Peronismo, conciliación de clases e izquierda
La movilización del 17 de octubre de 1945 es objeto de numerosos debates sobre los motivos de la adhesión de los trabajadores al peronismo. Una polémica que siempre surcó este hecho histórico fue si la movilización fue espontánea o armada desde un sector del Estado con el apoyo de la policía y los servicios de Inteligencia de entonces. Consideramos que se dieron elementos de ambas posiciones. En el surgimiento del peronismo se combinaron cuestiones propias de las demandas de los trabajadores y la política de un sector de una burguesía débil de ahí la presencia de un militar como líder de esa expresión que logró que los trabajadores fueran a la cola de un sector de la burguesía.
El peronismo surgió como resultado de todo un proceso histórico intentando dar respuesta a la herencia de la década del 30. Uno de los mitos que el peronismo difundió fue que con Perón comenzó la Argentina industrial y económicamente independiente, opuesta a una agraria y dependiente. Sin embargo, la industrialización argentina comenzó mucho antes. Desde la década del 20 del siglo pasado y con mayor énfasis después de la crisis de 1929, cuando el modelo agro-exportador entró en crisis. Los orígenes del peronismo están enmarcados en una determinada etapa de acumulación capitalista, basada en la ampliación del mercado interno y cristalizada en un cambio cualitativo y cuantitativo de la situación de la clase obrera argentina.
Se expresó en una alianza de clases integrada por la burguesía industrial nacional, el apoyo inicial de la Iglesia católica, la mayoría del proletariado y un sector del Estado (parte de las Fuerzas Armadas que impulsaron el golpe de Estado de 1943) que se enfrentó a parte de las viejas clases dominantes, los sectores de la burguesía agraria terratenientes que también tenía intereses comerciales e industriales, un sector del imperialismo estadounidense y el apoyo de las organizaciones de izquierda tradicional: el Partido Comunista y el Partido Socialista, a través de la Unión Democrática. Por lo tanto, el surgimiento del peronismo tiene que ver con una pugna interburguesa.
El peronismo planteaba que el retorno de la paz estaba asociado al peligro de la recesión y el previsible incremento de la agitación social. Al mismo tiempo, para evitar el auge del comunismo en el país y en el ámbito laboral combinaba políticas represivas y concesiones. Sobre esta base, sostuvo que había que sacrificar algo de su poder patronal para evitar la agudización de la lucha de clases. En ese sentido, las políticas sociales convergían con la doctrina social de la Iglesia, con elementos del fascismo en su lucha contra el comunismo, basado en una concepción que tendía a desarrollar un régimen totalitario que limitaba ciertos derechos democráticos.
La inclusión de los trabajadores en el sistema político después de años, donde el fraude electoral era lo predominante, y la posibilidad de que éstos obtengan mayores niveles salariales y conquistas sociales generó la ilusión de que un esquema de conciliación de clases con cierto distribucionismo social podía ser alcanzado sin cuestionar el sistema capitalista. De algún modo, el 17 de octubre de 1945 expresó contradictoriamente elementos de conflictividad social con un espíritu de rebeldía hacia los sectores dominantes con formas muy marcadas de buscar contener esa herejía. Los sectores más reaccionarios de la sociedad fueron muy reacios a las conquistas sociales y a que a masas de trabajadores accedieran a la ciudadanía. Sin embargo, esos elementos positivos tuvieron como contrapartida la integración de los trabajadores al Estado y al proyecto de la burguesía.
Posteriormente a la movilización de 1945, Perón carecía de una herramienta electoral, ya que los partidos existentes conformaron la Unión Democrática. De este modo, aceleró los pasos para organizar una coalición. La experiencia del Partido Laborista que obtuvo la mayoría de los votos en las elecciones de 1946 que llevaron a Perón hacia la presidencia nos muestra a la luz de los años, las limitaciones de intentar crear un partido de trabajadores, que buscan reformas dentro del sistema capitalista. De este modo, se eludía la posibilidad de construir organizaciones partidarias revolucionarias que aporten a la autoorganización de los trabajadores para destruir las relaciones sociales de dominación capitalista.
