Blando con los acreedores,

duro con los trabajadores

Estamos frente al mayor intento de cerrar el proceso abierto en diciembre del 2001.

Es un operativo sobre todos los frentes que afectan la vida de la sociedad, que pretende recomponer y afianzar un Estado más fuerte, con la vidriera de elecciones formales para sostener instituciones vacías. Por ejemplo, aun teniendo mayoría en ambas cámaras legislativas, el Gobierno apela a los superpoderes para el jefe de Gabinete, de modo que pueda disponer del presupuesto como le parezca. ¡Qué no haría el Ejecutivo si no dispusiera de esa cómoda mayoría!

Por otro lado, se desconoce lisa y llanamente la obvia inconstitucionalidad de pasar por alto que es el Congreso quien debe aprobar –o no– y fiscalizar las deudas que contrae el Estado.

Estamos en presencia de un proceso de recomposición de las instituciones, con un fuerte presidencialismo, sin una oposición burguesa significativa, en el marco de una censura creciente (ejercida de muy diversas formas), y con la conformación de una Corte Suprema y un Poder Judicial afines al Presidente.

Este avance reaccionario de Kirchner se apoya en una combinación de factores clave: cierta expectativa (o ilusiones) en el Gobierno, de sectores de masas numéricamente significativos en simultáneo con la falta de alternativas políticas del tipo que sean; un reflujo relativo de las acciones de lucha popular –en particular las de piqueteros, por razones que analizamos más adelante– junto a la constatación de que el grueso de las organizaciones reivindicativas tradicionales –sindicales y estudiantiles– son cada vez más cáscaras vacías poco o nada útiles para organizar la resistencia. Muchas veces, incluso, resultan una traba completa para el desarrollo de la lucha, más aun cuando parte de esas superestructuras se han hecho parte del Gobierno o han imbricado sus relaciones con el Estado por miles de lazos económicos, sociales y/o políticos.

En consecuencia, la posibilidad de una resistencia efectiva sólo nacerá de la organización para la lucha desde las entrañas de las bases, que vayan engendrando alternativas organizativas que practiquen una democracia real –no formal–, en lucha simultánea contra los explotadores a la par que contra los aparatos –su práctica y su cultura– heredados del último medio siglo de la historia del país.

 

Deuda y presupuesto

 

No se trata de regatear un poco más o menos ante el reconocimiento incuestionado de la fraudulenta, ilegítima, tramposa y varias veces pagada deuda (externa e interna).

Por ejemplo, de los US$ 0,10 por dólar que Lavagna ofreció pagar a los acreedores privados en la reunión de Dubai, hoy el Gobierno ya habla de US$ 0,30 y, por supuesto, no hay acuerdo ya que la demostración de una “voluntad negociadora” sólo acrecienta la ambición de los tenedores de deuda.

La base de todo el plan –el superávit fiscal del 3% (o más) durante un período prolongado para pagar a los usureros– tiene la misma solidez que el “1 a 1” de Menem-Cavallo-De la Rúa… es decir, ninguna. Por eso también este plan saltará por los aires, descargándose –como siempre– sus restos sobre las espaldas de los más pobres. No es un dato menor que ningún país “serio” –así consideradas las economías centrales, empezando por Estados Unidos– tenga superávit sino un gran déficit fiscal. El cuándo y el cómo se exprese esta debacle anunciada, es de difícil pronóstico en el mundo hoy. Lo único seguro es su estallido más o menos cercano.

Por lo pronto, ya empiezan a encenderse señales de alerta amarillo. El precio de la soja pasó, en poco tiempo, de $700 la tonelada, a 450. La bonanza petrolera se la embolsan en lo fundamental Repsol y las privadas, gracias a las condiciones leoninas en que se remató YPF (condiciones que Kirchner avaló y no piensa revisar). Nada de esto se modificará con la creación de Enarsa. Al contrario, ésta es una oficina creada para actuar como palanca jurídica de entrega de la plataforma marítima a otros estados (China o el que sea).

De paso, digamos que cerramos esta edición en pleno desinfle de la “burbuja china”, pese a lo cual no hay que descartar próximos acuerdos debido a la complementariedad entre ambas economías, a diferencia de las características de la Argentina respecto de Estados Unidos, por ejemplo.

Lo que sin dudas debe descartarse es que en pleno siglo XXI pueda lograrse algo mejor que la relación que hubo con Inglaterra hasta la crisis de los ’30 en el siglo pasado. Es decir, la de un país económicamente agro-petrolero-minero-exportador, con casi nulo valor agregado a las materias primas, por lo que requiere muy escasa creación de empleo.

Por eso, aun cuando se concretaran grandes acuerdos con China –que son improbables y encontrarán la férrea oposición de Estados Unidos y las potencias imperialistas europeas–, tampoco significarían un punto de arranque para salir de la larga crisis y decadencia del país.

A todo esto hay que agregar que el otro pilar sobre el que se asienta el superávit fiscal es el congelamiento crónico de los salarios de los empleados estatales, docentes incluidos.

En este terreno, es relevante el hecho de que –pese a las dirigencias afines al Gobierno, como la CTA, ATE y Ctera– la necesidad de los trabajadores está dando paso a numerosas luchas, en general aisladas, pero importantes vistas de conjunto.

