DESDE MONTEVIDEO
El Frente Amplio enfrenta una dura huelga
Puede llegar a sorprender que al grito de “carneros”, “rateros” “sinvergüenzas”,
“ladrones”, “hijos de puta”, el intendente Arana y los directores de la
Intendencia frenteamplista hayan sido recibidos diariamente por cientos de
empleados que forman parte de los piquetes instalados en todas las puertas de
las dos manzanas que comprende el Palacio Municipal, en medio de la primera
Huelga General con ocupación de decenas de lugares de trabajo que ya lleva una
semana.
Después de 12 años de gobierno municipal del Frente Amplio la
administración decidió desconocer el convenio, enfrentar a los trabajadores,
enviarles la policía y salir a desprestigiar su lucha entre los vecinos de
Montevideo, como lo hizo en el 2000 con los recolectores de basura. Mientras
tanto, paga puntualmente los préstamos con el BID, contrata a particulares y
ONG, se llena de hombres de confianza con grandes sueldos, privatiza cada vez
más sectores, beneficia a los que tienen más perdonándoles las deudas y
contrata más empresas privadas que ofician de rompehuelgas. Esta política se
diferencia muy poco de la aplicada por el gobierno de Batlle.
La huelga general contra la administración frenteamplista,
decidida por aclamación en una asamblea masiva, es de una importancia enorme y
permite sacar muchas enseñanzas para las luchas futuras del movimiento obrero
y, fundamentalmente, ante un eventual gobierno nacional del Frente Amplio.
Con el 52% de adhesión actual, la posibilidad de un triunfo del
Frente Amplio se ve potenciada por el triunfo de Lula en Brasil. Las esperanzas
y las ilusiones de los trabajadores en un cambio frente a la catástrofe actual
y la que se avecina, se combina con esta realidad en la Intendencia.
Esta situación ha traído aparejada una confusión muy grande
entre la población que adhiere al Frente y a una polarización de apoyo o de
rechazo a la medida de los trabajadores. Y ha llevado también a una crisis
profunda dentro del Frente donde, cada uno de los dirigentes de los distintos
sectores que lo integran, apoyan o desaprueban abiertamente la actitud de las
autoridades de la Intendencia.
La dirección del sindicato –que, en su amplia mayoría, refleja a
los distintos sectores del FA– ha estado unánimemente de acuerdo en lanzar la
huelga aunque las instancias de negociación se multiplican a todos los niveles
del Frente Amplio, de los partidos y grupos que lo integran, la Junta
Departamental, las autoridades de la Intendencia, y el PIT-CNT.
Pero la huelga alcanzó una dureza que no estaba en sus planes, y
todo se les fue de las manos. Así, la propia contundencia de la huelga terminó
con el “idilio” de la unanimidad de la Mesa de Adeom. La reunión Ejecutiva
dirimió sus diferencias a las piñas, y lo mismo pasó durante la proyectada
asamblea general que, finalmente, no pudo sesionar. Lo cierto es que las
distintas corrientes de la directiva aceptan, con ligeros matices, la
liquidación del Convenio.
El conflicto demuestra, una vez más, que la izquierda
tradicional uruguaya nucleada en el FA ha perdido los anclajes de clase que
caracterizaban a algunos de sus partidos componentes. Y fue acompasando un
proceso de adaptación-acomodamiento a los nuevos tiempos del capitalismo:
negocia con los organismos internacionales, les paga puntualmente la deuda
externa, privatiza, entra a competir en el mercado y apela a la represión,
siguiendo la tendencia mundial de la izquierda socialdemócrata.
La defensa de la independencia de clase de cualquier gobierno,
sea del signo que sea, es una batalla que los trabajadores municipales están
dando en defensa del convenio salarial recuperando los métodos tradicionales de
la clase trabajadora.
Nancy Espasandin
“La huelga es realizada por la inmensa mayoría de los compañeros
y muy pocos quieren hacer el intento de entrar a trabajar… Están ocupados desde
el Zoológico y Cementerio del Buceo, hasta los centros de recolección,
salubridad, vialidad, el Teatro Florencio Sánchez y tres centros comunales
zonales. Desde hace una semana tenemos montada una carpa en la explanada
Municipal en plena 18 de Julio”. Esto nos decía Pablo –uno de los dirigentes de
Adeom– en medio del piquete del día lunes 28, donde el despliegue policial
estaba instalado en forma paralela a la barrera humana de los trabajadores
municipales. La orden del intendente era “persuadir” pero no reprimir… por
ahora.
