Plan jefa/e de hogar: más miseria

 

La Argentina tiene más de tres millones de desocupados en condiciones de ser beneficiados por el Plan Jefa/e de Hogar que otorgaría $ 150 mensuales de subsidio. El gobierno dijo que iría liberando estos subsidios en tandas hasta llegar a un total de un millón y medio de beneficiarios (sólo la mitad): a esta altura de los acontecimientos, una ilusión bizantina.

Largas colas de varias cuadras se sucedieron durante los días de inscripción que no sólo convocaron a los miles de obreros desocupados que desde hace más de una década fueron arrojando el menemismo y los gobiernos siguientes sino que, como ocurrió en esta ciudad, llegaron a anotarse hasta más de un centenar de profesionales universitarios.

En realidad, ¿qué es lo que cobraría cada trabajador? Con la devaluación del peso se alcanzarían los US$ 50 siempre y cuando no se dispare aún más la inflación. Además de que los principales artículos de la canasta familiar se han incrementado espectacularmente, debemos restarle el diezmo moralmente obligatorio con que se contribuye a las organizaciones de desocupados. Un rápido cálculo nos arrojaría la cifra real de US$ 25 mensuales; o sea, menos de un dólar por día para una familia tipo compuesta de cuatro personas. Sería una ardua labor, encontrar algún país del mundo que contemple estos niveles salariales.

Sin embargo, personajes como D’Elía (CTA-FTV) o Alderete (CCC) lo ven de otra manera. El primero, felicitándose, dijo que el Plan es un gran proyecto que atiende de manera general a los desocupados.

Para mayor claridad están los conceptos arriba expresados por Delía y la aceptación de US$ 25 mensuales por sobre los $ 380 más $ 60 por cada hijo, que los principales dirigentes de CTA y Frenapo proclamaban.

No es difícil darse cuenta que, Gobierno y Cía., intentan provocar una rebaja general en el resto de los sueldos y salarios a partir de este nivel de subsidios y de acuerdo con la auditoría que hace el FMI. Incluso profundiza la desocupación, ya que se superponen los trabajos del jefe/a de hogar con los del trabajador efectivo, sea estatal o privado.

Este tipo de planes constituyó, en su momento, una conquista de los desocupados y piqueteros, sobre todo a partir de los cortes de rutas. Paulatinamente, con el aumento del desempleo, la reducción gradual de los cupos y de los sueldos –más la utilización que se hace de ellos como media para rebajar el resto de los salarios–, el beneficio se ha transformado en una medida de máxima explotación y degradación para el conjunto del movimiento obrero.

De ninguna manera pueden existir organizaciones de desocupados que actúen como intermediarios en la organización y distribución de estos planes. Esto no constituye ningún control obrero sobre los planes. Por el contrario, lo que se controla y manipula son las propias acciones rebeldes de los desocupados. Y se benefician las patronales y el gobierno al encontrar, en los intermediarios, a alguien más que legitima esta verdadera superexplotación.

La lucha por el reparto de las horas de trabajo, el trabajo digno, el control de los trabajadores sobre el petróleo, el gas, las empresas de comunicaciones, la banca –para pagar lo robado a los pequeños ahorristas–, en suma, un plan político económico y social surgido de los explotados, es el camino a transitar. Para ello, que se vayan todos los capitalistas y los agentes sindicales colaboradores. Pero solos no se van a ir.

Carlos (Mar del Plata)

 

 

Hosted by www.Geocities.ws

1