Buscar canalizar las demandas de los trabajadores a través de generales y patrones al comando de los mecanismos institucionales de la democracia burguesa, lleva a la integración en el Estado. El Partido Laborista intentó estructurar una fuerza política de los sindicatos para presionar al Estado y obtener mejoras desde una perspectiva independiente, sin subordinarse a los dictados de Perón. Sin embargo, este proyecto fracasó rotundamente, cuando el propio Perón lo obligó a disolverse para que forme parte del monolítico y verticalista Partido Peronista. Su final fue trágico: la aceptación de la mayoría del liderazgo estatal, la represión, la cárcel y la tortura para los que se resistían. El descabezamiento de una conducción sindical que pretendía mantener su independencia y su reemplazo por dirigentes dóciles fue el otro elemento que llevó a la consolidar esta lógica que se venía desarrollando a partir de la década del 30: la conciliación de clases.
Si bien surgieron expresiones de oposición de la clase trabajadora a ciertos aspectos de la política económica peronista, los términos de la integración política del sindicalismo al Estado peronista fueron muy poco cuestionados en sentido general. La era peronista borró en gran medida las anteriores lealtades políticas que existían en las filas obreras e implantó otras nuevas. Indudablemente, el apoyo a la Unión Democrática por parte de comunistas y socialistas allanó el camino a que la gran mayoría de los trabajadores adhiriera al peronismo. De este modo, se generó una falsa polémica. Muchos sostuvieron que la opción era el atajo de apoyar críticamente desde la izquierda al peronismo. Pocos intentaron desarrollar una alternativa independiente del Estado capitalista así fuera pequeña para forjar la posibilidad de organizaciones revolucionarias.
Los intentos de entrismo en el peronismo para cambiarlo desde adentro, aun con las mejores intenciones, fracasaron rotundamente. Millares de obreros y jóvenes que durante décadas lucharon valientemente por el regreso de Perón a la Argentina para que vuelvan los tiempos de la justicia social, o con la ilusión de que se desarrollara una alternativa anticapitalista, se estrellaron con la realidad. No sólo ya era irrepetible la posibilidad de un capitalismo con cierta distribución de la riqueza. También quienes soñaron con que Perón sea socialista tuvieron como respuesta la muerte, la tortura y la desaparición, que no se inició como generalmente se considera con la última dictadura militar (1976-1983), sino a partir de la vuelta de Perón en 1973. La masacre de Ezeiza fue, quizás, el punto inicial de una escalada represiva que tuvo su punto máximo en el desarrollo apañado por el propio Perón de la tristemente célebre Triple A.
Antonio Gramsci sostiene que las clases dominantes, para estabilizar su dominio, deben jugar un rol de dirección intelectual y moral convirtiéndose en hegemónicas que permita convencer a la mayoría de la sociedad de que los valores e ideas funcionales como clase dominante son valores beneficiosos para el conjunto de la sociedad. La dictadura de Onganía intentó quebrar una situación de paridad inter-burguesa imponiendo la hegemonía de la fracción de la burguesía industrial más concentrada ligada al imperialismo estadounidense para subordinar al resto de las fracciones de la burguesía y, obvio, a las clases dominadas.
Consideramos que, después del Cordobazo, esos planes desembocaron en la reapertura de la crisis de hegemonía en su máximo nivel de intensidad, desplegándose una situación de crisis orgánica, donde las contradicciones sociales se agudizaron tanto que la clase dominante perdió el consentimiento, o sea que no podía dirigir, siendo solamente dominante, ejerciendo su poder a través de fuerza física. Este tipo de crisis hegemónica se expresa en crisis de autoridad o de Estado en su conjunto donde el dominio es cuestionado en diversos planos por las clases dominadas que comienzan a recorrer, aunque de manera embrionaria y contradictoria, un camino donde se esbozan en potencia las líneas de un proyecto propio y ajeno a las estrategias y la primacía ideológica de quienes detentan el poder.
Tanto Lanusse como Perón buscaron el modo de superar esa crisis de hegemonía. La vuelta de Perón y el retorno a la democracia burguesa fueron el intento de superar esa crisis y canalizar institucionalmente las demandas populares y abortar el intento de transformar revolucionariamente la sociedad. El genocidio fue la culminación de ese proceso.
El peronismo dejó huellas profundas en la mayoría de la izquierda. Sus prácticas políticas quedaron embarazadas de concepciones estatistas que, de alguna manera, dejan abierta la ilusión en un capitalismo reformable. Al mismo tiempo, el entrismo dentro del peronismo en sus distintas versiones privilegió una lógica institucional que, en los hechos, no cuestionó la conciliación de clases. En la actualidad, esto se expresa en quienes sostienen que se puede reconstruir un capitalismo nacional, o bien en aquellos que centralizan su estrategia política en el reclamo hacia el Estado. Los caminos que resultan de estas políticas son, por un lado, la cooptación gradual (a través de secretarías, ministerios), imponiéndose una lógica clientelística y por otro, el aislamiento autista. De este modo, se pierde el horizonte estratégico de cambiar de raíz el orden social capitalista.