Luchas que también abarcan a los empleados de las privatizadas –además de la significativa vanguardia de los subterráneos–, como telefónicos, portuarios y petroleros.

El futuro más o menos cercano, entonces, tiende hacia una nueva crisis, sea por el vaciamiento de los ±US$ 18.000 millones de reservas por parte de los usureros; sea por factores internacionales de crisis o por un salto en la resistencia.

 

Presos políticos, garrote y terror

como formas de dominación

 

Siempre que la crisis de fondo es muy profunda y los “éxitos” coyunturales están “atados con alambre”, aparece el garrote. Y hoy aparece con un protagonismo como nunca tuvo en los últimos 20 años.

Símbolo de esto son los más de 40 presos políticos y el hecho de que Castells ya no forme parte de ellos por haber puesto en riesgo su vida, poniendo a Kirchner ante la disyuntiva extrema de asumir o no el alto costo político de dejarlo morir (como sí hizo Margaret Thatcher –“la dama de hierro”– en los ’80, con el luchador independentista irlandés, el jovencísimo diputado Bobby Sand que vivió más años preso que en libertad, hasta su muerte en huelga de hambre a los ojos del mundo).

Acaban de reafirmar la continuidad de la prisión para los 16 presos de la protesta frente a la Legislatura (desde el 16 de julio); el juez Galeano –el artífice de la embarrada cancha en la causa Amia– se muestra prolífico en el dictado de órdenes de captura, en particular contra los militantes de Quebracho que protagonizaron la protesta del 31 de agosto contra los representantes del FMI; se encarcela mediante procedimientos propios de la última dictadura militar a los trabajadores de Caleta Olivia; y hasta se ordena la prisión de ex obreros de YPF que demandaron por el incumplimiento de compromisos contraídos por la empresa –sistemáticamente violados– cortando rutas. La enumeración es incompleta, y nada indica que la tendencia vaya a cambiar.

Hay hechos de extrema gravedad en el terreno judicial bajo este gobierno. El más obvio y aberrante es la impunidad consagrada por el fallo sobre el genocidio de 85 personas en el atentado contra la sede de la Amia en 1994. Los mismos que andan, linterna en mano como Diógenes, buscando a “terroristas” en la Triple Frontera, no están dispuestos a ser capaces de encontrar la menor pista en diez años acerca del más brutal hecho de terrorismo de Estado consumado bajo un gobierno constitucional.

La trágica lista es interminable: la explosión de Río Tercero, con sus siete muertos, para encubrir el contrabando de armas perpetrado por Menem y su banda; los 14 obreros asesinados por la voraz negligencia patronal en la mina de Turbio; la reciente absolución del policía que baleó a Carla Lacorte cuando bajaba de un colectivo, dejándola paralítica…

Dado que Kirchner no quiere –ni puede, sin hacer estallar el actual régimen político y económico– terminar con los reales y gravísimos problemas de fondo que agobian a la sociedad, lo que ha hecho es agravar la campaña de terror social como forma de dominación, siguiendo el estilo de Bush pero sin Bin Laden.

La Nación, por ejemplo, informa que los muertos en accidentes de tránsito durante lo que va del año duplican a las víctimas de asesinatos. Y aclara, de todos los asesinatos, no sólo por secuestros que son, sin embargo, el tema casi excluyente que los grandes medios introducen en la vida cotidiana de los habitantes de la Argentina pese a que sólo el 0,54% de la población carcelaria está presa por ese tipo de delito.

Si 50 o 100 años atrás, la principal forma de dominación ideológica era la ilusión del “ascenso social”, hoy ese lugar ha sido ocupado por el terror, por la creación y/o sobredimensión de problemas reales. Por eso, cualquier noticiero, y no sólo los más amarillos, dedica el mayor peso de sus espacios a las crónicas policiales sin tocar en profundidad uno solo de los grandes problemas que aquejan a la mayoría de la población (salvo para hablar de caridad, soluciones individuales frente a problemas sociales y todo tipo de artilugios reaccionarios con los que intentan esconder que la solución a los gravísimos males que genera el capitalismo está en acabar con el capitalismo mismo).

Con esta campaña de terror sistemática han tenido importantes éxitos. Y no se trata sólo del mediático Blumberg. Por ejemplo, con respecto al movimiento piquetero no oficialista, la campaña mediática –macartista, de quiebre y terrorismo ideológico– ha golpeado muy fuerte y ha contribuido grandemente a su aislamiento. Aislamiento facilitado, además, por la sordera crónica de buena parte de los dirigentes del movimiento, que siguieron actuando como si nada ocurriera en la realidad más allá de sus organizaciones y sus intenciones.

 

Crisis, perspectivas y tareas

 

Una Argentina que muere, otra que bosteza y otra que no termina de parir. Un rápido paneo sobre el conjunto de las instituciones, muestra también el estado de crisis generalizado entre los partidos de la burguesía, de la pequeña burguesía y de las izquierdas que se autoreivindican como expresión de los trabajadores.

Lo mismo puede decirse de los sindicatos vacíos y fraudulentos o de la CGT liderada por Moyano… que ahora plantea una movilización para el ¡¡¡24 de diciembre!!!, siempre que no llueva, claro.

