Elecciones
en la unlp
Superar
la pasividad de las urnas
Los estudiantes volvieron a
delegar su futuro en las urnas, depositándolo una vez más en los aparatos
burocráticos que pujan por conducir los centros de estudiantes. Si bien hubo
una leve baja en el nivel de votantes, en la UNLP no se expresó el fenómeno
nacional de rechazo a ilusionarse con posibles soluciones que vengan “desde
arriba”.
A pesar de un conflicto
bastante considerable que medió en el segundo cuatrimestre contra el avance
sobre la educación estatal, los resultados en las urnas reflejaron casi el
mismo panorama que el año pasado. El conjunto de los estudiantes que se verán
seriamente afectados por el arancel no experimentó un avance en la conciencia
que pueda medirse en el voto.
La universidad está al filo de
ser arancelada, asestándole así un fuerte golpe a la masividad que la
caracteriza; decenas de miles desertarán de la educación pública si no
emprendemos una batalla para impedirlo y, al delegar en el voto tamaña
responsabilidad, se está rifando el propio futuro a las corrientes burguesas,
proburguesas o centristas del movimiento estudiantil.
Se puede decir que la universidad como institución
educativa es uno de los campos sociales donde repercute la política social en
general. Paradójicamente de los resultados de las elecciones universitarias que
se realizaron los días 14, 15 y 16 de noviembre se desprenden algunos datos
llamativos. Por un lado, se ve que la Franja Morada como agrupación que
responde al partido oficialista ha sido bastante deslegitimada; de ahí que en
toda la Universidad de La Plata haya perdido tres centros (Arquitectura,
Agronomía y Derecho) y retrocedido en general en el resto de las facultades.
A la vez, hay que tener en cuenta que las agrupaciones
que crecieron con este voto “antifranja” no han sido justamente las de la
izquierda, sino la Cepa y la ECO. Esta última es una fracción de la Franja
Morada y responde también a la UCR con un discurso claramente de derecha,
nacionalista y sumamente reaccionario ante cualquier destello de lucha. La
Cepa-PCR ha tenido en general una política absolutamente populista,
desmovilizadora, con un discurso centrista, seudoprogresista. Consecuente con
la política populista que practica esta agrupación, su discurso y su práctica
han sido de lo más ambivalentes, proclamándose combativa e impartiendo una
política totalmente conservadora a partir de no tener ningún gesto de apoyo a
la lucha real.
De modo que si consideramos estas dos agrupaciones como
canales por donde se “expresó” la mayoría de los estudiantes podríamos
animarnos a esgrimir conclusiones poco alentadoras, pues más allá de los dos
meses de movilización y lucha que vivió la Universidad de La Plata
recientemente, poco es lo que quedó de allí. Pues los estudiantes parecen
seguir delegando la lucha en los aparatos gremiales y reaparece la prioridad
del estudio ante todo, dejando al margen una intención al menos mínimamente
activa o de repudio ante el inminente arancel (que, precisamente, le impedirá
estudiar a la mayoría).
En este sentido podemos pensar que la lucha que se
desarrolló los meses pasados fue de una minoría de estudiantes, que esa lucha
decayó sin haber logrado triunfos importantes con relación al arancel, pues el
gobierno no mostró retroceso alguno; por el contrario, impartió una ofensiva
mayor haciendo caso omiso de las reivindicaciones estudiantiles y del conjunto
de los trabajadores de la Universidad. La organización más importante se logró
en Periodismo, siendo ésta a la vez una excepción.
Por todo esto pensamos que el desafío es enorme, largo,
que hay que seguir dando un trabajo profundo, seguir discutiendo con los
estudiantes, seguir apostando a la masividad y la construcción desde las bases.
Otra más de las conquistas históricas de la que gozan
sectores sociales necesita ser liquidada. El lugar que ocupa el sistema
educativo masivo y gratuito es incompatible hoy con el modelo capitalista en
curso. Para éste, la educación pasó de ser funcional a un proyecto económico y
político pasados, a ser hoy un lastre imposible de seguir sosteniendo en el
actual contexto de crisis económica nacional e internacional.
Pero el tiempo de las palabras va quedando atrás; los
estudiantes tenemos un derecho que sólo será posible asegurarlo en tanto
tengamos claridad de que esa pelea pasa por nosotros mismos. Esta es la primera
condición para poder seguir en las aulas el año próximo; por experiencia,
deberemos luchar por fuera de los ámbitos institucionales, sean éstos
parlamentarios o académicos, ya que es ése el mejor terreno para los enemigos.
La organización masiva de los estudiantes para enfrentar el arancel,
independientemente de toda corriente burocrática que intente amoldarnos a esos
organismos parasitarios, se presenta como necesidad impostergable para garantizar
que la lucha pueda darse.
Con estos ejes intervino la LSR en estas elecciones; en
Humanidades a partir de BloqueAR (Bloque Anticapitalista Revolucionario, LSR e
independientes) y en Periodismo mediante un acuerdo con compañeros
independientes y con En Clave Roja (PTS), que se expresó en el Bloque de
Izquierda Anticapitalista y Antimperialista.
La prioridad pasó por intentar hacer presente el rechazo
a la guerra que desata Estados Unidos contra Afganistán y la militarización en
Latinoamérica. Conscientes de que para poder transformar la realidad primero
hay que conocerla, nos propusimos dar batalla contra la fragmentación del
pensamiento, un peldaño que, aunque pequeño, no lo es tanto si se tiene en
cuenta que se nos muestra una realidad donde parece que nada tiene que ver con
nada. A partir de allí, creemos que lo fundamental es seguir dando una clara
batalla política que se base en los mismos pilares que impulsamos desde el
Bloque de Izquierda y desde BloqueAR: la profundización del debate en torno a
cuál es la real pelea que debemos dar y el impulso a la organización masiva y
democrática, única posibilidad de, por lo menos, presentar batalla ante la
arremetida de los capitalistas.
Palos, patotas, las formas del
PJ
Mención aparte merece lo sucedido durante el escrutinio
en la facultad de Periodismo. Con resultados en mano y habiendo ganado
cómodamente, los peronistas de la Walsh no estaban aún conformes. Con
militantes y matones del PJ y el visto bueno del Decano y la policía, se dieron
a la tarea de apalear al Movimiento de Unidad y a quien hubiera en el camino en
las inmediaciones de la facultad, concretando una verdadera caza de brujas en
tiempos que se suponen “democráticos”.
Decimos que merece mención aparte porque una vez más hay
que resaltar el accionar de estos aparatos partidarios que, al igual que la
Franja Morada y otros sectores, recurren una y otra vez a los palos, las
patotas y las golpizas para ahogar las diferencias políticas utilizando los
métodos de la represión propios de la burguesía, a la que ellos encarnan en los
ámbitos académicos.
Pedro y Cata (La Plata)