Conflicto municipales de General
Pueyrredón
Primer
round a favor de los trabajadores
La vida de un trabajador municipal de Mar del Plata,
poco difiere con la de otro trabajador municipal de cualquier parte del país.
Hasta hace unos pocos meses, su habitual rutina pasaba del trabajo a sus otras
obligaciones con el correspondiente aliciente de cobrar su magro salario el día
28 de cada mes.
Casi de repente, un día nos enfrentamos a la dura
realidad que planteaba una reestructuración total del Estado Benefactor que
debió despojarse definitivamente de su máscara para terminar de mostrar lo que
siempre fue en realidad: el Estado Capitalista.
Con el mismo discurso que usan la totalidad de los
políticos burgueses y las patronales privadas, nos dijeron: “no hay plata”, “debemos bajarles los
sueldos”, “les pagamos cuando podemos, en cómodas cuotas y con cualquier tipo
de moneda que tengamos a mano”.
Casi en simultáneo con la rutina que se quebró, los
empleados municipales entendimos esta dura realidad y comprendimos también que sólo había una forma de parar esto y era a
través de la lucha.
Esta lucha significaba,
en primer lugar, tener presencia pública
contra el ajuste y las medidas de recorte que se pretendían imponer;
en segundo lugar, tratar de organizarse
y formar redes para que esta pelea fuese realmente efectiva; y, tercero, vislumbrar a los enemigos de los trabajadores: el gobierno comunal con todos su partidos cómplices y/o correlatos a
nivel provincial, nacional y, por supuesto, internacional. Y, también, una burocracia sindical, estática,
anquilosada y siempre dispuesta a “negociar”.
Cómo empezó la historia
A pocas horas de
anunciadas las medidas por el flamante intendente, y ante la falta de
propuestas por parte del sindicato, comenzamos los docentes municipales a
organizarnos como autoconvocados. Sin duda el sector docente fue la vanguardia
de esta lucha, ya que el recorte más duro (30% del sueldo), se realizaba en
este sector con la clara intención posterior de traspasar a la Provincia de
Buenos Aires la totalidad de los servicios educativos.
Con esta mínima
organización nueva y democrática, realizamos marchas, cacerolazos, pegatinas,
asambleas, entrevistas con concejales… y hasta el propio intendente trató de
convencernos de que el ajuste era necesario. Paso a paso decidimos cómo seguir
la lucha.
Tuvimos que enfrentar
muchos obstáculos: la desmovilización y el poco ánimo de los trabajadores, el
silencio de los medios de prensa, el constante acecho de la burocracia sindical
–con el “autoconvocados divide” y su
permanente boicot a nuestras actividades– y la falta de experiencia de un
sector que luchaba por primera vez. Pero sin lugar a dudas, los éxitos fueron mas
que los errores.
Lentamente, un núcleo
organizador se iba fortaleciendo. Cada actividad nos llenaba de alegría y
orgullo. A veces tocábamos el cielo con nuestras manos y estábamos seguras que
de ganábamos; pero también, cuando las cosas salían mal, entendíamos que la
única forma de revertirlas era seguir luchando. De todos hemos aprendido en
estos días y tal vez la satisfacción más grande fue cuando el grupo de docentes
autoconvocados, se abrió al resto de los trabajadores municipales y, casi sin
darnos cuenta, se nos unieron los delegados disidentes, los trabajadores de
salud municipal, de obras, del corralón, de espacios verdes, administrativos.
Esto casi termina pero, al mismo
tiempo, recién empieza
Hoy (23/4(, después de
una jornada de movilización en el Concejo Deliberante, bajo una dura presión de
los trabajadores municipales en medio de bombos, cánticos y consignas,
obtuvimos una primera victoria: las comisiones de Legal y Técnica y la de
Hacienda votaron contra el recorte salarial. Sin duda, un round victorioso para los trabajadores.
Aun así, somos
conscientes de que no debemos bajar la guardia, que la lucha continúa, que los
que siempre nos gobernaron vienen por más y que debemos enfrentarlos. No hay
solución posible de mejoría en la vida de los trabajadores bajo este sistema
excluyente de las grandes mayorías. Pero sí sabemos que podemos construir un
mundo mejor en manos de los que aún nunca gobernamos. Y esto también lo hemos
aprendido en la lucha…
Viviana (Mar del Plata)