En
Filosofía y Letras (UBA)
Del 9 al 13
de octubre se votó en Filosofía y Letras. Hasta ahora, las elecciones se realizaban
los primeros días de noviembre. Pero este año, la Alianza adelantó las correspondientes
a Juntas Departamentales, gracias al manejo político que posee en el Consejo
Directivo, que es el que decide. Y el Centro de Estudiantes, hasta ese momento
dirigido por el MST, acompañó la decisión, adelantando también las elecciones
de la organización gremial de los estudiantes, para hacerlas coincidir con las
obligatorias de Juntas, rompiendo así lo que era una tradición en la Facultad:
no “atar” la elección gremial a la de autoridades. Este hecho hizo que
aumentara la participación estudiantil en las urnas, votando casi 4.500
personas contra 2.800 que lo hicieron en el ’99.
La Alianza
hace ya un par de años que no gana el Centro de Estudiantes, aunque estuvo muy
cerca en el ’99 perdiendo por algo más de 20 votos en una elección parcialmente
polarizada.
Este año,
los diez meses de gobierno nacional no la ayudaban en nada. El impuestazo, la
rebaja de sueldos, la reforma laboral, el escándalo en el Senado y el portazo
de Chacho, entre otras cosas, no la colocaban en una situación fácil. Asimismo
es importante señalar que el Partido Socialista Popular (PSP) se presentó
separado de la Franja Morada, ya que rompieron su alianza en Filosofía y Letras
a principios de año por diferencias en la política llevada adelante en la
Facultad.
No obstante,
la Alianza tenía elementos a su favor. El desgaste de algunas agrupaciones que
dirigen el Centro hace varios años, los ilegibles e incompletos apuntes que
imprimen, y el escándalo por un supuesto fraude (de $14.- en una factura
trucha) del MST, eran elementos a explotar. Por ello, los ejes de la discusión
que impulsó durante las elecciones fueron el escandalete de los $14.- y la
necesidad de un Centro que dé “mejores servicios”, campaña a la que se sumó el
Frente Amplio Estudiantil (FAE), desde la conducción del centro.
La Alianza
ganó en la mayoría de las Juntas Departamentales, en Historia logró la minoría
apelando al fraude. Pero volvió a perder en las elecciones de Centro, y por
algo más de 300 votos, lo cual adquiere mayor significación por el alto número
de votantes que, en principio, es un elemento que juega en su favor, al ser la
corriente mayoritaria en el conjunto de la UBA.
El resultado
total se repartió en tres: FAE, Alianza y las siete listas restantes.
Ganó el FAE,
encabezado por La Mariátegui, e integrado por el MST, Patria Libre-Venceremos,
la Walsh y Lupa. Este combinado antiAlianza, se armó sobre la base de un
principio repetido en los últimos años: sumar agrupaciones, para repartir los
cargos. En este rejunte contra la Alianza, el MST perdió espacio de antemano en
relación con años anteriores, entregando la presidencia del Centro (que ejerció
durante el último año y medio) a La Mariátegui.
Esta
agrupación tiene una política básicamente academicista, encauzada en las vías
institucionales, peligrosa en tiempos de reforma inminente. Ante el avance de
la vicedecana, con su “manual del buen reformador” (ver Bandera Roja N° 49), La
Mariátegui encarriló la discusión a través de cada carrera, en lugar de hacerlo
de conjunto, y puso el foco en cuál es el mejor plan de estudios posible, cuando
la discusión necesaria es cómo frenar la reforma que nos quieren imponer.
Párrafo
aparte merece Patria Libre-Venceremos, quienes fueron literalmente echados hace
un par de años de la conducción del Centro (que compartía con el MST y el PTP)
por un escándalo desatado a raíz de un faltante de plata en la Secretaría de
Apuntes. Más recientemente, cuando la Franja impulsó la campaña por el supuesto
fraude de los $14.-, repudiaron por igual a la Alianza y al MST y, ahora que
son parte del frente que ganó las elecciones, proponen “cambiar el Centro desde
adentro”.
Con todo
este panorama, creemos que el voto al FAE fue un voto contra la Alianza, pero
no claramente de izquierda, ya que la lista la encabezaba una agrupación de
perfil academicista y toda la discusión era por mejores servicios, con un alto
grado de despolitización.
Pese a que
se presentaron por separado, diferenciándose a los ojos de muchos estudiantes
tan sólo por sus iniciales, las agrupaciones de la izquierda trotskista
lograron, en conjunto, más de un 11% de los votos.
Un amplio
sector del estudiantado expresó, de este modo, que no basta con que no gane la
Franja, sino que es necesario un Centro que impulse la organización para
enfrentar a la reforma.
Desde la LSR
y el MAS, consideramos necesario y positivo darle continuidad al trabajo común
iniciado en mayo, en ocasión de las elecciones en Capital. Por ello decidimos
presentarnos bajo la misma consigna “Socialismo o Barbarie Capitalista”, Lista
13, con la convicción de que la barbarie capitalista la vivimos todos los días
y que sin la destrucción de este sistema de explotación, lo que nos depara la
vida es más barbarie. A partir de este marco general, acordamos en una serie de
puntos que exceden ampliamente los límites universitarios.
