CONDENAMOS un hecho que no debe repetirse
Visto:
Que es extremadamente grave el hecho producido en una
manifestación de obreros de fábricas tomadas y desocupados, donde un grupo que
responde al Polo Obrero sacó de la columna de Brukman al compañero Juan “Pico”
Muzzio y lo corrió a palazos hacia el único lugar donde evitar la garrotada,
que era donde estaba la Policía;
Que es irrelevante la distinción entre si la seguridad del Polo
Obrero empujó a palazos o entregó directamente a Muzzio a la Policía.
Considerando:
Que Muzzio es un reconocido luchador obrero y popular;
Que Néstor Pitrola, dirigente del Polo Obrero, declaró ante los
medios masivos de comunicación que Muzzio era un “provocador”;
Que hasta la instauración del stalinismo y de los partidos
ejército, la definición de “provocador” estaba destinada a los agentes
policiales infiltrados y nunca a compañeros que tuvieran posiciones distintas
–justas o equivocadas–, irritativas o no para quienes tuviesen la mayoría
circunstancial de una marcha o una asamblea;
Que quienes repudiamos la entregada de Alfonsín frente a los
carapintada en “Semana Santa” de 1987, no fuimos catalogados como “provocadores
policiales” ni siquiera en ese momento en que la abrumadora mayoría de los
manifestantes apoyaba a Alfonsín y no a quienes nos retirábamos de Plaza de
Mayo;
Que es un deber de clase no empujar –de la forma que sea– a
ningún compañero a la policía, siendo completamente irrelevante cuán molesto le
pueda resultar a una ocasional mayoría, el comportamiento y las posiciones de
un determinado compañero que piense o actúe distinto;
Que es igualmente inadmisible que se utilice como golpe de
efecto propagandístico el intentar encubrir este proceder inaceptable con el
tramposo argumento de que había un arma de por medio, como si fuera la primera
vez en la historia de luchas del movimiento obrero que un trabajador vaya con protección
a una manifestación donde el enemigo de clase está armado hasta los dientes.
La Liga Socialista
Revolucionaria resuelve:
Primero: repudiar categóricamente una metodología y un
comportamiento que viola las fronteras de clase.
Segundo: investigar la existencia o no de denuncias judiciales
por parte del Polo Obrero, o de alguno de sus militantes, y reclamar al Polo
Obrero que defina si Rafael Carlos Franzese –que realizó una denuncia en la
Comisaría 2ª– pertenece al Polo Obrero, y si esta organización avala esa
denuncia.
Tercero: aunque no conocemos en profundidad la política de
Democracia Obrera ni pretendemos erigirnos en sus “abogados”, ratificamos que
sí somos defensores fervientes de que este tipo de repudiable situación no se
repita, y sea condenada por todas las organizaciones obreras y revolucionarias.
Y deseamos fervientemente que ello incluya al Polo Obrero, que debería
renunciar al uso de estratagemas leguleyas para esconder o camuflar una
metodología inadmisible.