Un trabajador opinaba: “Para ejecutar el aumento salarial
semestral, que es del 19,74%, planteamos siete u ocho medidas posibles que
podría decidir la intendencia: que no se le pague a los bancos US$ 2 millones
previstos para noviembre y diciembre; que no se le pague los 286 millones al
gobierno nacional porque le debe a la intendencia alrededor de US$ 10 millones;
remunicipalizar Autoparque, que está siendo subsidiada por la intendencia con
el dinero de la población y ya hace seis meses que no paga nada; y también la
recolección de basura que hoy realiza la empresa Sur. Sobre todo, planteamos
imponer un impuesto a las casas que valen más de US$ 150.000, ajustarle el 100%
de IPC a la contribución inmobiliaria y a todos los tributos municipales. Hay
zonas residenciales de las clases altas, donde se paga menos que en barrios
populares, porque tienen unos aforos de hace 50 años que no se corresponden con
el valor real de esas viviendas. Eso tampoco se ha tomado en cuenta, no hay una
voluntad política, creemos nosotros, de tocar esos intereses, cumpliendo
aquello de ‘los que tengan más, paguen más’ que decía el FA”.
Una activista frenteamplista, pinta la situación: “La gente está en un shock, ¿Cómo lo vivimos? Con desilusión, con indignación, pero levantando las viejas banderas de independencia de clase. Las políticas que se están eligiendo no son las mejores. Nosotros hemos hecho muchas propuestas y lo hacemos no sólo por los municipales sino por los trabajadores vecinos de Montevideo, por el conjunto de los trabajadores. Hay que discriminar entre los vecinos trabajadores y los pequeños núcleos donde hay grandes concentraciones de capitales, a los que se le hacen quitas de impuestos y se les ‘perdona la vida’ cuando están debiendo millones de pesos a la Intendencia. Y ésa es la realidad actual”.
N. E.
170
años de dominación al borde del derrumbe
En agosto saltó la crisis en el país. Los banqueros se llevaron
todo lo que encontraron, igual que en la Argentina. Y ahí no paró. Se
cumplieron los mandatos del FMI y el Departamento de Estado, que le dieron al
gobierno millones de dólares para cubrir a los bancos fundidos… y acrecentar la
deuda externa.
Pero eso no bastó. Se impuso el “corralito a la uruguaya”. Cuatro
bancos siguen suspendidos y se negocia con todas las fuerzas políticas y la
dirección del sindicato de los bancarios –AEBU– la venta de uno de ellos o la
conformación de un Megabanco.
Se criminalizó la lucha y se persiguió a activistas y
movimientos sociales. Se firmaron acuerdos secretos, se amparó a la corrupción
organizada, se mintió descaradamente… Blancos y colorados dirigieron la caída. Y
la dirección de la izquierda –el Encuentro Progresista-FA– y del PIT-CNT se
convirtieron en los amortiguadores de la bronca y la desesperación de la gente
y se vanaglorian de haber colaborado para que no se produjeran estallidos.
Sin embargo, aislados y con fuerza, trabajadores y estudiantes
resistieron por todos lados con paros en el transporte, marchas de la salud
pública y privada, movilizaciones de los bancarios, de todos los públicos,
huelga estudiantil universitaria y ocupación de liceos y de centros de
formación docente, escraches a militares torturadores, sitio a la Ciudad Vieja,
movilizaciones de los cooperativistas de vivienda de ayuda mutua, etcétera,
etcétera.
El Partido Colorado y el Partido Nacional son responsables de la
crisis económica, financiera, social y política. Ambos han gobernado el país
durante 170 años, a través de civiles y militares (en los últimos 32 meses,
coaligados en el gobierno). El sistema financiero fue saqueado por banqueros
corruptos ligados a la banca extranjera, que hicieron sus fechorías en la
Argentina y Paraguay.
El gobierno se endeudó con el FMI para encubrir a estos
banqueros ladrones, algunos de los cuales están prófugos y otros en salas de
lujo de la cárcel central. Realizó acuerdos secretos con la banca mundial para
salvar cuatro bancos y asumió la gestión de los mismos buscando evitar su
definitivo cierre. No se vislumbra salida clara antes del 15 de noviembre. El
“corralito a la uruguaya” se extendió al Banco de la República, impidiendo el
retiro de ahorros a plazo fijo y reprogramando su devolución. Los acuerdos del
FMI y el Departamento de Estado norteamericano con el gobierno de Batlle
llevaron a más de 30% de devaluación del peso y a la pérdida de 20% del PBI en
sólo cuatro años. Además, la inflación, que ya está en 23%, se espera que
alcance entre 30 y 35% antes de fin de año. La deuda externa se duplicó en
menos de dos años y vino acompañada de brutales exigencias que se plasmaron en
leyes específicas (como la de Rendición de Cuentas) que blancos y colorados
votaron sumisos en el Parlamento, en salvataje del sistema financiero.