Es posible que organizaciones de lucha genuinas como el cuerpo de delegados de base de Subterráneos, las seccionales antiburocráticas de Ctera u otras, puedan combatir con algún éxito la tendencia, por ahora abrumadora, hacia el agotamiento absoluto de las viejas organizaciones de masas.

En forma desigual y combinada, esto se aplica al más novel movimiento piquetero, sobre el que muchos emplearon ríos de tinta para demostrar que era “el nuevo sujeto social de la revolución”, aunque luego demostró sobradamente y de múltiples maneras, que no era así.

En estas condiciones, de muy relativas ilusiones de sectores de masas en el Gobierno –más basadas en la falta de perspectivas que en el entusiasmo, y con un aparato de censura mediática que contribuye a sostenerlas– y el relativo aislamiento de las propuestas revolucionarias, la disputa que está planteada en el centro de la escena es por la cabeza del pueblo trabajador, en particular de sus sectores más luchadores y de vanguardia política e ideológica.

Para avanzar en este camino es necesario combinar todas las formas de lucha: social, política e ideológica, para ir organizando una resistencia desde un entramado arraigado en las bases que, a la vez, no renuncie a la utilización de los limitados resquicios institucionales.

El reagrupamiento de los revolucionarios debe ser parte integral de este proceso, para lo cual necesita de una nueva cultura política, democrática, que parta de una “normal” convivencia con diferencias entre organizaciones que pretenden cambiar el destino de la humanidad. Éste es un componente de primer orden, al margen de las distintas formas que ese camino pueda adoptar.

 

 

Libertad a Tod@s l@s Pres@s Polític@s



Mayor “seguridad” para una sociedad vigilada

A partir del secuestro y posterior asesinato de Axel Blumberg, los grandes medios des-informativos repitieron el constante machacar de los sectores más reaccionarios de las clases dominantes y sus múltiples agentes. Se profundizó un discurso que busca hacer creer que el “principal problema” de la sociedad es la “seguridad”.

El debate pretende asociar delito con defensa de derechos humanos o de cualquier tipo de libertades, en particular, el derecho a la protesta política y social.

No es casual que la reaparición de esta temática se iniciara pocos días después del aniversario de la última dictadura militar que profundizó a sangre y fuego la concentración económica capitalista. Aniversario que fue conmemorado con una multitudinaria marcha de repudio que, a la vez, exigía justicia ante la impunidad del presente.

Ante esto, la gran burguesía, manipulando el dolor por la muerte de un joven de “buena familia”, volvió a mostrar los dientes.

La convocatoria del “papá de Axel” no fue producto de la espontaneidad. Hipócritamente, se plantearon las cosas de un modo tan simplista como siniestro: un padre dolorido, que sale en defensa de la seguridad de su hijo, que podría ser el de cualquiera, asesinado por culpa del garantismo de jueces que dejan salir a los delincuentes.

Titulares sensacionalistas en diarios y noticieros amarillistas –y de los otros–, ríos de tinta, de palabras y de imágenes, nos abruman con el reclamo de que deben defendernos con mayor presencia policial, e incluso militar, en las calles. Es decir, con mayor presencia de las mismas fuerzas formadas por aquella dictadura, educadas en la impunidad, conocedoras del secuestro como método y de la extorsión y el saqueo de los bienes de los secuestrados. ¿Quién sino ellos, sabe y puede articular la logística necesaria para ese tipo de delitos? En síntesis, piden “seguridad” a quienes son los autores de la inmensa mayoría de los delitos.

En otro terreno, cualquier estadística seria pone en evidencia que mueren muchas más personas diariamente por accidentes de tránsito que a causa de secuestros o robos. Sin embargo, nadie plantea que haya que encarcelar a los automóviles por causar esas muertes.

Discutir el problema de la seguridad es tramposo. En un país que produce alimentos para 300 millones de personas y hay más de la mitad de la población bajo la línea de pobreza, ¿son los secuestros y los robos la expresión de la inseguridad? En una sociedad como casi todas las de América latina, con aumento alarmante de la brecha entre pobres y ricos, con más de US$ 100.000 millones de capitales argentinos “fugados” al exterior, ¿los repudiables secuestros son el gran peligro que amenaza al conjunto de la sociedad?

El delito, el secuestro, así como la corrupción no son productos “enfermos” de la sociedad capitalista. Son su consecuencia directa, son funcionales al mejor funcionamiento del sistema. Por eso no existen las soluciones mágicas para la llamada inseguridad.

El capitalismo necesita, para reproducirse, generar mecanismos de dominación basados en un mayor consenso para reprimir. La tendencia mundial, inducida desde los grandes centros de poder –en particular, Estados Unidos– es hacia una sociedad, global, policíacamente controlada, al estilo de la imaginada por George Orwel.

Cualquier resquicio de disidencia –ergo, de pensamiento– es considerado como un peligro. La excusa de más polícías es sinónimo de acallar cualquier intento de resistir al capitalismo.

Darle más poder a la policía y al ejército es como colocar la propia cabeza en la soga de la horca. En ese sentido, la propuesta Blumberg se impone y el Gobierno va cediendo “progresivamente” a sus reclamos.