Pancho Montes
Mujeres: Pese a todo, les hicimos el Encuentro
El XIX Encuentro Nacional de Mujeres congregó la participación de alrededor de 15.000 mujeres de todo el país. La iglesia católica lo saboteó desde el comienzo hasta el final.
La principal conclusión, es el éxito logrado al haber hecho fracasar la campaña terrorista de la Iglesia, que fue desde la agresión verbal y física hasta el incendio de un micro de la CTA, pasando por reservar pasajes y hospedajes para obstaculizar la concurrencia, y un sinfín de provocaciones.
Este Encuentro significó un salto cualitativo en el intento de la Iglesia Católica de sembrar el terror en relación al de San Juan de 1997, donde por primera vez la intolerancia y el totalitarismo oscurantista asomaron el hocico a la vista de las participantes.
El Encuentro se desarrolló en una coyuntura de escasa movilización social y en el marco de una ofensiva feroz del gobierno nacional contra las más elementales libertades democráticas. Su resultado son decenas de presa/os política/os; recórd que sólo pudo obtener el actual gobierno democrático de Kirchner que, además, se comprometió ante el Vaticano a que durante su mandato no se tratarían en el Parlamento proyectos vinculados con la despenalización del aborto. En esta situación, el Encuentro se constituyó en el polo opuesto a la ofensiva desatada.
La masividad lograda en Rosario, no se vio deteriorada en Mendoza. Y ello es muestra de que las cabezas abiertas por el 19-20 de diciembre del 2001, no sólo siguen pensando sino que, además, se movilizan en busca de un ámbito donde encontrar respuestas. Porque los problemas fundamentales que hicieron parir ese proceso, no se han solucionado.
Tal como lo expusieron los diarios locales, el genocidio de mujeres pobres por aborto clandestino, tuvo mucha presencia en todo el Encuentro. Desde el debate directo y hasta en la negación de debatirlo por no encontrarse el mismo amparado en el título de todos los talleres. La fuerza con la que fue instalado nuevamente en Rosario hacia el conjunto del Encuentro, parece no haber menguado. Y nada predice que esta vez vaya a ser fácil volver a enterrarlo bajo el polvo de los interesantísimos y distractivos debates propuestos desde las fuerzas que vienen organizando los Encuentros.
La participación virulenta de sectores de la iglesia católica, se explica en parte porque la pelea por el aborto legal viene ganando mayor espacio. Por otro lado, surtió su efecto la orden de atacar al eje del mal definido, recientemente, por el papa Juan Pablo II: el feminismo.
A diferencia de sus intervenciones anteriores, esta vez se vio que las voces católicas afilaron mucho más sus argumentos sin por ello, obviamente, abandonar los argumentos circulares o directamente bárbaros. A pesar de todo, la derrota que sufrieron fue más que evidente. La marcha de cierre en la que participaron 20.000 mujeres estuvo precedida por una bandera que llevaba inscripta la histórica consigna anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.
Y el cántico Sí señores, sí señoras, prohíben el aborto los curas abusadores dejó en claro que a la Iglesia no le será nada fácil destronar del centro del debate de los encuentros la lucha por la legalización del aborto.
B. Blarouson
Propuestas de resoluciones que llevó la Liga Socialista Revolucionaria al Encuentro
1. Repudiar la guerra colonialista de Estados Unidos en Irak. No sólo por solidaridad con los pueblos de Irak sino para no naturalizar en nuestras cabezas el genocidio que continúa diariamente.
2. Encarar una campaña por la libertad de tod@s l@s pres@s politic@s. Es de vida o muerte elaborar un contradiscurso que desarticule el del gobierno y todos sus agentes políticos y sociales.
3. Repudiar el documento del Vaticano contra el feminismo. Separación de la Iglesia del Estado.
4. Reafirmar que el derecho al aborto es una necesidad insoslayable para detener el genocidio que se lleva la vida de ±500 mujeres al año, por lo que sigue siendo la principal causa de nuestros Encuentros.
5. Dejar claro que nada nos une con las mujeres explotadoras que son sostén y gerenciadoras de este sistema patriarcal y represivo.
