Cabañas 2001

La utilidad del patio trasero

           

El carácter decididamente bananero del país ha hecho que haya carecido de una relevancia mínima –salvo algunas dignas voces de repudio– el llamado Operativo Cabañas 2001, que continúa al que se realizó el año pasado en dependencias del Tercer Cuerpo de Ejército. Este año fue en Salta y significó la coordinación del Ejército yanqui con sus pares argentinos y otros ejércitos de la región (Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay y otros).

            Este operativo se realizó en forma simultánea al convocado por marines norteamericanos y argentinos en las costas de Entre Ríos. Numerosas denuncias indican que en la selva misionera, desde hace tiempo, se vienen preparando efectivos norteamericanos, haciendo ejercicios militares en un terreno con ciertas similitudes al que deberían operar en fases más adelantadas del Plan Colombia.

            El entrelazamiento de la burguesía argentina con la internacional y con el imperialismo yanqui en particular, es tal que, prácticamente, no se han levantado voces de oposición a este largo operativo que lleva años de realización.

            Esto se debe a que, por un lado, hay intereses capitalistas comunes, así sea como socios menores. Por otro, el grueso de las Fuerzas Armadas ha perdido buena parte de los privilegios de casta que tuvieron durante un siglo, desde la Conquista del Desierto por Roca y la formación de la casta y el Partido Militar, hasta su derrota después del genocidio y de perder una guerra sin gloria y sin honor.

            Por eso hace años que los uniformados de estos lares se dedican a estudiar inglés y a encontrar conchabo en algunas de las múltiples misiones “humanitarias” de la ONU, o sea intervencionistas (con algún pretexto inventado o mínimamente verosímil). Es el curro que compensa el retroceso del pasado y el achicamiento más general del Estado en Latinoamérica y en la Argentina en particular.

            Parafraseando el eslogan de Perón (“Patria sí, colonia no”), podemos decir que la mayor parte de las Fuerzas Armadas entona: “Colonia sí, pero que nos paguen” (a igual trabajo, igual remuneración que a los gurkas…).

            La burguesía nació aquí entrelazada, subordinada y dependiente del imperialismo comercial, el europeo primero y el yanqui después del golpe genocida de la “Libertadora” en 1955.

            El problema es que, en los últimos años no sólo fue derrotada sin honor en Malvinas, con lo que se hundió el régimen militar genocida, sino que también se estrecharon los márgentes económicos para mantener castas de parásitos privilegiados que, a la sombra de los “peligros” de la “guerra fría”, obtenían una suculenta porción de la renta nacional para sus presupuestos. Con estados en achique crónico y sin “guerra fría”, se les recortó –aunque sólo una parte– sus gigantescos privilegios. Y aun siendo la mayor corporación de ñoquis que necesitan para hacer changas (como sus colegas civiles) en otras áreas, sea en la seguridad privada o como guardaespaldas del amo imperial.

            Nada de esto se puede terminar sin acabar con la causa de todos los males; es decir, con la explotación capitalista y su sustitución por un nuevo poder de las reales mayorías de trabajadores, ejerciendo el poder basándose en la la democracia directa en todos los terrenos.

 

jorge guidobono

 

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