Ciertas visiones esquemáticas del marxismo le hicieron el caldo gordo a las marchas de Blumberg porque allí estaban “las masas”, que había que “disputarle a la derecha” y darle otra direccionalidad a su movimiento. Estas concepciones iluministas consideran que la política es un acto de “viveza criolla” (de la que, dicho sea de paso, ellos carecen). Mussolini, Hitler, Franco, o actualmente Bush, han movilizado personas cuando lo consideraron necesario. Participar donde están las “mayorías” no es garantía de atajo hacia la revolución. La pelea por la cabeza de millones no se resuelve por un acto de magia realizado por algún aprendiz de brujo.

La defensa de elementales derechos democráticos y la difusión cotidiana y sistemática de un contradiscurso que desnude las trampas que nos tienden los poderosos, son caminos imprescindibles para quienes aspiramos a un cambio revolucionario que abra paso a una sociedad sin explotadores y explotados.

Nando

 

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AMIA. EL ESTADO SALVA AL ESTADO. En un fallo “ejemplar”, la Corte de Suprema In-Justicia de la Argentina ha consagrado la impunidad en la causa Amia. Más de 4.800 páginas necesitaron los jueces para justiciar lo injustificable; por ejemplo, que en diez años de “investigaciones” no logran una sola prueba para imputar a algún responsable de la imprescindible “conexión local”, es decir, el Estado nacional.  Por si esto fuera poco, argumentan que el fallo “ha logrado conciliar los principios señalados en la Constitución Nacional, con los que rigen las actividades de los servicios de inteligencia”. Todo esto, ha sido denunciado y prolíficamente documentado por Laura Ginsberg, dirigenta de Apemia (Agrup. por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la Amia), que continúa su campaña por la exigencia de apertura de los archivos secretos del Estado, que apoyamos desde la LSR.

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RIO TURBIO. Ante la visita de Kirchner a Río Turbio, la Comisión Provisoria de ATE Río Turbio (el sector opositor a De Gennaro, desplazado por fraude de la conducción del sindicato y reelegido por Asamblea de mineros) se dirige al Presidente mediante una Carta Abierta, que reproducimos parcialmente como forma de contribuir con su lucha por el castigo a los responsables de la masacre de 14 compañeros.

“Ud. Sr. Presidente, que fue Gobernador de esta Provincia, conoce sus distancias, sus poblaciones más pequeñas y sus riquezas. Nosotros, conocemos las entrañas de la tierra, y conocemos los esfuerzos que hay que hacer para mantener nuestras familias.

(…) Ud. Sr. Presidente, se enteró de que 14 compañeros mineros murieron asfixiados. Eran nuestros hermanos de clase y de trabajo diario. Nos calentábamos las manos en un galpón de latas antes de entrar a la mina en el invierno. Bajo los marchantes, a lo largo de la veta esperábamos que pase la rozadora sobre el panzer, codo a codo para sostener las vigas con los puntales. (…) El cerro no es un asesino. Ud. Sr. Presidente, de esto no conoce. Ud. creció de otra manera. (…)Sr. Presidente, fuimos nosotros los que finalmente con pelea en conjunto con el pueblo que echamos al verdugo. No Ud.. ni los sindicalistas chupamedias, que hoy son sus voceros y adulones Fuimos nosotros los trabajadores en general, en largas luchas, resueltas por asambleas masivas.

Pero hoy es Ud. el que viene hacia nosotros a decirnos todo lo que se va a hacer para reconstruir la empresa. Pero no podrá anunciarle a los hijos que volverán sus padres, a los hermanos que volverán sus hermanos, ni a las mujeres que volverán sus esposos. No podrá decirnos a nosotros que regresemos al fondo del socavón codo a codo con esos 14 compañeros. Perdón, Sr. Presidente ¿No se siente Ud. un poco culpable?

Nosotros, ahora que Ud. tiene el Poder y viene hasta aquí a hacer importantes anuncios, que despiertan justificadas expectativas le decimos: reclamamos una vez mas que atienda a los mineros y sus reclamos: 1) Que paguen sus crímenes los verdugos y sus cómplices. Primero los que están a su lado. 2) Que nos den a los mineros la posibilidad de controlar la administración de los fondos que se van a usar en la reconstrucción de la mina, para evitar la corrupción. 3) Que se defina el destino final del yacimiento como empresa estatal bajo control de sus trabajadores, con el proyecto productivo y tecnológico de punta que impulsamos planificado por profesionales expertos de la FIUBA. 4) Que su gobierno se haga cargo de pagar la totalidad de lo reclamado en salarios en el concurso de acreedores de YCRT S.A. (Tasselli). 5) Que se implemente la jornada laboral de 6 hs de lunes a viernes con aumento salarial. 7) Que se complete la dotación mínima de 1331 trabajadores en la empresa y su aumento progresivo. 8) Que se mejore la jubilación de los trabajadores. Sr. Presidente seremos nosotros los que sabremos cuidar de esos fondos. Nosotros elegiremos democráticamente, y bajo mandato revocable por la Asamblea de Mineros, a los más honestos y esforzados compañeros para cuidar de ellos. Esos fondos son del pueblo y seremos los mineros los que impediremos que algún Rivolta, algún Cámeron, empresario o jefe ambicioso pretendan usufructuar lo que no les corresponde. Sr. Presidente, Ud. tiene la palabra.

