Estados
Unidos al asalto del mundo
Ataque
La guerra del
“bien” contra el “mal” retrotrae a la humanidad mil años atrás, y demuestra los
niveles de barbarie alcanzados bajo la supervivencia del capitalismo, un
régimen agotado.
La crisis capitalista carcome el planeta. Y
Estados Unidos busca contrarrestarla con un reparto del mundo que sea más
favorable a su imperio. Aprovecha su superioridad militar posterior a la
disolución de la URSS. Lo hace en detrimento de los explotados, de los obreros
y oprimidos de los países periféricos, y de los propios estadounidenses. Pero
también de sus viejos socios-competidores imperialistas de Europa y Japón.
El 11 de septiembre quedó atrás y no hubo un
solo atentado más del “mal”, salvo que se consideren como tal las mentirosas
denuncias del ex ministro Lombardo sobre la “conspiración” del Antrax que tuvo
tanto de verdad como el gobierno de la Alianza de progresista.
No obstante, bajo el paraguas de pánico
convenientemente exacerbado por la CIA y compañía, el plan logró hasta ahora un
relativo respaldo social, en primer lugar en Estados Unidos.
Es un plan que tiene varios objetivos: 1) un
nuevo reparto del mundo más favorable a Estados Unidos y que incluye la pelea
por el reparto de los restos de la URSS y otros estados (convertidos en
capitalistas o en procesode convertirse, como China), por el control de Asia
Central, Medio Oriente, América latina y Africa; 2) reactivar en lo posible a
la economía norteamericana teniendo al complejo militar-industrial-petrolero
como locomotora; 3) avanzar hacia estados policíacos-militares, incluyendo la
“fujimorización” de sus gobiernos, hasta en su propio territorio.
Todos estos objetivos llevan a un proceso de
militarismo, guerras y eliminación de conquistas democráticas, con el pretexto
que sea. Dicho con otras palabras y por más que decorativamente se siga
hablando de los derechos humanos, para el sector hoy hegemónico en Estados
Unidos, la política que implementó Carter después de la derrota de Vietnam es cosa
del pasado. Y no es un giro que pueda subestimarse.
El
conjunto el análisis que realizamos en Bandera Roja Nº 55 (3/12/2001)
con respecto a este giro, ha sido completamente confirmado por los hechos.
Ataque comienza con
“A”
de Afganistán
La guerra actual es la única guerra moderna
que carece de enemigos reales. El truco Bin Laden y Al Qaeda, a más de seis
meses de los atentados a las Torres, es una macabra copia de las peores estafas
y engaños publicitarios hollywoodenses. Pero, hay que reconocerlo, hasta
ahora ha resultado eficiente para sus verdaderos autores: los complejos
militar-industrial y petrolero de la potencia yanqui. Si el taparrabos que usan
hoy para ocultar sus objetivos, es más trucho que el esgrimido para enfrentar a
Hitler o Stalin (la supuesta “defensa de la democracia”), no se debe a la falta
de creatividad de los publicistas norteamericanos sino al agotamiento del
régimen en todos los terrenos. Y sólo la barbarización que ese agotamiento
desparrama sobre la humanidad, puede explicar que el miserable pretexto de la
guerra del “bien contra el mal” no sea vomitado por los pueblos del mundo.
Estados Unidos está realizando un gigantesco
montaje publicitario y político para vincular, en un supuesto complot
común, a sus hijos legítimos del fundamentalismo islámico de Afganistán, con
los comunistas colombianos de las Farc, los contrabandistas de la “triple
frontera”, los palestinos que resisten el genocidio, las guerrillas localistas
tribales filipinas; y a todos ellos con el destruido Irak, que ocupó el primer
puesto en el ranking mundial de genocidios cometidos por Estados Unidos
en la última década, por medio de la guerra y el bloqueo económico.
Y la lista sigue. Irán figura en ella como
parte de la disputa por el control del petróleo mundial. Un total de siete
países han sido reconocidos como posibles blancos atómicos de la “potencia
pacifista” norteamericana, incluyendo a Rusia y a China. Y el Pentágono está
muy seriamente preocupado por el peligro de que Corea del Norte o Libia… disparen
sus ojivas nucleares sobre Nueva York (¡!), algo tan probable como que
cualquier ciudadano del mundo llegue volando a la Luna montado en sus propias
alas.
Operación “Conquista
del Mundo”
Para los revolucionarios es vital no
perderse en la maraña de las tramposas (y denigrantes) mentiras imperialistas,
y guiarse siempre viendo hacia dónde mueven éstos sus manos.
Afganistán fue destruido desde el aire. Que
no aparezcan muertos será, tal vez, obra de un “milagro del bien” que no sólo
destruye al “mal” sino que también lo desmaterializa.
