LIBERTAD a los presos políticos
Desde
la apertura democrática de 1982, los presos del Plan Austral, Tablada, PL, ORP,
Castells y Alí, Bértola y Quintero, y los más de 2.500 luchadores procesados en
el país, son el ejemplo contundente de que los presos por razones políticas han
sido una constante y que la justicia ha estado y sigue estando al servicio de
las clases dominantes. Como tal, no es ciega ni igualitaria.
En
el caso particular de los hechos de Tablada, esa misma “justicia” desconoció
olímpicamente las más que comprobadas denuncias de desapariciones,
fusilamientos, uso de bombas de fósforo y torturas perpetradas por los
militares durante la “recuperación” del cuartel, con el beneplácito de Alfonsín
que recorrió las instalaciones para concluir nuevamente que “la casa está en
orden”.
Tiempo
después, fue secuestrado Gorriarán Merlo en México, en un operativo compartido
por los servicios de Inteligencia de ambos países, violando sus propios
acuerdos internacionales sobre asilo político. Y Ana María Sívori, su ex mujer,
fue condenada por simple “portación de marido”.
Hoy,
el usurpador Duhalde, pone al mismo nivel a Gorriarán y a Seineldín. Pero
Seineldín es el coronel de las Fuerzas Armadas que protagonizó un alzamiento
militar en 1990, como antes lo había hecho Rico en Semana Santa de 1987 y luego
en Monte Caseros. Desde la apertura democrática, para la burguesía, contar con
las fuerzas del orden es tan necesario como respirar. Es ésa la razón
fundamental por la cual durante el gobierno de Alfonsín se sucedieron las leyes
de Punto Final y Obediencia Debida, y luego fueron los indultos de Menem los
que les concedieron total impunidad a quienes han protagonizado los peores
actos genocidas contra los trabajadores, el pueblo y su militancia organizada.
Y todo esto con el aval parlamentario y de la Corte Suprema.
El caso Bulacio
“Está
prescribiendo la causa Bulacio. Después de 11 años y un mes, después de casi 40
jueces y de 17 cuerpos de expediente; después de 11 años de marchas, movilizaciones
y escraches; después de que Víctor Bulacio, padre de Walter, se dejara morir de
desconsuelo; después de kilómetros caminados por una diminuta abuela, gigante
en su perseverancia; después de que el pibe de 17 años detenido en un recital
de rock se convirtiera en bandera de organización y lucha contra la política
represiva del estado, está prescribiendo la causa Bulacio.”
María
del Carmen Verdú - Daniel Stragá
(Extractos de “Yo quiero una
explicación”,
publicado en Página/12,
18/5/2002.)
alegato desde la carcel
“Dicen
que los jueces hablan por medio de sus sentencias. Con ese tono de certeza al
que sólo llegan los tenores dueños de la verdad revelada, hablaron. Hablaron
mucho. Hablaron 467 páginas.
Dijeron
que quise matar alevosamente al torturador Bergés y que, teniendo en cuenta lo hábil que soy en el manejo de las
armas, sólo "algo cercano a la providencia divina" lo evitó (pág.
336), dando por supuesto que Dios, tan sobrecargado de trabajo por estos
tiempos, se distraería de sus bienhechoras actividades diarias para proteger la
vida de ese miserable.
Dijeron
que miento al sostener que mi objetivo cuando ataqué a Bergés sólo fue
inutilizarlo para el resto de su vida.
Por
último, hablaron y dijeron, como quien dice "agua va" que deberé
estar 18 años preso. ¡18 años!, no 11 como pretendía el fiscal del juicio, debo
suponer que consideran que 11 años es poco ¡18 años de prisión! ¡Cuatro veces
más que la condena que recibiera el genocida Agosti! ¡Siete años más que la
condena que recibieran los responsables de la Masacre de Budge! 18 años de
prisión, y conste que no maté a nadie.
Claro,
supongo que los jueces Velazco, Tassara y Mugaburu habrán tenido en cuenta, al
momento de fijar el monto de la pena, que, si bien es cierto que no maté a
nadie, tampoco soy militar ni policía.
¿Será
esto la Justicia? De ser así, ya me explico por qué anda vendada todo el
tiempo: es para evitar mirar a los ojos a sus víctimas.”
Adrián Krmpotic
(Preso político de la "causa ORP", recientemente condenado en un juicio-farsa a 18 años de prisión, acusado de participar en el atentado contra el torturador Bergés.)
Acción de solidaridad con Diego Quintero y Carlos
Bértola, presos por luchar.
Se necesitan
fondos para la prótesis del brazo de Diego. Para ello se abrió una cuenta en
Caja de Ahorro en el Banco Nación Argentina
a nombre de Mónica Romero N° 73014600/5 - Sucursal 9207 - [email protected]