 COMISION PROVISORIA ATE RIO TURBIO - y Lista Negra -   12 /11/04”

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LOS ÚNICOS PRIVILEGIADOS SON LOS CURAS… ADINERADOS. En el día de hoy todos los grandes medios de comunicación alardean de la ejemplar condena impuesta al cura Luis Sierra, de Claypole: ocho años de prisión por abuso sexual en las personas de varios de sus monaguillos. Pero, ¿qué condena le impusieron al cura Grassi? ¿Y al monseñor cardenal Storni de Santa Fe? ¿Será que sus “caricias” eran “de otro mundo”?

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XIII MARCHA DEL ORGULLO. El 20 de noviembre se realizará la 13ª Marcha del Orgullo GLTTTB (Gay, Lésbico, Travesti, Transexual, Transgénero, Bisexual). No puede hablarse del objetivo revolucionario de acabar con la explotación del hombre por el hombre, sin rechazar activamente toda forma de opresión/imposición sexual, ya que ésta es la base más abarcativa y profunda de sujeción social. En el marco de la ofensiva represiva del Gobierno nacional, y teniendo en cuenta la brutal ofensiva oscurantista que se derrama sobre todo el planeta desde los dictados del genocida Bush, vemos redoblada la importancia de participar de la próxima marcha, al mismo tiempo que levantamos, con orgullo, nuestras propias consignas: “Separación de la Iglesia del estado - Basta de impunidad policial - Aborto libre, legal y gratuito - Por la derrota de Torquemada Bush - No al racismo, la xenofobia y toda forma de discriminación sexual - No a la criminalización de la protesta - Viva la heroica lucha de los pueblos de Irak y Palestina - Libertad a tod@s l@s pres@s polític@s - Revolución Socialista o más represión, más discriminación y más barbarie capitalista”.

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SEMANA DE ZANON EN PLAZA DE MAYO

Del 19 al 27 de Noviembre

LA FÁBRICA ZANÓN ES DEL PUEBLO, APOYE A LOS OBREROS

Las obreras/os de Zanón junto al Sindicato Ceramista del Neuquén, hemos decidido en una jornada de trabajo (asamblea) realizar acciones en Bs. As., buscando el reconocimiento de la cooperativa Fasinpat (Fábrica sin patrones) y mostrar lo que en Neuquén estamos haciendo con gran sacrificio.

“Invitamos a todos a participar activamente en defensa del trabajo genuino”.

(Comunicado de Prensa de los obreros de Zanón y el Sindicato Ceramista de Neuquén - 16/11/2004)

 

Todos los días, a partir de las 11 horas, se realizarán diversas actividades culturales, políticas y sociales. La Liga Socialista Revolucionaria llama a apoyar el reclamo de los trabajadores también en Buenos Aires.


Carmen de Patagones

¿Violencia escolar

o descomposición social?

 

Un aula, 13 disparos, tres alumnos muertos, cinco heridos, y el impacto en las conciencias. Ni esto nos hace cuestionar cómo fue que llegamos hasta aquí. Preferimos buscar y aceptar más de una vez las excusas que desde la radio y la TV nos “explican” cómo fue que fue. Falta de futuro. Frustración. Suicidio… Grabado en un banco del colegio donde ocurrió la tragedia, podía leerse:

“Si alguien conoce el sentido de la vida, favor de escribirlo aquí”.

 

Antes que nada el necesario acompañamiento en su dolor a las familias de las víctimas y a los compañeros de éstos que llevarán en su memoria el recuerdo de tamaña tragedia. Porque es una tragedia pero que difícilmente tenga como culpable a Junior. Que no sea culpable no lo justifica, no es necesario… Él también necesita ayuda. La ayuda apropiada, no la de un instituto de menores y menos aún la de la cárcel. Eso no sólo no reparará el daño, tampoco servirá para prevenir otros posibles casos.

Luego del episodio de Carmen de Patagones los medios de información se saturan de relatos sobre hechos “similares” y “preocupantes”. Parece que han descubierto la pólvora o que han podido decir ¡euraka!, como Arquímedes hace ya demasiados siglos. Pero ¿son nuevos los hechos de violencia? Lo son tanto como la exclusión, la pobreza y la marginación y corren casi en un paralelo. Que pobres siempre ha habido es cierto pero lo es en tanto ricos y saqueadores han habido. Luego de décadas de saqueo, la falta de futuro ha ido minando las posibilidades de progreso de miles y miles que ni siquiera han podido conocer la “cultura del trabajo” ya que sus padres forman parte de lo que en las estadísticas del Indec se conoce como “pobre estructural”.

 

La historia nunca está de más

 

Que el pasado siempre fue mejor es algo tan falaz como incomparable con el presente y el futuro. Quizá simplemente alcance con mencionar que nadie puede bañarse dos veces en las mismas aguas de un río. Pero hablemos del pasado: el progreso y el ascenso social del pasado –los tiempos de “M’hijo el doctor”–, tuvieron que ver con un contexto mundial determinado, que a grandes rasgos tuvieron como principales hechos dos guerras de saqueo mundiales y la revolución rusa y su posibilidad de expansión. Así en medio de la lucha imperialista “anticomunista”, y la necesaria reconstrucción, se sucedieron los 30 gloriosos años que hoy no son más que un no tan glorioso recuerdo. Es decir, el pasado que siempre fue mejor estuvo montado sobre la matanza de millones, sobre la hambruna de millones y por supuesto hubo quienes se quedaron con la vaca atada.

