Carta Abierta de la LSR

Al Congreso del MAS

 

                Queremos hacerles llegar nuestro fraternal saludo a toda la militancia, para el Congreso que realizarán a fin de mes.

                El objetivo de esta carta, es reiterarles los términos de la resolución política adoptada por nuestro Congreso del 10 de marzo de 2002, en el que la Dirección del MAS participó como invitada a través de una delegación. Dicha resolución (que reiteramos como adjunto al pie) no ha tenido hasta ahora respuesta por parte de ustedes.

                Como ustedes saben –y, con mayores o menores matices, comparten– vemos que el proceso de rebelión popular expresado desde el 19-20 de diciembre ha cambiado el marco social y político del país y ha abierto las posibilidades para el surgimiento de un movimiento masivo que tenga como componente esencial su definición anticapitalista, antimperialista, antiburocrática, democrática y socialista.

                Dicho movimiento, cuyas características las irá definiendo la lucha de clases y política, sólo puede asentarse en la construcción paciente y tenaz de una nueva cultura política, basada en el respeto de las diferencias, en el combate al burocratismo y al dogmatismo y en una práctica democrática y fraterna, opuesta al método inquisidor impuesto por el stalinismo en el mundo y por el peronismo en la Argentina (la fuerza material que impregnó de esas prácticas repudiables a buena parte de la izquierda por décadas).

 

                En contra del pensamiento posmoderno imperante en los ’90 (y que impregnó también a corrientes revolucionarias), la LSR venía insistiendo, en reiteradas intervenciones (por ejemplo, en nuestra participación en la reunión de Nuevo Curso hace un año, de la que lamentablemente no pudimos obtener copia de la grabación) en que el mundo marchaba hacia la guerra, y que ése era el elemento central de la situación política mundial. Por una vía imprevisible, esto se demostró correcto tres meses después de aquella reunión y conserva hoy plena vigencia. Decíamos también que el “castillo de naipes ideológico” montado por el imperialismo se estaba derrumbando frente a la realidad de una feroz etapa de crisis, guerras y revoluciones, opuesta a las ingenuas ilusiones democratistas de la década de los ’90. Década que, a la vez, constituyó también un período de guerras y genocidios capitalistas de gran relevancia histórica.

                Algunos compañeros, como la SR de Italia y sus seguidores locales, afirmaban que la guerra era parte de la cultura propia de una sociedad patriarcal (falocéntrica y machista), y hoy permanecen inmutables ante el hecho de que sea Condolezza Rice –mujer y negra– quien dirige la criminal agresión imperialista. La LSR reitera las apreciaciones vertidas hace un año, y también las que aportamos a la reunión de Nuevo Curso del 20/9/2001 (cuya realización urgente solicitamos el día 13/9. Adjuntamos el texto para conocimiento de todos los compañeros).

                Insistimos con todo esto, para fortalecer un alerta: no tenemos todo el tiempo del mundo por delante. Por el contrario, la descomposición capitalista-imperialista se descarga en un cúmulo de catástrofes sobre los hombros de trabajadores y oprimidos, poniendo en riesgo la existencia misma del planeta, y nos exige dar pasos con una urgencia que es de elemental supervivencia para el destino de los explotados (de quienes somos parte).

 

                En la Argentina, como mínimo, consideramos que el principal problema que plantea el desarrollo revolucionario es la contradicción entre la maduración de las condiciones de putrefacción capitalista y el escaso desarrollo de fuerzas revolucionarias de masas, con presencia real en la vida política del país y en la vida cotidiana de los explotados y oprimidos, y capaces de impulsar todas las formas de democracia directa que embrionariamente se está dando el pueblo. Por supuesto, será imprescindible desenmascarar el accionar burocrático y castrador que en ese proceso juegan corrientes como la CTA y también organizaciones de izquierda que se mantienen en un aparatismo y dogmatismo antagónico con el desarrollo de un organismo político que responda a las necesidades revolucionarias que tiene planteadas el pueblo trabajador.

