Recordando al CHE
“Sobre todo, su fiereza frente al Estado”
Entrevista
a Ricardo Napurí (*)
—Quisiera que me cuentes tus impresiones sobre el
internacionalismo del Che Guevara.
—El internacionalismo del Che tiene que ser caracterizado. Si
uno lo quiere simplificar, es un antimperialismo legítimo. Pero si uno quiere
ir más lejos respecto de la enseñanza de una práctica antimperialista, entonces
hay que conversar de todo el proceso que llevó a gente honrada,
antimperialista, realmente militante, a pensar que a Estados Unidos se lo podía
derrotar con la idea de “dos, tres, muchos Vietnam”, repitiendo el esquema de
la revolución cubana en toda América latina.
Gran parte de sus primeras ideas políticas las asumió durante su
viaje a Guatemala en 1953, donde se quedó estacionado unos meses. Allí se
estaba desarrollando una revolución democrática, donde había sido electo el
coronel Jacobo Arbenz. Y él ve, por primera vez, lo profunda que puede ser una
revolución, sobre todo cuando ella se da en un país atrasado. También observa
que los Estados Unidos no aceptan siquiera una revolución limitada como ésa:
nada menos con un coronel y con las fuerzas armadas casi como principal sostén
del poder real. Esto, sumado a la agresión proimperialista desde Honduras, despierta
en el Che un rabioso sentimiento antimperialista, llegando a la convicción de
que nuestros países y las clases trabajadoras y explotados eran dominados por
los agentes del imperialismo. De tal manera que el Che, que no tenía una
formación marxista ni socialista anterior, va comprendiendo el carácter del
sistema de dominación en nuestros países y se hace, simultáneamente, en esa
convicción empírica, antimperialista y anticapitalista.
En Guatemala hay otro hecho que lo marcará en la vida: por primera
vez se reclama comunista en ese país. Porque vio que el Partido Guatemalteco
del Trabajo, que era el Partido Comunista, no solamente era el que tenía el
dominio político principal en Guatemala, sino que era el impulsor de todas las
medidas democráticas. Todo lo va hilvanando con apuro: constata la agresión
imperialista y se hace enemigo del imperialismo, y cuando ve el papel del PC,
progresivo, se dice comunista. Señalo: se llama comunista sin saber cómo ni
cuáles han sido los procesos que habían conducido a la revolución rusa; y
segundo, lo más grave, no conocía que desde la derrota de la Oposición de
Izquierda, no se construía el socialismo en la URSS, que había una burocracia
infame contrarrevolucionaria. Así, equivocadamente, acepta el concepto de Socialismo
Real.
Existe otro momento en su internacionalismo, en el cual vale
señalar un error que, Héctor Bejar (dirigente del Ejército de Liberación
Nacional peruano) definió como “reduccionismo de la revolución”. Tanto Fidel
como el Che consideraron que la revolución cubana había sido campesina. Nunca
fue campesina, fue más complejo que eso. Incluso lo que ellos llamaban
campesinos, eran trabajadores agrícolas, que por la explotación extensiva del
azúcar eran semicampesinos, siempre obreros de la zafra. El carácter de la
revolución no avalaba esa caracterización.
—Cuando llegaste a Cuba, el 9 de enero de 1959, existía una discusión entre los de “la sierra” y los “del llano”.
—Claro, porque los del llano (los de la ciudad) decían:
“Nosotros hemos sufrido el 70 u 80% de la represión en las ciudades y tenemos
muchos más muertos que la guerrilla”. Había esa disputa, un poco porque no
pertenecían a los mismos grupos políticos y un poco por las diferencias
políticas en la lucha revolucionaria. Pero todo eso quedó convertido en un
reduccionismo por parte de los ideólogos de la revolución cubana. “Esta es una
revolución sui generis, sin los obreros como sujeto social político. Aquí los
sujetos son los campesinos”, me dijo un día. Y la mayoría de la dirección
asumió casi, como una expresión del maoísmo, que la revolución vendría del
campo a la ciudad.
No se tomó en cuenta que el proletariado había hecho dos huelgas
importantes en Cuba: la de abril de 1958, fracasada pero gravitante, y la
huelga general insurreccional del 1º de enero de 1959, que prácticamente impide
los intentos de contrarrevolución impulsados por el imperialismo a través del
general Cantilo; y que facilita el acceso de ellos al poder.
Finalmente, el internacionalismo del Che cobra real peso cuando
deciden, sobre todo por su iniciativa, exportar la revolución hacia América
latina.
—Y fuiste protagonista de esa exportación.
—Pasa que todos los que éramos jóvenes en ese entonces estábamos
limitados por la represión del imperialismo, del nacionalismo que capitulaba y
de la traición a las luchas debido a los pactos de Yalta y Potsdam que
asumieron la URSS y sus agencias locales, los partidos comunistas. Entonces
dije: “Vamos a probar”. Ese fue el sentido de que, a pesar de que algunos como
yo teníamos formación marxista, resolvimos hacer “la prueba de la vida”. Un
poco legítima pero costosa por sus resultados.
