Salud: un ataque mortal

 

En el actual contexto de guerra internacional desatada por el imperialismo estadounidense, la salud es la mejor muestra de la deshumanidad del capitalismo. Uno de los ejemplos es la mortalidad infantil elevada en la Argentina y en el conjunto de los países dominados por el sometimiento económico.

Hoy no sólo somos sus conejitos de laboratorio para experimentar sobre nuevos tratamientos y medicamentos, sino que además están empeñados en mantener elevado el número de muertes por causas evitables, en donde jugaría un papel muy importante la prevención y la atención primaria de la salud. Con mínimos recursos se podrían aplicar tratamientos más efectivos, comprobados científicamente; disminuyendo así la morbi-mortalidad de una población que hoy no sólo sufre la escasez de recursos para una vida digna sino que además debe ver, aceptar y convivir con el dolor y la enfermedad.

No es casualidad que hoy en las salas de los hospitales encontremos un 30% de pacientes sociales. Esta es la definición que eligió este sistema para evitar decir con claridad que se trata de personas que, además de carecer de recursos para la atención de su salud, están desocupadas, malnutridas, sin techo y sin preparación para buscar algún tipo de salida económica; personas que engrosan la marginalidad, que no tienen ninguna posibilidad de inserción en esta sociedad excluyente.

¿Cómo convive el personal de salud en esta situación? Agotadas las posibilidades de respuestas terapéuticas, médicos y enfermeros hoy reclaman no sólo por mejores sueldos para un trabajo invaluable; sino que se hacen eco de que en muchos casos no existe la medicación más indispensable, como analgésicos, hierro o antitérmicos, incluyendo la existencia de pacientes terminales sin acceso a tratamientos paliativos.

Lejos de querer mejorar la salud del pueblo con una planificación factible que atienda las verdaderas necesidades de éste, sólo pretenden desligarse de tal responsabilidad para hacer tratativas comerciales con laboratorios y grandes empresas, decididos a sacar partido del negocio.

Una salida en salud no puede apartarse de una lucha en conjunto, con el resto de los sectores en conflicto y de los explotados. En definitiva, sólo puede haber salud para todos cuando el capitalismo muera. Entre tanto, todas las luchas reivindicativas que son necesarias impulsar, sólo pueden lograr una “curita” para una gran herida.

 

Hanna (Mar del Plata)

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