Hoy un tercio de la población mundial vive (o deberíamos decir sobrevive) con menos de un dólar por día. Otro tanto no tiene acceso al agua potable. El problema habitacional es mundial, y salud y educación son inalcanzables para millones.

Hablemos ahora del “respeto” del pasado. Mis padres cuentan (sesentones hoy) que, cuando niños de familia numerosa, para poder comer debían esperar a que su padre lo hiciera primero, que para poder dirigirse a él debían llamarlo señor, que si contestaba recibía un fustazo, que luego del primero superior y como mucho segundo grado su tarea era el trabajo. En mi esquina, esto no se llama respeto, se llama temor.

Es cierto que los niños de hoy interrumpen la conversación de los mayores, contestan y también consiguen respuestas por sí mismos. Pero esto es ¿ser irrespetuoso? Deberíamos entender el respeto de modo más contemporáneo, de construcción de relación social y afectiva. Pero, ¿saben qué?, la mayoría de los padres no cuentan siquiera con el tiempo para dedicarle a sus hijos porque deben trabajar (o cirujear, o mendigar) entre 10 y 12 horas por día. Porque para acompañar en la educación a nuestros hijos debemos tener espacio material, no decir que sería el ideal, porque ideales hay muchos pero la explotación que soportamos la mayoría hace ese ideal cada vez más lejano.

 

Ni reír ni llorar

 

Cuando sucedió lo de Junior mencionaron que en la comunidad de Carmen de Patagones estaban alerta porque unos 50 días antes un adolescente de 14 años había decidido quitarse la vida. Y ese sí que no es un hecho aislado y las autoridades gobernantes tienen ese dato: el suicidio adolescente y juvenil ha aumentado exponencialmente en los últimos años. Y no sólo en la Argentina sino, sobre todo, en el “primer mundo”. El reciente suicidio colectivo en Japón, habla con elocuencia abrumadora. ¿Cuáles son los motivos?

Creo que podemos convenir que para empezar a buscar motivos la falta de futuro está en el inicio. Nos dicen “Si estudiás, prograsás”. Y, con justa razón, los jóvenes podemos decir: “Claro, si llego a arquitecto quizá pueda manejar un taxi; o si me recibo de técnico tal vez pueda ser repartidor de alguna empresa que, por el mismo precio, tendrá chofer y mecánico”. O, “aunque me guste el arte, si estudio ingeniería quizás en unos años, lustros o décadas, eso me servirá para presentarme a alguna donde deberé medirme con otros 2.000 o 3000 aspirantes. ¡Eso sería progreso!”.

La falta de futuro entonces, está claramente vinculada a la falta de trabajo. Porque estarán los de Radio 10 y tantos otros sosteniendo que aquí no trabaja el que no quiere, pero frente a ellos está la realidad de los compañeros detenidos en Caleta Olivia por tomar una fábrica para pedir trabajo, o los 3.500 aspirantes para el censo nacional docente para los 200 puestos de la ciudad de La Plata, o las interminables colas en cada lugar que pide un aspirante para el puesto de repositor (al que demás está aclarar acuden licenciados, profesores, abogados, maestros y tantos otros que igualmente no consiguen el puesto por estar sobrecalificados)

Pero no nos detengamos tanto en esto que es por demás conocido. La violencia escolar es sólo reflejo de la violencia social engendrada por el sistema capitalista que diariamente fabrica excluidos económica, social y culturalmente. Si en Mar del Plata, “la ciudad feli”, diariamente se asientan 50 personas en las villas, ¿es ilógico que las niñas peleen a la salida del colegio? Si en el norte de nuestro país la gente muere de rabia, si en Formosa el 50% de la población es excluido, si Tucumán se hace famoso por los niños desnutridos, si Rosario muestra un índice de desnutridos escalofriantes, si en las calles de la Capital vemos cómo los niños hacen fila en las puertas traseras de los restaurantes para poder comer los desperdicios, ¿nos puede resultar extraña la violencia escolar?!!

Quizá la culpa sea de los docentes que cobran $ 320 de básico (dos planes Trabajar) tienen 40 o 45 chicos a cargo, deben hacerles la comida, atenderlos cuando vienen golpeados, ver sus pies descalzos, saber que no vienen a clase porque deben cuidar a sus hermanos más chicos o acompañar a sus padres en el carro y encima luego hacen paros para reclamar mejoras salariales. Mejor aún, hemos encontrado un responsable de la violencia escolar más concreto que Marilyn Manson que ni siquiera sabemos qué canta o qué dicen sus canciones, y van vestidos de blanco, de pureza, de vocación y no de negro, de futuro.

Fue una tragedia. Es una tragedia, pero no para castigar sino para reflexionar que mientras no se termine con este sistema inhumano en todas sus formas (liberal, neoliberal o supuestamente reformista “¿humanizado?”) la tragedia irá en ascenso y las lágrimas derramadas serán cada vez más escasas.