De todos modos, cuando me comprometí con el Che como dirigente
del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) del Perú, él nos permitió
iniciativas propias respecto de la idea foquista, porque el jefe político, Luis
de la Puente (yo era en ese entonces el
jefe militar del intento revolucionario) lo convenció de que Perú era
diferente: allí los campesinos estaban organizados, había tradición comunal,
etcétera. Después vimos que eso no resultó.
Pero, volviendo al Che, su fuerte iniciativa de exportar la
revolución, significaba que ya tenía una convicción madura de lo que era el
imperialismo y de la necesidad de la internacionalización de la revolución.
Claro que no manejaba la idea del marxista peruano José Carlos Mariátegui de
que ni el socialismo, ni las revoluciones pueden ser “calco ni copia”, que no
pueden reproducirse, ni exportarse, que todas son específicas. Entonces, la generalización
abusiva terminó en el desastre posterior de las derrotas de los núcleos
guerrilleros en muchos países, durante muchos años.
El pensamiento del Che era, por las razones que te he estado
contando, limitado. Y por el apuro en su formación no pudo armarse del aparato
teórico para corregir el proceso en que la lucha de clases y la vida lo iba
metiendo. Por eso aparece para muchos como un Quijote.
—El se denominaba a sí mismo Quijote.
—Si, él firmaba a veces así. A él no lo mata la muerte. En
realidad él muere porque los molinos de viento que se desatan no pueden
derrotar los procesos históricos y políticos concretos. En este caso, la acción
del imperialismo y la acción de la contrarrevolución estalinista, que deja a la
revolución cubana en un sandwich entre esos dos procesos. El Che es parte de
esa tragedia histórica, pero en forma semiconsciente. Avanzaba a ser consciente
a toda velocidad pero la muerte detiene, en mi concepto, el desarrollo de su
comprensión acerca del proceso histórico en el que estaba metido.
—En relación con la política de la URSS ¿Cuáles son los aspectos que el Che critica?
—El Che despedaza el manual de economía de la URSS, pero tiene
un eje en su crítica, que es falso: culpa al leninismo, a la Nueva Política Económica
(NEP), de todo el proceso de la deformación económica y burocrática de la URSS.
No acepta el retroceso económico, no acepta que había una guerra civil y una
guerra internacional y que es legítimo para un revolucionario tener que
“recular”, para mantener el poder y sus banderas. No entendía por qué una
revolución con dirigentes revolucionarios probados, con Lenin a la cabeza,
podían ceder algunas cosas para tratar de dar aire a la gente, e impedir que se
derrumbe lo poco que tenían en la mano ante la lucha de los blancos y la
invasión extranjera. Por supuesto, para después retomar el camino.
Para el Che, lo que debe presidir en la transición son los
estímulos morales y no la ley del valor y la acumulación capitalista. En
verdad, por razones teóricas no debe presidirlo, pero la realidad siempre es
más compleja. Esa era la gran discusión. El Che rechaza la argumentación
stajanovista de la URSS y sus agentes del Partido Comunista, que hasta lo
acusan de trotskista.
Era apurado en todo, quería suprimir la ley del valor de golpe.
Le echa la culpa a la NEP porque cree que allí están las bases de la
introducción de los elementos capitalistas. Yo no sé cómo le hubiera ido hoy
con Fidel Castro si hubiera mantenido ese pensamiento y no lo hubieran
asesinado.
—¿Cuál es la opinión del Che sobre los rasgos burocráticos del estalinismo?
—Respecto de la burocracia, el problema es más complejo porque
ninguno de ellos era realmente antiburocrático. Esto es así porque el partido
ejército tiene un mal nacimiento. Máxime porque ninguno de ellos tenía una
fuerte formación marxista anterior, en primer lugar Fidel, que venía del
Partido Ortodoxo, que era un partido nacionalista pequeño burgués, no
antimperialista. El punto es que todos ellos se vieron obligados a ir más lejos
en la ruptura con el imperialismo por la propia agresión de Estados Unidos y la
acción insurrecta de las masas. Este sandwich los convirtió en la dirección
pequeñoburguesa que fue más lejos en la ruptura con el imperialismo, hecho que
no se ha repetido en América latina. Estados Unidos los agredió inmediatamente
y la defensa del bastión cubano los llevó a oponer todo el poder de resistencia
posible. La agresión no era sólo el bloqueo económico sino que les mandaban
todos los mercenarios que podían, mucho más de lo sucedido en la Bahía de los
Cochinos; era una agresión permanente.
Entonces, el ejército se convirtió rápidamente en la base de la
burocracia gobernante que, además, contaba con los cuadros que el Partido
Comunista le aportó al Movimiento 26 de Julio. Esto limitó mucho la
autodeterminación y autoorganización de las masas.
