Solidaridad con los obreros de Zanón
Un grupo de trabajadores
de la fábrica ceramista Zanón se encuentra en Buenos Aires con el objetivo de
difundir el duro conflicto que llevan adelante en Neuquén. Apelan a la
solidaridad de todos los trabajadores buscando aportes para su fondo de huelga,
para lo cual están haciendo circular bonos solidarios. Como parte de estas
tareas, Bandera Roja dialogó con Walter –un joven obrero que integra la
delegación que viajó a la capital federal– al día siguiente de la represión que
sufrieron junto a los estatales de la provincia.
—¿Podrías hacer una
reseña del origen del conflicto?
—Tuvo origen hace un año
y medio atrás cuando la empresa presenta un preventivo de crisis, y nosotros
nos organizamos para enfrentarlo. Presentan una medida para poder despedir,
bajar sueldos, tercerizar, una suerte de flexibilización laboral.
En medio de que nos
preparamos para enfrentar el preventivo de crisis, muere un compañero dentro de
la fábrica por un problema coronario. Esto provoca una reacción entre la gente
y se organizan asambleas que deciden parar. Esta muerte deja al desnudo la
problemática de seguridad e higiene, que era un tema central en las
reivindicaciones de la fábrica. Tengamos en cuenta que es un trabajo de riesgo
para la salud, porque el constante polvillo que existe en el ambiente, para el
cual los barbijos no son una protección suficiente, las sales que se usan y los
productos para pulir los esmaltes son altamente tóxicos. Por ello siempre fue
importante el reclamo de personal capacitado en forma permanente, una
ambulancia e infraestructura necesaria. En el momento del incidente, la
enfermera que se encargaba de darnos los cursos de primeros auxilios se
abatató, los tubos de oxígeno estaban vacíos y no estaba la ambulancia; es
decir, no se le brindó al compañero la oportunidad de ser salvado.
Esto llevó a nueve días
de paro y todos los puntos que reclamamos en torno a seguridad e higiene se
cumplieron.
—¿Cómo siguió el
conflicto?
—Ante la muerte del
compañero la lucha contra el preventivo de crisis había quedado en suspenso. Pero
nos habíamos templado y la comisión interna de ese momento –que hoy es la
directiva– dio una dura batalla contra la empresa, el gobierno provincial y la
burocracia del sindicato. La comisión interna se apoyó en el respaldo del cien
por ciento de los trabajadores. La comisión interna tuvo que ser reconocida por
un ministerio nacional para las negociaciones.
Se viajó a Buenos Aires y
el preventivo de crisis fue rechazado por el Ministerio, la empresa tuvo que
dar marcha atrás.
Es una empresa que tiene
distintos tipos de subsidios –luz, gas– y además el terreno que ocupa no lo
pagó.
—La empresa volvió al
ataque...
—Sí, porque el rechazo al
preventivo de crisis había sido un nuevo triunfo de todos nosotros. Pero la
empresa vuelve a atacar con un intento de cierre de la fábrica. La jueza
laboral que tiene el caso pidió que abran los libros contables y se negaron,
mientras en los medios salían a decir la crisis que tiene la empresa. Luego
presentan un plan donde proponen funcionar con 60 obreros y bajar los sueldos
de aproximadamente $ 650 promedio a $ 400.
La fábrica tiene 400
empleados y llegó a tener cerca de 2.000 empleados en forma indirecta. Es un
plan devastador. Nosotros estamos contra este plan y proponemos la reapertura
de la fábrica con control obrero, la estatización de la misma e impulsar un
plan de obras públicas que es un proyecto trabajado con otros sectores, como
estudiantes universitarios, intelectuales y trabajadores desocupados.
—¿Ustedes están
trabajando una propuesta de coordinación ?
—Sí, además del grupo de
apoyo de nuestra lucha impulsamos una mesa de coordinación de trabajadores
ocupados y desocupados, junto con estudiantes, es decir con todos los que
quieran enfrentar esta política que nos está aplastando.
Esta propuesta se la
hemos llevado a la CTA-Neuquén y no nos han escuchado. Pero a raíz de la
represión de ayer el Sr. Fuentes se dignó a dar una conferencia de prensa en
común, y la marcha misma me ha sorprendido bastante porque es un primer lazo de
acercamiento. Ojalá sea un primer paso para poder impulsar una gran mesa de
coordinación. Desde que barrimos a la burocracia en la fábrica la nueva
conducción busca esta política de coordinación y apoyo de distintos sectores.
La mesa de coordinación
que existe hoy la hemos logrado con estudiantes, desocupados y sectores de ATE,
más bien de delegaciones del interior de la Provincia. Pero ya desde la mesa,
seguimos buscando coordinaciones mayores.
—Por último, tus
impresiones sobre la brutal represión que recibieron tus compañeros.
—En principio mi enérgico
repudio a la represión. Nosotros estamos luchando no sólo por nuestro
conflicto. Con el plan de obras públicas queremos también dar solución a otros
sectores que hoy están sin trabajo y lo único que tenemos a cambio de este
gobierno son los palos, la represión indiscriminada que se vio por todos los
medios nacionales. Entonces, mi repudio enérgico y también la impotencia que me
causó haber estado tan lejos de Neuquén y no haber podido estar mano a mano con
los compañeros defendiéndonos de la represión brutal.
Es la primera vez que
vivimos una cosa así tan extrema. Incluso en el momento de las medidas más
duras la misma comunidad de Neuquén nos había catalogado como una forma
distinta de lucha conocida por allí, nos conocen por nuestra tranquilidad.
H. verjadez (1/12/2001)
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