ALÍ: En la calle, pero preso
Seguramente en algún momento, alguien le va a acercar
esta nota a Emilio. Nos conocimos hace varios años en oportunidad de la lucha en
Mar del Plata por el juicio y castigo a los asesinos del joven Cristian Campos.
Junto a otros compañeros de barrios periféricos de esta ciudad, comenzó a hacer
su experiencia política dentro del socialismo revolucionario. Integrado al
grupo Unidos y conjuntamente con la Liga Socialista, el MAS, la Comare (Comisión
Marplatense contra la Represión) y otros, se logró mediante la movilización
promover el juicio y la cárcel para los responsables. Ya para ese entonces el
Srio. General del CTA local había negado el apoyo a esta lucha.
Luego vinieron la toma de la Catedral principalmente
por los desocupados de Teresa Rodríguez y el grupo de vecinos que seguían a
Emilio. Cuando se dirigía a Buenos Aires para participar del programa Hora
Clave tuvo la primera detención. Sería el inicio de la persecución por parte
del gobierno y los jueces que culminaría con la pena de 5 años y medio por
exigir alimentos en Casa Tía. Este juicio y la condena quiso ser
ejemplificadora para la lucha de los desocupados. Lejos de que se lograse ese
objetivo, el reclamo por la libertad de Emilio Alí se extendió por todo el
país.
Pero la cárcel cumplió con otro objetivo: cortó el
diálogo y debate político que necesariamente los socialistas y otros compañeros
debíamos seguir teniendo con Emilio, encontrando innumerables inconvenientes a
la hora de entrar en el penal de Batán. En tanto las visitas de dirigentes del
CTA no tenían mayores obstáculos.
Emilio quedó aislado, prácticamente sin otras
referencias de la realidad política exterior que la otorgada por la burocracia.
Finalmente, después de un año y medio, un fallo del
Tribunal de Casación determinó su libertad. Hace pocos días visitó esta ciudad,
flanqueado por D’Elía (FTV-CTA) y Alderete (CCC) presentándose en un acto en
Luz y Fuerza al cual viejos compañeros de Emilio fuimos invitados. Pese a la
alegría, no fuimos. Tenemos pendiente el compromiso de retomar el diálogo,
franco y fraterno. Por supuesto, partimos de una premisa que es ley: la
burocracia sindical no puede ser transformada, se está en su contra, o preso de
ella.
C.
M. (Mar del Plata)