                Vemos necesario desarrollar una política que busque ensamblar a las viejas corrientes de vanguardia no aparatistas y en lucha contra sus resabios sectarios, con los nuevos y muchos más numerosos sectores de vanguardia que están surgiendo. Así se podrá reconstituir sobre nuevas bases la confianza entre la militancia más antigua, organizada o no, y conquistar la confianza de los nuevos compañeros, justamente reacios a las prácticas burocráticas y aparateadas habituales.

 

                La LSR se propone dar pasos prácticos a fin de explorar la posibilidad de trabajar en común, inicialmente en forma federativa, con los compañeros de Autodeterminación y Libertad, del MAS y de Convergencia Socialista. Este trabajo se asentaría en la voluntad de avanzar en común en aquellos puntos en los que se esté de acuerdo, y desarrollando una práctica autónoma y responsable en los demás (sean aquellos en los que no haya acuerdo, o cuya discusión no se haya abordado, por ejemplo). En la posibilidad de realizar esta actividad, sus combinaciones y modalidades, estamos abiertos a conversar, avanzar en los puntos de acuerdo y aprender a convivir democráticamente con las diferencias.

                Esto, lejos de excluir, requiere la creación de comités (o el nombre que adopten) que permitan la integración masiva de compañeros independientes que quieran seguir siéndolo o que formen nuevos agrupamientos distintos a los de quienes convoquemos inicialmente a poner en marcha este movimiento anticapitalista, antimperialista, antiburocrático, democrático y socialista.

                También consideramos –objetiva y subjetivamente– útil proyectarnos la publicación de un periódico común masivo, que diese expresión al movimiento en su conjunto y donde a la vez, compartiesen espacios igualitarios las distintas corrientes que lo integren, incluidos los compañeros independientes: sería no sólo una práctica inédita en el país, sino también un ejemplo de priorizar las necesidades de los explotados por sobre los de cada agrupamiento actual, o nuevo que surja (que, por supuesto, mantendría con todo derecho sus propias publicaciones).

                Desde el fortalecimiento de esta política, podrían incluso plantearse en el futuro acuerdos tácticos, precisos y limitados, con otras corrientes de la izquierda que se reclama anticapitalista, antimperialista y socialista. Pero para nada vemos el camino inverso: intentar acuerdos “principistas” con corrientes como el MST y, fundamentalmente, como el PO cuya preocupación central está puesta en buscar “un lugarcito bajo el sol” de este podrido sistema. Así lo expresa en particular el PO con su reparto de planes Trabajar y de bolsas de comida, apoyando buena parte de su “construcción” en el hambre del pueblo, al mejor estilo de las burocracias peronistas y de la CCC.

                Apoyamos esta propuesta, entre otras cosas, en la muy positiva experiencia realizada en común entre la LSR y el MAS: el acto del 1º de mayo de 1998 en All Boys; el período relativo a las elecciones de Capital en mayo del 2000, incluido el acto-debate en Casa Suiza el 1º de mayo de ese año; el debate sobre los materiales de LVO en Francia (29/8/98); sobre los cambios operados a escala internacional a comienzos del 2001; el acto-asamblea del 1ro. de Mayo del 2001 en el Centro Zamorano, presidido por el eslogan “revolución socialista o barbarie capitalista”, y otras experiencias compartidas. Proceso que, lamentablemente, se frustró en vísperas de las elecciones nacionales del 14 de octubre del 2001, al privilegiar la Dirección del MAS una repentina relación con el Partido Obrero, máxime en las desventajosas condiciones que les imponía una relación de fuerzas completamente desfavorable en su momento (cuestión que el PO se encargó de resaltar en forma agraviante, como pretexto también para escamotear el fracaso político y electoral del frente encabezado por Lattendorf y Rieznick.

 

                Por supuesto, la conformación de un movimiento político como el que proyectamos, no ofrece contradicción alguna con el crecimiento y fortalecimiento de cada una de las corrientes organizadas que lo impulsen y también de los sectores independientes (de por sí, mayoritarios). Por el contrario, creemos que la construcción de cada organización en particular –actual, o nueva– puede ser una herramienta revitalizadora para motorizar con mayor empuje una fuerza de masas que supere ampliamente a sus iniciales promotores. Y será a la vez un ámbito privilegiado para procesar las mejores ideas y propuestas de cada uno, en un contexto de masas y no en la labor sectorizada de cada agrupamiento en disputa con los demás.