Las mayores ventajas para la banca extranjera y la reducción de
la banca pública, la privatización del agua, los ferrocarriles, asociaciones
con privados en combustibles y alcoholes significará sin duda el despido de
miles de empleados públicos. La salud pública está en colapso y la Universidad
sin presupuesto, lo que implicó el cierre de emergencia del universitario
Hospital de Clínicas.
Sectores de los militares lanzan declaraciones nacionalistas que
recuerdan los comunicados 4 y 7 previos al golpe de 1973. El aparato represivo
sigue intacto desde la dictadura y los miembros de las fuerzas armadas se
mantienen impunes. Hacen declaraciones reivindicando su actuación criminal y
actúan a través de los servicios de inteligencia criminalizando a los
luchadores mientras, con la otra mano, son los encargados de repartir comida
basura en el llamado Plan de Alimentación. Muestran su presencia amenazante,
sus nuevos equipos antimotines y venden la imagen de estar “al servicio de la
sociedad”. Realizan maniobras militares con los marines yanquis que bajan al
puerto de Montevideo y realizan “tareas comunitarias” en la ciudad pintando
hospitales para que todos se acostumbren a verlos como parte del paisaje… La
ley de impunidad vigente no impide que los escraches a los militares se
multipliquen y dado que dicha ley no previó la posibilidad de “salvar” también
a los civiles involucrados en la violación de los derechos humanos, eso
permitió que el ex canciller Juan Carlos Blanco fuera procesado y encarcelado:
¡el primero en 17 años!!!
¿Se rompió la coalición de
gobierno?
La decisión de retirar los ministros del gobierno por parte de
la mayoría del Directorio del Partido Nacional –encabezada por el ex presidente
Lacalle–, es una expresión político-institucional de la crisis global que se
profundiza en el país y que es parte de la bancarrota económica de la región y
el impacto de la crisis argentina.
Conocida la noticia, cuatro de los cinco ministros –Industria,
Vivienda, Educación y Cultura, Deporte y Juventud– presentaron la renuncia. En
tanto, el ministro de Trabajo, anunció que tomará una definición en los
próximos días. Nueve de los trece intendentes nacionalistas del interior,
estarían en contra de abandonar el gabinete dos años antes de las elecciones
del 2004; también se opone el nacionalista Volonté –embajador en la Argentina–
que considera que esta medida “hiere” la imagen del país en el extranjero y “se
pierde la estabilidad”. Todos ellos apuestan a la Convención del partido en los
primeros días de noviembre que deberá ratificar o rectificar la decisión del
directorio.
Sin duda existen cálculos electorales por parte de las
fracciones del Partido Nacional que impulsaron la decisión de retirarse del
gabinete aunque, eso sí, aseguraron que la coalición seguirá en el parlamento. Sólo
se diferencian del presidente Batlle y el Partido Colorado en su exigencia de
más dureza y rapidez en la aplicación de las medidas pero defienden juntos un
régimen cada día más deslegitimado y corrupto.
La decisión del directorio pone de manifiesto también la
profundización del descalabro del Partido Nacional que ha pasado a ser la
tercera fuerza del país cuyas fracciones y dirigentes se enfrentan
públicamente. Y la generalizada percepción del sentimiento de bronca e
indignación contra el gobierno de Batlle que no da garantía alguna de llegar al
2004. Por eso algunos quieren poner distancia de una eventual caída del
gobierno y otros, por la misma razón, entienden que deben mantenerse juntos en
el Ejecutivo para ayudar a evitarla a toda costa.
El presidente Batlle se indignó y “deploró” la decisión. Pero el
vicepresidente, Hierro López, planteó que había que “desdramatizar” el
alejamiento de los blancos del gabinete porque la gobernabilidad estaba
garantizada con la coalición en el Parlamento. Desde la dirección del FA, para
el senador Astori “no es una buena noticia” porque en momentos de crisis ¡hay
que rodear al gobierno!
Sin dudas, ante la magnitud del descalabro del país, los
partidos tradicionales se han unido y lo seguirán haciendo para aplicar los
planes antiobreros y pagarle la millonaria deuda externa al FMI. Por esa razón
recibieron con honores nada menos que al ex presidente Menem que visitó en
estos días el país.
El resquebrajamiento de la coalición, sin embargo, no deja de
abonar la agudización de la crisis que pondrá aún más en riesgo la supuesta
“gobernabilidad” que pretenden conservar ante la conflictividad creciente.
La posibilidad de caída del gobierno está planteada y si la
generalización de la lucha la logra imponer, arrastrará seguro a los
representantes del Partido Nacional independientemente de que pretendan poner
distancia del Partido Colorado, porque ambos son los responsables de la
aplicación de los planes del FMI que han impulsado coaligados desde el
Ejecutivo y el Parlamento.
n. e.