Juana Acosta



La Bonaerense II

Alineado con los objetivos kirchneristas de limpieza institucional, el esquema de León Arslanián para la policía bonaerense dice: “Premiar a los buenos y fortalecer con ellos el cambio, hacer la reconversión evangelizadora de aquellos que, de acuerdo con la conducción de turno, pueden ser buenos o malos, y echar a los malos”. Y efectivamente ya pasaron a retiro a más de 800 policías de la provincia de Buenos Aires involucrados en cuanto hecho criminal existe. Como consecuencia, y por si algo faltaba para apreciar en sus justas dimensiones el poderoso aparato mafioso de la Bonaerense y de todo el entramado al que pertenece, ahí está para demostrarlo la reacción en cadena que produce un tímido anuncio de expulsión de algún uniformado realizado desde el Ministerio de Seguridad. A cada purga policial le sigue como la sombra al cuerpo un secuestro y alguna amenaza de muerte, todo en el marco de una sostenida campaña mediática de carácter casi fascista.

Si no fuera siniestro, parecería increíble que también la Iglesia Católica –que bendijo a nazis y genocidas– se coloque al frente de los reclamos contra los secuestros como el de Patricia Nine. Haciendo punta, Juan Carlos Blumberg señala que castigar a los uniformados es dejarlos “de brazos caídos” para combatir el delito y presenta envalentonado los proyectos policíacos ante la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresas, que lo tuvo como principal orador en un almuerzo despidiéndolo con un caluroso aplauso y un fuerte espaldarazo a su militancia cotidiana.

Y mientras los hombres del régimen, como el ministro Arslanián, insisten en demostrar (convenientemente) que el problema son algunos malos policías y no toda la institución, la realidad se opone, y se impone de manera categórica: en los secuestros casi no hubo casos en los que no haya policías implicados de una u otra manera; y como los secuestros se cuentan ya por cientos y hasta por miles, se concluye fácilmente que sólo en este delito hay miles de agentes policiales con responsabilidad directa o indirecta. Si agregamos que el narcotráfico en pequeña y gran escala es otra industria policial por excelencia, y que el juego clandestino, la prostitución, el robo de bancos y automotores, los miles de asesinatos llamados “gatillo fácil” etc., también son parte de esta red, tenemos que “los malos” sobrepasan ya a “los buenos” dentro de la propia institución.

La prueba no es sólo ni fundamentalmente matemática: si en una comisaría sólo el comisario es el que delinque, de allí para abajo simplemente se cumplen las órdenes de acción u omisión. Pero además, la verdadera cabeza de la bonaerense, o cualquier policía, no nace en la cúpula de jefes de la institución, sino en todo ese entramado político-policial-judicial y empresarial que es parte del riñon del Estado capitalista. Arslanián no es un camarista ingenuo y conoce al dedillo esta relación elemental. Atacar la “corrupción policial” implicaría atacar intereses mucho mayores.

La supuesta solución que busca el gobierno para dotarse de fuerzas represivas confiables (como son las purgas), ya fue explorada anteriormente, y está demostrado que existe ya una numerosa “mano de obra desocupada” con un solo oficio conocido: hacer inteligencia, obtener y brindar información, usar armas, contactos, “chupar gente”… y unos cuantos saben también torturar, matar y hacer desaparecer. O sea que los mayores delitos que provienen básicamente de las mafias policiales como el secuestro y el narcotráfico, no se detienen con una “gran purga”, sólo toman otra forma, y diversifican el delito como el gobierno mismo lo reconoce.

Es que la bonaerense, como es sabido, hunde sus raíces fascistas y delictivas en la dictadura genocida. Es la “hija” del general Camps y no es una tarea fácil ni gratuita atentar contra algunos de sus intereses. La tan promocionada medida de descentralización de algunas jefaturas para dejarlas al mando de intendentes, es una forma de licuar la responsabilidad exclusiva de la gobernación, conscientes del Frankenstein que han creado.

Sin embargo, quizás más importante que las purgas y sus efectos, son los objetivos que se encuentran detrás de estas medidas, destinadas a lograr consolidar un aparato represivo preparado para ser usado en todo momento. Es para ello que se juegan a mostrarle al país que vamos hacia una “verdadera limpieza policial” en el camino de intentar que la sociedad vuelva a confiar en esa podrida institución. El plan incluye a sectores de la justicia que, de buenas a primeras, se esfuerza en mostrar la condena de los asesinos de Ezequiel Demonty (cuyos familiares ya fueron atacados y torturados como represalia), o el juicio oral a los nazis del GEOP que actuó en Ramallo que, seguramente, no incluirá a los que dieron la orden de acribillar a los rehenes.

A nada de esto podemos ser neutrales los explotados. Todo intento encaminado a aumentar el control policial en las calles va contra nuestras libertades, desde la instalación de cámaras filmadoras en las plazas para vigilar movimientos hasta dejar crecer las demandas de todo el arco de derecha que agita la convocatoria a las Fuerzas Armadas para el apoyo logístico a la policía. Cualquier avance de este tipo debemos rechazarlo con movilizaciones democráticas, porque al compás de la paranoia creada en la población con la gigantesca campaña sobre “la inseguridad ciudadana”, se viene montando una fuerte política de restricción de nuestras libertades democráticas más elementales.

