Segunda Asamblea Nacional Piquetera

Un paso adelante y muchos desafíos e interrogantes

 

Aunque le pese a la ministra Patricia Bullrich Luro Pueyrredón, el movimiento de desocupados volvió a reunirse (el 4 de septiembre en San Justo) y a resolver las próximas medidas de lucha. Desde muy temprano fueron llegando delegaciones de diversos puntos del país que colmaron el predio de la parroquia del Sagrado Corazón.

Continuidad. Los trabajadores desocupados lograron tener continuidad en sus iniciativas de lucha y es un importante paso contra el gobierno y sus actuales y futuras medidas de ajuste.

Entre otras resoluciones, se decidió realizar cortes por 24 horas en todo el país (que confluirán en la marcha de estatales a Plaza de Mayo el 7 de septiembre), impulsar asambleas de trabajadores ocupados y desocupados en todos los lugares donde puedan realizarse, para resolver cortes de rutas por 36 horas el día 20, que terminarán acompañando la marcha del Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo). Ambas son impulsadas por la CTA.

 

Orden, no siempre es progreso

A diferencia del “caos” que signó el primer congreso piquetero del 24 de julio, el segundo se desarrolló bajo una permanente preocupación de los organizadores por ordenar y contener a las más disímiles opiniones y agrupaciones. Todo, o casi todo, estuvo resuelto de antemano por los dirigentes de la CTA y la CCC que, mediante maniobras de todo tipo, intentaron que el encuentro no se les fuera de las manos y quedara sujeto a los acuerdos previos.

Estos acuerdos implicaron intentar dejar al movimiento de desocupados sujeto a las estructuras y aparatos sindicales existentes como la CTA y dejando una puerta abierta a la CGT de Moyano, que no subió al escenario por la certeza de que, a pesar de los organizadores, iba a recibir una nueva rechifla.

En lugar de buscar ampliar, ramificar y organizar democráticamente a los trabajadores desocupados; en vez de intentar relacionar desde abajo a todos los sectores de trabajadores (ocupados y desocupados), se establecen acuerdos entre las cúpulas para enchalecar a los desocupados como ala izquierda o “radicalizada” de las viejas estructuras, especialistas en contener desbordes y en mantener la prolijidad burguesa a todo costo, fundamentalmente en momentos en los cuales el régimen tambalea.

Así, para contener probables desbordes, el segundo encuentro fue altamente antidemocrático por absoluta responsabilidad de la conducción encabezada por Luis D’Elía (de la CTA) y Juan Carlos Alderete (de la CCC), de la cual también forma parte el Polo Obrero (impulsado por el Partido Obrero) y otras agrupaciones más pequeñas.

“Las organizaciones convocantes –comenzaba el encuentro D’Elía– nos pusimos de acuerdo en que solamente hablan uno por agrupación, que las votaciones se harán en bloque y que sólo votan los delegados. Además pedimos tolerancia y no silbar a nadie”. No era suficiente, como en julio, levantar la mano y hablar. En el segundo encuentro se debían sortear varias trabas administrativas previas que limitaban la voz y el voto a quienes fueran parte de las agrupaciopnes convocantes. Incluso, para ser observador había que lograr imponerse a los aparatos y (aparatitos) que acreditaban a los invitados. Resultado: se comenzó varias horas más tarde (destinadas al debate) y quedó gente fuera del encuentro.

El Movimiento Teresa Rodríguez (MTR) y su principal dirigente, el recientemente liberado Roberto Martino, tuvieron que superar muchos obstáculos para poder hablar en el congreso. Primero no se los quiso dejar entrar, luego se intentó callarlos argumentando que no eran convocantes ni tenían delegados. Los compañeros lograron imponerse y Martino pudo hablar.

La propuesta del MTR fue “tomar el ejemplo de los piqueteros de Mosconi, garantizar cortes sin vías alternativas por tiempo indeterminado y priorizar aquellos que posibiliten paralizar la producción”. Varios oradores coincidieron con Martino, incluyendo al compañero que habló en representación del piquetero “Pepino” de Gral. Mosconi, a Hebe de Bonafini (quien llamó a no confiar en las burocracias), a Emerenciano Sena y a Mara Puntano, la abogada que valientemente tomó centenares de causas de perseguidos o presos en Salta.

Metodologías antidemocráticas como las impartidas por la CTA, CCC y PO dificultarán el surgimiento de algo nuevo.

 

A veces, la suma resta

Al comprobar que muchos reclamaban medidas más decididas y radicalizadas, D’Elía intervino para bajar la fiebre: “Voy a votar a favor de todas las mociones a favor de radicalizar la lucha, hay que endurecer los piquetes. Pero para ello tenemos que garantizar grandes manifestaciones y sumar a otros sectores”. Estas fueron las palabras previas a proponer ir detrás de la CTA y de la marcha del Frenapo el próximo 21 de setiembre. Frente multisectorial al que también adhieren personalidades como Farinello y Lilita Carrió o la Federación Agraria y la FUA. La CTA y la CCC ya habían propuesto el pasado 17 de agosto en Plaza de Mayo (luego de las 72 horas de cortes de ruta) que el movimiento piquetero tendría que integrarse al Frenapo, este engendro propatronal que sugiere, como única posibilidad de terminar con la miseria, que el Estado redistribuya la riqueza de manera equitativa.

Uno de los aspectos más positivos del primer congreso piquetero fue la silbatina que se comió Moyano. En el segundo, la CGT dirigida por el camionero estuvo representada por Julio Piumato y Juan Carlos Schmid. Al ser anunciados volvieron a escucharse los chiflidos e insultos, motivo por el cual los precabidos sindicalistas optaron por no subir al escenario y quedarse en la puerta del predio. Igualmente, la intención de D’Elía y Alderete (y del Polo Obrero) es que en la próxima Asamblea a realizarse en octubre participe la CGT rebelde.

El movimiento de desocupados, como cualquier movimiento que surja dentro del capitalismo, intentará por innumerables vías ser ahogado dentro de sus márgenes por las fuerzas enemigas. Pero en ninguna parte está escrito que la burguesía vaya a triunfar. Hay que intervenir en él sin ingenuidades, prejuicios ni sectarismos y teniendo en cuenta a la vez, que serán las tendencias más generales de la lucha de clases las que facilitarán o dificultarán el desarrollo de la pelea contra las corrientes propatronales.

El actual proceso del movimiento de desocupados continúa abierto. Mal que le pese a la ministra de Trabajo.

 

Julio Hernández

 

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