El genocidio kurdo en Turquía
Ya
suman 32 los mártires empujados a la muerte por la brutalidad del régimen
genocida turco. El gobierno ha hecho oídos sordos a los reclamos de los presos
kurdos, que vienen sosteniendo una heroica huelga de hambre –junto a numerosos
familiares y amigos– desde hace casi 300 días. La protesta, denominada “ayuno
hasta morir” fue iniciada el 20 de octubre del 2000, contra las mortales
condiciones carcelarias. Estas están amparadas por una ley antiterrorista que
legaliza la tortura y por Tribunales Especiales creados en 1984. Los presos
también exigen la investigación y el castigo a los responsables de la masacre
de 27 presos políticos realizadas en cuatro prisiones durante 1999. Esto sin
contar la veintena de víctimas de la represión a los huelguistas cuando el
gobierno turco ordenó el asalto a las prisiones, en lo que denominó “operación
retorno a la vida”.
De los 68.000 reclusos que conforman
la población carcelaria total, 12.000 son presos políticos, de los cuales 9.000
están acusados de colaborar en diversos grados con el Partido de los
Trabajadores Kurdos (PKK) uno de cuyos líderes, Abdullah Ocalán, está condenado
a muerte luego de haber sido secuestrado por servicios de inteligencia
turco-israelíes cuando abandonaba la embajada griega en Nairobi (Kenia).
Alrededor de 15 millones de kurdos
constituyen el 25% de la población de Turquía, donde son brutalmente reprimidos
por oponerse a un régimen genocida que es aliado del nazisionista Sharon y de
los norteamericanos en su ofensiva contra Irak.
Los presos cierran su pliego de
demandas, con la proclama: “Fin de la opresión sobre el pueblo kurdo”.
L.
R.