accion terrorista parapolicial contra hebe de bonafini
“Que ni sueñen que voy a claudicar”
Así respondió Hebe de Bonafini a
los agresores que ocuparon por la fuerza el domicilio de su hija, y la
sometieron a todo tipo de torturas, de las tantas que se practicaban en los
campos clandestinos de detención de la última dictadura militar genocida.
Con la valentía de siempre, la
de los que luchan por causas que ennoblecen, la titular de Madres de Plaza de
Mayo definió sin vacilaciones: “Está claro que quienes hicieron esto son los
mismos que se llevaron a mis otros hijos y que gozan de impunidad”.
El brutal atentado tiene un
objetivo evidente: silenciar la voz de la personalidad más representativa en la
lucha contra los responsables del genocidio y sus cómplices, y en defensa de
los derechos humanos, desde una ubicación sin ataduras ni compromisos con el
Estado capitalista argentino y sus múltiples agentes.
La Liga Socialista
Revolucionaria repudia el hecho y declara su solidaridad incondicional con Hebe
de Bonafini y su denuncia. Toda la sociedad debe reaccionar ante este hecho
que, desde el ataque a María Alejandra Bonafini, pretende volver a sembrar el
terror como la mejor arma de sometimiento de los pueblos en circunstancias de
aguda crisis económica y descomposición social como la actual.
Quienes levantan las banderas
del ¡Nunca más! y todas las fuerzas políticas que se dicen democráticas, los
sindicatos, las organizaciones sociales, de derechos humanos y estudiantiles,
tienen un compromiso ineludible con María Alejandra, Hebe de Bonafini y las
Madres de Plaza de Mayo, lo que equivale a decir un compromiso con la defensa
de las más elementales libertades y de la propia vida.
Desde la LSR, sumamos nuestro
esfuerzo a la imprescindible campaña de esclarecimiento, denuncia y repudio que
es necesario articular en forma urgente.
27 de
mayo de 2001
Desde el 26 de abril se
encuentran en huelga de hambre seis luchadores chilenos antidictatoriales,
detenidos en Perú en el año 1993, por la tiranía narco-terrorista de Fujimori y
Montesinos, quienes poblaron las cárceles con cerca de 6.000 presos políticos.
En su caso, reclaman la inmediata repatriación a Chile, como forma de salvar
sus vidas.
En territorio chileno las cosas
no marchan mejor. El presidente Lagos y su Mesa de Concertación, que otorgan
todo tipo de prerrogativas al Chacal Pinochet, mantienen tras las rejas
a 55 luchadores populares que fueron perseguidos por él. También en el país
transandino, los presos han apelado a la huelga de hambre con la esperanza de
hacer oír sus reclamos. Además, hay denuncias de sistemáticas matanzas de
comunidades mapuches a manos de los carabineros.
(Más información en: www.presos.com/chile)
El Estado genocida turco ya
provocó la muerte de más de 20 presos políticos kurdos al hacer oídos sordos a
los reclamos de más de 300 reclusos que mantienen una huelga de hambre desde el
20 de octubre del 2000, en protesta contra las mortales condiciones
carcelarias. Turquía es el tercer destinatario de ayuda militar norteamericana,
después de Israel y Egipto, y aporta su territorio para el despegue de los
vuelos sistemáticos que Estados Unidos realiza sobre Irak. Nueve mil presos políticos
son convictos acusados de colaborar de diversas formas con el PKK (Partido de
los Trabajadores Kurdos), cuyo líder, Abdullah Ocalán, ha sido condenado a
muerte.
Reclamos en solidaridad con las
demandas de los presos, pueden enviarse por fax a TURQUIA: Presidente +90-312 427 13 30
Ministro del Interior +90-312 418 17 95
5 DE JUNIO: UN AÑO EN LA PRISION
La condena a Emilio Alí quiso
ser, en primer lugar, ejemplificadora, mucho más que la del dirigente del
movimiento de jubilados Raúl Castells. Se quiere mostrar qué están dispuestos a
hacer quienes detentan el poder, con aquellos que luchan contra el ajuste
permanente del gobierno.
Se condena a cinco años y seis
meses de cárcel, precisamente a alguien que está en contra de robar, de matar,
de asaltar o de estafar. Tranquilamente Emilio podría, como miles de jóvenes en
la Argentina –empujados por la miseria y la falta de perspectivas– dedicarse a
robar pasacasetes, autos o asaltar casas y personas. Por el contrario, se
organiza con vecinos, desocupados y jóvenes de su barrio para exigir
pacíficamente el sustento diario que les es negado. Entonces, queda claro –ante
la inexistencia de delito– que se lo ha encarcelado por cómo piensa, por sus ideas;
es decir, lo han convertido en un preso político.
Precisamente esto es lo que más
bronca le da a la clase dirigente, que Emilio demuestre que otra clase social
es la que puede y debe hacer política, y es la que puede y debe hacer justicia:
la clase social de los trabajadores, de los desocupados, de los explotados en
general.
El juicio fue un mero trámite
formal. Emilio estaba condenado de antemano, por el carácter de “la otra clase”
de la justicia: la justicia burguesa. Le impuso una pena ejemplificadora, no a
una persona, no a un luchador, sino a todoslos explotados.
Emilio Alí ya hace un año que
está preso en el penal de máxima seguridad de Batán. De la forma que sea
debe quedar libre. El corte de ruta de La Matanza fue levantado porque,
entre otras demandas centrales, se acordó con las autoridades su libertad.
Hasta el momento que se haga efectiva debemos redoblar los esfuerzos y acciones
que permitan su liberación. No cabe más que una severa desconfianza en los
dirigentes nacionales de la CTA y en los de la seccional Mar del Plata, que en
ningún momento se hicieron presentes en las concentraciones de repudio al
juicio. Es más, se negaron a movilizar y a poner micros para el traslado de los
vecinos y compañeros de Emilio.
C. M.