En el plano
internacional hicimos campaña contra la intervención yanqui en Colombia y
contra la colaboración de Argentina en la militarización de América latina.
En lo
nacional, acordamos en la necesidad de luchar por la libertad de los presos
políticos de La Tablada, de Emilio Alí y Raúl Castells, por el cese de las
persecuciones y el desprocesamiento de más de 2.500 luchadores populares y
contra el ajuste y la represión, que son dos caras de la misma moneda: el
capitalismo.
En relación
con la política universitaria implementada desde el gobierno (el actual y el
anterior) en consonancia con el Banco Mundial, creemos imprescindible batallar
contra la reforma de Shuberoff, la Ley de Educación Superior y cualquier
proyecto arancelatorio; y por la gratuidad y la masividad de la universidad,
logros de la reforma del ’18 que vienen siendo avasallados. Al mismo tiempo,
alertamos que ello sólo será posible con una organización de los estudiantes
que sea masiva, participativa, democrática y para la lucha.
Las
condiciones en las que pudimos hacer la campaña para dar a conocer nuestras propuestas
a los estudiantes fue muy precaria. Cuestiones objetivas, como trabajo y
estudio (época de parciales), achicaron mucho la posibilidad de conversar e
intercambiar ideas con el grueso de la gente y hacer campaña pasando por los
cursos.
A pesar de
las condiciones adversas, la lista “Socialismo o Barbarie Capitalista” obtuvo
110 votos (casi 2,5%).
Este
resultado, que excedió las expectativas y posibilidades de ambas agrupaciones
por separado, es consecuencia del camino comenzado en ocasión de las elecciones
de Capital, del trabajo de ambos durante los últimos años en la Facultad, y de
la tradición del MAS. En medio de tantos discursos que proclaman la unidad pero
no la practican, la lista de la LSR y el MAS daba una muestra práctica de que
esta unidad es posible, si se funda sobre el respeto a los puntos de acuerdo y
a la independencia de cada fuerza para propagandizar el conjunto de sus
posiciones.
Pero sobre todo,
creemos que existe un espacio importante para una política que exprese la vital
necesidad de terminar con el capitalismo, que es este presente de barbarie, impulsando
la pelea por el socialismo como única alternativa de progreso.
Queda por
delante, entonces, encarar una tarea en común, de organización de una amplia
corriente anticapitalista y antimperialista en la facultad, que transforme este
espacio en fuerza organizada: para defender las conquistas que nos quieren
terminar de quitar y fortalecer el camino hacia un cambio revolucionario de la
sociedad. Porque el futuro, sin socialismo, es más barbarie.
FAE
1.576 35,30%
Alianza 1.253 28,12%
PTP- La
Corriente 381 8,55%
MNR (PSP) 302 6,77%
PO 252 5,65%
PTS 159 3,56%
FEL 144 3,23%
LSR-MAS
110 2,46%
Indoamericanos
(PJ) 41
0,92%
Blancos 163 3,65%
Nulos 74 1,66%
MOLOTE
¿Fe
de erratas o grosería política del PO?
El periódico
del Partido Obrero, Prensa Obrera (Nº 686, 2/11/2000, pág. 11) publica el artículo
“Balance de las elecciones” (en la UBA). Bajo el subtítulo “La izquierda_ del
Chacho” se nombra a la “izquierda democratizante” que se “camufló” (al decir
del PO) en frentes en distintas facultades. Al llegar a la facultad de
Psicología, incluyen a la LSR en el frente que conformaron Patria Libre, IU y
el PTP. Nada más lejano a la realidad.
La LSR,
previo a las elecciones, publicó un volante dirigido “A los estudiantes de Psicología
y a las corrientes socialistas y revolucionarias” (12/9/2000). En él
proponíamos un acuerdo democrático, sobre la base de puntos mínimos, que
explicitábamos (“contra la reforma educativa de la Alianza, contra los
atropellos a las conquistas del movimiento estudiantil, por aumento de
presupuesto, u otros”). Y decíamos: “Por esto, llamamos a todos los estudiantes
independientes y organizaciones que se reivindican anticapitalistas y
socialistas (como el MST, PO y el PTS) a conformar un frente o bloque
anticapitalista para intervenir con más fuerza en estas elecciones”.
Dicho llamamiento
sólo obtuvo una respuesta, la de IU, que nos dijo: “Súmense al frente”_ eso sí,
sin discutir nada. A ese planteo contestamos que no. Por un lado, porque tenemos
diferencias –para cualquiera visibles, salvo para el PO– con corrientes como el
PTP y Patria Libre y también con el MST. Y, por otro lado, porque ésa no es la
forma en que concebimos un bloque o frente que sea útil para los estudiantes y
sus reivindicaciones.
No es la primera vez que desde las páginas de
Prensa Obrera se calumnia a la LSR en torno a hechos, cuando no absolutamente
distorsionados, directamente mentirosos. Le volvemos a decir a los militantes
del PO lo que ya les hemos repetido en varias ocasiones: no es un buen método
discutir con falsos argumentos, a veces directamente inventados. Y menos entre
revolucionarios.
Militantes de la LSR en Psicología
(UBA)