvios. Sentimiento (vs. Pensamiento) suena un poco como
Agradabilidad. Juicio (vs. Percepción) suena a Conciencia. E Intuición (vs.
Sensibilidad) suena un poco a Cultura. En todo caso, nos ayuda el ver que Jung
consideró estos tipos y funciones como esencialmente genéticos; o lo que es lo
mismo, ¡temperamentales!
Bibliografía
Solo
podemos ofrecerles lugares donde empezar a buscar estas diversas teorías. Para
Sheldon, véase The Varieties of Temperament (1942) Para Cattell The
Handbook for the 16 Personality Factors Questionnaire (1970, with Ebert and
Tatsuoka) Para Buss y Plomin, busquen en Personality: Temperament, Social
Behavior, and the Self. , que es donde mejor están resumidas sus teorías.
Para Norman, váyase a "Toward an adequate taxonomy of personality
attributes” in The Journal of Abnormal and Social Psychology (1966, pp.
574-583). Para McCrae y
Costa, véase Personality in Adulthood (1990) dedicado a la investigación.
Y para Mehrabian. Vaya a su página WEB en
http://www.ablecom.net/users/kaaj/psych/. También puede hallar las teorías de
William Revelle en http://fas.psych.nwu.edu/perproj/theory/big5.table.html
y http://fas.psych.nwu.edu/perproj/theory/big3.table.html.
Actualmente, existen traducciones de estos libros en Internet. Sólo acceda a
cualquier buscador de libros (tipo Amazon.com) (N.T.)