Presos
políticos
Basta
de represión a los que luchan
El lunes 29 de octubre compañeros piqueteros de la Unión
de Vecinos Organizados (organización fundada por Emilio Alí) y del Movimiento
Teresa Rodríguez, se manifestaron ante el Ministerio de Trabajo de la Provincia
de Buenos Aires para exigir el pago de haberes adeudados correspondientes al
plan Barrios. La jornada se desarrollaba normalmente hasta que efectivos de la
Policía Bonaerense irrumpieron en la oficina disparando tiros al aire y con sus
palos en mano, ingresaron al lugar golpeando a todo el mundo. Seguidamente, el
comisario Ferrari de la Comisaría 1ª de Mar del Plata, señala y pide que
apresen a los compañeros Cristian Barattucci y a Nicolás Areas Corso (ambos
integrantes de la UVO), siendo este ultimo menor e hijo de Claudia Areas,
víctima fatal de los golpes recibidos durante la toma de la Catedral en junio
de 1999.
La Policía no se conformó con detener a los compañeros
sino que en el patrullero golpeó brutalmente al joven Nicolás mientras estaba
esposado. Nuevamente el personal policial cometió terribles abusos que nos
hicieron recordar las épocas de la dictadura, tal es el caso de un efectivo que
se quitó la placa que lo identificaba, tomó su arma y se la puso en la cabeza a
un bebé para obligar a su madre a retirarse del lugar.
Finalmente los compañeros fueron liberados, Nicolás a las
siete horas y Cristian a las 24 horas quedando imputado “por resistencia a la
autoridad y daños” los cuales fueron ocasionados en forma intencional por los
disparos y bastonazos policiales.
Desde la Comisión Marplatense contra la Represión
(Comare), consideramos que el encarcelamiento y condena a cinco años y seis
meses de prisión a Emilio Alí por pedir comida en un supermercado, como la
permanente represión y encausamiento a los movimientos de trabajadores
desocupados obedecen a las políticas de ajuste permanente que los gobiernos
provincial y nacional pretenden imponer para beneficiar a los sectores
financieros internacionales. La policía (institución represiva del Estado)
cumple la función de imponer el ajuste a la fuerza y el Poder Judicial
“legitima” legalmente este accionar condenando y procesando a los luchadores.
A pesar de que Ruckauf pretende efectuar cierta limpieza
en la Policía, echando al comisario Verón (en cuyo ejercicio provincial se
produjeron los asesinatos de más de sesenta menores de edad) y el traspaso del
comisario “La Hiena” Impari a Mar del Plata (quien reprimió a los desocupados
en la ruta 2), estos cambios de fichas significaron que sus colegas le dieran
la bienvenida, reprimiendo al MTR y la UVO en el Ministerio de Trabajo. Esta
falacia permanente de reestructuración policial en realidad significa la
justificación ideológica de una institución represiva que en su interior
mantiene a numerosos agentes acusados de asesinato, entre ellos los ejecutores,
recientemente liberados, de la violación y asesinato de la adolescente Natalia
Melman en Miramar.
Sabemos que la policía es enemiga irreconciliable de los
trabajadores y del pueblo, está al servicio de los capitalistas explotadores y
es una mentira oportunista confiar en su sindicalización. La única reforma
eficaz es disolverla y que los trabajadores desarrollen organismos de
autodefensa democráticos surgidos desde sus propios movimientos de lucha.
Desde la Comare, seguimos levantando incondicionalmente,
en cada lucha, corte, movilización, la libertad de todos los presos políticos,
de Emilio Alí, de Raúl Castells y el desprocesamiento de todos los luchadores
encausados.
Pablo (Comare)