Costa Rica: Sacudones en el corazón del continente
El lunes 15 de julio el país entero fue
sorprendido, desde temprana hora, por los múltiples bloqueos de vías en
protesta contra la imposición de la revisión técnica de los transportes. Los
mismos fueron mucho más violentos y difíciles de controlar de lo que el
Gobierno esperaba. La protesta se prolongó hasta las últimas horas del martes
16 y abarcaron desde las carreteras que van a toda la costa del Pacífico hasta
las que llevan al Caribe, pasando por el centro mismo de la capital. En San
José fue quemado un microbús y unos 10 vehículos particulares resultaron con
sus parabrisas rotos. Para el primer día, la policía reportaba 78 personas
arrestadas y 111 afectadas (unas 40 trasladadas a centros médicos). En cuanto
la policía antimotines dispersaba un bloqueo, con gas lacrimógeno, garrotes y
decenas de arrestos, los manifestantes iban a otro punto y volvían a
interrumpir el paso; cuando los antimotines los dispersaban allí, volvían a
bloquear el punto anterior. La misma escena se repetía en todo el territorio.
Según el diario La Nación del 16 de julio:
…“el presidente de la República, Abel Pacheco, calificó las medidas de presión
como absurdas, y ordenó utilizar toda la fuerza necesaria para garantizar el
orden. También dijo sospechar que la buena organización de los manifestantes se
debe a que grupos subversivos internacionales ocultos que manipulan a los
protestantes. No reveló de quiénes se trata, pero dijo que se están haciendo
averiguaciones…”. El grupo de opositores a la revisión técnica y que llamó a
efectuar los bloqueos, se ha identificado como Comité Patriótico Nacional, compuesto
por representantes de talleres mecánicos de poca monta, algunos sindicatos,
pequeños agricultores dueños de parcelitas en las que producen para el mercado
interno, asociaciones vecinales, y grupos estudiantiles. Los sindicatos del
sector público suspendieron la reunión en que se negociaba el aumento salarial
para el sector, en solidaridad con quienes protestaban.
El movimiento contra la nueva revisión
técnica empezó hace algunos meses por la contratación de la empresa
española-costarricense Riteve SyC para llevar a cabo las pruebas. Empezó
cuestionando su severidad, para pasar más tarde a denunciar que se trataba de
un monopolio y en manos de una empresa extranjera. Pidieron que entidades
nacionales (entiéndase pequeños talleres) fueran contratadas en su lugar. Entre
quienes se lanzaron a las calles había agricultores (en su inmensa mayoría),
transportistas, talleres mecánicos, ex muelleros y jóvenes de zonas marginales.
Algo
más que la oposición a la revisión
La característica de estas acciones debe
entenderse a partir de la situación social que se vive desde hace años y que
tuvo varias manifestaciones en diferentes situaciones.
En 1995, los maestros y profesores
llevaron a cabo una huelga de casi un mes para oponerse a las modificaciones en
el régimen de jubilaciones; fueron derrotados por el bipartidismo representado
por la Socialdemocracia (Partido de la Libetación Nacional, PLN) y el
Socialcristianismo (Partido de la Unidad Social Cristiana, PUSC). En ese
entonces comenzó a tomar fuerza la idea de romper con esos dos partidos que
desde hace cincuenta años gobiernan el país. Hace dos años, el llamado
levantamiento popular contra el “combo ICE” (leyes que abrían las puertas a la
privatización del Instituto Costarricense de Electricidad, institución que
presta un relativamente buen servicio y que administra la electricidad, los
teléfonos y el sistema relacionado con Internet) obligó al gobierno a no
refrendar dichas leyes aprobadas por la Asamblea Legislativa. En abril de este
año se dio un levantamiento en oposición a la municipalización de los servicios
públicos de electricidad, telecomunicaciones, agua potable, aguas residuales,
educación primaria y secundaria. También hubo protestas ante el plan fiscal que
pretendía salvar los intereses de los dueños de los bonos de la deuda interna,
gravando el conjunto de las actividades económico-sociales con nuevos
impuestos.
Todas esas luchas tuvieron por marco de
referencia las de los pequeños productores agrarios diezmados por las políticas
globalizadoras. Los mismos que protagonizaron la mayor parte de los bloqueos.
Cuando los dirigentes dieron vía libre a
la manifestación del descontento, las bases tomaron las acciones en sus manos y
se dio un fenómeno similar al de las jornadas de diciembre en la Argentina: las
direcciones desaparecieron sobrepasadas por las bases.
Hoy la situación aparece contenida. Los
que fueron puestos en las cárceles, serán sometidos a juicio. El Gobierno se
muestra más represor y vaticina un mayor refuerzo en la calidad de las fuerzas
antimotines. El acuerdo reciente que el nuevo presidente concretó con Bush para
establecer una Escuela Internacional de Policía dirigida por los yanquis, es la
tónica política que se vive. No es una casualidad que el ala militar del
Gobierno (aunque se dice que en Costa Rica no hay Ejército) jugó el papel
político de mayor envergadura en los bloqueos.
El movimiento de masas entró en un
respiro. Es posible que se estructure una nueva dirección que refleje mejor los
sentimientos de los sectores involucrados. Es posible que un amplio arco de
sectores sociales comience a llevar al terreno de las propuestas programáticas
un plan de conjunto contra el gobierno que asumió el 8 de mayo. Este muestra
una gran debilidad con relación al conjunto de la población y, por lo tanto,
hace esfuerzos por concertar con los diferentes sectores burgueses y el grueso
de las direcciones sindicales. Cuenta con la bendición de la Iglesia, la
propaganda favorable de los medios de prensa y todos actúan bajo el alero de la
política del presidente Bush. Los intentos por refrendar nuevos tratados
bilaterales de libre comercio y los esfuerzos por concretar un gran tratado
entre toda la región Centroamérica y el gobierno de Estados Unidos, así lo
indican.
Nuevos enfrentamientos, se avizoran.
Aldo
Conti (Desde Costa Rica)