                Insistimos: vemos posible y necesario aunar los esfuerzos de corrientes como las nuestras, respetando la identidad de cada uno a la par que fortaleciendo el camino de la organización –independiente del Estado, sus instituciones y sus agentes– de amplias masas hacia un objetivo anticapitalista, antimperialista, antiburocrático, democrático, clasista y necesariamente socialista.

 

                Deseándoles el mayor éxito en la realización de vuestro Congreso, reciban el saludo fraterno de la Dirección de la LIGA SOCIALISTA REVOLUCIONARIA.

 

Firman por la dirección de la LSR:    LR y JORGE GUIDOBONO

22 de mayo de 2002

 

ANEXO:

 

 Resolución aprobada por el Congreso Extraordinario de la LSR (marzo de 2002)

“Por un movimiento político anticapitalista, antimperialista, antiburocrático, democrático y socialista”

 

                Visto: Que el proceso de rebelión popular expresado desde el 19-20 de diciembre ha cambiado el marco social y político del país y abierto las posibilidades de surgimiento de un movimiento masivo que tenga como componentes esenciales su definición anticapitalista, antimperialista, antiburocrática y socialista.

                Que este movimiento, cuyas características las irá definiendo la lucha de clases y política, sólo puede asentarse en la construcción paciente y tenaz de una nueva cultura política, basada en el respeto de las diferencias, en el combate al burocratismo y al dogmatismo y en una práctica democrática y fraterna, opuesta al burocratismo inquisidor impuesto por el stalinismo en el mundo y por el peronismo en la Argentina, la base material que impregnó de esas prácticas repudiables a buena parte de la izquierda durante décadas.

                Considerando: Que el principal problema que plantea el desarrollo revolucionario en la Argentina es la contradicción flagrante entre la maduración de las condiciones de putrefacción capitalista y el desarrollo de fuerzas revolucionarias de masas, con presencia real en la vida política del país y en la vida cotidiana de los explotados y oprimidos, y capaces de impulsar todas las formas de democracia directa que embrionariamente se está dando el pueblo, desenmascarando el accionar burocrático y castrador que en ese proceso juegan corrientes como la CTA y también organizaciones de izquierda que se mantienen en un aparatismo y dogmatismo que es cada vez más antagónico con el desarrollo de un organismo político que responda a las necesidades revolucionarias que tiene planteadas el pueblo trabajador.

                Que es necesario desarrollar una política que busque ensamblar a las viejas corrientes de vanguardia no aparatistas y en lucha contra sus resabios sectarios, con los nuevos y muchos más numerosos sectores de vanguardia que están surgiendo.

                Que para ello es necesario trabajar para reconstituir sobre nuevas bases la confianza entre la militancia más antigua, organizada o no, y conquistar la confianza de los nuevos compañeros, justamente reacios a las prácticas burocráticas y aparatistas habituales.

El Congreso de la LSR resuelve:

1) Dar pasos prácticos a fin de explorar la posibilidad de trabajar en común, inicialmente en forma federativa, con los compañeros de Autodeterminación y Libertad, del MAS y de Convergencia Socialista. En la posibilidad de realizar esta actividad, sus combinaciones y modalidades, estamos abiertos a conversar, avanzar en los puntos de acuerdo y aprender a convivir democráticamente con las diferencias.

2) Esto, lejos de excluir, requiere la creación de comités (o el nombre que adopten) que permitan la integración masiva de compañeros independientes que quieran seguir siéndolo o que formen nuevos agrupamientos distintos a los de quienes convoquemos inicialmente a poner en marcha este movimiento anticapitalista, antimperialista, antiburocrático, democrático y socialista.

3) Esta política no excluye en el futuro acuerdos tácticos con la izquierda que se reclama anticapitalista, antimperialista y socialista, por más precisos y limitados que ellos sean.

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1