6. Un método democrático para el Encuentro. Que todas las comisiones debatan en torno a un temario común cuyos ejes centrales sean:
a) la lucha por la libertad de l@s pres@s polític@s; y b) la pelea por el derecho al aborto libre, legal y gratuito.
7. Que las conclusiones votadas por mayoría y minoría en cada comisión se den a conocer en la asamblea general de cierre, dando cuenta de los votos obtenidos por cada posición y que la asamblea general resuelva, y no sea un mero acto proclamativo de fantasmagóricas mayorías.
8. Que la asamblea general designe a la comisión encargada de coordinar las tareas votadas para llevar adelante en el curso del próximo año, de modo que las resoluciones del Encuentro no queden en un papel, sino que se traduzcan en la implementación de una campaña nacional cotidiana.
El 9, 10 y 11 de octubre, en Mendoza, se dieron cita voces femeninas de todo el país, militantes obreras, amas de casa, estudiantes, profesionales, piqueteras, desocupadas, Abuelas de Plaza de Mayo, creyentes, feministas y Católicas por el derecho a decidir; travestis, hetero-bi y homosexuales, todas comprometidas con sus derechos, discriminaciones de género y una mayor participación en la sociedad.
Los talleres eran diversos e iban desde Mujeres y violencia, cárcel, abusos, trabajo, rol social, política, poder, derechos vulnerados, ciencia y salud hasta los controvertidos, y protagonistas, del Encuentro: Mujeres y sexualidad, aborto, anticoncepción, religión, prostitución, lesbianismo.
Éstos últimos fueron el punto central en debate. La profunda oposición ideológica llevó a sectores de la iglesia católica a realizar pintadas en colegios y calles, quemar folletos y hasta provocar la suspensión de la peña destruyendo la instalación eléctrica.
Entre las que participaron del Encuentro, hubo gritos, insultos y contraposiciones. Las mujeres de la Iglesia exigían ser respetadas por estar a favor de la vida. El resto (una gran mayoría que defendíamos la igualdad de género y el mismo derecho a decidir que tienen ellas) contradecía que la Iglesia tuviera autoridad para exigir respeto siendo la causa de los peores genocidios y encubrimientos políticos.
Por un lado, se acusaba al Encuentro de abortista. Por el otro, el Vaticano llevaba a la práctica su guerra al feminismo, condensada en las candentes palabras del documento firmado por el Papa: La mujer existe por razón del hombre y el feminismo es la causa de los principales problemas sociales contemporáneos.
En la provincia, el arzobispo José María Arancibia preparó arduamente a las mujeres católicas durante meses, para proteger a los niños que son concebidos y asesinados por abortistas (como nos calificaban recurrentemente) sin que tengan posibilidad de defenderse. E instaba a parar a las que simplemente estábamos convocadas para buscar estrategias que nos acerquen a la legalización del aborto, público y, por ende, gratuito. Además, organizó una misa precedente para que pudieran soportar con entereza las palabras que iban a escuchar en contra de dios y la vida.
Éste fue el inconveniente con el que tuvimos que luchar durante los tres días, ante el atraso que provocaba esa minoría que se oponía a ultranza al derecho al aborto, pero también al uso de anticonceptivos, a la distribución de éstos por parte del Estado. Peor aún, también se resistían a la idea de que desde los colegios se educara sexual y científicamente a sus hijos, ya que esto debe quedar en el ámbito de la familia, y la escuela no debe meterse.
Me pregunto de qué familia hablan estas personas, si hoy este concepto y esquema han cambiado a escala mundial y, en particular, en la Argentina, donde las normas culturales que nos rigen son atrasadas y patriarcales.
Peor aún fue cuando, en el momento de preparar las conclusiones, quisimos usar términos como capitalismo, represión, minorías oprimidas, explotación, facismo y las mismas compañeras que acordaban en la lucha por la legalización del aborto, no lo permitieron.
Señoras/es, es hora de abrir los ojos y dejar de autoengañarnos para autoconvencernos de que la realidad es sólo la que queremos ver y no la que es. Porque es necesario el inmediato uso de conceptos como los recién nombrados, ya que no se trata de un partido o línea política sino de dejar de lado antiguas concepciones y miedos implantados a lo largo de la historia argentina.
No nos pronunciamos en contra de los dogmas y la fe de cada ser, pero sí de las imposiciones totalitarias con las que el Estado, a través de la iglesia católica, reprime nuestra sexualidad (estando ella llena de perversos curas abusadores) porque se creen dueños de nuestros cuerpos, estableciendo qué pensar, qué sentir y hacia quién, para continuar sosteniendo el patriarcado.
