Estados Unidos: El totalitarismo en marcha
La potencia presidida por Bush(h) avanza hacia su o sus guerras
petroleras. Afganistán y Asia central fueron sus primeros blancos. Irak está en
la mira. Venezuela tiene la guillotina yanqui sobre su cabeza. En ambos casos
está planteada la ocupación militar norteamericana si fallan las salidas
intermedias.
Las reservas de petróleo recientemente descubiertas en Ecuador y
en la isla de Aruba son nuevos blancos. Es que, según pronostican los expertos,
en no más de 20 años, el “oro negro” pasaría al mismo museo que el carbón, y
ambos darían paso al hidrógeno como principal fuente energética. Si es que
antes no explota medio planeta. Por ejemplo, si Saddam Hussein se resiste a un
ataque yanqui y bombardea los pozos petrolíferos de sus vecinos, esto
significaría, según los analistas, que el precio del crudo treparía a US$ 50 el
barril. Si algo así ocurriera, el intento de amortiguar la crisis económica
estadounidense con el asalto al petróleo mundial, tendría un simple efecto
boomerang, que empeoraría la actual crisis.
En ese cuadro, con complicaciones con sus aliados europeos
(Alemania y Francia) y también con China y Rusia para lanzar la guerra genocida
contra Irak, avanza la militarización policíaca, incluso en el propio Estados
Unidos.
Bush ha pasado a ser nominado como “presidente absolutista”
(eufemismo de dictador) que pisotea a todos los poderes.
El senador liberal de izquierda por Minnesota, Paul Wellstone,
ha muerto al caer su avión la semana pasada, alentando “las teorías de
conspiración sobre su muerte” (Clarín, 2/11/2002), máxime cuando la mayoría
demócrata en el Senado por sobre el partido de Bush es de, justamente, un voto.
La banda delincuencial capitaneada por Bush, no sólo carece en
absoluto de escrúpulos y límites, sino que se apoya en la crisis y
pusilanimidad de los dirigentes demócratas y en el virtual analfabetismo
funcional de grandes sectores del pueblo norteamericano.
En una combinación entre los privilegios remanentes de la crisis
y la contabilidad “creativa”, sumada a los beneficios de recibir las migajas de
explotar a media humanidad, grandes sectores de la población constituyen una
masa amorfa capaz de ser moldeada por una propaganda hollywoodense. Las Torres
Gemelas, el dudoso atentado al Pentágono, el ántrax salido de su propio
entorno, el pánico creado por el o los francotiradores de Washington y aledaños
(que usan el mismo perfume que la CIA, aunque terminen deteniendo a alguien que
se haga cargo hasta del asesinato de Abraham Lincoln).
Con este marco, habrá elecciones –de medio período– al
Parlamento y a varias gobernaciones. Las acusaciones que se cruzan a todos los
niveles harían a enrojecer de vergüenza a Menem, Duhalde y Rodriguez Saá. En la
disputa por la gobernación de Texas, de lo menos que se acusan es de
narcolavadores…
Es difícil pronosticar el resultado numérico de las elecciones,
pero políticamente, y valiéndose de lo que sea, la mafia capitalista liderada
por Bush va a seguir en su carrera armamentista y militarista.
Sólo grandes luchas revolucionarias de los países periféricos, y
quizás algunos centrales, podrán sonar como un aldabonazo que también despierte
y obligue a actuar en defensa de su propia vida, al pueblo trabajador y pobre
del país del Norte.
Jorge Guidobono