Digo esto porque a veces hay críticas injustas. Tienes que
criticar lo que criticas, pero los hechos objetivos fueron esos. A veces hay
una actitud maliciosa, que no parte de reconocer que ellos venían de otra
clase, de otro proceso histórico y que llegaron hasta donde pudieron llegar. Y
casualmente la lección para quienes se reclaman del marxismo y tienen un
pensamiento más actualizado y crítico, es que, como lo enseñaron los soviets y
todos los organismos de doble poder que después se han gestado en otros países,
si las masas no pueden autoorganizarse en una experiencia sostenida en el
tiempo, no se convierten realmente en un poder alternativo.
—Esto es así, aunque hubiera un esfuerzo contrario a la burocratización.
—Claro, el Che era lo menos burocrático que había. Por un lado
por su concepción de los “estímulos morales” que lo llevó a enfrentar a los
stajanovistas. Por otro, cuando él va a la URSS, desde 1961 en adelante,
constató que se había equivocado y que había una burocracia formidable y
autoritaria. El Che reacciona ante esto sobre todo cuando Escalante, en nombre
de la URSS, quiso tomar el poder de Cuba como una de las cabezas de una
burocracia casi monstruosa que llevaba a la dirección de la revolución a
enfrentarse con las masas. Esta reacción contra Escalante alimentó la mayoría
de las posiciones antiburocráticas del Che, no sólo en la acción.
—El último mes hubo una marea en los medios de información
respecto del carácter romántico del Che. ¿Qué podrías transmitirle
a las nuevas generaciones acerca de qué es lo que debiera valorizarse en la
figura del Che?
—La burguesía se apodera de todo lo que puede apoderarse,
incluso mafiosamente, de los iconos de los representantes de otras clases
sociales. En eso es maestra. Los integran a su favor, si pueden. El caso más
claro es el de José Carlos Mariátegui, el peruano fundador del marxismo en
América latina. Mariátegui, que venía de otras tiendas culturales y otra
reflexión, se hizo marxista en el último tercio de su vida. Aprovechándose de
eso, la burguesía no toma la última parte de su vida en donde él forma el
Partido Socialista, forma la central obrera y le da al Che algunas de las bases
de su pensamiento.
“La revolución latinoamericana será simple y llanamente
socialista y no será ni calco ni copia sino creación heroica” dice Mariátegui.
Esto de lo heroico tiene un gran peso, porque nuestros pueblos no podrían sin
gestos heroicos librarse del yugo del capital. Todo eso lo tomó el Che de
Mariátegui.
Naturalmente, la burguesía peruana toma sólo la etapa anterior para absorberlo y editar la inmensa mayoría de los libros de él. Tomo ese antecedente porque en el caso del Che es más difícil. Por ejemplo, la burguesía y sus expresiones periodísticas, políticas e ideológicas, tienden a tomar al Che en el aspecto que tú has señalado porque no les molesta el romanticismo y el “Quijote”. Eso no les molesta porque sabe que la juventud se apodera o crea sus propios iconos. Así como puede crear un gran personaje del rock o a Maradona, dice: ¿Por qué no meterlo en este circuito al propio Che? De esta manera lo podan del mensaje más importante: su carácter anticapitalista, antimperialista, su intento de construcción socialista y, sobre todo, su fiereza frente al Estado. Bueno, les preocupa que la juventud tome esos aspectos.
Como la juventud hoy no está tomando el fusil, lo que a la
burguesía le interesa es que no capte lo más importante del Che, que es para
qué sirve el fusil; y su gesto, incluso morir. A ella no le disgusta que él
muera como un Jesucristo, que haya una cuota de religiosidad. Pero también le
gusta que se comprenda que una persona como él está bien muerta por querer
joder al sistema. Y que los jóvenes tomen debida nota de esto.
(Entrevista: Julio Hernández)
* Nacido en Perú, Ricardo Napurí ha cumplido 55 años de vida
política y revolucionaria. En los primeros años de la revolución cubana
colaboró con Ernesto Guevara en los proyectos iniciales de extender la
revolución. Jugó un papel destacado en la fundación del Movimiento de Izquierda
Revolucionaria y de Vanguardia Revolucionaria en Perú. Cofundador de la central
obrera peruana (CGTP) en 1968. Cofundador del Frente Obrero Campesino Estudiantil
y Popular (Focep), que obtuvo el 21% de los votos para la Asamblea
Constituyente de 1978. Diputado constituyente y senador de su país. Desde 1973
se incorporó a las filas del trotskismo. Fue seis veces deportado, estuvo ocho
años en prisión y quince en el exilio. Es autor de dos ensayos: “La Realidad
Peruana” y “Apra, balance y liquidación”. Actualmente, está escribiendo su
autobiografía.