Pablo Molina



Por la separación de la Iglesia del Estado

Todavía sin editar en castellano, el 25 de octubre el Vaticano –tras cinco años de preparación– presentó el “Compendio de la doctrina social de la Iglesia”; 521 páginas dirigidas a “católicos, cristianos y personas de buena voluntad” que se autoadjudican ser “indicaciones de Verdad para mejor promover el bien social de las personas y de las sociedades”.

Desde ese “humilde” posicionamiento, el Vaticano aporta “verdades” sobre un amplio abanico de temas como globalización, guerras preventivas, terrorismo, aborto, casamiento entre homosexuales, la pena de muerte (a la que considera inútil pero moralmente aceptable), las mujeres y el derecho al trabajo, la clonación, el mundo agrícola, el derecho de huelga, la obediencia debida… En suma, ha transformado todo aspecto de la realidad social, política, cultural, científica y económica, en “cuestiones de fe”.

Un adelanto local de esta política, fue el X Congreso Eucarístico Nacional que reunió en Corrientes, del 1 al 5 de septiembre, a unos 9.000 católicos, bajo la presidencia de un enviado papal, el cardenal Julio Terrazas Sandoval. Y el 23 de octubre, el cardenal Jorge Bergoglio reunió a 1.000 padres en el colegio La Salle de Buenos Aires. Luego de alentar la “firme convicción” de “decir sí a la discriminación positiva del bien con respecto al mal, lo natural con relación a lo antinatural, lo democrático de lo demagógico”, encuadró esta necesidad en que “en la época en que vivimos se nos impone un totalitarismo cultural”, por lo que tenemos que “decir sí a los valores religiosos; no a las nuevas formas de censura que nos impone el ateísmo práctico y militante”.

Un día antes, el vicario Juan Torrella participaba del debate en la Legislatura en contra de los proyectos de ley sobre la educación sexual en las escuelas –estatales– de la Ciudad.

En esta Argentina que padece la vergüenza de que la Iglesia forme parte del Estado, la sucursal local del Vaticano se reacomoda ante dos realidades que siente como una amenaza.

Por un lado, la existencia de 2.467 credos no católicos registrados, fenómeno que si bien comenzó ya en la década de los ’70, recrudeció –y va en aumento– desde la crisis del 2001 (La Nación, 9/10/2004). Esto explica, tal vez, el retrógrado rumbo “fundamentalista” emanado de la “Santa Sede” para competir con el del pastor Billy Graham –uno de los artífices centrales para la base social que catapultó a Bush a la Casa Blanca y a su reciente reelección–, de quien conocimos a su “embajador latino”, Luis Palau.

Por otro lado, el hostigamiento al gobierno nacional respecto del tema de la pobreza, estaría vinculado con el acotado lugar que le dejó a la Iglesia la proliferación de planes de ayuda social, que quedaron mayoritariamente en manos de punteros políticos y la desplazaron del lugar de privilegio que siempre usufructuó en la administración de la beneficencia. Su hipócrita discurso “en favor de los pobres” no es más que la exigencia de que se le ensanche el tamaño de su tajada.

En esa disputa –en la que el púrpura de los obispos parece salvarlos de ponerse colorados– no tienen pruritos en que hasta el monseñor Héctor Aguer sea quien reclame una vuelta a la “cultura del trabajo”, saliendo “prontamente de los subsidios sociales hacia la creación de puestos genuinos”. Dejando a un lado el caradurismo de que nos hablen de cultura del trabajo aquellos que jamás trabajaron –y que parasitan a la sociedad toda viviendo de los impuestos que pagamos judíos, musulmanes, agnósticos, ateos, etc.–, la Iglesia forma parte activa de la brutal campaña antipiquetera. Y no tiene empacho incluso en hacerlo a través de las palabras del arzobispo platense, aquel que fuera denunciado por aportar US$ 400.000 para la fianza del ex banquero Trosso, el vaciador del Banco de Crédito Comercial de La Plata.

Toda campaña que despliega toda su artillería y pega en todos los terrenos, desde un aparato enquistado en el poder –y sin los riesgos que implica tener responsabilidades de gobierno–, va logrando sus frutos. Así, tras la reunión sostenida con Kirchner el 31 de agosto, el Episcopado logró el compromiso de que sea el Ministerio de Educación quien provea los fondos necesarios para que los docentes de las escuelas católicas cobren los aumentos no remunerativos ordenados por el Ejecutivo para los trabajadores de empresas privadas: de lo contrario, los salarios seguirían igual. Por supuesto, no gozan de esta misma garantía del Estado los maestros de establecimientos privados laicos o vinculados a otros cultos. En esos casos, quedarán librados a la buena voluntad de sus empleadores.

Es que “negocios son negocios”. Y cuando hay 2.004 años de inversiones, la ganancia capitalista también hace parte de “valores morales” y se transforma en “cuestión de fe”.

Para los pobres, los trabajadores desocupados y ocupados, y los defensores de elementales valores democráticos –profesen la religión que profesen, o ninguna–, la lucha por la separación de la Iglesia del Estado se presenta cada vez con más fuerza como una necesidad de supervivencia si no queremos ver cómo termina de enterrarse todo mínimo resquicio de libertad.

L. RUBIALES

 


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