Universidad: La lucha masiva o el cementerio
El gobierno dijo
“no vamos a arancelar la universidad“ por lo menos este año, y creer en Duhalde
tiene tanto fundamento como creer en la revolución productiva de Menem. Pero
aunque no podemos saber si van a arancelar o no, lo que sí sabemos los
estudiantes –al igual que el pueblo en su conjunto– es que la crisis económica
se descarga diariamente sobre nuestras espaldas, y esto no se va a detener. No
hay que esperar un Día D en que se anuncie la muerte de la universidad a
manos del arancel. Podremos no tener el arancel pero tampoco plata para tomar
el colectivo hacia la facultad. Y esta es también una forma de enterrar a la
universidad estatal masiva y gratuita. Por eso el movimiento estudiantil se
encuentra hoy ante la necesidad imperiosa de luchar masiva y democráticamente
por su supervivencia.
Organizarse
para la lucha
La Franja Morada
se derrumbó en la UBA. La debacle comenzó en las últimas elecciones en las
distintas facultades, siguió en la Fuba y más recientemente perdió la mayoría
de la representación estudiantil entre quienes elegirán al sucesor de
Shuberoff. Tanta bronca acumuló en su contra la Franja que en todas las
ocasiones perdió a manos de agrupaciones de izquierda, independientes más o
menos indefinidas, y acuerdos armados exclusivamente para la ocasión. Saludamos
todas estas derrotas moradas, pero creemos que estos frentes-acuerdos –endebles
desde su nacimiento– no deben ser meras
“cooperativas electorales“ para repartirse cargos, sino que deben tener como
objetivo prioritario impulsar la necesaria irrupción tumultuosa y
multitudinaria del movimiento estudiantil en la pelea. De otra forma, serán
representantes de algo que ya no exista: el estudiantado.
Debemos emprender
y desarrollar una lucha cualitativamente distinta a cualquiera de las que hemos
conocido. Para ello es ineludible la adopción de formas organizativas
ampliamente superadoras de los carrilles estatutarios e institucionales
existentes, inservibles para la participación real de los estudiantes. Porque
la única garantía de oponer una seria resistencia es que seamos cientos de
miles los que estemos dispuestos a tomar la lucha en nuestras propias manos.
Es vital que nos
organicemos desde las aulas democráticamente, para que todos participemos
activamente de las discusiones y las decisiones sobre qué hacer y cómo hacerlo.
La cuestión democrática no es una cuestióndecorativa sino una necesidad: es la
única forma de lograr que los estudiantes sean los verdaderos protagonistas, para
que sean miles las cabezas que piensen creativamente la mejor manera de
defenderse y que sean miles también los brazos dispuestos a hacerlo.
Comenzar las
clases impulsando un proceso asambleario de estas características es hoy la
tarea, para ir avanzando en la construcción de asambleas de miles por carrera
y/o facultad. Y como producto de este proceso confluir en un congreso de
delegados de bases de toda la UBA con una representación –por ejemplo– de 1
cada 50 estudiantes, donde discutamos y decidamos los pasos a seguir.
La organización
debe tener un objetivo claro: lograr la lucha más amplia, unitaria y masiva.
Porque esta no es precisamente una batalla de ideas, es el capitalismo en su
crisis cayendo sobre nuestras cabezas. Y tenemos que enfrentarlo en las calles,
sabiendo que el gobierno –éste o el que sea– sólo tiene para ofrecernos cárcel,
balas y muerte.
Dos son los
caminos que se nos abren: la lucha masiva o el cementerio del estudiantado.
Miles de
estudiantes debemos ser los protagonistas. De lo contrario veremos pasar el
carro fúnebre.
MOLOTE