Esa destrucción no pudo completarse mediante
la acción de la infantería, como lo demostró el fracaso de la operación
“Anaconda”, nombre con el que el Pentágono también agravió a nuestra serpiente
americana. El reconocimiento oficial por parte de Estados Unidos, de sus
primeras bajas de hombres y helicópteros, no es más que uno de los primeros
capítulos de las dificultades que enfrenta. En pleno bombardeo a Afganistán, el
Pentágono dio a conocer el desembarco de 650 marines en Filipinas, un
gran país con 120 millones de habitantes.
En Israel, Sharon emuló a Hitler en todo:
como genocida y como racista. Falta saber si, como peón de los yanquis que es,
va a encontrar su Stalingrado, gradual, frente a la heroica resistencia del
pueblo palestino. Cheney, el vicepresidente norteamericano, está de gira por
Medio Oriente. El frente de su avión lleva tatuada una gigantesca “zanahoria”
llamada “Estado Palestino”. Se juega a entrampar a las miserables burguesías
árabes y palestina como cómplices –así sean pasivos– de una nueva guerra
petrolera contra Irak… después se verá cómo se resuelve el problema palestino.
Ya en 1990, durante la Guerra del Golfo, Estados Unidos le ordenó a Israel no
contestar ningún ataque militar iraquí. Y después le dio vía libre para
cobrarse esas “facturas”, cosa que hizo en todos estos años, aunque para ello
haya sido necesario que la ultraderecha asesinara a un primer ministro, hecho
inédito en casi medio siglo.
Irak está en la mira de los yanquis y es su próximo
blanco. No sólo van a desplegar su monstruoso poderío militar, sino que también
van a utilizar cualquier engaño o estafa política y publicitaria sin poner
límites a su farsesca propaganda hollywoodense. ¿Saddam Hussein es un
invasor extraterrestre? Quizá… Que viente años atrás fuera un hombre de la CIA
no tiene importancia: los extraterrestres no tienen ética y poseen una
astucia ilimitada.
La operación “Conquista del Mundo” por
Estados Unidos no se para en fronteras e incluye a América latina a partir de
la intervención en la guerra colonial y contrarrevolucionaria en Colombia,
cuyos efectos expansivos no sólo se sentirán en los países limítrofes sino en
toda la región. El gobierno de Duhalde pretende conquistar los favores
económicos del imperio para un país en bancarrota y ofrece adiestramiento a los
pilotos de helicópteros colombianos. Es un buen ejemplo de que los “lamebotas”
quedan, aunque los gobiernos pasen.
Las contradicciones
del enemigo
En pocos días salieron a la luz secretos guardados
bajo siete llaves durante medio siglo: la muerte de 15.000 norteamericanos por
el efecto contaminante de las pruebas atómicas realizadas en la década del
cincuenta enterritorio norteamericano, y la existencia de un gobierno
clandestino afincado en bunkers secretos, tan secretos como los nombres
de quienes lo integran y el origen de su designación. La publicación de hechos
de esta trascendencia no es el resultado de la investigación de una red de
socialistas revolucionarios, sino que es fruto de las propias contradicciones
existentes en el seno de la gran burguesía estadounidense.
Lo mismo puede decirse del distanciamiento
del imperialismo europeo. Hizo punta Francia que, por boca de su ministro de
Relaciones Exteriores, tildó de “simplista” la explicación que dio el
Departamento de Estado sobre la guerra, y planteó algo obvio como es que la
violencia tiene que ver con la miseria, la exclusión social y otras plagas.
Francia no se quedó sola, y hasta el ministro de Defensa de Tony Blair salió a
plantear sus discrepancias.
Nada de esto significa que hay un
imperialismo “bueno” y otro “malo”: significa que hay lucha económica y
política entre ellos. Y que si “la guerra es la continuación de la política por
otros medios”, al decir de Clausewitz, es muy lógico que los aranceles al acero
impuestos por la administración Bush, perjudiquen preferencialmente a Europa,
Japón, Corea y Brasil.
Estados Unidos no sólo implementa una
especie de “24 de marzo de 1976” contrarrevolucionario preventivo a escala
mundial: también busca un reparto del mundo más a su favor que hasta ahora, a
costa de quien sea (y no sólo de los pobres del mundo).
La lucha contra la
guerra
y el imperialismo
Entramos en una etapa de crisis, guerras y
revoluciones. Las dos primeras dependen sólo de la lógica capitalista. En las
últimas, interviene también la acción de las masas explotadas y de su
vanguardia socialista revolucionaria e internacionalista.
Está abierto un período muy complejo,
trágico y, posiblemente, glorioso. Los revolucionarios tenemos que tener muy
claro cuál es el norte: sin destruir al capitalismo y al imperialismo
continuarán y se agravarán los horrores de la guerra a los de la miserable vida
de los pobres bajo el capitalismo.
Pero esa tarea no sólo es necesaria sino también
posible de realizar. Porque el capitalismo es un régimen agotado. Y cuando un
régimen así se ve impelido a apelar crecientemente a la violencia, es porque
pierde capacidad de mantener hegemonía social e ideológica.
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