En La Plata
Organizar la resistencia
El
gobierno atacó drásticamente los salarios de los trabajadores del Estado y
provocó la reacción de una parte de la comunidad, que mantuvo durante varias
semanas una pelea importante con paros y movilizaciones en constante
crecimiento. La UNLP se encuentra nuevamente movilizada contra el salvaje
recorte en el presupuesto. En el caso de los docentes, votaron mayoritariamente
por continuar el paro hasta el sábado 1º de septiembre (día que se reúne en
forma extraordinaria la Asamblea Universitaria) contra la posición de
levantarlo por parte de la conducción de ADULP.
La
crisis económica internacional y la humillante dependencia local en todos los
terrenos explica, por un lado, las características del ataque a la educación
pública y determina, por el otro, el tipo de lucha que tenemos planteada los
estudiantes de todo el país. El plan de conjunto que se propone la burguesía y
el Estado con el sistema educativo no se enfrenta todavía a un plan de lucha
estratégico por parte de los miles y miles que nos veremos con el futuro
arruinado.
Cien
años de educación pública y gratuita, tal como la conocíamos hasta hoy, pasó a
ser desde hace tiempo una contradicción insostenible para la tendencia
permanente al achique del gasto público; sumado a esto, el contexto
internacional actual, obliga al gobierno a acelerar el proceso de liquidación
de las conquistas históricas de la clase media y los trabajadores. La
posibilidad de impedir esta perspectiva, depende mucho de una respuesta masiva
del conjunto de los estudiantes y la política que nos demos para esa larga
pelea.
Un
nuevo ataque, el mismo desafío
El
rico proceso de tomas de facultades, asambleas docentes, no docentes y
estudiantiles que tuvo lugar en las últimas semanas llevó a confluir, el martes
14 de agosto, en una asamblea histórica interclaustros con una importantísima
convocatoria de 1.500 personas, a pesar de que sólo había una minoría del total
de estudiantes de la UNLP.
El
hecho, de por sí, se perfilaba como un posible primer paso en la coordinación
masiva de la pelea que realmente se necesita dar. Pero el fracaso de la reunión
dejó ver los problemas que deberá sortear el movimiento estudiantil, como
también los trabajadores de la educación estatal si nos proponemos, como
mínimo, ponerle freno a los sucesivos recortes que vendrán.
Por
eso, en la instancia organizativa más importante que se dio en muchísimos años,
sectores de la izquierda intentaron “superar” a los aparatos gremiales…
aparateando la asamblea. Así, facilitaron el accionar de las conducciones
sindicales y estudiantiles ligadas a proyectos claramente conciliadores, pero
que fueron quienes, de hecho, convocaron a la gran mayoría en esa interclaustros
y los que, al retirarse, la vaciaron.Quienes dicen estar por la participación
masiva y democrática de todos los estudiantes en la discusión y la toma de
decisiones, deberán entender que el hecho de poder llegar a esa metodología
organizativa será producto de un proceso algo más largo de lo que dura una
asamblea.
Estos
compañeros tienen el problema de que, si bien dicen que no hay que confiar en
la burocracia –aunque, contradictoriamente, su política consiste en exigirle
planes de lucha–, tampoco confían en que el movimiento de masas pueda llegar a
desbordarse en algún momento. Por eso pretendieron imponer, con maniobras de
aparato, el ejercicio de la democracia directa que, ellos suponían, debería
lograrse en aquel primer encuentro.
Hasta
el momento la pelea continúa y el estado de movilización sigue en pie. Hay que
trabajar mucho desde abajo para ayudar a que las asambleas por facultades sean
masivas y, en ese proceso, organizarse democráticamente para la lucha. En ese
camino deberemos buscar confluir con los otros sectores que pelean, ganar a la
opinión pública y crear todas las instancias de discusión y organización que
sirvan para sumar compañeros. Esta es la única manera de gestar una resistencia
realmente sólida para la batalla que está planteada.
La
ofensiva del gobierno y el imperialismo sobre la Universidad se intensifica y
la respuesta de sus trabajadores es, por el momento, continuar con las medidas
de lucha.
El
Rectorado anunció no hace mucho que la Universidad de La Plata no podría
funcionar más allá de octubre, por lo que el arancel es cada vez más una
realidad que hace que el conflicto tienda a unificarse. Frente a la posibilidad
de que los docentes y no docentes levanten la medida de paro activo la
comunidad universitaria toda se debe instancias de organización que mantengan
en pie la defensa de la educación pública estatal, masiva y gratuita. Los
puntos que deberíamos levantar juntos deben expresar las reivindicaciones de
cada claustro y organizar formas de lucha para imponerlos a todos por igual.
Desde
la LSR proponemos trabajar por lograr las instancias de organización que faciliten
la mayor participación de todos los estudiantes, porque entendemos la necesidad
de masificar el conflicto para frenar el ajuste. Al mismo tiempo, en el marco
de la crisis en la que está sumido el capitalismo, vemos que cada una de las
peleas que hoy tenemos planteadas para defender nuestros derechos históricos de
manera consecuente requiere enfrentamientos desconocidos, casi revolucionarios,
para los estudiantes y para el conjunto de la población.
En
ese sentido, la perspectiva a discutir debe orientarse en el camino de ir
dándonos una organización masiva, antiburocrática, anticapitalista y
antiimperialista de estudiantes, docentes y no docentes, junto a todos los
trabajadores del país.
P. y
R.