Queremos que los próximos encuentros sean un espacio de intercambio y discusión que permita coordinar medidas concretas para la conquista de nuestros derechos, respetando ideologías y creencias, pero buscando y promoviendo la igualdad, la libertad, y el derecho a la propia decisión.
(Desde Mendoza) Gisela
La Salud y el negocio capitalista
El 5, 6 y 7 de noviembre se desarrolló en la empresa recuperada Hotel Bauen el III Foro de la Salud, con el lema: Otra salud es posible y necesaria. Salud: Derecho de todos y deber del Estado.
Más de 1.200 personas participaron durante tres días en cinco mesas centrales de debate: 1) La lucha contra las privatizaciones y por sistemas nacionales de salud en América, 2) Control popular en la gestión de salud. Los contrastes en el Mercosur, 3) Los movimientos sociales y la lucha por la Salud, 4) Encuentro nacional de legisladores: por una nueva agenda legislativa en Salud, y 5) Encuentro nacional de foros locales de Salud: Un espacio para el intercambio de experiencias.
Esta organizaciòn preparada y convocada por la CTA, Cicop y Barrios de Pie, se sustentó en los siguientes talleres y seminarios: 1) Dos años del Frente de trabajadores de Salud de la Pcia. de Bs. As.: logros, dificultades y perspectivas; 2) Interculturalidad: el problema de la salud indígena; 3) Desnutriciòn, salud mental y discapacidad; 4) La salud desde el punto de vista del paciente; 5) Experiencia en formación de escuelas de promotores de salud; 6) Medio ambiente y salud; 7) Mobbing: acoso psicológico; 8) La polìtica nacional de VIH-sida y los derechos humanos; 9) Participación ciudadana en la medicina social; 10) Salud: fortaleza física y mental; 11) Luchando por la nutrición de los niños; 12) Pami: un sueño posible; 13) Sin techo pero con derecho; 14) La salud que hoy tenemos; 15) Políticas de insumos de los hospitales públicos. El rol de Estado; 16) Una experiencia en prevención en salud juvenil.
El 12 de noviembre los organizadores convocaron a una marcha al Ministerio de Salud de la Nación, con las siguientes seis consignas argumentando que son producto del debate: 1) Por la aprobación de leyes nacionales de gratuidad del sector público de salud y de boleto sanitario; 2) Por aumento de 2.000 millones del presupuesto pùblico de salud por medio de un Fondo de Emergencia Sanitaria; 3) Por la producciòn estatal de medicamentos, sueros y vacunas; 4) Por un medio ambiente saludable y una Secretaría que defienda al pueblo; 5) Por un Sistema Nacional de Salud gratuito, universal, igualitario y de calidad con control popular; y 6) Contra el Plan Federal de Salud y las políticas del Banco Mundial impulsadas por el ministro Ginés González García.
Más allá de los reales intentos del Gobierno (conocer e integrar, para neutralizar, a los luchadores sociales) y sus organizaciones políticas y sindicales seguidistas, con un discurso potable, la participación de activistas de esta área, cercana al centenar, tuvo un eco aceptable.
Los socialistas revolucionarios alertamos a los miles de luchadores sociales que, con ideales y justos intereses que en su amplia mayoría compartimos, sucumben a las expectativas y engaños a los cuales no sólo nos tiene acostubrados el gobierno de Kirchner, sino también los empresarios de la salud.
Como muestra de esto, y a pesar de lo que se diga desde el Ministerio de Salud, fueron votados los superpoderes al Ejecutivo para que disponga con discrecionalidad de las partidas del presupuesto nacional, y la prórroga de la emergencia económica.
Esto indica que la prioridad es la Salud del capitalismo y de su organismo rector: el FMI y no de grandes sectores populares que sufren la miseria, la desocupación y los negociados de los capitalistas mediante las tercerizaciones en los hospitales públicos.
El negocio de la Salud requiere de la creación de expectativas, ilusiones y de esperar que el gobierno conceda alguna medida. Pero el hambre, la desocupaciòn y las enfermedades que son las únicas verdades, las únicas realidades, muestran que el camino de la petición y la espera llevan al desastre social.
