Brasil: Lula imita a Cavallo
El
gobierno de Lula está decidido a aplicar una reforma jubilatoria e impositiva
similar al desguace conducido por Domingo Cavallo en la Argentina en 1993.
Entre otras medidas, recortará un 11% el
haber de los jubilados, aumentará considerablemente las edades para dejar la
actividad, y reducirá en más de 30% las pensiones por viudez.
Si
bien los pretextos para imponer esta política reaccionaria es el déficit que
produce actualmente el sistema jubilatorio, en ningún momento el ex dirigente
metalúrgico pensó, por ejemplo, en conseguir ese mismo dinero gravando con un
impuesto a los grandes capitalistas o dejando de pagar intereses de la deuda
externa.
Con
el paquete de medidas antipopulares que intenta aplicar Lula (y que ninguno de
sus antecesores había podido imponer), los grandes empresarios y banqueros
–brasileños y extranjeros– han superarado todos los temores y dudas que tenían
en la administración del PT. El recelo del comienzo se ha transformado en un
decidido respaldo a quien, en los 120 días que lleva al frente del Ejecutivo,
demostró gobernar para los patrones, a pesar de sus orígenes y del entusiasmo
que despertó (y que aún despierta) en las capas más bajas del pueblo brasileño.
Lejos
de los obreros y la izquierda, donde sí encontró respaldo el actual presidente
es en el Partido Socialdemócrata del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, y
en el ultraconservador Frente Liberal. En una demostración de fuerzas, Lula
presentó su proyecto de Ley ingresando al Congreso rodeado por sus 22 ministros
y los 27 gobernadores estaduales, poco después de conmemorar el 1º de Mayo en
una misa en la Iglesia San Bernardo do Campo, en el Gran San Pablo, el mismo
donde forjó su carrera sindical. Momentos después, anunció que no dudará en
expulsar a aquellos que disientan con él dentro del PT.
Una política de derecha está demostrado que
sólo puede deparar una ofensiva antidemocrática puertas adentro del propio
partido. Por ello, quienes se hayan entusiasmado más de la cuenta con la
llegada de Lula al poder, hoy sufren un fuerte revés, comenzando por las alas
de izquierda que integran el Partido de los Trabajadores.
Lula
ya ha pedido la expulsión de muchos de los dirigentes fundadores del PT –entre
ellos la senadora Heloísa Helena y el diputado Joao Batista Babá–, por oponerse
a las medidas “cavallistas” y amenazar con llamar a los empleados públicos a
oponerse y pelear contra el recorte en sus jubilaciones.
Aunque
la imagen del ex dirigente obrero sigue siendo buena en inmensos sectores de
masas, la crisis abierta dentro del propio PT y la hasta ahora dubitativa
actitud de la Central Unica de Trabajadores (CUT), quizá desencadenen algún
rechazo hacia Lula en franjas de trabajadores. En todo caso, si éstos quieren
defender los propios intereses, la alternativa que está planteada es la más
decidida denuncia y oposición a esta arremetida e ir organizando una
herramienta revolucionaria de los trabajadores, independiente del Estado capitalista
y de su gobierno.
julio hernandez