La CTA y una burbuja de oxígeno

 

Más allá del relativo acatamiento que pudo haber tenido la medida convocada por la CTA, lo cierto es que resultó más una jornada de agitación “piquetera” que un paro general. El verdadero “perjuicio” que produjo al gobierno la jornada del 29 de mayo fueron los cortes en varias rutas y calles, hechos que sirven para confundir acerca de la “combatividad” de la central sindical y desviar la atención sobre la pobreza del paro en sí mismo.

No hay que perder de vista que los trabajadores del Estado vienen siendo un blanco permanente del gobierno y que motivos para luchar, sobran. Sin embargo, el nivel de adhesión que tuvo la medida no se condice con las necesidades reales que los trabajadores deben encarar. Expresión de esto fueron los actos realizados por los gremios encolumnados en la CTA, en los que el discurso “combativo” fue escuchado por muy poca gente de base. Por ejemplo en La Plata, confluyeron junto a la CCC y sectores de la izquierda, más algunas corrientes estudiantiles, cerca de un millar de personas, pero una semana antes los docentes provinciales habían juntado una verdadera multitud ante una convocatoria específica del sector, en la que el máximo dirigente del gremio, Hugo Yasky, fue abucheado y repudiado por sectores de base.

Existe un descreimiento generalizado en los directivos sindicales más reconocidos, del que la CTA no queda al margen. Pero esto no significa que De Gennaro esté, políticamente, en las mismas condiciones que Moyano o Daer. A pesar de evidenciar un claro posicionamiento de tregua con el gobierno y de defensa del régimen, la central que fue la pata sindical de la Alianza aún cuenta con una burbuja de oxígeno para entrampar a los trabajadores y al pueblo. Esto es así porque una serie de factores lo posibilitaron. Por ejemplo, luego de los acontecimientos de diciembre que se llevaron puesto a De la Rúa, Cavallo y, colateralmente, a toda la dirigencia sindical que brilló por su ausencia, la CTA y su respaldo, la Iglesia, trabajaron afanosamente desde las asambleas populares por desviar la bronca de los carriles que la habían encauzado en un primer momento, el de la lucha callejera. Parte de este objetivo lo consiguieron utilizando todas las tramposas variantes que estuvieron a su alcance. Sumado esto a que las reivindicaciones populares no se inclinaron hacia la derecha sino hacia la izquierda, el discurso centroizquierdista logra camuflarse más cómodamente con el imaginario colectivo. Si a esto se le agrega que la única posible competencia que tiene la CTA pasa por la CGT de Moyano, es obvio que De Gennaro cuenta con cierto margen para diferenciarse.

Pero sus límites no los pone precisamente su “cintura” política sino el cuadro de situación económica, política, social y cultural que caracteriza a la actual etapa de crisis capitalista argentina y mundial. Sobre esta realidad, sólo es posible enfrentar efectivamente al capitalismo desde un nuevo movimiento sindical revolucionario, opuesto y en combate contra los nuevos-viejos engaños que preparan los “humanizadores” centroizquierdistas del capitalismo.

(Desde La Plata) Pedro

 

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