Depositar confianza en que el Estado de los explotadores y su gobierno de turno garanticen el bienestar de toda la población, demuestra que otra salud es imposible. La única salud posible bajo el capitalismo es ésta: la que asegura la ganancia supermillonaria de un puñado de buitres, y miles de funcionarios a su servicio, a costa de las vidas de millones de niños y ancianos transformados en mercancías.
A. ATEN
Se lanzó una red nacional de medios alternativos
El Encuentro Nacional de Medios Alternativos (EMA) que reunió alrededor de 200 personas, realizado el 9 y 10 de octubre en la ciudad de Neuquen, resolvió por unanimidad poner en funcionamiento una Red Nacional de Medios Alternativos. El próximo encuentro se llevará a cabo en el primer semestre del próximo año, en la ciudad de Mendoza.
Centralmente participaron de las dos jornadas de debates en la Universidad del Comahue comunicadores pertenecientes a radios, canales de televisión, grupos de video y periódicos alternativos, junto a trabajadores de medios masivos, estudiantes de periodismo, además de integrantes de organizaciones políticas y sociales provenientes de las provincias de Neuquén, Río Negro, San Luis, Córdoba, Buenos Aires, entre otras y representantes de medios de Paraguay, Chile y Venezuela.
La apertura del encuentro tuvo lugar a 7 kilómetros de la ciudad, en uno de los amplios galpones de la Cerámica Zanón, o Fasinpat, recuperada por sus trabajadores hace 3 años, con la presencia de agrupaciones mapuches, representantes de organismos de derechos humanos como una Madre de Plaza de Mayo de Neuquén y la APDH, estudiantes chilenos, obreros y dirigentes del Sindicato de Ceramistas de Neuquén.
Entre máquinas y guinches alrededor de 80 personas dieron cuenta del medio, la provincia a la que pertenecían, la escasez de recursos técnicos, las distintas experiencias y miradas sobre el campo de la alternatividad, tan distintas pero tan comunes a la hora de transmitir la voz de los millones de oprimidos y explotados de estas tierras. Todos con un imperativo que va pisando los talones: articular y unificar luchas, recursos y objetivos en pro de un cambio social y político indispensable.
Una vez instalados en las aulas de la Universidad del Comahue, el sábado 9 por la tarde los asistentes se reunieron en talleres para debatir según los tres ejes principales previstos en el programa de trabajo: lograr un diagnóstico acerca del estado actual de los medios masivos con creciente concentración, definir el rol que están cumpliendo los medios alternativos y empezar a trazar los lineamientos para la conformación de una Red Nacional de Medios Alternativos como herramienta de trabajo común.
Reunidos en el plenario final, el domingo al atardecer las propuestas de los talleres cuajaron en la decisión unánime de conformar una Red Nacional de Medios Alternativos, apoyada en redes regionales, en las que cada medio le dé difusión a la Red Nacional.
También se coincidió en conformar una cadena de correos electrónicos, diseñar una agenda temática propia y articular las coberturas periodísticas por región y crear una agencia en Red para los medios alternativos.
Como primera experiencia de articulación se consensuó: difundir la problemática de Zanón y en segunda instancia realizar la cobertura del 19 y 20 de diciembre; enviar información al periódico Nuestra Lucha; y conformar una Página Web común con acceso, por parte de las mesas regionales, para denuncias y propuestas, donde aparezcan links para ubicar a cada medio.
Finalmente se dejó como tema a seguir debatiendo en el próximo encuentro de Mendoza, la creación, en el futuro, de un medio único, es decir un periódico nacional alternativo.
Organizaron y convocaron
El encuentro surgió de la iniciativa de un grupo de medios de la ciudad de Buenos Aires que se constituyeron en red para cubrir las movilizaciones del 19-20 de diciembre del 2003 y el 24 de marzo del 2004. Se trata de RedAcción - Anred, el Foro de Medios Alternativos (Fodema) que agrupa a 21 medios, Grupo de Cine Insurgente, Indymedia Buenos Aires, Red de Corresponsales de la Tribu y Proyecto 19 y 20.
En junio de este año, Buenos Aires propuso a Neuquén como sede del encuentro y distintas organizaciones neuquinas: Periódico Nuestra Lucha, programas radiales Nuestra Lucha Real y Zumba la memoria de la APDH; revista Marxianos al ataque de los estudiantes de Servicio Social UNC; Caleuche teatro de títeres; Sindicato Ceramista; Obreros de Zanón, y Trabajadores de la comunicación y la Cultura de Neuquén respondieron afirmativamente y comenzaron a preparar el encuentro con Buenos Aires.
Paula Bruno
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